|
El sentido del
programa
Un programa de acción
es —o debe ser— enunciado de posibilidades que irradian
de la realidad, proyección sobre el futuro de fuerzas
actuales, hipótesis de un proceso vital. Por eso, supone
análisis tanto como significa síntesis.
De aquí que para
ayudar a comprender una exposición tendencial, sea
oportuno referir —siquiera en esquema— las
consideraciones fundamentales que presidieron su
formulación.
Ahora bien, si la
acción se encamina a procurar una nueva estructuración
nacional, la referencia se reduce —se extiende— a la
interpretación de conjunto de las circunstancias que
nutren el presente sociopolítico de un lado, y a la
indicación del grado de transformación perseguido con
las medidas programáticas, de otro. El juicio estará
ayudado entonces adecuadamente para aquilatar la
eficiencia del programa.
Los supuestos
Cuba reúne los
elementos indispensables para integrar una nación, pero
no es aún NACIÓN. Ciertamente, las realidades
geográficas le dan unidad física; la ausencia de
impedimentos formales a las relaciones espontáneas e
indistintas entre sus habitantes deriva en unidad
demótica; la uniforme regulación ordenancista le
produce unidad policial. Desde la “colonización”,
Cuba posee unidad en sus tradiciones, y el
destino sustancial mente común vivido por todas sus
regiones afirma su unidad histórica. Y tales
unidades han sido intensas, suficientemente para
determinar cierta analogía psicológica en la población
que, —no obstante su heterogénea oriundez— permite
hablar de un “carácter cubano”.
Y, sin embargo, Cuba
no es Nación aún, porque carece de aquella
unidad funcional en su economía, necesaria para
presentarse como un todo capaz de bastarse
a sí misma. En una palabra, Cuba permanece en estado
colonia.
Supeditada al capital
extranjero, la estructura económica cubana es un aparato
que no sirve a necesidades colectivas de dentro, sino a
rendimientos calculados por y para los de fuera.
Pues, la coordinación
de las fuerzas productivas cubanas se ofrece como la
primera trinchera a conquistar, desde que en el espíritu
colectivo surge intenso y preciso el apetito de gozar
autonomía nacional, y el ambiente físico-social brinda
los materiales adecuados para elaborar el andamiaje
económico-social que ha de sustentar aquella autonomía.
Pero la curva del ritmo mundial indica que la
coordinación no es factible con vistas a la permanencia,
si no se da graduación actual a los factores de la
producción, y —por tanto— si no se signa al trabajo
el prevalente significado que la moderna economía le
atribuye. De ahí la idea polar de nuestra orientación:
para que la ordenación orgánica de Cuba en Nación
alcance estabilidad, precisa que el Estado cubano se
estructure conforme a los postulados del Socialismo.
Mientras, Cuba estará abierta a la voracidad del
imperialismo financiero.
Ahora, que la dura
cuestión desprendida inmediatamente del postulado es
esta: ¿Cómo se obtiene la integral estructuración
socialista del Estado? ¿Es posible pasar del “coloniaje”
al nuevo molde con la rapidez con que opera una mutación
en el teatro? La sinceridad obliga a declarar que el
cambio no es fácil; en ningún caso, podría ser
repentino. Porque las transformaciones de los pueblos
están limitadas por realidades histórico—económicas de
una parte, y realidades espirituales de otra; las
transformaciones sociales requieren posibilidades de
conciencia —subjetivas—, tanto como posibilidades
ambientales —objetivas—. Mientras el único juez de los
valores de la vida sea el intelecto humano, de nada
valdrá que las circunstancias de ambiente propicien una
trasmutación, si el espíritu social por su impreparación
cultural es incapaz de comprender y desea el cambio; y,
del mismo modo la idea reformadora significará mera
utopía individual o hipnosis colectiva, si la falta de
medios materiales imposibilita su realización, puesto
que la eficacia activa del pensamiento necesita
instrumental a propósito para revelarse.
Ningún argumento
derivará de esto el derechismo contra nuestra tesis.
Tenemos en cuenta la doble categoría de los factores
condicionales del progreso, y no demandamos ni esperamos
de la realidad más que lo que ella encierra ya de maduro
en su centro. El Estado socialista no es una
construcción caprichosamente imaginada; es una deducción
racional basada en las leyes de la dinámica social. A él
se llegará a través de los ciclos más o menos breves en
que se descompone el proceso historial.
