Año V
La Habana
25 de NOVIEMBRE
al 1ro de DICIEMBRE

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
POESÍA
EL CUENTO
LETRA Y SOLFA
EL LIBRO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FUENTE VIVA
REBELDES.CU
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

Revolución y antimperialismo
en Antonio Guiteras
Juana Rosales García* La Habana


En su apasionante carrera política hay páginas buenas para que un historiador sin miedo diga la verdad y la angustia de un hombre honrado en la encrucijada de los dilemas terribles. Mas Antonio Guiteras, como quien sale vivo de una emboscada, pasó por esos momentos, abrumado, pero seguro en su fe, en su fiebre por la revolución. Porque la revolución fue como una fiebre en la imaginación de este.

                         Pablo de la Torriente Brau1

Antonio Guiteras Holmes, es una de las personalidades más relevantes de la revolución del treinta. Su ideario nacional liberador, y antimperialista, de declaradas proyecciones socialistas está implícitamente expuesto en los documentos que escribió, y sobre todo en su breve pero intensa vida de combatiente revolucionario.

Para abordar el pensamiento de Guiteras ha sido necesario en muchos casos hacer una verdadera labor de reconstrucción de sus ideaciones de carácter más general entresacándolas de textos de carácter político, vinculados en la mayoría de los casos a la situación coyuntural. Por otra parte no es mucha la obra escrita que dejó pues se dedicó, prácticamente, en toda su fructífera vida, a la actividad política y la lucha insurreccional. Como muy justamente lo caracterizara Roa, fue “el más completo hombre de acción de su generación.”

Nace el 22 de noviembre de 1906 en el estado de Pennsylvania, Estado Unidos, en un hogar de posición económica desahogada.2 Su familia materna, los Holmes, radicados en ese país, fueron personas cultas y figuras de letras. Su madre Marie Theresse Holmes mujer de ideas avanzadas y de profundas convicciones, poseía un fuerte sentimiento independentista forjado en las lecturas acerca de la lejana Irlanda, patria de sus ancestros.

El padre, Calixto Guiteras, cubano culto y de espíritu liberal, supo trasmitirle al pequeño el amor por su patria y por José Martí, del cual fue ferviente admirador y partidario de su causa revolucionaria. Aquel niño crecería escuchando con fervor las historias de las gestas patrióticas de su tío, José Ramón Guiteras —quien muriera por la libertad de Cuba en la primera guerra de independencia— y las proezas de su tío abuelo irlandés John Walsh, uno de los más importantes líderes de la independencia de Irlanda. Desde pequeño Guiteras se preguntaba si “algún día él podría ser como ellos”.

Aunque realizó sus estudios de primaria en el colegio de los padres escolapios, la enseñanza católica no influyó tan fuertemente en el niño, como lo hizo su entorno familiar progresista, en el cual la temática de la situación cubana y la incidencia del imperialismo en la misma, eran parte de la conversación cotidiana. Aquel hogar fue conformando un joven íntegro, que al ingresar en el bachillerato se mostraría sensibilizado con la realidad política del país, y en el que ya propugnaban las ansias de transformarla. Así lo expresaría en algunos cuentos que escribe —con solo 16 años— donde aborda temas centrales como la fuerza de voluntad, la dignidad humana, la condena a la injusticia social y las críticas condiciones de vida de las masas.

           Guiteras no estuvo ajeno a la Reforma Universitaria y la agitación estudiantil liderada por Julio Antonio Mella, la cual le interesaba vivamente. En el Instituto de Pinar del Río donde el joven estudiaba participó en las actividades que se realizaron para apoyar acciones revolucionarias del estudiantado durante los años 1923 y 1924. En esta etapa ya se revela como fervoroso antimperialista y condena enérgicamente la injerencia del embajador norteamericano en nuestros asuntos, y la existencia de la Enmienda Platt. Conoció y admiró a Mella, apoyó al líder estudiantil en su conocida huelga de hambre (diciembre de 1925) y participó en el movimiento por la libertad del joven con el objeto de salvar su vida.3

El choque con el ambiente juvenil universitario irá precisando cada vez más su formación revolucionaria. En 1927, integra —por la Facultad de Farmacia y Medicina— el Directorio Estudiantil Universitario (DEU) contra la prórroga de poderes de Gerardo Machado, lo que implicará su primera aparición en el escenario político cubano enfrascado en el combate por los ideales de mejoramiento social. A partir de entonces integró la primera fila en la lucha contra la tiranía y enarboló al igual que los líderes estudiantiles de 1923 los ideales democráticos y antimperialistas.

