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La pintora y grabadora cubana Diana
Balboa se unió a varios pintores de
nuestro país para dedicarle un hermoso
homenaje al Comandante en Jefe en el
contexto de la celebración de su
cumpleaños 80 el pasado mes de
diciembre. Su obra, junto al trabajo de
29 de sus colegas, formó parte del
proyecto Cinco Palmas, símbolo de
cubanidad y compromiso artístico, y
ahora se expone para el público desde el
penacho de una palma a las puertas del
Museo Nacional de Arte Universal.
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¿Cómo llegó a formar parte del proyecto
de Cinco Palmas?
Una vez más y por medio del Consejo de
las Artes Plásticas fuimos citados un
grupo de artistas que antes, en Quito,
Ecuador, el 29 de noviembre de 2002,
habíamos experimentado el privilegio de
asistir a la inauguración de la Capilla
del Hombre junto a Fidel y por su
invitación, los mismos que habíamos
participado en reiteradas acciones por
la Batalla de Ideas. El asunto era como
festejar el 80 cumpleaños de Fidel.
Entre todos y "capitaneados" por Abel
Prieto, surgió el Proyecto.
¿Qué ideas le inspiró el valor simbólico
de la obra?
Llevo unos años trabajando sobre la
música como lenguaje y expresión de
pasiones y emociones. No fueron ideas
preconcebidas, sino que propiamente fue
dejarse arrastrar por el símbolo,
trabajar con la vehemencia con que
marchamos, escuchando el Himno, hacia la
Tribuna antimperialista junto a Fidel,
demandando la libertad de Elián. Una
batalla más de las Cinco Palmas que nos
han tocado vivir.
¿Cómo adaptó su estilo personal al
soporte, al tema y al trabajo en equipo?
El soporte me amedrentó en un principio:
áspero, rugoso, irregular... En la
medida en que "el tema" fue escapando de
mis manos y la vecindad de los colegas
me trasmitió la confianza indispensable
fluyó el trabajo. Siento que entre las
muchas joyas que nos han regalado las
oportunidades de los murales y
encuentros está la de hermanarse con los
"camaradas" —palabra en desuso que me
sigue gustando—, esta joya del
compañerismo la guardaré por siempre
como la mejor retribución, entre otras.
¿Qué experiencia quedó de este proceso
de creación?
Fue como una explosión de libertad y
voluntariedad de todos, nos proponían
"esto", acordamos hacer "aquello" y el
aquello fue ese proyecto interpretado
por Villa y Choy para que 30 artistas
integráramos nuestra obra individual en
un abrazo a Fidel pintado en las palmas
reales. Nuestro encuentro en las Cinco
Palmas ya había tenido su Alegría de
Pío, su bautismo de fuego en escuelas de
Instructores de Arte en diversas
provincias, en Grandes Murales durante
actos en las Tribunas antimperialistas
por todo el territorio nacional, pero no
hay que olvidar los obreros de los
Astilleros Chullima, los maestros
constructores y otros que están en el
corazón, en el palmito, de la creación y
culminación de este otro abrazo.
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