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Mercedes
Sampietro es una reconocida actriz española que ha
venido este año al Festival de Cine de La Habana
defendiendo La edad de la peseta, película cubana
donde desempeña uno de los roles protagónicos. En su
larga carrera de actriz, ha trabajado en películas como
Gary Cooper que estás en los cielos,
Extramuros, El pájaro de la felicidad y
Lugares comunes, filme por el que recibió un Premio
Goya en el año 2003. Ahora con esta visita al Festival,
Mercedes regresa por segunda ocasión a Cuba, ocasión
aprovechada por La Jiribilla para mantener con
ella una entrevista.
¿Cómo fue el proceso
de trabajar en una película cubana rodada en la Isla,
qué experiencias tiene de esto?
La primera vez que
tuve noticias de esta película no fue por Pavel, a mí me
llamó y me mandó el guión Lola Salvador, la productora
en España. Me gustó mucho el guión y a partir de ese
momento empecé a escribirme con Pavel porque nunca nos
habíamos visto. Fue muy gracioso porque estuvimos
carteándonos bastante tiempo, yo le decía cómo veía el
personaje, él me contestaba, me enviaba bocetos de
vestuario, cómo la veía físicamente. Fue un proceso muy
moderno de comunicación, pero la verdad es que nos
pusimos de acuerdo y para mí esta película ha tenido una
doble vertiente, porque aparte de tener un guión que me
gustaba e interesaba mucho, me interesó también
enseguida Pavel cuando empecé a hablar con él. Yo no
había visto nada de lo que él había hecho, pero
sintonizamos enseguida. Además quería venir a Cuba hacía
mucho tiempo, ese fue un elemento que me acabó de
decidir porque no conocía el país y trabajar en un país
es una manera de conocerlo muy distinta a si vas de
simple turista. Mi relación con Cuba no la puedo
concretar en nada pero emocionalmente siempre ha sido
fuerte, de mucho cariño y tenía muchas ganas de
conocerla por lo cual este se convirtió en un proyecto
muy interesante para mí. No he visto la película
terminada por eso no puedo hablar de ella, solo de mi
experiencia, fueron casi dos meses muy felices, los
cuatro actores principales de la película conectamos
perfectamente, trabajamos muy a gusto y tenía la
sensación de que me habían regalado una cosa, la
posibilidad de hacer algo en un sitio muy especial, con
gente muy especial y sobre todo, me he quedado con la
amistad de Pavel.
Usted ha hecho
teatro, cine y televisión, ¿en cuál de estos medios se
siente mejor, más cómoda o realizada?
En los tres. Tengo la
enorme suerte de poder trabajar en las tres cosas porque
todas me interesan, son tan distintos esos medios que no
los puedo comparar. Cuando llevo tiempo haciendo teatro
—que
es para mí lo más duro de todo por sus componentes de
comunicación con el público, de placer personal, de
viaje interior del actor—
me canso mucho, porque soy muy impaciente y cuando llevo
dos meses en el teatro ya quiero hacer cine, luego
cuando paso un año sin hacer teatro necesito hacerlo, lo
echo de menos. La televisión me gusta mucho, pues es un
elemento poderosísimo
—aunque
muy maltratado por los responsables en su gran mayoría—
porque es un
instrumento cultural pedagógico importantísimo, se puede
hacer lo que quieras con ella; me gusta mucho porque es
otra técnica, otra disciplina, otra manera de actuar. En
definitiva me gustan mucho los tres.
¿En qué estado se
encuentra la filmografía española actualmente?
Siempre nos estamos
quejando mucho, siempre en todas partes son trabajos
deficitarios que necesitan mucho apoyo y mucho dinero y
para los políticos, la cultura siempre queda en último
lugar, pero eso ya es histórico, endémico, hables del
cine, del teatro o de lo que sea. En este momento el
gobierno que tenemos en España ha hecho muchos esfuerzos
y se ha volcado a escuchar nuestras necesidades, se está
tramitando una ley de cine, una propuesta de una ley de
teatro, ya eso está en el Parlamento, se está hablando
de ello.
A pesar de las cosas
y de las crisis, se sigue haciendo un buen cine, porque
si cuando termina el año haces un balance de las
películas estamos a la altura de cualquier otro país
comparativamente, en mi parecer sí hay un buen cine, hay
magníficos técnicos, muy buenos actores. De lo que más
se adolece es de guiones, siempre está el problema de
encontrar buenas historias, creo que en España desde la
administración deberían implementar ayudas muy
específicas para guionistas, porque en mi opinión es el
punto débil.
¿Cuál ha sido su
relación con el cine latinoamericano?
Como espectadora he
visto cosas muy buenas. Acá tienen muchas dificultades
para hacer cine, aunque afortunadamente con España se
están haciendo cada vez más coproducciones y eso está
permitiendo que trabajemos juntos, que en Latinoamérica
se vean producciones españolas y al revés. Las películas
de acá se hacen con mucho esfuerzo, muy poco dinero, la
distribución a veces es muy complicada, no llegan a
estrenarse, es difícil si no es en festivales ver alguna
película; pero en general he visto cosas que me han
gustado mucho, sobre todo de cine argentino que es,
quizá, la producción más grande. En Argentina pude rodar
hace tres o cuatro años una película magnífica que fue
Lugares comunes.
Siempre me ha
interesado una característica del cine latinoamericano,
que están muy conectados con la vida cotidiana, hablan
mucho de lo que pasa en la calle, de lo que está
ocurriendo socialmente, te enseñan cómo se vive, te
conectan con el día a día. Le tengo mucho respeto y
mucho cariño a este cine y he tenido la suerte de poder
rodar en dos de los países con mejor cine en mi parecer:
Argentina y Cuba. Vamos a ver si se puede repetir, ojalá.
¿Qué diferencias
existen entre el cine latinoamericano y el español?
Nosotros hacemos cine
distinto porque tenemos maneras de ser distintas. Los
españoles tenemos no sé si pudor, vergüenza o complejos,
pero hablamos muy poco de los sentimientos y aquí se
habla mucho de los sentimientos. En España las películas
para hablar de sentimientos tienen que pasar por el
tamiz del humor, no se habla de forma directa de los
sentimientos, de las relaciones, como sí lo hacen aquí.
Allá cuesta más hacer eso, lo hacen, pero por otra vía,
creo que es el reflejo de la manera de ser. Esa para mí
es la diferencia más grande a la hora de hacer las
películas.
¿Qué le ha parecido
de lo que ha visto en el Festival?
La verdad desde mi
llegada he estado tratando de situarme, viendo cómo
funciona esto, cómo son los cines, el periódico y he
visto esta avalancha de público que está efervescente y
fantástico, hay un ambiente fenomenal, muy intenso. |