En el transcurso de los años 1929-1932 Guiteras continuó enriqueciendo la experiencia política y revolucionaria y su actuación estuvo dirigida fundamentalmente en la obtención de armas para la insurrección que derrocaría a la tiranía de Gerardo Machado (1925-1933).

Durante toda su existencia fue un profundo estudioso de obras políticas, económicas y de contenido social e histórico. Hombre de vasta cultura, conoció y analizó los problemas estructurales de la sociedad cubana de su época. Diversos testimonios y criterios de sus biógrafos  demuestran que fue además un conocedor de la experiencia de la Revolución Rusa y un estudioso del marxismo y el leninismo, ideas a las que se acerca desde las posiciones nacional liberadoras y antimperialistas fuertemente influidas por José Martí.

 

Antimperialismo y revolución.

El DEU de 1927 representó la continuidad de los ideales revolucionarios de 1923.  Guiteras defendió la reforma estudiantil y el antimperialismo y en esta nueva etapa va a centrar su actividad en la oposición política al gobierno. El proyecto de la prórroga de poderes representaba para los jóvenes revolucionarios de entonces un ataque a los más elementales principios democráticos.

Julio Antonio Mella en carta enviada a los estudiantes, dejaría constancia del carácter profundo de esta nueva fase de las luchas universitarias y del trascendente significado que las mismas tenían: “La protesta estudiantil es la misma protesta de la mayoría del pueblo de Cuba. Unámonos con todos las otros que sienten la misma necesidad de terminar con la opresión existente.”4

La participación en la lucha contra la prórroga de poderes constituyó la primera actividad política destacada del joven Guiteras. Como representante del DEU fue uno de los firmantes de un grupo de manifiestos a nombre de la Escuela de Farmacia, de la cual había sido nombrado delegado.

De las filas estudiantiles se incorpora a la lucha insurreccional. Las experiencias en el Directorio, sus conocimientos acerca de la lucha por la independencia en Irlanda,  de las guerras de independencia cubanas y de la gesta de Augusto César Sandino en Nicaragua -al cual también admiraba- fueron algunos de los argumentos fundamentales que lo convencieron de que la insurrección armada era el único camino de la revolución.5

Hacia 1932, decide romper con los viejos caudillos nacionalistas y unificar todas las pequeñas agrupaciones que ya lideraba. Así funda la organización Unión Revolucionaria (UR). Su decepción con relación a los anteriores  empeños bélicos en los que había participado, lo conduce a concebir la posibilidad de preparar el levantamiento armado general en la antigua provincia de Oriente, caracterizada por una larga tradición de lucha. El plan de Guiteras estaba dirigido a tomar varios cuarteles y poblaciones, armar al pueblo e iniciar la guerra revolucionaria, como única forma de derrocar la tiranía.

Consecuente con sus ideas, Guiteras demostró su plena identificación con las demandas de las masas populares, las que para él, como para José Martí, eran los artífices de la revolución. De manera histórico-concreta resuelve el polémico nudo de la relación vanguardia-masas y en toda su acción reconoce la importancia de esta interacción para alcanzar el triunfo.

Desde la UR lanza el “Manifiesto al pueblo de Cuba”6, donde expuso un programa mínimo centrado en la unidad de todas las fuerzas antimachadistas. En este documento argumenta que solo la fuerza incontrastable de la unión de todos los hombres —incluso de diferentes tendencias políticas—, enfrascados en la lucha, por un régimen de libertad y justicia, podría lograr el triunfo de una verdadera Revolución. Núcleo Central de este manifiesto programático era el llamado a la lucha armada como vía para derrocar la dictadura.7 Otro grupo de cuestiones medulares del documento más tarde lo implementaría en el gobierno de Ramón Grau San Martín. 

La concepción de revolución que esboza Guiteras, desde este manifiesto es expresión de la radicalidad de sus pensamientos: La revolución por la que luchaba tendría que encarnar una verdadera renovación de los valores y de todas las instituciones y no sería una simple sustitución de hombres.

