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En su apasionante carrera política hay
páginas buenas para que un historiador sin miedo diga la
verdad y la angustia de un hombre honrado en la
encrucijada de los dilemas terribles. Mas Antonio
Guiteras, como quien sale vivo de una emboscada, pasó
por esos momentos, abrumado, pero seguro en su fe, en su
fiebre por la revolución. Porque la revolución fue como
una fiebre en la imaginación de este.
Pablo de la Torriente Brau1
Antonio Guiteras
Holmes, es una de las personalidades más relevantes de
la revolución del treinta. Su ideario nacional
liberador, y antimperialista, de declaradas proyecciones
socialistas está implícitamente expuesto en los
documentos que escribió, y sobre todo en su breve pero
intensa vida de combatiente revolucionario.
Para abordar el
pensamiento de Guiteras ha sido necesario en muchos
casos hacer una verdadera labor de reconstrucción de sus
ideaciones de carácter más general entresacándolas de
textos de carácter político, vinculados en la mayoría de
los casos a la situación coyuntural. Por otra parte no
es mucha la obra escrita que dejó pues se dedicó,
prácticamente, en toda su fructífera vida, a la
actividad política y la lucha insurreccional. Como muy
justamente lo caracterizara Roa, fue “el más completo
hombre de acción de su generación.”
Nace el 22 de
noviembre de 1906 en el estado de Pennsylvania, Estado
Unidos, en un hogar de posición económica desahogada.2 Su familia materna, los Holmes, radicados en ese
país, fueron personas cultas y figuras de letras. Su
madre Marie Theresse Holmes mujer de ideas avanzadas y
de profundas convicciones, poseía un fuerte sentimiento
independentista forjado en las lecturas acerca de la
lejana Irlanda, patria de sus ancestros.
El
padre, Calixto Guiteras, cubano culto y de espíritu
liberal, supo trasmitirle al pequeño el amor por su
patria y por José Martí, del cual fue ferviente
admirador y partidario de su causa revolucionaria. Aquel
niño crecería escuchando con fervor las historias de las
gestas patrióticas de su tío, José Ramón Guiteras —quien
muriera por la libertad de Cuba en la primera guerra de
independencia— y las proezas de su tío abuelo irlandés
John Walsh, uno de los más importantes líderes de la
independencia de Irlanda. Desde pequeño Guiteras se
preguntaba si “algún día él podría ser como ellos”.
Aunque
realizó sus estudios de primaria en el colegio de los
padres escolapios, la enseñanza católica no influyó tan
fuertemente en el niño, como lo hizo su entorno familiar
progresista, en el cual la temática de la situación
cubana y la incidencia del imperialismo en la misma,
eran parte de la conversación cotidiana. Aquel hogar fue
conformando un joven íntegro, que al ingresar en el
bachillerato se mostraría sensibilizado con la realidad
política del país, y en el que ya propugnaban las ansias
de transformarla. Así lo expresaría en algunos cuentos
que escribe —con solo 16 años— donde aborda temas
centrales como la fuerza de voluntad, la dignidad
humana, la condena a la injusticia social y las críticas
condiciones de vida de las masas.
Guiteras
no estuvo ajeno a la Reforma Universitaria y la
agitación estudiantil liderada por Julio Antonio Mella,
la cual le interesaba vivamente. En el Instituto de
Pinar del Río donde el joven estudiaba participó en las
actividades que se realizaron para apoyar acciones
revolucionarias del estudiantado durante los años 1923 y
1924. En esta etapa ya se revela como fervoroso
antimperialista y condena enérgicamente la injerencia
del embajador norteamericano en nuestros asuntos, y la
existencia de la Enmienda Platt. Conoció y admiró a
Mella, apoyó al líder estudiantil en su conocida huelga
de hambre (diciembre de 1925) y participó en el
movimiento por la libertad del joven con el objeto de
salvar su vida.3
El
choque con el ambiente juvenil universitario irá
precisando cada vez más su formación revolucionaria. En
1927, integra —por la Facultad de Farmacia y Medicina—
el Directorio Estudiantil Universitario (DEU) contra la
prórroga de poderes de Gerardo Machado, lo que implicará
su primera aparición en el escenario político cubano
enfrascado en el combate por los ideales de mejoramiento
social. A partir de entonces integró la primera fila en
la lucha contra la tiranía y enarboló al igual que los
líderes estudiantiles de 1923 los ideales democráticos y
antimperialistas.
