“La maldita circunstancia del agua
por todas partes…”
Virgilio Piñera

Dentro de los límites urbanos de la ciudad de Santiago de Cuba sobresale una pequeña ínsula de aspecto piramidal donde armonizan, de forma extraordinaria, naturaleza, arquitectura y urbanismo. Popularmente conocida como “El Cayo”, fue originalmente denominada Cayo Smith y en la actualidad Cayo Granma. Su silueta accidentada custodia la bahía de la ciudad, apoyada en dos escoltas perennes: la Fortaleza de San Pedro de la Roca y la Sierra Maestra.

A finales del siglo XIX la isla era el albergue de un poblado de pescadores. En los primeros años del siglo XX se fomentó la construcción de propiedades exclusivas para el descanso de las familias santiagueras adineradas, propiedades deudoras de la tradición norteamericana de construcción en madera denominada Ballon-Frame. Este crecimiento no obedeció a un plan, de ahí que la estructura urbana resultante sea cautivadora. Por ejemplo, la única calle existente es una ruta peatonal que rodea todo el cayo. Desde esa calle ascienden vías escalonadas que llegan hasta la cúspide de la única colina de la isla, donde señorea una iglesia católica erigida en el siglo XIX.

Cada día “El Cayo” se agita con el ir y venir de las personas empeñadas en el rescate de su riqueza patrimonial, cruzada que es posible gracias a un proyecto del Plan Maestro de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba, que cuenta con el apoyo de la Junta de Andalucía y la complicidad de sus pobladores, sus pequeñas embarcaciones y sus magnificencias arquitectónicas.