Tampoco nos afectarán
las críticas del extremismo fundadas en la insuficiencia
del Programa. Al Estado socialista nos acercaremos por
sucesivas etapas preparatorias. Fijada la gran meta a la
que dirigimos la marcha, nuestro programa debe
interpretarse como el trazado de la primera etapa.
Pensado con reflexión, calculado con método, no quita
ello para que se acojan las modificaciones que el
replanteo exige. Perseguimos el acierto histórico, no el
forzamiento antihistórico.
Los objetivos
La era prenacional
está tocando a su fin. El corto —pero intenso— esfuerzo
desplegado del 4 de septiembre (1933) al 15 de enero
(1934), es la más elocuente prueba de que la época nueva
llama a la puerta. Lo que va a ocurrir es inevitable. En
el alma colectiva, la representación de la
autodeterminación de Cuba se ha formado, atrayendo y
absorbiendo enormes cantidades de energía psíquica con
propensión a la “descarga” realizadora; en tanto, los
adelantos demográficos y técnicos experimentados por el
país ponen al alcance de la mano medios apropiados para
una lograda realización. Solo el revestimiento externo
de intereses extranjerizos cohíbe ya el libre juego de
la nacionalidad cubana que —como el cisne al instante de
nacer— no necesita otra audacia que moverse para ver
rodar hecho pedazos el cascarón opresor.
Pues no hay
obstáculos exteriores al desenvolvimiento de Cuba
Nación, fuera del financierismo internacional. Mas, es
tan poderoso su influjo y tan nociva su acción, que
habrá de estarse siempre alerta para prevenir sus
ataques. Es lo que quiere expresar esa “profesión de fe”
antimperialista que encabeza el Programa.
Por lo demás, las
medidas políticas persiguen, en lo exterior, obtener sin
exagerados dispendios el respeto y la consideraci6n
igualitaria a que es acreedora toda entidad nacional por
el hecho de ser copartícipe y colaboradora de la cultura
y de la producción universal. Y en lo interior, intentan
vincular la dirección del Estado en las fuerzas
nacionales de la economía, de manera que la obra de
gobierno se comprende como prolongación y complemento de
la obra de producción.
De otra parte, es
conforme a la naturaleza de las cosas que el
ordenamiento de la vida con sentido social lleve consigo
la derogación de todo el régimen civil levantado sobre
principios individualistas, y la articulación de otro
que refleje preocupaciones colectivas, siguiendo la
línea marcada en las medidas jurídicas; si bien
estas serán conjugadas con las sociales,
educacionales y sanitarias al objeto de
sistematizar un todo armónico que procure al mayor
número las ventajas y el bienestar que anteriormente
eran —son hoy exclusivo patrimonio de unos pocos. A la
libertad de los más no se arriba sino a expensas del
libertinaje de los menos.
Y aunque no sea
resolver definitiva y totalmente la “cuestión magna” de
la época, es bastante alejarse del coloniaje económico
consolidar una estructura que permita: servir
primordialmente las exigencias vitales dé los
productores; subordinar el sistema inmobiliario a
conveniencias nacionales, facilitando la implantación
futura de formas socializadas; combatir y extirpar las
monstruosas superfetaciones del capitalismo tanto
en la industria y el comercio, como en el crédito, y
estimular y propalar fórmulas contrapuestas de alto
significado colectivo; y, en fin, elevar el trabajo a
rango preponderante en la energética nacional y
desterrar el inicuo prejuicio que lo posterga a la
máquina, cuyo desgaste preocupa al capitalista más que
el agotamiento físico y la consunción de los
trabajadores...
Si esos objetivos son
alcanzables con las reformas propuestas en el Programa,
será Cuba “el Estrado de humana dignidad” en que noble y
fácilmente se asciende a modos superiores —ulteriores—
de cultura.
Programa
Antimperialismo
Se suscribe como
esencial al credo antimperialista, a cuya luz se
desenvolverá una política exterior e interior
genuinamente cubana. Y puesto que la libertad de Cuba
debe significar la independencia integral de su
economía, la estructura nacional vendrá determinada por
las fuerzas de la producción en cuyas manos se concentre
la soberanía de manera que el poder político sea reflejo
fiel del poder económico.
