Año V
La Habana
2007

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¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

Silvio Rodríguez
(San Antonio de los Baños, 1946)

Canción

Desde que se crearon los planetas,

desde que apareció la ameba y los peces

aprendieron a andar para hacerse lagartos

Y luego supo el mundo tener valles,

chimeneas y flautas,

he caminado dos veces por París

y siempre de tu mano.

 

La memoria del tiempo

lo grabó sin remedio

en un rincón del mapa de las eras.

 

Ahora que por primera vez

salgo sin ti a sus calles,

quedará la leyenda

del hombre que en vez de preguntar

por monumentos, catedrales y plazas,

gritaba tu nombre a cada cosa que existía.

 

Si a nueva oscuridad parten los astros,

si se le ocurre al sol otro destino,

si regresara al sueño la llama que nos hizo,

en algún sitio,

tras sus párpados,

estaré caminando dos veces por París

y siempre de tu mano.


Plaza de Rouen

(A Maritchu y Eduardo Aute)

 

Busco cualquier pretexto

para volver allí donde tu rosa se complica,

donde su perfección se multifurca

en filos delicados y sinuosos,

en bordes palpitantes, en diminutos pozos

húmeros que me susurran invenciones.

 

Desde ese encalve descubro en ti

los ojos con que Ingrid de Arco, ardiendo

en la plaza del viejo del mercado de Rouen,

imploraba a los cielos el fin de su suplicio.

 

Y en vez de la misericordia

de un golpe de alabarda, transito

tus vidas, privadas callecitas, beso

los deslindes de su encantada arquitectura,

deletreo sus recovecos góticos, sus delicados

pliegues, turgencias y oquedades

—encajes de tu alma girando en agonía—,

hasta que te desatas en estremecimientos

y asciendes cantando como un ángel,

mártir y virginal, llamada

al fin por Tu Señor.

 


Escrito en la Asamblea

(A Sergio Corrieri)

 

Mientras estamos reunidos,

una pareja se despedaza

en un cuarto de desahogo

de la Asamblea Nacional.

 

Mientras nosotros leemos

ponencias, ellos sudan

bajito, enardecidos.

 

No son adoradores del silencio:

una hendija en la fiebre

les advierte el peligro.

 

Nosotros exploramos

perspectivas, nos lanzamos

a las honduras del ser social

y de la historia.

Ellos callan, temblando

de sí mismos.

 

Nosotros

continuamos reunidos.

 

Ellos

se apartan, agotados

de no gritar dulzuras.

 

Nosotros mañana

saldremos en los diarios.

 

Ellos para siempre

en sus memorias.

 


Gracias a mí

 

Gracias a mí Carmina es una santa,

un ser conmovedor, una princesa,

porque supe besarla con certeza

y descifrar su vocación que encanta.

 

Gracias a mí Rosa es una pagana,

un ser perturbador, una posesa.

no supe comprenderle la tristeza.

gracias a mí Rosa se hizo lesbiana.

 

Gracias a mí cursaron dos audacias:

he sido profesor de cicatrices

creyéndome doctor de las desgracias.

 

Pero respecto a tales aprendices

y a sus probados fueros y eficacias,

gracias a mí las dos hoy son felices.  

 

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La Habana, Cuba. 2007.
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