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Al reclamo de llamar
la atención mediante diversas acciones, al menos durante
24 horas, sobre el
Manifiesto a favor de la Vida, de la Paz, la Igualdad,
firmado por personalidades intelectuales de prestigio
internacional, el Capítulo Cubano de la Red de Redes en
defensa de la Humanidad respondió con una jornada que va
más allá de ese mínimo plazo temporal.
El
domingo 10 de diciembre, en el parque John Lennon, de la
capital cubana, una primera convocatoria, al filo del
anochecer, reunió a centenares de personas en un
concierto de trova y rock.
Se
conmemoraba de ese modo, como es habitual entre
nosotros, el aniversario del asesinato el 8 de diciembre
de 1980 en Nueva York del ex beatle y activista social
por la paz, y al mismo tiempo se difundían las nobles
exigencias de un llamamiento que orientaba dar un nuevo
sentido a la celebración del Día Mundial de los Derechos
Humanos, justamente una de las tantas misiones que se ha
impuesto, como deber, el movimiento En Defensa de la
Humanidad.
Gerardo Alfonso cantó obras de Lennon y esa hermosa
pieza suya que perfila la conexión espiritual entre lo
que simbolizó Lennon y el proyecto de justicia y
solidaridad que anima a la Revolución Cubana. La jornada
terminó a puro y buen rock, con el grupo Hipnosis
haciendo saltar a los más jóvenes.
Esa
noche estuvo entre los asistentes el afamado escritor
norteamericano Gore Vidal. Quien escribe estas
líneas le preguntó al novelista si había pensado en la
posibilidad de
asistir a un concierto de homenaje a John Lennon en
Cuba, y él respondió: “Ha sido una coincidencia que me
conmueve. No sé si usted sabe que fui entrevistado
recientemente para un filme que se llama
The US vs. John
Lennon,
realizado por David Leaf y John Scheinfeld. Allí dije
que Lennon era la vida, todo lo opuesto a lo que
representan gentes como Hoover, aquel del FBI, Nixon,
Reagan y ahora el señor Bush, que encarnan la muerte. Es
más, este tipo de gobernantes han sido y son tan infames
que ni siquiera se les pueden considerar ciudadanos
norteamericanos. Estas son verdades que deben ser dichas
aunque duelan”.
Alí se anunció una
segunda jornada, señalada para el sábado 16 de
diciembre, frente a la sede del Instituto Cubano del
Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), cuya reseña
podrá verse en La Jiribilla.
Ese día se despliega
en el edificio un inmenso lienzo creado por el pintor
Waldo Saavedra, dedicado a Lennon, que se titula God,
mientras el
cantautor Gerardo Alfonso, los músicos Dagoberto Pedraja
y Luis Manuel Molina, y los grupos Mezcla, Tendencia,
Gens y Los Kent desgranen sus canciones en un concierto
titulado
Por Lennon, por la paz.
Cuando estaba en
ciernes este proyecto, tuve la oportunidad de conversar
en La Habana con una de las principales promotoras del
manifiesto, la periodista catalana Montserrat Ponsa.
Confesó que para
ella, y los demás firmantes del documento, Cuba era
esencial como punto de irradiación de la iniciativa.
Exactamente sus palabras fueron: “En Cuba descubrí que
justicia social significa compartir, es igualdad en
todos los órdenes, y si hoy este pequeño país es el
detonante de ese imparable movimiento de conciencia
internacional para cambiar el mundo, se le debe también
al papel de Fidel, un ser verdaderamente excepcional. No
se trata de imitar a Cuba, sino de inspirarse en ella.
Si ese tiempo que proponemos para que se siembre la
iniciativa de hacer valer la justicia, la solidaridad y
la paz, cuenta con el aliento de los intelectuales,
artistas y hombres y mujeres de buena voluntad de Cuba,
estoy segura de que muchos otros se sumarán”.
Lo importante, en todo caso, es mantener viva la fuente
del llamamiento. Por lo pronto, el Capítulo Cubano de la
Red de Redes en Defensa de la Humanidad ha activado
todas sus instancias para que tan justos e
imprescindibles reclamos cobren vida mucho más allá de
una fecha o de una circunstancia.
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