En el transcurso de
los años 1929-1932 Guiteras continuó enriqueciendo la
experiencia política y revolucionaria y su actuación
estuvo dirigida fundamentalmente en la obtención de
armas para la insurrección que derrocaría a la tiranía
de Gerardo Machado (1925-1933).
Durante toda su
existencia fue un profundo estudioso de obras políticas,
económicas y de contenido social e histórico. Hombre de
vasta cultura, conoció y analizó los problemas
estructurales de la sociedad cubana de su época.
Diversos testimonios y criterios de sus biógrafos
demuestran que fue además un conocedor de la experiencia
de la Revolución Rusa y un estudioso del marxismo y el
leninismo, ideas a las que se acerca desde las
posiciones nacional liberadoras y antimperialistas
fuertemente influidas por José Martí.
Antimperialismo y
revolución.
El DEU de 1927
representó la continuidad de los ideales revolucionarios
de 1923. Guiteras defendió la reforma estudiantil y el
antimperialismo y en esta nueva etapa va a centrar su
actividad en la oposición política al gobierno. El
proyecto de la prórroga de poderes representaba para los
jóvenes revolucionarios de entonces un ataque a los más
elementales principios democráticos.
Julio Antonio Mella
en carta enviada a los estudiantes, dejaría constancia
del carácter profundo de esta nueva fase de las luchas
universitarias y del trascendente significado que las
mismas tenían: “La protesta estudiantil es la misma
protesta de la mayoría del pueblo de Cuba. Unámonos con
todos las otros que sienten la misma necesidad de
terminar con la opresión existente.”4
La participación en
la lucha contra la prórroga de poderes constituyó la
primera actividad política destacada del joven Guiteras.
Como representante del DEU fue uno de los firmantes de
un grupo de manifiestos a nombre de la Escuela de
Farmacia, de la cual había sido nombrado delegado.
De las filas
estudiantiles se incorpora a la lucha insurreccional.
Las experiencias en el Directorio, sus conocimientos
acerca de la lucha por la independencia en Irlanda, de
las guerras de independencia cubanas y de la gesta de
Augusto César Sandino en Nicaragua -al cual también
admiraba- fueron algunos de los argumentos fundamentales
que lo convencieron de que la insurrección armada era el
único camino de la revolución.5
Hacia 1932, decide
romper con los viejos caudillos nacionalistas y unificar
todas las pequeñas agrupaciones que ya lideraba. Así
funda la organización Unión Revolucionaria (UR). Su
decepción con relación a los anteriores empeños bélicos
en los que había participado, lo conduce a concebir la
posibilidad de preparar el levantamiento armado general
en la antigua provincia de Oriente, caracterizada por
una larga tradición de lucha. El plan de Guiteras estaba
dirigido a tomar varios cuarteles y poblaciones, armar
al pueblo e iniciar la guerra revolucionaria, como única
forma de derrocar la tiranía.
Consecuente con sus
ideas, Guiteras demostró su plena identificación con las
demandas de las masas populares, las que para él, como
para José Martí, eran los artífices de la revolución. De
manera histórico-concreta resuelve el polémico nudo de
la relación vanguardia-masas y en toda su acción
reconoce la importancia de esta interacción para
alcanzar el triunfo.