Guiteras se revela, desde entonces, como un certero político que sin ceder principios, solo hace público aquello que es imprescindible. Su pensamiento e ideas absolutamente revolucionarios, las divulgó de la manera más convenientes a la consecución de sus fines tácticos inmediatos.8

En el citado manifiesto parece no tener elaborado un proyecto para realizar el cambio social que aquella revolución implicaba. De igual modo no planteaba, explícitamente, los conceptos antimperialistas en la proyección de las ideas que expresa. Tal posición le permite maniobrar con todas las fuerzas y no autoaislarse en momentos en que las definiciones ideológicas se levantaban como barreras infranqueables entre las distintas organizaciones.  Sin embargo, mas adelante confirmará que: “Un estudio somero de la situación político-económica de Cuba, nos había llevado a la conclusión de que un movimiento, que no fuese antimperialista en Cuba, no era una revolución. Se servía al imperialismo yanqui o se servía al pueblo, pues sus intereses eran incompatibles”.9

Una muestra más de su meridiana posición antimperialista, sería expresada frente a la mediación del imperialismo yanqui y su agente Summer Welles, en la  carta que escribiera al director del Diario de Cuba, de Santiago de Cuba, semanas antes del derrumbe de la tiranía donde rechazaba “toda idea de mediación entre el gobierno y la oposición con el  fin de llegar a un acuerdo,  estimando que el único medio posible de solucionar el conflicto entre los sostenedores del actual gobierno de facto y el pueblo,  es la Revolución”.10

A la caída de Machado, Guiteras se disponía a tomar el cuartel de Bayamo. Su prestigio de jefe militar y revolucionario era reconocido por todas las fuerzas orientales. El gobierno emergido a partir del movimiento militar revolucionario del 4 de septiembre (la “Pentarquía”) nombra a Guiteras gobernador de Oriente, provincia en la cual ya era el líder indiscutible de las fuerzas revolucionarias.

Como planteara Raúl Roa, Guiteras reunía todas las aptitudes del dirigente y el líder: “talento, sentido político, formación teórica, coraje sin tasa, abnegación sin límites, desinterés sin medida. En él se operó el insólito fenómeno de aunarse, en dinámica armonía, el hombre de pensamiento y el hombre de acción. Lo mismo servía para la barricada que para el gabinete”.11

En el llamado gobierno de los Cien días (10 de septiembre de 1933-15 de enero de 1934), presidido por Grau San Martín, Guiteras es nombrado ministro de Gobernación y se planteará un grupo de reformas signadas por un fuerte radicalismo antimperialista.12 Muy pronto se iniciará en el interior del gabinete gobernante una fuerte lucha ideológica entre las diferentes fuerzas que lo componían.

En medio de los elementos reformistas y de derecha que integran el Gobierno, Antonio Guiteras va a marcar su diferencia como hombre de izquierda y a su alrededor se agrupan los elementos revolucionarios. Es importante recordar que la mayoría de los seguidores de Guiteras carecían de una fuerte cultura revolucionaria, y que fue precisamente el joven líder quien definió la estrategia y la táctica del grupo.

En medio del asedio de la derecha y de la incomprensión de parte de la izquierda, Guiteras emprende un inédito accionar antimperialista, con radicales medidas en beneficio de los trabajadores, como él mismo expresara: “... tengo la satisfacción de haber llevado a la firma del presidente Grau, los decretos que atacaban más duro al imperialismo yanqui...”13. Estas medidas fueron:

·         Creación de la Secretaría del Trabajo.

·         Implantación de la jornada laboral de 8 horas.

·         Establecimiento del jornal mínimo.

·         Depuración de los organismos estatales.

·         Reparto de tierras y proyectos de colonización.

·         Autonomía universitaria.

·         Convocatoria a la celebración de una Asamblea Constituyente.

·         Rebaja de los precios de los artículos de primera necesidad.

·         Reducción del precio de la energía eléctrica.

·         Intervención de la Compañía Cubana de Electricidad.

 

Bajo la orientación de Guiteras sus compañeros estuvieron dispuestos a radicalizar la revolución. Se pronunciaron por asumir una vía no capitalista de desarrollo, que abriera el camino hacia una etapa posterior y superior de revolución socialista.

La experiencia en el gobierno le hará ratificar la necesidad de estructurar un nuevo poder interesado en verdaderos cambios de la estructura económico-social.  La reforma, según los atinados criterios de Guiteras abarcaba un período inicial tras el cual había que seguir luchando hasta liquidar la explotación neocolonial, que solo podría lograrse sobre las bases de una economía socialista y no capitalista.

