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Ever
Fonseca confiesa ser uno de los primeros
artistas que concibieron la creación del
conjunto Cinco Palmas como mejor
homenaje al Comandante en Jefe Fidel
Castro por su 80 cumpleaños.
Sus
trazos se revelan enérgicos dentro de la
gran mezcla de tintes y formas. Sus
palabras afirman la pasión con que se
integró al proyecto.
¿Cómo llega a ser uno de los 29 artistas
que dieron vida a las palmeras de la
plaza del museo de Bellas Artes?
Cuando nos convocaron fui uno de los
primeros en responder para participar en
el proyecto. Me entusiasmó muchísimo la
idea, porque nos volveríamos a reunir
algunos de los pintores que estuvimos
con Fidel en la inauguración de La
Capilla del Hombre en Ecuador. Además,
existía otro precedente muy
significativo para mí: yo había estado
en el Cinco Palmas histórico, a raíz de
otro proyecto en recordatorio a los
sucesos que allí tuvieron lugar.
¿En qué medida influyeron esos
antecedentes en la plasmación de su obra
dentro del conjunto?
Esas
vivencias me hicieron sentir mayor
motivación y comencé a llenarme de ideas
y a dibujar bocetos. Primero pensamos
hacer una palma por artista, pero
entendimos que se haría muy difícil
materializarlo, aunque solo desde el
punto de vista de la disponibilidad de
recursos; nuestra parte no es para nada
compleja, pues trabajamos con el
corazón.
¿Qué huellas le deja el haber
participado en la creación de la obra?
Poner
un poco de cada uno de nosotros para
homenajear a una persona tan importante
para Cuba y para la humanidad fue para
mí una manera de abrirme a la vida.
Es
algo que queda para los demás como
recordatorio de la grandeza de un
hombre. A mí me queda la alegría de
haber puesto las manos en algo tan
bello. |