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Masako Sakata
es una realizadora japonesa que busca justicia. Pequeña,
tímida, en sus ojos negros y profundos solo parece haber
espacio para la melancolía. A Masako la hemos
encontrado, imbuida en la tristeza y la acción en la
presentación de su documental Agente Naranja: un
réquiem personal, tributo póstumo a su esposo, Greg
Davis.
Davis, de 54 años,
murió de un cáncer fulminante en el hígado. Fue él uno
de los jóvenes norteamericanos enviado a Vietnam durante
la guerra. Encontrándose acantonado en la provincia de
Dong Thap, fue rociado un desfoliante conocido como
Agente Naranja, lo que le produciría muchos años después
la terrible enfermedad que lo llevó a la muerte.
Sakata comenzó a
buscar información sobre el Agente Naranja. Fue así que
llegó a suelo vietnamita y surgió este material,
testimonio desgarrador de una barbarie, mensaje de paz y
respeto por la humanidad. Documental narrado en primera
persona, Sakata describe su relación con Greg y se
adentra en la psicología de los vietnamitas, un pueblo
incapaz de perder la esperanza y las ganas de seguir
luchando, un pueblo que muestra cicatrices que aún no
cierran: tres generaciones han pasado desde el fin de la
guerra y aún siguen naciendo niños seriamente afectados
por las dioxinas, principal compuesto químico del Agente
Naranja.
¿Qué sintió usted al
ver a esos niños enfermos de por vida como consecuencia
del Agente Naranja?
Los había visto
antes, porque trabajé en una agencia fotográfica y había
tenido acceso a imágenes como esas. Mi esposo había
tomado fotos de ellos también. Sin embargo, no había
relacionado el dolor de esos niños con mi propio
problema. Cuando los vi por primera vez supe que había
ocurrido algo en el pasado de lo cual no se había
hablado más. Eso no ha salido nunca más en las noticias,
en los 80 se dijo algo, pero ya no. Sin embargo, que
algo no aparezca en las noticias no quiere decir que no
exista.
Quedé muy sorprendida
con lo que vi. No quedé choqueada al ver a esos niños,
porque ese es mi trabajo, soy foto-editora. Lo que más
me impresionó fue ver lo felices que lucen esos niños en
el hospital. Me sentía muy mal psicológicamente, pero al
verlos sin piernas, sin brazos, y al mismo tiempo tan
equilibrados, pensé: si ellos están tan contentos cómo
yo voy a sentir lástima de mí misma. Cuando vi a esas
familias con esos problemas y los vi amándose entre
ellos, sonriendo, sentí muchísimo amor y dejé de sentir
pena por mi suerte.
¿Entonces el
documental la ayudó a combatir la depresión?
Si, muchísimo. Sería
muy egoísta no hacer un documental que trajera
justicia, que combatiera la maldad. Decidí hacer este
documental porque yo estaba muy mal, tenía razones
personales, tenía que averiguar, que descubrir por qué
él (Greg Davis) tuvo que irse. Este documental me abrió
los ojos a la solidaridad, me di cuenta de que yo no era
la única afectada.
La canción con la que
comienza este material habla de la lluvia, que cae y no
deja de caer, algo así como un llamado a la humildad, a
la espiritualidad. ¿Esto es un símbolo?
La autora de esta
canción es una cantante norteamericana muy popular,
crítica del sistema político norteamericano, que en el
contexto de la guerra de Vietnam compuso muy bellas
canciones contra la guerra. La canción fue escrita
contra el peligro de la guerra nuclear, no trata
específicamente el tema del agente naranja, pero cuando
yo oí esa canción le encontré relación con este tema y
dije es la música perfecta para el documental.
¿Agente Naranja…
se ha exhibido en los EE.UU.?
Todavía no se ha
presentado en ese país. Fue exhibido en la televisión de
Vietnam, pero aún el documental no ha sido visto por
muchas personas. El Festival del Nuevo Cine ha sido la
primera experiencia pública. Me gustaría mucho exhibirlo
en EE.UU.
¿Por qué decidió
usted venir a Cuba a presentar este documental?
Es la primera vez que
visito este país. Hice una pequeña exhibición del
material en Tokio y alguien ahí me presentó a la
embajada cubana. Les enseñé el documental, y fue
entonces que me enteré del Festival de La Habana, pues
me explicaron que sería una buena oportunidad para venir
a Cuba, por eso estoy aquí.
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