 “Dentro del régimen capitalista —declararía—, ningún gobierno ha estado tan dispuesto a defender los intereses del obrero y el campesino como el actual Gobierno Revolucionario”.14 Con ello lanzaba una clara definición de las limitaciones sistémicas que no podía saltar el gobierno burgués que integraba; y a la par definía lo que para nosotros es hoy, una clara alineación con los intereses de las clases desposeídas.

“Dentro del régimen capitalista”, era por demás un reconocimiento a que si de defensa íntegra y definitiva de los intereses de los obreros y campesinos se trataba, existía otro régimen, el socialista. Sus declaraciones posteriores así lo confirman: Socialismo de Estado, mediante el cual se llegue rápidamente a la reconquista de la riqueza y a la independencia económica de Cuba como “basamento sólido en que puede descansar la independencia política.”15

Guiteras está convencido, como Martí, de que la independencia económica es la base de la independencia política. Advierte a los cubanos acerca de los peligros que implicaban las alianzas comerciales con pueblos grandes y poderosos, pues “quien dice unión económica dice unión política”.

En entrevista que se le realizara a finales de 1933, días antes de la caída del gobierno, ratificaría nuevamente la importancia de conquistar la independencia económica pues la independencia política sola no significaba nada. “Nosotros podemos conseguir la independencia política fácilmente —explicaba— pero la perderíamos enseguida”. Por independencia económica entendía Guiteras “...una sociedad productora, con los medios productores en manos del pueblo Cubano, no controlados por el capital extranjero ausente, protegido por un gobierno servil basado en la tiranía militar”. La producción —agregará Guiteras con definitoria precisión— irá a manos “de todos los cubanos que trabajen y produzcan”.16

En 1934, argumentaría más claramente  los principales objetivos de su actuación en el gobierno revolucionario: la necesidad de imponer un programa mínimo que, de un modo paulatino, los pusiera en condiciones de afrontar en un futuro no lejano la inmensa tarea de la revolución social,  y, asimismo, enfatiza su decisión de continuar luchando por el establecimiento de un gobierno donde los derechos de los obreros y  los campesinos estén por encima de los deseos de lucro de los capitalistas nacionales y extranjeros.17

En su conocido artículo “Septembrismo” profundiza en su concepción de revolución y antimperialismo, valora las limitaciones de las posiciones antinjerencistas y subraya frente a estas las del antimperialismo económico, lo que implicaba a su juicio, ir a la raíz de los males de la nación.

Al referirse a su actuación gubernamental, recordará que: “Antes los decretos que, como enormes martillazos iban rompiendo lentamente esa máquina gigantesca que ahoga el pueblo de Cuba, como a tantos otros de América Latina, aparecían en escena para combatirnos, todos sus servidores nativos y extranjeros...”18 Así, su concepción de toma del poder estaba estrechamente vinculada a la realización de la revolución antimperialista.

Vuelve a insistir en la radicalidad de la revolución que se propone organizar, la cual “...no constituirá un movimiento político con más o menos disparos de cañón, sino una profunda transformación de nuestra estructura económica-social..., una liberación absoluta...que es la que responde al clamor de las masas que todo lo sufren, que todo lo padecen”.19

Guiteras reconocía la beligerancia de la clase obrera en la revolución que preparaba, idea que encuentra también un punto de partida en el pensamiento martiano, el cual había considerado al proletariado como la clase más confiable en la lucha por la independencia nacional.

En “Septembrismo” deja muy bien definido su concepto sobre el papel de la organización revolucionaria para la revolución y el lugar de eje principal que en ésta desempeña la ideología y la unidad: “...una revolución solo puede llevarse adelante cuando está mantenida por un núcleo de hombres identificados ideológicamente, poderoso por su unión inquebrantable, aunados por los mismos principios...”.20

A la par que escribe artículos y hace declaraciones con relación a los sucesos de la derrota del gobierno, Guiteras no deja de desplegar una fuerte actividad en función de crear una organización política para enfrentar la dictadura del presidente de la República, Carlos Mendieta.  Fruto de estos esfuerzos fue la creación de TNT. Pero a mediados de 1934 fundaría una nueva agrupación revolucionaria de mayores perspectivas y fines más abarcadores: Joven Cuba. La tesis insurreccional de esta organización planteaba el inicio y desarrollo de la guerra revolucionaria, pasando por sucesivas fases con el apoyo de un aparato clandestino que golpease al enemigo en las ciudades y en la retaguardia.