Desde la UR lanza el
“Manifiesto al pueblo de Cuba”6, donde
expuso un programa mínimo centrado en la unidad de todas
las fuerzas antimachadistas. En este documento argumenta
que solo la fuerza incontrastable de la unión de todos
los hombres —incluso de diferentes tendencias
políticas—, enfrascados en la lucha, por un régimen de
libertad y justicia, podría lograr el triunfo de una
verdadera Revolución. Núcleo Central de este manifiesto
programático era el llamado a la lucha armada como vía
para derrocar la dictadura.7 Otro grupo de
cuestiones medulares del documento más tarde lo
implementaría en el gobierno de Ramón Grau San Martín.
La concepción de
revolución que esboza Guiteras, desde este manifiesto es
expresión de la radicalidad de sus pensamientos: La
revolución por la que luchaba tendría que encarnar una
verdadera renovación de los valores y de todas las
instituciones y no sería una simple sustitución de
hombres.
Guiteras se revela,
desde entonces, como un certero político que sin ceder
principios, solo hace público aquello que es
imprescindible. Su pensamiento e ideas absolutamente
revolucionarios, las divulgó de la manera más
convenientes a la consecución de sus fines tácticos
inmediatos.8
En el citado
manifiesto parece no tener elaborado un proyecto para
realizar el cambio social que aquella revolución
implicaba. De igual modo no planteaba, explícitamente,
los conceptos antimperialistas en la proyección de las
ideas que expresa. Tal posición le permite maniobrar con
todas las fuerzas y no autoaislarse en momentos en que
las definiciones ideológicas se levantaban como barreras
infranqueables entre las distintas organizaciones. Sin
embargo, mas adelante confirmará que: “Un estudio somero
de la situación político-económica de Cuba, nos había
llevado a la conclusión de que un movimiento, que no
fuese antimperialista en Cuba, no era una revolución. Se
servía al imperialismo yanqui o se servía al pueblo,
pues sus intereses eran incompatibles”.9
Una muestra más de su
meridiana posición antimperialista, sería expresada
frente a la mediación del imperialismo yanqui y su
agente Summer Welles, en la carta que escribiera al
director del Diario de Cuba, de Santiago de Cuba,
semanas antes del derrumbe de la tiranía donde rechazaba
“toda idea de mediación entre el gobierno y la oposición
con el fin de llegar a un acuerdo, estimando que el
único medio posible de solucionar el conflicto entre los
sostenedores del actual gobierno de facto y el pueblo,
es la Revolución”.10
A la caída de
Machado, Guiteras se disponía a tomar el cuartel de
Bayamo. Su prestigio de jefe militar y revolucionario
era reconocido por todas las fuerzas orientales. El
gobierno emergido a partir del movimiento militar
revolucionario del 4 de septiembre (la “Pentarquía”)
nombra a Guiteras gobernador de Oriente, provincia en la
cual ya era el líder indiscutible de las fuerzas
revolucionarias.
Como planteara Raúl
Roa, Guiteras reunía todas las aptitudes del dirigente y
el líder: “talento, sentido político, formación teórica,
coraje sin tasa, abnegación sin límites, desinterés sin
medida. En él se operó el insólito fenómeno de aunarse,
en dinámica armonía, el hombre de pensamiento y el
hombre de acción. Lo mismo servía para la barricada que
para el gabinete”.11
En el llamado
gobierno de los Cien días (10 de septiembre de 1933-15
de enero de 1934), presidido por Grau San Martín,
Guiteras es nombrado ministro de Gobernación y se
planteará un grupo de reformas signadas por un fuerte
radicalismo antimperialista.12 Muy pronto se
iniciará en el interior del gabinete gobernante una
fuerte lucha ideológica entre las diferentes fuerzas que
lo componían.
En medio de los
elementos reformistas y de derecha que integran el
Gobierno, Antonio Guiteras va a marcar su diferencia
como hombre de izquierda y a su alrededor se agrupan los
elementos revolucionarios. Es importante recordar que la
mayoría de los seguidores de Guiteras carecían de una
fuerte cultura revolucionaria, y que fue precisamente el
joven líder quien definió la estrategia y la táctica del
grupo.