En su virtud,
cualquiera que sea la forma que en definitiva adopte el
Gobierno, se implantarán las siguientes reformas:
Reforma política
POLÍTICA
EXTERIOR
Se reafirmará la
personalidad de Cuba, mediante:
A/
La sustitución de la
actual diplomacia cortesana por una diplomacia de
interés cultural.
B/
La reducción del
servicio diplomático a cifras concordantes con nuestra
capacidad económica.
C/ La ordenación del
servicio consular sobre base técnico utilitaria.
D/
Denuncia del todo
tratado o convenio interno que perjudique a la nación.
E/
Repudiación de toda
deuda exterior ilegítima, y moratoria integral para la
amortización del principal e intereses de las que se
consideran legítimas.
F/ Convocación
inmediata del “Parlamento de América”, integrado por los
representantes de las Asociaciones de productores,
Sindicatos de empleados y trabajadores y Colegios de
profesionales de todos los países de América.
POLÍTICA
INTERIOR
A/
Representación de las
fuerzas productoras en el Gobierno, tanto nacional como
municipal. El régimen municipal se reemplazará por
Consejos locales, integrados por representantes de las
tres grandes fuerzas sociales, o sea la riqueza, la
intelectualidad y el trabajo.
B/
Descentralización
administrativa.
C/ El voto electoral
será ejercitado por todo ciudadano mayor de 18 años.
La mujer gozará de
los mismos derechos electorales activos y pasivos que el
hombre. La base para toda elección o cargos
representativos descansará sobre el número de electores
y no sobre el de habitantes. Se reconocerán todos los
partidos de tendencias nuevas.
D/
Implantación de los
postulados de la revolución a medida de su triunfo en
las localidades, de acuerdo con las características de
las mismas.
E/
Derogación inmediata
de todas las leyes y todos los decretos, resoluciones y
disposiciones que pugnen con los principios básicos de
este programa.
F/
Promulgación
inmediata de amnistía para todos los casos judiciales
resueltos o pendientes, motivados por cuestiones
político—sociales u obreras.
G/
Reorganización de las
fuerzas militares y navales.
H/
Inventario jurado de
lo que cada funcionario público posea, al comenzar el
servicio a su cargo.
Reforma jurídica
La renovación de la
estructura jurídica de Cuba se logrará mediante:
A/
Organización del
poder judicial con funcionarios capaces de comprender y
viabilizar la transformación cubana, e implantación del
Jurado. Creación de tribunales de justicia penal
revolucionaria para sancionar todos los actos
delictuosos realizados al amparo del poder público. Las
penas impuestas por los actuales Tribunales de sanciones
se cumplirán inmediatamente, sin perjuicio de que los
casos absueltos por estos sean revisados ante los nuevos
tribunales.
B/
Reforma de los
sistemas procesales y penitenciarios; la legislación
civil, en general, se modernizará dándole carácter
social.
C/ Creación de
tribunales de menores y de familia.
D/
Nacionalización de
los registros concernientes a actos del estado civil de
las personas, actualmente en poder de la Iglesia
católica.
E/
Creación de los
Jurados de inscripción y registros.
F/
Autorización a todo
particular para comparecer en su propia defensa ante
todo tribunal, sin necesidad de asistencia de abogado,
procurador y mandatario. Se creará una Dirección de
defensa pública que asegure al ciudadano sin recursos o
de recursos insuficientes la asistencia legal, tanto en
la fase de consulta, como en las de mediación, arbitraje
y litigio.
Reforma social
En lo social se
implantarán las siguientes medidas:
A/
Declaración de la
igualdad civil, económica y política de la mujer.
B/
Creación de planteles
para la educación Y corrección de niños anormales y
delincuentes.
C/
Abaratamiento
sistemático de la vida.
D/
Abolición de los
monopolios, comenzando por los de artículos de primera
necesidad, y establecimiento de sanciones penales para
los infractores.
E/
Reforma tributaria
integral de tendencia social, haciendo que el peso del
sistema impositivo recaiga sobre las clases
acomodadas.
F/ Supresión
de la herencia colateral. A falta de herederos
consanguíneos ascendentes y descendentes, heredará el
Estado, sin perjuicio del usufructo vitalicio del
cónyuge viudo si lo hubiere. El Estado destinará los
bienes heredados a asistencia social.
