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El pintor cubano Rafael Pérez integró,
junto a otros 15 artistas de la plástica
nacional, el proyecto Arca de la
Libertad, que vinculó la creación
artística
a uno de los símbolos más significativos
de la Revolución Cubana, el yate
Granma.
¿Cómo
comenzó su participación en la obra
mural Arca de la Libertad?
Personalmente me vinculé a través de una
relación de amistad, la misma que une a
todas las personas que están en el
proyecto. Kcho llevaba mucho tiempo
acariciando la idea de hacer un trabajo
con el yate Granma que fuera
colectivo. Fue motivando a un grupo de
amigos cercanos, todos artistas aunque
no todos plásticos, y este ha sido el
resultado.
Al principio, hace varios meses, la idea
era hacer algo un poco más grande, pero
las circunstancias fueron llevando a la
obra que ves.
¿De
qué manera insertó su propio estilo y su
técnica dentro de este conjunto?
La manera de crear fue muy orgánica.
Aunque Kcho controlaba de cierta forma
la ubicación de la gente, cada cual fue
utilizando su espacio y la manera en que
se empastaron unos y otros fue muy
relajada. Por ejemplo, Fúster empezó
pintando su corazón y el resto de su
obra muy a su estilo, y cuando empecé a
dibujar justo al lado él mismo me iba
sugiriendo que colocara un personaje
allí y lo incluyera dentro de sus
guajiros, y así fuimos conformando una
idea general entre una obra y la otra.
Daussell, que pintó el paisaje de abajo,
que es un mar y una sierra, también iba
sugiriendo dónde se podía agregar algún
elemento. Hubo muy buen vínculo entre
todos, una empatía sólida.
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Desde
el punto de vista de su propio trabajo,
¿qué le aportó esta experiencia?
Un proyecto como este tiene una magnitud
importante, tratándose de un tema de
tanta seriedad y de la persona a la que
va dirigido, porque es un regalo. Traté
con mi trabajo de dar ese tono
patriótico y simbólico que tiene la obra
y el Granma, por la función que
cumplió en su momento y que cumple
todavía.
Cuando me anunciaron que iba a
participar en un proyecto así me
preocupé un poco, pensé: ¡qué hago! Pero
también tiene que ver conmigo porque
desde hace un tiempo vengo trabajando
esta línea histórica. Ha sido una
especie de retribución personal a lo que
uno es. Los mambises representan una
parte muy bonita de la historia de Cuba,
que quizá se recrea de manera un poco
superficial, que uno no siente
profundamente. Quise pagar mi deuda con
esta parte de la historia y he estado
trabajando en esa línea. Cuando me paré
delante del barco eso fue lo primero que
me vino a la mente: hacer una tropa
siguiendo a un líder, siguiendo esta
filosofía que tenemos los latinos del
liderazgo, de seguir una idea no solo a
título personal sino por la gente que te
impulsa, que te motiva. Eso fue lo que
plasmé, y surgió solo, no llegué con una
idea específica. Surgió como un dibujo
bidimensional y después le incorporamos
este machete real, que debe haber matado
unos cuantos españoles porque tiene
historia. Lo que comenzó como un dibujo
terminó siendo una escultura dentro de
otra escultura mayor que es la obra
completa.
¿Quedó
entonces satisfecho con el trabajo en
conjunto?
Estoy muy satisfecho. Desde el principio
fuimos viendo cómo se conformaba, según
la valoración personal o los gustos
estéticos. Kcho tenía muy claro lo que
quería. Nos dijo: “Ustedes van a pintar,
pero encima voy a dibujar. Lo más
importante es la figura del barco y lo
que simboliza”. Él iba reforzando las
líneas, pero no con una línea perfecta,
sino que se vieran el trazo, la textura,
los volúmenes…, eso para mí se logró
perfectamente.
¿Qué impresión le causó la decisión de
exhibir el Arca de la Libertad en el
Museo Nacional de Arte?
En lo personal, y pienso que para
algunos de los otros artistas también,
no es solo un suceso inmediato, sino que
debe tener una trascendencia. Para mí,
que no estaba en la colección del Museo
Nacional, es algo muy reconfortante.
Sentir que la gente viene y está viendo
tu trabajo, que está atesorado en el
Museo de Arte de tu país, es muy
reconfortante. Entre las aspiraciones
fundamentales que debe tener un artista
está esa. Me queda seguir trabajando. |