En medio del asedio
de la derecha y de la incomprensión de parte de la
izquierda, Guiteras emprende un inédito accionar
antimperialista, con radicales medidas en beneficio de
los trabajadores, como él mismo expresara: “... tengo la
satisfacción de haber llevado a la firma del presidente
Grau, los decretos que atacaban más duro al imperialismo
yanqui...”13. Estas medidas fueron:
·
Creación de la Secretaría del Trabajo.
·
Implantación de la jornada laboral de 8 horas.
·
Establecimiento del jornal mínimo.
·
Depuración de los organismos estatales.
·
Reparto
de tierras y proyectos de colonización.
·
Autonomía universitaria.
·
Convocatoria a la celebración de una Asamblea
Constituyente.
·
Rebaja
de los precios de los artículos de primera necesidad.
·
Reducción del precio de la energía eléctrica.
·
Intervención de la Compañía Cubana de Electricidad.
Bajo la orientación
de Guiteras sus compañeros estuvieron dispuestos a
radicalizar la revolución. Se pronunciaron por asumir
una vía no capitalista de desarrollo, que abriera el
camino hacia una etapa posterior y superior de
revolución socialista.
La experiencia en el
gobierno le hará ratificar la necesidad de estructurar
un nuevo poder interesado en verdaderos cambios de la
estructura económico-social. La reforma, según los
atinados criterios de Guiteras abarcaba un período
inicial tras el cual había que seguir luchando hasta
liquidar la explotación neocolonial, que solo podría
lograrse sobre las bases de una economía socialista y no
capitalista.
“Dentro
del régimen capitalista —declararía—, ningún gobierno ha
estado tan dispuesto a defender los intereses del obrero
y el campesino como el actual Gobierno Revolucionario”.14 Con ello lanzaba una clara definición de
las limitaciones sistémicas que no podía saltar el
gobierno burgués que integraba; y a la par definía lo
que para nosotros es hoy, una clara alineación con los
intereses de las clases desposeídas.
“Dentro del régimen
capitalista”, era por demás un reconocimiento a que si
de defensa íntegra y definitiva de los intereses de los
obreros y campesinos se trataba, existía otro régimen,
el socialista. Sus declaraciones posteriores así lo
confirman: Socialismo de Estado, mediante el cual se
llegue rápidamente a la reconquista de la riqueza y a la
independencia económica de Cuba como “basamento sólido
en que puede descansar la independencia política.”15
Guiteras está
convencido, como Martí, de que la independencia
económica es la base de la independencia política.
Advierte a los cubanos acerca de los peligros que
implicaban las alianzas comerciales con pueblos grandes
y poderosos, pues “quien dice unión económica dice unión
política”.
En entrevista que se
le realizara a finales de 1933, días antes de la caída
del gobierno, ratificaría nuevamente la importancia de
conquistar la independencia económica pues la
independencia política sola no significaba nada.
“Nosotros podemos conseguir la independencia política
fácilmente —explicaba— pero la perderíamos enseguida”.
Por independencia económica entendía Guiteras “...una
sociedad productora, con los medios productores en manos
del pueblo Cubano, no controlados por el capital
extranjero ausente, protegido por un gobierno servil
basado en la tiranía militar”. La producción —agregará
Guiteras con definitoria precisión— irá a manos “de
todos los cubanos que trabajen y produzcan”.16
En 1934, argumentaría
más claramente los principales objetivos de su
actuación en el gobierno revolucionario: la necesidad de
imponer un programa mínimo que, de un modo paulatino,
los pusiera en condiciones de afrontar en un futuro no
lejano la inmensa tarea de la revolución social, y,
asimismo, enfatiza su decisión de continuar luchando por
el establecimiento de un gobierno donde los derechos de
los obreros y los campesinos estén por encima de los
deseos de lucro de los capitalistas nacionales y
extranjeros.17
En su conocido artículo “Septembrismo” profundiza en su
concepción de revolución y antimperialismo, valora las
limitaciones de las posiciones antinjerencistas y
subraya frente a estas las del antimperialismo
económico, lo que implicaba a su juicio, ir a la raíz de
los males de la nación.
