|
En el recuento
de los galardones del 28 Festival del Nuevo Cine
Latinoamericano el filme brasileño Antonia obtuvo
el Premio Coral de Sonido y el premio colateral Roque
Dalton otorgado por la emisora Radio Habana Cuba. Su
directora Tata Amaral ha presentado en ediciones
anteriores del Festival de La Habana filmes como
Vivir la vida, Un cielo de estrellas y A
través de la ventana. Antonia cuenta la
historia de cuatro jóvenes cantantes que viven en una
zona marginal y deciden probar suerte formando un grupo.
Aunque Tata es una mujer parca en palabras tiene un
carácter jovial y accede a las entrevistas siempre con
una sonrisa.
Usted ha hecho una
trilogía con A través de la ventana, Un cielo
de estrellas y ahora Antonia, que representan
respectivamente a la mujer anciana, adulta y joven, ¿en
qué punto se encuentra en Brasil la problemática de la
mujer, existe alguna diferenciación a la hora de hacer
cine por ejemplo?
Vengo de la clase
media intelectualizada de Brasil donde no hay mucha
diferencia entre los hombres y las mujeres y quienes
dirigimos filmes estamos todos en esa clase media
intelectualizada. Las grandes diferencias están en la
clase media y la clase alta no intelectualizadas, donde
la mujer sigue teniendo su rol lleno de prejuicios, lo
que pasa es que no hay muchas mujeres haciendo cine,
aunque en las jóvenes generaciones sí hay cada vez más.
Antonia
no es solo una película sobre las mujeres, sino también
sobre la violencia y la marginalidad, esto de algún modo
es una constante en sus películas, ¿por qué le interesan
tanto esos temas?
En primer lugar la
violencia es cinematográfica, por ello me interesa desde
el punto de vista formal. Por otro lado la violencia
está en el mundo entero, por todas partes y muchas veces
acaba con la gente.
Pero descubrir el
lado humano de la gente aún en medio de la marginalidad
también es algo recurrente en su cine
Sí, a mí me interesa
mucho el mundo cotidiano, siempre localizo las escenas
dentro de las casas, o también por ejemplo en Antonia
cuando las muchachas caminan por la calle, retrato
siempre esas escenas con una mirada cotidiana, íntima.
La filmografía
brasileña es una de las que más peso tiene siempre
dentro del Festival aunque a veces se vean altibajos de
calidad, ¿cuál es el estado actual del cine en Brasil?
Sorprendentemente
este año estoy muy contenta con las películas, porque ya
he visto en Brasil algunas de las que están aquí y son
películas especialmente buenas, este año es magnífico
para el cine de mi país. La característica principal del
cine brasileño es ser plural, diverso, por eso hay
altibajos en la calidad, pero defiendo esto porque
pienso que es muy importante arriesgarse, producir cosas
que no se sabe cómo van a salir. Antonia es, por
ejemplo, una película independiente, hecha con muy pocos
recursos y parece que va a tener éxito de público. Eso
nadie lo esperaba, digo parece porque todavía no se ha
estrenado, pero si una parte de la audiencia de la serie
sobre el mismo tema que se está exhibiendo previamente,
va al cine para ver la historia en la pantalla, ya será
un éxito.
¿No es algo riesgoso
hacer primero una serie y exhibirla en los grandes
medios y luego pasar la película, no tiene temor a la
reacción del público con la película?
En el comienzo sí, sí
es un peligro que se corre, pero yo me arriesgo siempre
porque me gusta el riesgo.
Usted ha traído ya
sus películas en varias ocasiones al Festival, ¿qué
importancia tiene para usted esta cita?
El Festival de La
Habana es un festival donde asiste mucha gente y por
ello es muy importante, para que la película tenga un
cuerpo a cuerpo con el público. Hay muchos periodistas
brasileños aquí y venir acá antes de estrenar el filme
en Brasil, es para nosotros como un termómetro. Además
este es un festival muy hermoso y muy prestigioso. |