Año V
La Habana

6 - 12 de ENERO
de 2007

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ENTREVISTA CON RAFAEL PÉREZ

Una escultura mayor

Sofía Grandés • La Habana
Fotos: Iván Soca

El pintor cubano Rafael Pérez integró, junto a otros 15 artistas de la plástica nacional, el proyecto Arca de la Libertad, que vinculó la creación artística a uno de los símbolos más significativos de la Revolución Cubana, el yate Granma.

¿Cómo comenzó su participación en la obra mural Arca de la Libertad?

Personalmente me vinculé a través de una relación de amistad, la misma que une a todas las personas que están en el proyecto. Kcho llevaba mucho tiempo acariciando la idea de hacer un trabajo con el yate Granma que fuera colectivo. Fue motivando a un grupo de amigos cercanos, todos artistas aunque no todos plásticos, y este ha sido el resultado.

Al principio, hace varios meses, la idea era hacer algo un poco más grande, pero las circunstancias fueron llevando a la obra que ves.

¿De qué manera insertó su propio estilo y su técnica dentro de este conjunto?

La manera de crear fue muy orgánica. Aunque Kcho controlaba de cierta forma la ubicación de la gente, cada cual fue utilizando su espacio y la manera en que se empastaron unos y otros fue muy relajada. Por ejemplo, Fúster empezó pintando su corazón y el resto de su obra muy a su estilo, y cuando empecé a dibujar justo al lado él mismo me iba sugiriendo que colocara un personaje allí y lo incluyera dentro de sus guajiros, y así fuimos conformando una idea general entre una obra y la otra. Daussell, que pintó el paisaje de abajo, que es un mar y una sierra, también iba sugiriendo dónde se podía agregar algún elemento. Hubo muy buen vínculo entre todos, una empatía sólida.

Desde el punto de vista de su propio trabajo, ¿qué le aportó esta experiencia?

Un proyecto como este tiene una magnitud importante, tratándose de un tema de tanta seriedad y de la persona a la que va dirigido, porque es un regalo. Traté con mi trabajo de dar ese tono patriótico y simbólico que tiene la obra y el Granma, por la función que cumplió en su momento y que cumple todavía.

Cuando me anunciaron que iba a participar en un proyecto así me preocupé un poco, pensé: ¡qué hago! Pero también tiene que ver conmigo porque desde hace un tiempo vengo trabajando esta línea histórica. Ha sido una especie de retribución personal a lo que uno es. Los mambises representan una parte muy bonita de la historia de Cuba, que quizá se recrea de manera un poco superficial, que uno no siente profundamente. Quise pagar mi deuda con esta parte de la historia y he estado trabajando en esa línea. Cuando me paré delante del barco eso fue lo primero que me vino a la mente: hacer una tropa siguiendo a un líder, siguiendo esta filosofía que tenemos los latinos del liderazgo, de seguir una idea no solo a título personal sino por la gente que te impulsa, que te motiva. Eso fue lo que plasmé, y surgió solo, no llegué con una idea específica. Surgió como un dibujo bidimensional y después le incorporamos este machete real, que debe haber matado unos cuantos españoles porque tiene historia. Lo que comenzó como un dibujo terminó siendo una escultura dentro de otra escultura mayor que es la obra completa.

¿Quedó entonces satisfecho con el trabajo en conjunto?

Estoy muy satisfecho. Desde el principio fuimos viendo cómo se conformaba, según la valoración personal o los gustos estéticos. Kcho tenía muy claro lo que quería. Nos dijo: “Ustedes van a pintar, pero encima voy a dibujar. Lo más importante es la figura del barco y lo que simboliza”. Él iba reforzando las líneas, pero no con una línea perfecta, sino que se vieran el trazo, la textura, los volúmenes…, eso para mí se logró perfectamente. 

¿Qué impresión le causó la decisión de exhibir el Arca de la Libertad en el Museo Nacional de Arte?

En lo personal, y pienso que para algunos de los otros artistas también, no es solo un suceso inmediato, sino que debe tener una trascendencia. Para mí, que no estaba en la colección del Museo Nacional, es algo muy reconfortante. Sentir que la gente viene y está viendo tu trabajo, que está atesorado en el Museo de Arte de tu país, es muy reconfortante. Entre las aspiraciones fundamentales que debe tener un artista está esa. Me queda seguir trabajando.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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