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José
Omar Torres es un artista reconocido
dentro de las artes plásticas cubana.
Pintor, grabador y
Director del Taller Experimental de
Gráfica de La Habana,
participó en los proyectos Cinco Palmas
y en el Arca de la Libertad. Ambas
obras, obsequios homenajes por el 80
cumpleaños de Fidel, han pasado a formar
parte del entorno de los Edificios de
Arte Universal y Cubano del Museo
Nacional de Bellas Artes.
¿Cómo llegó al proyecto de Cinco Palmas?
Fuimos
convocados por el Consejo Nacional de
Artes Plásticas. Se citó en el Museo de
Arte Universal a un grupo de artistas
plásticos que ya teníamos las
experiencias de otros murales hechos
anteriormente y se habló de qué podía
hacerse para homenajear el aniversario
80 de Fidel. Se empezaron a dar ideas,
la gente empezó a decir cosas y surgió
este proyecto de Choy y Villa que rompía
un poco con todo lo hecho
tradicionalmente, pero todos lo acogimos
con mucho entusiasmo, después fuimos
citados en Chullima y cada cual pintó
como lo hace.
El
proyecto a mí me parece de una belleza
extraordinaria, es uno de los proyectos
más lindos que se han hecho en este tipo
de arte de campaña y aunque tiene
detractores como todo en la vida, yo sí
creo en su validez. Si algo puedo
apuntar en contra es la ubicación, en mi
parecer no es la más indicada porque
tiene dos edificios monumentales a los
lados (la Manzana de Gómez y el Edificio
de Arte Universal) que se comen el
tamaño de las palmas. Eso muchas veces
pasa en los proyectos, que te dan la
referencia de la altura y cuando lo ves
en la realidad es totalmente diferente.
Ese es un proyecto precioso para un
parque dentro de la zona más moderna de
la ciudad.
¿Qué ideas le inspiró en el trabajo el
contenido simbólico del proyecto?
El
poder hacer algo dentro de un gran
homenaje por los 80 años de Fidel ―uno
de los grandes hombres del siglo para
mí― te remueve internamente y es un
honor. Trabajé con mi propia obra, con
mis recursos y metáforas establecidas,
utilicé la fruta como isla, las lanzas
como defensas del país, pues este es un
país que ha sido asediado toda la vida.
Lo hice con mucha pasión y entusiasmo.
¿Cómo adecuar su estilo a este formato?
Es un
formato irregular, cuando esto se aprobó
algunos hicieron bocetos, otros fuimos
al directo pero yo nunca he pintado con
esos picos, nunca he tenido esas cosas
en la mente, pero en este trabajo se
produce una cosa muy linda y es que me
recuerda 30 años atrás cuando era
estudiante, cuando todo el mundo se
metía en la obra de cada cual y la gente
te decía haz esto, produce una sombra
por aquí porque el pico se te va, esa
cosa de taller tan bonita en las artes
se produjo allí. El recorrido que
hacían figuras tan grandes de la
plástica como Kcho, Nelson, Pedro Pablo,
Sosabravo, ese intercambio que se
producía a partir de tu propia obra y de
la obra de todos, tú lo agradeces,
porque al final es eso, es la obra de
todos, pues si cada uno asumía el
trabajo muy individualmente no encajaba
en ese proyecto colectivo.
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¿Qué diferencias o continuidades habría
entre el proyecto de Cinco Palmas y el
Arca de la Libertad?
No
creo que haya muchas diferencias, la
diferencia radicaría en la convocatoria,
en el primero fue una convocatoria
oficial y el segundo fue convocado por
Kcho. Trabajar con él para mí es una
alegría porque Kcho tiene ese poder
aglutinador, es un magnífico anfitrión y
comparte todo, con él no hay límites
generacionales, todo se entrelaza muy
bien, creo que el proyecto del Arca de
la Libertad es un proyecto en primer
lugar muy honesto, puro, por la relación
de amor y de cariño que tiene Kcho hacia
Fidel. Son muy pocas personas las que
pueden amar así y yo traté de aportar mi
granito de arena dentro del gran regalo
del barco. Eso se vio aquí mismo en el
Museo cuando se inauguró el Arca, pues
las palabras de Kcho fueron muy
emotivas, muy sinceras. Para mí fue un
honor y un placer participar en los dos
proyectos.
¿Qué le parece la ubicación del Arca de
la Libertad dentro del Museo Nacional?
El
Arca… iba al Consejo de Estado, esa era
la ubicación primaria, porque era un
regalo que se le hacía a Fidel y él, en
ese concepto de que todo es de todos
sugirió ponerlo aquí en Bellas Artes. A
mi juicio este es el lugar donde puede
ser en verdad apreciado e incluso
conceptualmente hay una relación entre
el barco real que está al frente y este
imaginario, que es la retroalimentación
de los artistas a partir del hecho
histórico, por eso considero que Bellas
Artes es el lugar indicado.
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¿Está
satisfecho con el resultado final de
ambos proyectos?
Sí,
estoy muy satisfecho con los dos. Son
proyectos que nos dan la oportunidad de
contribuir en algo, de hacer algo de
manera social, no solo estos, también
otros anteriores en los cuales hemos
participado, son proyectos útiles que te
sacan del trabajo individual y te llevan
al trabajo colectivo, extracurricular,
fuera del contexto del estudio, del
trabajo personal. Esto no solo es
hermoso, sino realmente necesario, pues
uno se alimenta de estos intercambios,
creo que no solo deben continuar, sino
incentivarse y aumentarse las nóminas de
artistas para hacer este trabajo, porque
realmente enriquece mucho. |