Al referirse a su
actuación gubernamental, recordará que: “Antes los
decretos que, como enormes martillazos iban rompiendo
lentamente esa máquina gigantesca que ahoga el pueblo de
Cuba, como a tantos otros de América Latina, aparecían
en escena para combatirnos, todos sus servidores nativos
y extranjeros...”18 Así, su concepción de
toma del poder estaba estrechamente vinculada a la
realización de la revolución antimperialista.
Vuelve a insistir en
la radicalidad de la revolución que se propone
organizar, la cual “...no constituirá un movimiento
político con más o menos disparos de cañón, sino una
profunda transformación de nuestra estructura
económica-social..., una liberación absoluta...que es la
que responde al clamor de las masas que todo lo sufren,
que todo lo padecen”.19
Guiteras reconocía la
beligerancia de la clase obrera en la revolución que
preparaba, idea que encuentra también un punto de
partida en el pensamiento martiano, el cual había
considerado al proletariado como la clase más confiable
en la lucha por la independencia nacional.
En “Septembrismo”
deja muy bien definido su concepto sobre el papel de la
organización revolucionaria para la revolución y el
lugar de eje principal que en ésta desempeña la
ideología y la unidad: “...una revolución solo puede
llevarse adelante cuando está mantenida por un núcleo de
hombres identificados ideológicamente, poderoso por su
unión inquebrantable, aunados por los mismos
principios...”.20
A la
par que escribe artículos y hace declaraciones con
relación a los sucesos de la derrota del gobierno,
Guiteras no deja de desplegar una fuerte actividad en
función de crear una organización política para
enfrentar la dictadura del presidente de la República,
Carlos Mendieta. Fruto de estos esfuerzos fue la
creación de TNT. Pero a mediados de 1934 fundaría una
nueva agrupación revolucionaria de mayores perspectivas
y fines más abarcadores: Joven Cuba. La tesis
insurreccional de esta organización planteaba el inicio
y desarrollo de la guerra revolucionaria, pasando por
sucesivas fases con el apoyo de un aparato clandestino
que golpease al enemigo en las ciudades y en la
retaguardia.
El programa de Joven
Cuba fue muy avanzado para su época. En el se trazaban
los objetivos y tareas de una Revolución de liberación
nacional, agraria, democrática y antimperialista.
También se explicaba la situación concreta de la
sociedad cubana de entonces: Las “... transformaciones
de los pueblos están limitadas por realidades
histórico-económicas de una parte, y realidades
espirituales de otra; las transformaciones sociales
requieren posibilidades de conciencia —subjetivas—,
tanto como posibilidades ambientales —objetivas”.[1][21]
Precisaba que la “coordinación de las fuerzas
productivas cubanas” se presentaba como la “primera
trinchera a conquistar”.22
En una primera parte
se aborda a manera de introducción, una fundamentación
del sentido y los objetivos del programa en la situación
concreta del país: “Cuba reúne los elementos
indispensables para integrar una nación pero no es aún
Nación... Cuba permanece en estado colonial. Supeditada
al capital extranjero, la estructura económica cubana es
un aparato que no sirve a necesidades colectivas de
dentro, sino a rendimientos calculados por y para los de
fuera.”23
Y agrega que: “De ahí la idea polar de nuestra
orientación: para que la ordenación orgánica de Cuba en
Nación alcance estabilidad, precisa que el Estado cubano
se estructure conforme a los postulados del Socialismo.