G/
Aplicación efectiva
de sanciones contra los adulteradores de artículos
comestibles y medicinales.
H/
Ampliación de los
servicios de sanidad a los menesterosos y no pudientes.
I/
Reforma de la
vivienda del trabajador y del guajiro.
J/
Investigación sobre
los bienes del Clero; recuperación por el Estado de los
que posea indebidamente y expropiación de los que fueron
de interés público. Nacionalización de los cementerios y
de los inmuebles afectos al culto.
K/ Divulgación de la
cultura en las masas.
L/
Confiscación de todos
los bienes adquiridos con motivo del desempeño de
funciones públicas por medios ilícitos durante las
administraciones pasadas e inhabilitación de todo hombre
público maculado.
M/
Reglamentación
restrictiva de la profesión clerical.
N/
Creación y
organización inmediata del Instituto de reformas
sociales y del agregado obrero y agrícola en el cuerpo
diplomático.
Reforma económica,
financiera y fiscal
Bajo el principio de
que la propiedad no es un derecho absoluto, sino una
función social, se imprimirá una orientación francamente
nacional a la economía, y se aprovecharán todas las
oportunidades que faciliten o permitan realizar la
socialización de los medios de producción. A tal efecto
se implantarán las siguientes medidas:
TIERRA
A/
Reafirmación de la
nacionalización del litoral de la República. No podrá
restringirse ni limitarse el uso público de las costas,
playas, bahías y puertos, sino por causa de la defensa
nacional, policía o higiene. Las concesiones actualmente
otorgadas o que se otorguen a particulares o empresas,
serán nulas en cuanto limiten el uso público de dichos
lugares, y las obras realizadas al amparo de aquéllas se
entenderán en todo caso, afectas a la servidumbre de
paso, auxilio y salvamento de navegantes y otros
usuarios circunstanciales.
B/
Municipalización de
los bateyes y caminos o vías de acceso a los mismos.
C/
Nacionalización de
las riquezas del subsuelo. Las concesiones otorgadas
hasta el día se presentarán a revisión, bajo pena de
caducidad durante el termino de un año. Ninguna
concesión podrá otorgarse a perpetuidad y las
actualmente otorgadas a perpetuidad o sin término,
caducarán a los treinta años de la vigencia de la ley.
Las empresas que las exploten deberán constituirse con
arreglo a las leyes de Cuba y con renuncia a toda
jurisdicción extranjera, y en ellas no podrán ser
partícipes o tener intereses los Gobiernos o Estados
extranjeros, bajo pena de caducidad. Las concesiones se
extinguirán, además, por no iniciarse la explotación en
forma dentro de los tres años siguientes al
otorgamiento, por interrupción de los trabajos durante
dos años. En todo caso, quedará sobreentendido el
derecho del Estado a expropiación por utilidad social y
a la administración oficial por razón de orden público o
interés colectivo. Toda concesión atribuirá al Estado
participación en los productos de la explotación. El
Estado podrá declarar de «Reserva nacional» cualquier
sustancia mineral o zona minera, cuya explotación no
podrá concederse a particulares ni a empresas.
D/
Implantación de la
Reforma agraria en los siguientes principios: caducidad
de todo gravamen perpetuo impuesto sobre fincas rústicas
al cumplirse los treinta años de su constitución.
Regulación de los arrendamientos de fincas rústicas y
del derecho del arrendatario a adquirir las tierras que
trabaje. Prohibición de nuevas adquisiciones de tierras
rústicas a todo poseedor del máximo que fije la ley.
Prohibición de nuevas adquisiciones de tierras rústicas:
a las sociedades anónimas y corporaciones extranjeras, a
los particulares extranjeros no residentes en Cuba y a
las empresas industriales en cuanto excedan de las
necesarias para la instalación de sus edificios,
fábricas., almacenes, depósitos y bateyes de trabajo.
Prohibición de enajenar las tierras concedidas por el
Estado conforme a las leyes agrarias. Expropiación de
las tierras cultivables en poder de latifundistas,
cuando las mantengan inexplotadas. Expropiación de las
tierras cultivables que lleven dadas en arrendamiento
más de veinte años. Expropiación de los latifundios
cuando proceda declaración de interés público o
necesidad social. Revisión de todos los expedientes de
deslindes y demoliciones de las haciendas comuneras,
iniciados con posterioridad al año 1902. Las 1eyes
agrarias tendrán efecto retroactivo.
