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Se
esperaba el triunfo, pero tal vez sorprendió la
abarcadora dimensión del mismo, cuando se supo que
filmes de Brasil habían sido elegidos como ganadores en
los principales rubros competitivos de un Festival que
concluyó el viernes 15, con el estreno en Cuba de
Volver, el reconocido filme de Pedro Almodóvar.
Un
drama femenino e intimista, El cielo de Suely,
dirigido por Karim Aïnouz (Madame Satá) alcanzó
el Coral máximo en la competencia de largometrajes de
ficción, además del galardón a la mejor actriz, para
Hermila Guedes; el tercer Coral fue para Los 12
trabajos, de Ricardo Elías, mientras que el Premio
Especial del Jurado se entregó a Se prohíbe prohibir,
de Jorge Durán. Curiosamente, estos tres títulos
coinciden en cuanto al protagonismo que confieren a los
jóvenes, convertidos en vehículos idóneos para analizar
grandes contrariedades del Brasil moderno.
También
alcanzaron Corales los largometrajes de ficción
Antonia, un musical atípico conducido por Tata
Amaral (mejor sonido); El más grande amor del mundo,
del veterano Carlos Diegues (mejor música, por la banda
sonora a cargo de Chico Buarque).
El
jurado de Ópera Prima no vio méritos suficientes a los
filmes brasileños para colocarlos en la tríada ganadora,
que integraron El Benny, de Cuba, primer lugar;
Que tan lejos, de Ecuador, y Madeinusa, de
Perú, en el segundo y tercer puestos respectivamente,
pero en los renglones de documentales y animación
resultó también preeminente la calidad del audiovisual
verde-amarillo, pues Eduardo Coutinho se agenció el
Premio Especial del Jurado por El fin y el principio,
una mención especial alcanzó el hermoso cortometraje
Los restos y soledades, de Petrus Cariry, en tanto
dos animaciones de Brasil ocupaban el tercer puesto y
una mención especial: Los tres cerditos, de de
Claudio Roberto Guimaraes y Salió en el periódico,
de Yanko del Pino.
Argentina también conquistó varios de los principales
premios Coral en la competencia de largometrajes de
ficción: segundo lugar por El camino de San Diego,
de Carlos Sorín; el premio a la mejor dirección para
Rodrigo Moreno por El custodio, que también se
adjudicó el premio al mejor actor para Julio Chávez;
mejor guión para Daniel Burman, por Derecho de
familia y mejor edición para Alberto Ponce, por
Crónica de una fuga. También alcanzaron el primer
lugar en animación (M’ Appelle, de Javier Mrad),
el favor de la prensa especializada internacional (Nacido
y criado, de Pablo Trapero) y el Premio Signis para
Crónica de una fuga, de Israel Adrián Caetano. A
la vista queda el predominio de los realizadores
noveles, aquellos que hace cinco o diez años le dieron
forma al llamado nuevo-nuevo cine argentino.
Los
cubanos se agenciaron cuatro galardones principales: el
de mejor ópera prima para El Benny, de Jorge Luis
Sánchez, como ya mencionamos arriba; mientras que La
edad de la peseta, de Pavel Giroud, fue elegida la
película con mejor fotografía y dirección de arte,
elementos que han coincidido en celebrar al unísono
especialistas, prensa y público. Páginas del diario
de Mauricio fue objeto de una mención especial del
jurado de ficción, mientras que en cortometrajes se alzó
triunfador Gozar, comer, partir, de Arturo
Infante, y como mejor filme experimental fue laureado
Existen, de Esteban Insausti.
Tanto
Pavel Giroud como Arturo Infante y Esteban Insausti
pertenecen a la tercera oleada generacional del cine
cubano, integrada por aquellos que cuentan treinta y
tantos años y arribaron al audiovisual luego de los
fundadores (Alea, Solás, Santiago Álvarez) y de la
llamada generación intermedia (Fernando Pérez, Juan
Carlos Tabío, Orlando Rojas).
El
premio al guión inédito fue para Peter Pan Kids,
del cubano Arturo Sotto, quien dirigió en la segunda
mitad de los años noventa Pon tu pensamiento en mí
y Amor vertical, pero desde entonces no ha
materializado ningún otro largometraje de ficción.
Otros
galardones muy importantes fueron a manos de artistas
mexicanos (En el hoyo, fue primer premio
documental, como se había vaticinado; La leche y el
agua alcanzó mención especial de cortometraje),
aunque quizás haya quedado un ligero sabor de decepción,
pues se esperaba que los filmes aztecas escalaran más
alto en el reparto de los premios principales. |