Año V
La Habana

16 al 22 de DICIEMBRE
de 2006

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Entrevista con LA ACTRIZ ESPAÑOLA Mercedes Sampietro
El cine latinoamericano te conecta con el día a día

Yinett Polanco La Habana
Foto: Alain Gutierrez


Mercedes Sampietro es una reconocida actriz española que ha venido este año al Festival de Cine de La Habana defendiendo La edad de la peseta, película cubana donde desempeña uno de los roles protagónicos. En su larga carrera de actriz, ha trabajado en películas como Gary Cooper que estás en los cielos, Extramuros, El pájaro de la felicidad y Lugares comunes, filme por el que recibió un Premio Goya en el año 2003. Ahora con esta visita al Festival, Mercedes regresa por segunda ocasión a Cuba, ocasión aprovechada por La Jiribilla para mantener con ella una entrevista.

¿Cómo fue el proceso de trabajar en una película cubana rodada en la Isla, qué experiencias tiene de esto?

La primera vez que tuve noticias de esta película no fue por Pavel, a mí me llamó y me mandó el guión Lola Salvador, la productora en España. Me gustó mucho el guión y a partir de ese momento empecé a escribirme con Pavel porque nunca nos habíamos visto. Fue muy gracioso porque estuvimos carteándonos bastante tiempo, yo le decía cómo veía el personaje, él me contestaba, me enviaba bocetos de vestuario, cómo la veía físicamente. Fue un proceso muy moderno de comunicación, pero la verdad es que nos pusimos de acuerdo y para mí esta película ha tenido una doble vertiente, porque aparte de tener un guión que me gustaba e interesaba mucho, me interesó también enseguida Pavel cuando empecé a hablar con él. Yo no había visto nada de lo que él había hecho, pero sintonizamos enseguida. Además quería venir a Cuba hacía mucho tiempo, ese fue un elemento que me acabó de decidir porque no conocía el país y trabajar en un país es una manera de conocerlo muy distinta a si vas de simple turista. Mi relación con Cuba no la puedo concretar en nada pero emocionalmente siempre ha sido fuerte, de mucho cariño y tenía muchas ganas de conocerla por lo cual este se convirtió en un proyecto muy interesante para mí. No he visto la película terminada por eso no puedo hablar de ella, solo de mi experiencia, fueron casi dos meses muy felices, los cuatro actores principales de la película conectamos perfectamente, trabajamos muy a gusto y tenía la sensación de que me habían regalado una cosa, la posibilidad de hacer algo en un sitio muy especial, con gente muy especial y sobre todo, me he quedado con la amistad de Pavel.

Usted ha hecho teatro, cine y televisión, ¿en cuál de estos medios se siente mejor, más cómoda o realizada?

En los tres. Tengo la enorme suerte de poder trabajar en las tres cosas porque todas me interesan, son tan distintos esos medios que no los puedo comparar. Cuando llevo tiempo haciendo teatro que es para mí lo más duro de todo por sus componentes de comunicación con el público, de placer personal, de viaje interior del actor me canso mucho, porque soy muy impaciente y cuando llevo dos meses en el teatro ya quiero hacer cine, luego cuando paso un año sin hacer teatro necesito hacerlo, lo echo de menos. La televisión me gusta mucho, pues es un elemento poderosísimo aunque muy maltratado por los responsables en su gran mayoría porque es un instrumento cultural pedagógico importantísimo, se puede hacer lo que quieras con ella; me gusta mucho porque es otra técnica, otra disciplina, otra manera de actuar. En definitiva me gustan mucho los tres.

¿En qué estado se encuentra la filmografía española actualmente?

Siempre nos estamos quejando mucho, siempre en todas partes son trabajos deficitarios que necesitan mucho apoyo y mucho dinero y para los políticos, la cultura siempre queda en último lugar, pero eso ya es histórico, endémico, hables del cine, del teatro o de lo que sea. En este momento el gobierno que tenemos en España ha hecho muchos esfuerzos y se ha volcado a escuchar nuestras necesidades, se está tramitando una ley de cine, una propuesta de una ley de teatro, ya eso está en el Parlamento, se está hablando de ello.

A pesar de las cosas y de las crisis, se sigue haciendo un buen cine, porque si cuando termina el año haces un balance de las películas estamos a la altura de cualquier otro país comparativamente, en mi parecer sí hay un buen cine, hay magníficos técnicos, muy buenos actores. De lo que más se adolece es de guiones, siempre está el problema de encontrar buenas historias, creo que en España desde la administración deberían implementar ayudas muy específicas para guionistas, porque en mi opinión es el punto débil.

¿Cuál ha sido su relación con el cine latinoamericano?

Como espectadora he visto cosas muy buenas. Acá tienen muchas dificultades para hacer cine, aunque afortunadamente con España se están haciendo cada vez más coproducciones y eso está permitiendo que trabajemos juntos, que en Latinoamérica se vean producciones españolas y al revés. Las películas de acá se hacen con mucho esfuerzo, muy poco dinero, la distribución a veces es muy complicada, no llegan a estrenarse, es difícil si no es en festivales ver alguna película; pero en general he visto cosas que me han gustado mucho, sobre todo de cine argentino que es, quizá, la producción más grande. En Argentina pude rodar hace tres o cuatro años una película magnífica que fue Lugares comunes.

Siempre me ha interesado una característica del cine latinoamericano, que están muy conectados con la vida cotidiana, hablan mucho de lo que pasa en la calle, de lo que está ocurriendo socialmente, te enseñan cómo se vive, te conectan con el día a día. Le tengo mucho respeto y mucho cariño a este cine y he tenido la suerte de poder rodar en dos de los países con mejor cine en mi parecer: Argentina y Cuba. Vamos a ver si se puede repetir, ojalá.

¿Qué diferencias existen entre el cine latinoamericano y el español?

Nosotros hacemos cine distinto porque tenemos maneras de ser distintas. Los españoles tenemos no sé si pudor, vergüenza o complejos, pero hablamos muy poco de los sentimientos y aquí se habla mucho de los sentimientos. En España las películas para hablar de sentimientos tienen que pasar por el tamiz del humor, no se habla de forma directa de los sentimientos, de las relaciones, como sí lo hacen aquí. Allá cuesta más hacer eso, lo hacen, pero por otra vía, creo que es el reflejo de la manera de ser. Esa para mí es la diferencia más grande a la hora de hacer las películas.

¿Qué le ha parecido de lo que ha visto en el Festival?

La verdad desde mi llegada he estado tratando de situarme, viendo cómo funciona esto, cómo son los cines, el periódico y he visto esta avalancha de público que está efervescente y fantástico, hay un ambiente fenomenal, muy intenso.

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