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Choco
es uno de los pintores más reconocidos
dentro y fuera de Cuba. Su devenir
pictórico, la técnica particular con que
suele trabajar y el sello inconfundible
que ha logrado en su estilo, le han
ganado el calificativo de maestro dentro
de la plástica de la Isla. Pero Choco
también es uno de los artistas más
comprometidos con la Revolución, no solo
porque su nombre esté inscrito dentro de
los realizadores del mural del yate
Granma regalado a Fidel por su 80
cumpleaños, sino porque para él
pertenecer a la primera generación
surgida y educada dentro de ella es un
hecho que “sienta pautas ineludibles y
compromisos impostergables”. En un
momento donde en muchas partes del mundo
ha habido un regreso a la idea de hacer
el arte por el arte, bien vale la pena
comenzar una entrevista con Choco
indagando por estos planteamientos de
tanto comprometimiento ideológico.
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Usted ha declarado: “Vida, arte y
revolución son para mí prácticamente una
misma cosa; la convergencia de esas tres
dimensiones es constante. En el plano
consciente trato de profundizar en el
estudio de mi país, del acontecer
histórico del mismo, para así poderlo
reflejar en mi obra de una forma más
explícita”. ¿Hasta dónde su intervención
en este mural es una continuación de
esta afirmación?
Ser
uno de los artistas invitados a ese
proyecto es un privilegio, por la
importancia de ese yate en nuestra
historia, la historia de todo un pueblo,
el cual tiene diferentes tonos, colores,
matices, que lograron fortalecer una
nación enclavada en el centro del
Caribe, un lugar muy especial llamado
Cuba. El Granma venía cargado de
una serie de gente joven ―más que
nosotros ahora―, con una cantidad de
enormes sueños ―como los nuestros― y con
una cantidad de imágenes ―igual que
nosotros ahora. Este grupo de jóvenes se
insertó dentro de una problemática
económica, política, social, en que
vivía el país, lo hizo con mucha fuerza,
con mucha vigencia y es un privilegio
haber nacido aquí, en los momentos en
que se logró la victoria después de cien
años de lucha. Con ese proyecto hemos
podido escenificar con colores, con
imágenes, los diferentes momentos que
ese yate salido de México propició.
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Hablaba de privilegios, y anteriormente
ha dicho que la suya es una generación
privilegiada porque fue la primera que
se formó con la Revolución, sin embargo,
en el proyecto coinciden artistas de
diferentes edades. ¿Cómo dialogan
diferentes generaciones que convergen en
un mismo punto?
Otras
veces he hablado de esa integración, de
ese grupo de artistas que nos hemos
reunido para hacer no solamente el
Granma, sino también los murales
realizados para las tribunas abiertas,
La Capilla del
Hombre, Cinco Palmas;
aunque este grupo está compuesto por
creadores de diferentes edades, hay en él
un pensamiento común, una idea que
prevalece entre todos nosotros:
el compromiso de darle lo mejor de
nosotros a este pueblo y
hacer un arte cada vez
más cubano, porque mientras más cubano
sea, será más universal.
Y
desde un punto de vista artístico, ¿cómo
insertar su propia técnica, su propio
estilo, en ese conjunto polifónico que
es el yate?
Cada
uno tiene su forma de decir; pero hay
una coherencia, que no está rota por
ningún lado aunque no haya habido un
basamento para saber cómo hacerlo. No
era un problema formal, sino de ideas
que se entrelazan independientemente de
la forma en que se hagan. Hay un pase
suave de una pieza a otra, hay una
identificación de cada uno de nosotros
pero también una armonía de color, de
imagen, de texturas; además hay una
estructura central, un eje fundamental
que es el ser humano, tal vez por eso se
agrupan unas con otras.
El
yate quedó expuesto en el interior del
Edificio de Arte Cubano del Museo
Nacional de Bellas Artes. ¿Qué significa
este hecho en la mirada de Choco?
Primero que todo este yate fue un regalo
para el Comandante; pero Fidel nunca
piensa en disfrutar algo él solo y, en
mi parecer, debido a ello él decidió que
este mural estuviera en un lugar donde
toda la población tuviera la posibilidad
de verlo. Por eso se escogió el Museo
Nacional de Bellas Artes. Tal vez
también cada una de estas cosas esté
abriendo la posibilidad del surgimiento
de algún cambio en la cultura y la
plástica cubanas, si es así, bienvenido
sea. |