Año V
La Habana

6 - 12 de ENERO
de 2007

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¿DÓNDE QUIERES QUE
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ENTREVISTA CON JOSÉ OMAR TORRES

Recuperar la riqueza del trabajo en colectivo

J. Puyol y Y. P. Fernández • La Habana
Fotos: Iván Soca y Cortesía del Centro Wifredo Lam


José Omar Torres es un artista reconocido dentro de las artes plásticas cubana. Pintor, grabador y Director del Taller Experimental de Gráfica de La Habana, participó en los proyectos Cinco Palmas y en el Arca de la Libertad. Ambas obras, obsequios homenajes por el 80 cumpleaños de Fidel, han pasado a formar parte del entorno de los Edificios de Arte Universal y Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes. 

¿Cómo llegó al proyecto de Cinco Palmas?

Fuimos convocados por el Consejo Nacional de Artes Plásticas. Se citó en el Museo de Arte Universal a un grupo de artistas plásticos que ya teníamos las experiencias de otros murales hechos anteriormente y se habló de qué podía hacerse para homenajear el  aniversario 80 de Fidel. Se empezaron a dar ideas, la gente empezó a decir cosas y surgió este proyecto de Choy y Villa que rompía un poco con todo lo hecho tradicionalmente, pero todos lo acogimos con mucho entusiasmo, después fuimos citados en Chullima y cada cual pintó como lo hace.

El proyecto a mí me parece de una belleza extraordinaria, es uno de los proyectos más lindos que se han hecho en este tipo de arte de campaña y aunque tiene detractores como todo en la vida, yo sí creo en su validez. Si algo puedo apuntar en contra es la ubicación, en mi parecer no es la más indicada porque tiene dos edificios monumentales a los lados (la Manzana de Gómez y el Edificio de Arte Universal) que se comen el tamaño de las palmas. Eso muchas veces pasa en los proyectos, que te dan la referencia de la altura y cuando lo ves en la realidad es totalmente diferente. Ese es un proyecto precioso para un parque dentro de la zona más moderna de la ciudad. 

¿Qué ideas le inspiró en el trabajo el contenido simbólico del proyecto?

El poder hacer algo dentro de un gran homenaje por los 80 años de Fidel ―uno de los grandes hombres del siglo para mí― te remueve internamente y es un honor. Trabajé con mi propia obra, con mis recursos y metáforas establecidas, utilicé la fruta como isla, las lanzas como defensas del país, pues este es un país que ha sido asediado toda la vida. Lo hice con mucha pasión y entusiasmo. 

¿Cómo adecuar su estilo a este formato?

Es un formato irregular, cuando esto se aprobó algunos hicieron bocetos, otros fuimos al directo pero yo nunca he pintado con esos picos, nunca he tenido esas cosas en la mente, pero en este trabajo se produce una cosa muy linda y es que me recuerda 30 años atrás cuando era estudiante, cuando todo el mundo se metía en la obra de cada cual y la gente te decía haz esto, produce una sombra por aquí porque el pico se te va, esa cosa de taller tan bonita en las artes se produjo allí.  El recorrido que hacían figuras tan grandes de la plástica como Kcho, Nelson, Pedro Pablo, Sosabravo, ese intercambio que se producía a partir de tu propia obra y de la obra de todos, tú lo agradeces, porque al final es eso, es la obra de todos, pues si cada uno asumía el trabajo muy individualmente no encajaba en ese proyecto colectivo.

¿Qué diferencias o continuidades habría entre el proyecto de Cinco Palmas y el Arca de la Libertad?

No creo que haya muchas diferencias, la diferencia radicaría en la convocatoria, en el primero fue una convocatoria oficial y el segundo fue convocado por Kcho. Trabajar con él para mí es una alegría porque Kcho tiene ese poder aglutinador, es un magnífico anfitrión y comparte todo, con él no hay límites generacionales, todo se entrelaza muy bien, creo que el proyecto del Arca de la Libertad es un proyecto en primer lugar muy honesto, puro, por la relación de amor y de cariño que tiene Kcho hacia Fidel. Son muy pocas personas las que pueden amar así y yo traté de aportar mi granito de arena dentro del gran regalo del barco. Eso se vio aquí mismo en el Museo cuando se inauguró el Arca, pues las palabras de Kcho fueron muy emotivas, muy sinceras. Para mí fue un honor y un placer participar en los dos proyectos.

¿Qué le parece la ubicación del Arca de la Libertad dentro del Museo Nacional?

El Arca… iba al Consejo de Estado, esa era la ubicación primaria, porque era un regalo que se le hacía a Fidel y él, en ese concepto de que todo es de todos sugirió ponerlo aquí en Bellas Artes. A mi juicio este es el lugar donde puede ser en verdad apreciado e incluso conceptualmente hay una relación entre el barco real que está al frente y este imaginario, que es la retroalimentación de los artistas a partir del hecho histórico, por eso considero que Bellas Artes es el lugar indicado.

¿Está satisfecho con el resultado final de ambos proyectos?

Sí, estoy muy satisfecho con los dos. Son proyectos que nos dan la oportunidad de contribuir en algo, de hacer algo de manera social, no solo estos, también otros anteriores en los cuales hemos participado, son proyectos útiles que te sacan del trabajo individual y te llevan al trabajo colectivo, extracurricular, fuera del contexto del estudio, del trabajo personal. Esto no solo es hermoso, sino realmente necesario, pues uno se alimenta de estos intercambios, creo que no solo deben continuar, sino incentivarse y aumentarse las nóminas de artistas para hacer este trabajo, porque realmente enriquece mucho.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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