E/
Creación del
“Instituto agrario” con jurisdicción para: reivindicar,
adquirir y expropiar tierras para el Estado; concederlas
para su explotación en las condiciones que la ley
señale; aprobar la contratación que verse sobre fincas
sujetas a las previsiones de las leyes agrarias; formar
el Catastro Nacional, y, en general., reglamentar la
ejecución de las leyes agrarias y resolver fallar los
conflictos que su ejecución suscite.
F/ Concesión
de las tierras pertenecientes al Estado, al campesinado
pobre, y medio, ensayando las formas colectivas de
explotación siempre que las condiciones lo
permitan.
G/
Instalación de seis
grandes “Granjas agrícolas”, una de cada provincia, que
sirvan a la vez de centro de producción y reeducaclón de
delincuentes. Para estas atenciones se usarán
preferentemente las propiedades. A adquiridas en virtud
de lo dispuesto en el párrafo “L” del epígrafe “Reforma
social”.
H/
Socialización de la
producción de las fincas del Estado mediante un sistema
de planificación.
I/
Creación de las
cooperativas de agricultores y protección preferente a
los mismos.
J/
Institución del crédito agrícola.
INDUSTRIA
A/
Nacionalización o
municipalización de los servicios públicos.
D/
Estimulación de la
pequeña industria y fomento de otras nuevas.
C/
Intervención de las
industrias básicas si las circunstancias llegaren a
demandarlo.
D/
Protección a las
industrias que den participación a los trabajadores en
los beneficios o en la dirección.
E/
Declaración de ilicitud de funcionamiento de industrias
que no aseguren la adecuada subsistencia de los
trabajadores, bajo pena de confiscación y
nacionalización de aquéllas cuyos proveedores aleguen
imposibilidad de cumplimiento de las leyes que les
conciernen.
F/
Creación de formas
cooperativas de producción.
G/
Como regla general,
se impedirá la concentración de la industria; cuando sea
impuesta por razones de técnica económica, se
socializará, y si no fuere posible se intervendrá por el
Estado y reglamentará adecuadamente.
COMERCIO
A/
Creación de la Marina
Mercante.
B/
Supresión de la
importación por subpuertos y creación de cuatro grandes
puertos francos, dos al norte y dos al sur de la
República.
C/
Intervención y
regulación de la importación y de la exportación por
causas de interés general, cuando las circunstancias lo
demanden.
D/
Declaración de
libertad de comercio en los bateyes.
E/ Creación de
economatos o cooperativas de consumo en los centros de
industrias rurales, fiscalizados por la Secretaría del
Trabajo y por los sindicatos de trabajadores.
F /
Prohibición de exportación de toda materia prima cuando
pueda ser transformada o elaborada en Cuba.
G/
Atención especial al
comercio exterior, efectuando los convenios necesarios
para el debido intercambio de los productos.
TRABAJO
A/
Regulación de la
inmigración.
B/
Elevación de la
condición de vida del trabajador.
C/
Reconocimiento de los
derechos del trabajo, y protección a sus organizaciones
defensivas.
D/
Sindicalización
forzosa de los empleados y trabajadores públicos y
privados por ramas de la profesión o industrias,
rigiéndose por las normas o reglamentos que ellos mismos
se dicten, de acuerdo con la carta del trabajo,
legislada por el Tratado de Versalles.
E/
Creación y
organización inmediata del “Consejo nacional” y
“Consejos municipales” del trabajo para solucionar, en
armonía con la justicia social, los conflictos entre el
capital y el trabajo.
F/ Redacción y
promulgación del “Código del trabajo” que regulará,
entre otras cosas, la estructuración sindical del
trabajo, la jornada máxima diurna y nocturna, la jornada
física, la jornada en labores nocivas a la salud, el
jornal mínimo, el trabajo extraordinario, el trabajo de
la mujer y del menor de edad, lo relativo a
indemnizaciones por accidentes, vacaciones y descanso,
condiciones de los lugares de vivienda y trabajo, el
seguro social, las jubilaciones, pensiones y retiros,
tanto de empleados como de trabajadores y, en general,
todo cuanto tienda a asegurar condiciones humanas en el
trabajo.
G/
Intervención de la
Secretaría del Trabajo para controlar el trabajo en las
dependencias del Estado, la Provincia o y el Municipio.
