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Paisaje inventado por la
lluvia
La
lluvia de diciembre
apacigua la yerba,
cubre de mínimos planetas a las naranjas,
me convida en su viaje.
Qué
otro país sino la infancia
viene con la lluvia:
Un tazón de leche cruda, una jícara
caliente de café, unos lápices
de grasientos colores y la gramática,
la misteriosa geografía, los números.
Tiemblan quizá de gozo las plantas
en las desguarnecidas terrazas.
Un
cielo muy gastado
deposita en el mar sus huevos grises.
Es
así este paisaje pintado a mano por la lluvia,
fina, familiar, sin prisa, de diciembre.
25 de
diciembre de l984
Comparece
Lao Tse
La
humildad no sellará
por esta vez mi boca.
También yo puedo leer
en la corteza nueva
y en la piedra:
Arriba de los relámpagos
no hay un Padre que sufra por nosotros.
Y el ruido tenue de la yerba
es toda la eternidad.
Cada jornada consumida en el lujo
nos hace injustos.
Lo que llamáis armonía,
serena dicha, equilibrio del bien,
¡oh, amados míos, llegará!
Mas, no con el azar
o los frutos silvestres.
Avisad a los nobles
que su sangre es mortal.
Confucio
Conozco y venero la Tierra,
espejo apagado de un antiguo
esplendor.
No
tengo
hombros de jefe victorioso.
Pero con mis panfletos de otoño,
mis rasgadas canciones,
hago mi parte, pierdo y gano
discípulos, y mis manos,
a veces heridas, no desdeñan
ni temen la compañía del fuego.
Pienso. El que no piensa
no conoce su alma.
Mañana volveré o no volveré.
Yo pienso. Yo examino. Yo busco.
Belle époque
Olvidarse del mundo,
de todo el que trasiega
licores, lava caballos
y husmea en los desperdicios,
bajo la lluvia,
bajo la nieve.
Lozanas, gordas musas
bajo pieles de minsk,
encajes de espuma,
medias de ligas rosadas
y el pequeño pie
que marca el paso
de la música loca.
Estatuas falsamente púdicas
y citas de Epicuro
traídas y llevadas sin ton ni son.
Señores de mostachos, tirantes
y ojos vencidos por el delirio.
Ah, la suave colonia en el pañuelo.
Olvidarse del mundo,
en esa atmósfera de amantes
empolvados y frívolos,
cocottes de bocas muy pintadas.
Y suicidios.
Y música cómplice
Y pernaud.
Tomado del libro Biografía del Tiempo. Editorial Letras
Cubanas, 2005.
Luis Suardiaz: Poeta,
crítico y periodista. Camagüey, 1936-2005. Su libro
Haber vivido recibió mención de poesía en el concurso
Casa de las Américas de 1966. Recibió el premio en el
Concurso Nacional de Crítica Literaria Mirta Aguirre, en
artículo, con su trabajo "Tres poetas de la Revolución"
(1984), publicado en la revista Unión, y al año
siguiente igual reconocimiento con el artículo "El
caballo y su sombra".
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