Mientras, Cuba estará abierta a la voracidad del
imperialismo financiero.” 24
Entre sus objetivos
planteaba una serie de medidas políticas,
socio-económicas, jurídicas y culturales que a través de
las reformas propuestas en el Programa coadyuvarían a
lograr que Cuba se transformara en “`el Estado de humana
dignidad` en que noble y fácilmente se ascienda a modos
superiores-ulteriores de cultura”.25 O sea,
el programa solo expresaba la primera etapa de la
Revolución, cuyo cumplimiento crearía las condiciones
necesarias para pasar a una etapa de mayor desarrollo
del proceso revolucionario. La segunda parte del
programa suscribía a partir de una “profesión de fe”
antimperialista, las medidas o reformas concretas que se
tendrán que realizar para transformar el país.
En el Programa de la
Joven Cuba se concentran las líneas generales para el
inicio de la construcción del modelo de sociedad que
Guiteras propugnara. Frente al fracaso del sistema de
democracia representativa en Cuba y ante la necesidad de
fortalecer la economía nacional, “Estableceremos —afirma
Guiteras— la democracia funcional fundada en la
participación que como trabajador manual o intelectual
toma el ciudadano en la vida del Estado. Así dentro del
nuevo régimen, obtendrán posiciones en representación de
sus intereses de clase, profesionales, obreros,
campesinos, comerciantes e industriales, estos dos
últimos no precisamente por su condición de
capitalistas, sino por el rol que realiza el primero en
la distribución de la riqueza y el segundo en la
aplicación de la técnica a la transformación de la
naturaleza”.26
En este programa
Guiteras argumentaba que: “El Estado socialista no es
una construcción caprichosamente imaginada; es una
deducción racional basada en las leyes de la dinámica
social...” y que “Al Estado socialista nos acercaremos
por sucesivas etapas preparatorias. Fijada la gran meta
a la que dirigimos la marcha, nuestro Programa debe
interpretarse como el trazado de la primera etapa”.27
Así concebido este
programa no tenía ningún punto de contacto con las
concepciones socialdemócratas de la época, ni con el
programa nacional reformista de partidos que como el
Partido Revolucionario Cubano Auténtico se
caracterizaban por una actividad y fraseología
socializante, demagógica y electoralista. Es clara su
empatía ideológica y estratégica con el programa
nacional liberador de la Asociación de Nuevos Emigrados
Revolucionarios Cubanos (ANERC)28 y con las
tesis de Julio Antonio Mella sobre las etapas de la
Revolución Socialista en Cuba.
En otros trabajos
Guiteras insistirá en lo que para él consistía la
esencia del futuro gobierno revolucionario, a saber; la
imposición de un programa desde el poder por medio de la
dictadura.29 Otro aspecto fundamental que
había que tener en cuenta —argumenta en clara referencia
a la teoría leninista de revolución— es la existencia de
condiciones objetivas y subjetivas para la Revolución,
“No cabe duda que existen las condiciones objetivas.
Basta observar ligeramente la realidad económica de Cuba
para comprender que está en el momento crítico del
proceso imperialista... En cuanto a las condiciones
subjetivas —agrega— existen en un pueblo cuando sus
mayorías experimentan la necesidad del cambio”.30
En la concepción de
la nueva sociedad de Guiteras, como en la de todos los
jóvenes revolucionarios, de su generación va a estar
presente el paradigma de república martiana popular y
democrática, ahora enriquecida con la definición
clasista socialista.
También el
pensamiento de unidad revolucionaria de Martí, expresada
en el Partido Revolucionario Cubano, tiene continuidad
en algunos elementos de la Joven Cuba, la cual pretendía
unir en un solo haz, a todos los patriotas que pudieran
servir en la causa de la revolución. En su carácter
netamente popular estribaría la fuerza que en poco
tiempo alcanzó. A la altura de 1935, Guiteras concebía
la formación de un verdadero frente único de lucha que
incluyera a los elementos y grupos genuinamente de
izquierda. Para marzo de ese año, Guiteras alertaría a
otras fuerzas revolucionarias con respecto a la
inexistencia de condiciones para el triunfo de una
huelga general, pues la misma no había sido coordinada
con una acción de armas, ni existía el grado de
organización requeridos para poder transformarla en
insurrección armada. Las valoraciones con relación a
estos hechos se pueden encontrar en la correspondencia
escrita posterior al fracaso de huelga general
revolucionaria de marzo de 1935.31
Aún después de la
derrota de la huelga, Guiteras continuaría planteando la
posibilidad del triunfo de la Revolución, considera
entonces que hay que profundizar en la organización de
los revolucionarios, recabar nuevos recursos y reiniciar
la lucha insurreccional; en tal esfuerzo cae asesinado
en el Morrillo, el 8 de mayo de 1935.