El programa de Joven Cuba fue muy avanzado para su época. En el se trazaban los objetivos y tareas de una Revolución de liberación nacional, agraria, democrática y antimperialista. También se explicaba la situación concreta de la sociedad cubana de entonces: Las “... transformaciones de los pueblos están limitadas por realidades histórico-económicas de una parte, y realidades espirituales de otra; las transformaciones sociales requieren posibilidades de conciencia —subjetivas—, tanto como posibilidades ambientales —objetivas”.[1][21] Precisaba que la “coordinación de las fuerzas productivas cubanas” se presentaba como la “primera trinchera a conquistar”.22

En una primera parte se aborda a manera de introducción, una fundamentación del sentido y los objetivos del programa en la situación concreta del país: “Cuba reúne los elementos indispensables para integrar una nación pero no es aún Nación... Cuba permanece en estado colonial. Supeditada al capital extranjero, la estructura económica cubana es un aparato que no sirve a necesidades colectivas de dentro, sino a rendimientos calculados por y para los de fuera.”23 Y agrega que: “De ahí la idea polar de nuestra orientación: para que la ordenación orgánica de Cuba en Nación alcance estabilidad, precisa que el Estado cubano se estructure conforme a los postulados del Socialismo. Mientras, Cuba estará abierta a la voracidad del imperialismo financiero.” 24 

Entre sus objetivos planteaba una serie de medidas políticas, socio-económicas, jurídicas y culturales que a través de las reformas propuestas en el Programa coadyuvarían a lograr que Cuba se transformara en “`el Estado de humana dignidad` en que noble y fácilmente se ascienda a modos superiores-ulteriores de cultura”.25  O sea, el programa solo expresaba la primera etapa de la Revolución, cuyo cumplimiento crearía las condiciones necesarias para pasar a una etapa de mayor desarrollo del proceso revolucionario. La segunda parte del programa suscribía a partir de una “profesión de fe” antimperialista, las medidas o reformas concretas que se tendrán que realizar para transformar el país.

En el Programa de la Joven Cuba se concentran las líneas generales para el inicio de la construcción del modelo de sociedad que Guiteras propugnara. Frente al fracaso del sistema de democracia representativa en Cuba y ante la necesidad de fortalecer la economía nacional, “Estableceremos —afirma Guiteras— la democracia funcional fundada en la participación que como trabajador manual o intelectual toma el ciudadano en la vida del Estado. Así dentro del nuevo régimen, obtendrán posiciones en representación de sus intereses de clase, profesionales, obreros, campesinos, comerciantes e industriales, estos dos últimos no precisamente por su condición de capitalistas, sino por el rol que realiza el primero en la distribución de la riqueza y el segundo en la aplicación de la técnica a la transformación de la naturaleza”.26

En este programa Guiteras argumentaba que: “El Estado socialista no es una construcción caprichosamente imaginada; es una deducción racional basada en las leyes de la dinámica social...” y que “Al Estado socialista nos acercaremos por sucesivas etapas preparatorias.  Fijada la gran meta a la que dirigimos la marcha, nuestro Programa debe interpretarse como el trazado de la primera etapa”.27

Así concebido este programa no tenía ningún punto de contacto con las concepciones socialdemócratas de la época, ni con el programa nacional reformista de partidos que como el Partido Revolucionario Cubano Auténtico   se caracterizaban por una actividad y fraseología socializante, demagógica y electoralista. Es clara su empatía ideológica y estratégica con el programa nacional liberador de la Asociación de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos (ANERC)28 y con las tesis de Julio Antonio Mella sobre las etapas de la Revolución Socialista en Cuba.