La desaparición de
este revolucionario radical cuando se perfilaba como el
líder más preclaro de su momento histórico constituyó un
duro golpe para el movimiento revolucionario de su
época. La prioridad que dio a la actividad conspirativa
y a la insurrección, nos privaron de una mayor
producción documental, y limitaron la conservación de un
epistolario íntimo; pero tales realidades no impiden
fundamentar el proceso de maduración de su pensamiento
revolucionario y su tránsito al marxismo desde una
inicial formación martiana, con una sustantiva impronta
del ideario político de Julio Antonio Mella. Lo que se
percibe con nitidez en el programa de la Joven Cuba.
Su
desencuentro político con los principales cuadros del
primer partido comunista32, solo puede
entenderse como consecuencia del adverso y
contradictorio escenario de entonces, pero esta era una
barrera que ya tenía para Guiteras su solución a plazo
histórico. Comprendía como la desunión existente hasta
entonces, era la causa principal de la debilidad de la
izquierda en el país. Y en la última entrevista a que
hemos hecho referencia, manifestaba que “quizás por
primera vez en Cuba, se aúnan elementos y grupos que
dentro de una misma ideología representan matices
distinto...”.33
Cuentan que en sus
últimos días de clandestinidad tenía por cabecera el
libro “El Estado y la Revolución” de V. I. Lenin. No es
casual que —como lo hiciera Mella— en el momento en que
es asesinado preparaba una expedición armada, y que
junto a él cayera combatiendo, Carlos Aponte, comunista
venezolano, compañero de luchas del fundador del primer
partido marxista leninista cubano.
Notas:
1 Pablo de la Torriente Brau: Páginas escogidas.
Impresora Universitaria “André Voisin”, 1973, pp. 332 y
333
2 Consúltese: Tabares del Real: Guiteras. Editorial de
Ciencias Sociales. La Habana, 1973.
3 Cabrera Olga: Antonio Guiteras. Su pensamiento
revolucionario. Editorial de Ciencias Sociales. La
Habana. 1974, p. 7.
4 Instituto de Historia el Movimiento Comunista y de la
Revolución Socialista de Cuba: Mella. Documentos y
Artículos. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana,
1975. P.279
5 Tabares del Real, José A.: Guiteras. Ob. cit. P. 92
6 Cabrera, Olga: Antonio Guiteras. Su pensamiento
revolucionario, pp. 89-94
7 Esta posición marcaba una profunda diferencia con los
planteamientos del nuevo Directorio Estudiantil
Universitario (DEU) fundado en 1930, el cual no había
plasmado la insurrección armada como un principio básico
en un programa. Este directorio había surgido de la
necesidad de una organización revolucionaria que
liderara las luchas estudiantiles contra la tiranía
machadista en la nueva etapa. La organización agrupó a
los jóvenes participantes en la heroica manifestación
del 30 de septiembre de 1930. Aunque a todos los
identificaba la lucha contra Machado, bien pronto se
hicieron evidentes las diferentes posiciones ideológicas
que se expresaban en el nuevo DEU.
8 Tabares del Real, José A.: Guiteras. Ob. cit. p.3. Ver
además pp. 169-170 y 177-179.
9 Antonio Guiteras: “Septembrismo” en: Cabrera, Olga.
Ob. Cit. p.181
10 “Carta de Guiteras al Diario de Cuba” en: Cabrera,
Olga: Ob.Cit. p.97
11 Raúl Roa: La revolución del 30 se fue a bolina.
Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1973, .P 155
12 Antonio Guiteras ocupó, inicialmente, la Secretaría
de Gobernación. El 25 de octubre, la de Guerra y Marina
se refundió con la del Interior, con Guiteras al frente.
El Secretario de Gobernación, Guerra y Marina desempeñó
interinamente las Carteras de Obras Públicas, del 13 de
septiembre al 4 de octubre, y la de Comunicaciones desde
octubre 4 al 5. Ver: Tabares del Real, José A.:
Guiteras. Pp.169-170
13 Ver: “Septembrismo”. Olga Cabrera. Ob. cit. p. 181
14 Guiteras, Antonio: “A los obreros” en Hombres de la
revolución. Instituto Cubano del Libro. La Habana, Cuba.
1971, p.15
15 “Habla Guiteras sobre la libertad de los presos
políticos” en: Cabrera, Olga: Ob. Cit. P131
16 “El alma de Guiteras sigue marcando la ruta”. Ibidem.
Pp.244-245.
17 Guiteras, Antonio: “Declaraciones de Guiteras”en:
Hombres de la revolución. P.17
18 Antonio Guiteras: “Septembrismo” en: Cabrera, Olga.
Ob. Cit.p.180
19 Ibidem. p 182.
20 Ibidem. P181.
21 Guiteras, Antonio: “Programa de la Joven Cuba” en
Olga Cabrera: Ob. cit. p. 184.
22 Ibidem.
23 Ibidem.
24 Ibidem.
25 Ibidem. p.187.
26 Ver: Hombres de la revolución. p. 46.
27 “Programa de la Joven Cuba”. Olga Cabrera: Ob. Cit.
p. 185.
28 La ANERC fue una organización de frente amplio
fundado por Mella en su exilio mexicano con el objetivo
de preparar la insurrección armada contra la tiranía
machadista.
29 Hombres de la revolución. P 41.
30 Ibidem. Pp. 44-45.
31 Dicha huelga cierra el ciclo revolucionario que
abarca la etapa entre 1920 y 1935. Fue la mayor
demostración de movilización popular después de la caída
de la tiranía machadista. Tanto Guiteras como el Partido
Comunista alertaron que las condiciones para el triunfo
de la misma no estaban creadas, faltaba la preparación y
el tiempo para adquirir el armamento necesario para
organizar insurrección armada contra Batista y el
imperialismo yanqui. Por otra parte tampoco se había
logrado vertebrar el imprescindible frente único de
todas las fuerzas revolucionarias.
32 Blas Roca quien a partir de 1934 fuera secretario del
Primer Partido Comunista expresaría: “Es cierto que
durante un breve período, los comunistas, hostigados por
las fuerzas de derecha del gobierno provisional de Grau
y dominados por una línea extremista, infantil, hicieron
irrazonados ataques propagandísticos —desde posiciones
de izquierda — a Guiteras, como miembro de aquel
gobierno provisional.
Pero es igualmente cierto —y mas importante desde el
punto de vista de toda la historia— que los comunistas,
una vez que derrotamos y condenamos la errónea posición
izquierdista extremista, nos acercamos a Guiteras,
coincidimos con él en no pocos enfoques y laboramos por
objetivos comunes antimperialistas, progresistas y
democráticos”. Consúltese el documento “La verdad”,
citado en Lucilo Batlle Reyes: “Pensamiento
filosófico-social y político de Blas Roca”. Tesis
presentada y aprobada para la defensa del grado de
Doctor en Ciencias Filosóficas.
33 “Como pensaba el político cubano Dr. Guiteras” en
Hombres de la revolución p. 45.
Tomado de
http://www.cubasocialista.cu/TEXTO/cs0166.htm
*Master.
Investigadora del Instituto de Filosofía. Ciudad de La
Habana.
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