En otros trabajos Guiteras insistirá en lo que para él consistía la esencia del futuro gobierno revolucionario, a saber; la imposición de un programa desde el poder por medio de la dictadura.29 Otro aspecto fundamental que había que tener en cuenta —argumenta en clara referencia a la teoría leninista de revolución— es la existencia de condiciones objetivas y subjetivas para la Revolución, “No cabe duda que existen las condiciones objetivas. Basta observar ligeramente la realidad económica de Cuba para comprender que está en el momento crítico del proceso imperialista... En cuanto a las condiciones subjetivas —agrega— existen en un pueblo cuando sus mayorías experimentan la necesidad del cambio”.30

En la concepción de la nueva sociedad de Guiteras, como en la de todos los jóvenes revolucionarios, de su generación va a estar presente el paradigma de república martiana popular y democrática, ahora enriquecida con la definición   clasista socialista.

También el pensamiento de unidad revolucionaria de Martí, expresada en el Partido Revolucionario Cubano, tiene continuidad en algunos elementos de la Joven Cuba, la cual pretendía unir en un solo haz, a todos los patriotas que pudieran servir en la causa de la revolución. En su carácter netamente popular estribaría la fuerza que en poco tiempo alcanzó. A la altura de 1935, Guiteras concebía la formación de un verdadero frente único de lucha que incluyera a los elementos y grupos genuinamente de izquierda. Para marzo de ese año, Guiteras alertaría a otras fuerzas revolucionarias con respecto a la inexistencia de condiciones para el triunfo de una huelga general, pues la misma no había sido coordinada con una acción de armas, ni existía el grado de organización requeridos para poder transformarla en insurrección armada. Las valoraciones con relación a estos hechos se pueden encontrar en la correspondencia escrita posterior al fracaso de huelga general revolucionaria de marzo de 1935.31

Aún después de la derrota de la huelga, Guiteras continuaría planteando la posibilidad del triunfo de la Revolución, considera entonces que hay que profundizar en la organización de los revolucionarios, recabar nuevos recursos y reiniciar la lucha insurreccional; en tal esfuerzo cae asesinado en el Morrillo, el 8 de mayo de 1935.

La desaparición de este revolucionario radical cuando se perfilaba como el líder más preclaro de su momento histórico constituyó un duro golpe para el movimiento revolucionario de su época. La prioridad que dio a la actividad conspirativa y a la insurrección, nos privaron de una mayor producción documental, y limitaron la conservación de un epistolario íntimo; pero tales realidades no impiden fundamentar el proceso de maduración de su pensamiento revolucionario y su tránsito al marxismo desde una inicial formación martiana, con una sustantiva impronta del ideario político de Julio Antonio Mella. Lo que se percibe con nitidez en el programa de la Joven Cuba.

Su desencuentro político con los principales cuadros del primer partido comunista32, solo puede entenderse como consecuencia del adverso y contradictorio escenario de entonces, pero esta era una barrera que ya tenía para Guiteras su solución a plazo histórico. Comprendía como la desunión existente hasta entonces, era la causa principal de la debilidad de la izquierda en el país.  Y en la última entrevista a que hemos hecho referencia, manifestaba que “quizás por primera vez en Cuba, se aúnan elementos y grupos que dentro de una misma ideología representan matices distinto...”.33

Cuentan que en sus últimos días de clandestinidad tenía por cabecera el libro “El Estado y la Revolución” de V. I. Lenin. No es casual que —como lo hiciera Mella— en el momento en que es asesinado preparaba una expedición armada, y que junto a él cayera combatiendo, Carlos Aponte, comunista venezolano, compañero de luchas del fundador del primer partido marxista leninista cubano.

Notas:

1 Pablo de la Torriente Brau: Páginas escogidas. Impresora Universitaria “André Voisin”, 1973, pp. 332 y 333
2 Consúltese: Tabares del Real: Guiteras. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1973.
3 Cabrera Olga: Antonio Guiteras. Su pensamiento revolucionario. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. 1974, p. 7.
4 Instituto de Historia el Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista de Cuba: Mella. Documentos y Artículos. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1975. P.279
5 Tabares del Real, José A.: Guiteras. Ob. cit. P. 92
6 Cabrera, Olga: Antonio Guiteras. Su pensamiento revolucionario, pp. 89-94
7 Esta posición marcaba una profunda diferencia con los planteamientos del nuevo Directorio Estudiantil Universitario (DEU) fundado en 1930, el cual no había plasmado la insurrección armada como un principio básico en un programa. Este directorio había surgido de la necesidad de una organización revolucionaria que liderara las luchas estudiantiles contra la tiranía machadista en la nueva etapa. La organización agrupó a los jóvenes participantes en la heroica manifestación del 30 de septiembre de 1930. Aunque a todos los identificaba la lucha contra Machado, bien pronto se hicieron evidentes las diferentes posiciones ideológicas que se expresaban en el nuevo DEU.
8 Tabares del Real, José A.: Guiteras. Ob. cit. p.3. Ver además pp. 169-170 y 177-179.
9 Antonio Guiteras: “Septembrismo” en: Cabrera, Olga. Ob. Cit. p.181
10 “Carta de Guiteras al Diario de Cuba” en: Cabrera, Olga: Ob.Cit. p.97
11 Raúl Roa: La revolución del 30 se fue a bolina. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1973, .P 155
12 Antonio Guiteras ocupó, inicialmente, la Secretaría de Gobernación. El 25 de octubre, la de Guerra y Marina se refundió con la del Interior, con Guiteras al frente. El Secretario de Gobernación, Guerra y Marina desempeñó interinamente las Carteras de Obras Públicas, del 13 de septiembre al 4 de octubre, y la de Comunicaciones desde octubre 4 al 5. Ver: Tabares del Real, José A.: Guiteras. Pp.169-170
13 Ver: “Septembrismo”. Olga Cabrera. Ob. cit. p. 181
14 Guiteras, Antonio: “A los obreros” en Hombres de la revolución. Instituto Cubano del Libro. La Habana, Cuba. 1971, p.15
15 “Habla Guiteras sobre la libertad de los presos políticos” en: Cabrera, Olga: Ob. Cit. P131
16 “El alma de Guiteras sigue marcando la ruta”. Ibidem. Pp.244-245.
17 Guiteras, Antonio: “Declaraciones de Guiteras”en: Hombres de la revolución. P.17
18 Antonio Guiteras: “Septembrismo” en: Cabrera, Olga. Ob. Cit.p.180
19 Ibidem. p 182.
20 Ibidem. P181.
21 Guiteras, Antonio: “Programa de la Joven Cuba” en Olga Cabrera: Ob. cit. p. 184.
22 Ibidem.
23 Ibidem.
24 Ibidem.
25 Ibidem. p.187.
26 Ver: Hombres de la revolución. p. 46.
27 “Programa de la Joven Cuba”. Olga Cabrera: Ob. Cit. p. 185.
28 La ANERC fue una organización de frente amplio fundado por Mella en su exilio mexicano con el objetivo de preparar la insurrección armada contra la tiranía machadista.
29 Hombres de la revolución. P 41.
30 Ibidem. Pp. 44-45.
31 Dicha huelga cierra el ciclo revolucionario que abarca la etapa entre 1920 y 1935. Fue la mayor demostración de movilización popular después de la caída de la tiranía machadista. Tanto Guiteras como el Partido Comunista alertaron que las condiciones para el triunfo de la misma no estaban creadas, faltaba la preparación y el tiempo para adquirir el armamento necesario para organizar insurrección armada contra Batista y el imperialismo yanqui. Por otra parte tampoco se había logrado vertebrar el imprescindible frente único de todas las fuerzas revolucionarias.
32 Blas Roca quien a partir de 1934 fuera secretario del Primer Partido Comunista expresaría: “Es cierto que durante un breve período, los comunistas, hostigados por las fuerzas de derecha del gobierno provisional de Grau y dominados por una línea extremista, infantil, hicieron irrazonados ataques propagandísticos —desde posiciones de izquierda — a Guiteras, como miembro de aquel gobierno provisional.
Pero es igualmente cierto —y mas importante desde el punto de vista de toda la historia— que los comunistas, una vez que derrotamos y condenamos la errónea posición izquierdista extremista, nos acercamos a Guiteras, coincidimos con él en no pocos enfoques y laboramos por objetivos comunes antimperialistas, progresistas y democráticos”. Consúltese el documento “La verdad”, citado en Lucilo Batlle Reyes: “Pensamiento filosófico-social y político de Blas Roca”. Tesis presentada y aprobada para la defensa del grado de Doctor en Ciencias Filosóficas.
33 “Como pensaba el político cubano Dr. Guiteras” en Hombres de la revolución p. 45.


Tomado  de http://www.cubasocialista.cu/TEXTO/cs0166.htm

*Master. Investigadora del Instituto de Filosofía. Ciudad de La Habana.
 

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

© La Jiribilla. La Habana. 2006
 IE-800X600