H/
Ninguna reforma
social que interese a los empleados y trabajadores podrá
implantarse sin consulta a sus sindicatos, a cuyo efecto
se les fijará un plazo para emitirla.
CRÉDITO
Y CAPITAL
A/
Creación de la Banca
nacional bajo el control del Estado y promulgación de
una legislación bancaria adecuada.
B/
Creación del
Instituto hipotecario para defensa de la pequeña
propiedad, principalmente rural, y para rescate, de las
fincas e industrias de interés nacional sometidas a la
acción absorbente del capital financiero.
C/
Creación de Bancos
agrícolas refaccionarios y de préstamos en general.
D/
Estimulación de las
formas mutualistas y cooperativas de crédito.
E/
Creación del sistema
monetario sobre base nacional y desenvolvimiento y
aplicación de los principios de la Ley Arteaga.
F/
Regulación de las emigraciones y exportación de
capitales, y provisiones para retener y acrecer las
reservas oro.
G/
Regulación del
interés y legislación contra la usura.
H/
Absorción con
impuestos de los rendimientos desmedidos y del
crecimiento exagerado del capital.
TRIBUTACIÓN
A/ Revisión integral
del actual sistema tributario siguiendo la directriz
señalada en el párrafo “E” del epígrafe “REFORMA
SOCIAL”.
B/
Implantación
generalizada del impuesto progresivo sobre las rentas.
C/
Impuesto especial de
escala progresiva sobre bienes rústicos inexplotados.
D/
Impuesto especial de
escala progresiva sobre los solares yermos en
poblaciones de más de veinticinco mil habitantes.
E/
Impuesto progresivo
sobre el valor de las herencias, con límite máximo de 50
%.
F/
Participación del
Estado mediante impuesto progresivo en el incremento no
ganado del valor de los bienes inmuebles (Plusvalía).
G/
Creación del
departamento autónomo de recaudación de ventas públicas.
REFORMA
EDUCACIONAL
La escuela pública
debe ser un instrumento en manos del Estado para formar
hombres, por lo tanto, la enseñanza debe socializarse
debiendo el Estado supervisar e intervenir la enseñanza
privada, laica y religiosa mientras no se implante
integralmente la escuela única. Al acometer esta reforma
se dictarán las siguientes medidas:
A/
El presupuesto del
Estado destinado a la educación bajo ningún concepto
debe ser inferior al que dedique a ninguna otra
atención.
B/
Intensificación de la
lucha contra el analfabetismo, creando nuevas aulas
diurnas y nocturnas.
C/
Manutención por el
Estado del niño pobre durante el período de su
instrucción.
D/
Reorganización de las
Escuelas normales.
E/
Reorganización de la
segunda enseñanza y aumentos de Institutos de acuerdo
con las necesidades de la población.
F/ Estudio y
resolución del problema de la Escuela rural.
G/
Estímulo a la
creación de ciudades escolares, residencias
estudiantiles y lugares de recreo en los centros
principales de población.
H/
Depuración del
magisterio.
I/
Reorganización del
Consejo nacional de educación y de la Inspección
escolar.
J/
Mejoramiento
progresivo de las condiciones de vida de los
trabajadores de la enseñanza; fijación de su sueldo en
relación a su antigüedad; pagos simultáneos a todos los
maestros de la nación; pago regular de jubilaciones y
pensiones.
K/
Organización del
seguro de vida y desempleo para los trabajadores de la
enseñanza.
L/
El Estado pagará y
distribuirá gratuitamente un número de matriculas
universitarias no inferiores a la cuarta parte de la
matricula general de la Universidad entre los hijos de
trabajadores y guajiros pobres que seleccionen los
sindicatos respectivos. Las matrículas gratuitas
autorizarán preferentemente estudios de ingeniería,
agronomía y otros similares. Las viviendas y los
transportes de los estudiantes pobres serán
proporcionados por el Estado.
M/
Se facilitará la
cultura universitaria a la población trabajadora y se
instituirán becas para perfeccionamiento y ampliación de
conocimientos técnicos, industriales, comerciales y
agrícolas y, en general, profesionales, incluso el
periodismo.
REFORMA
SANITARIA
La nueva
estructuración de la sanidad pública se alcanzará
mediante:
A/
Consejo nacional de
sanidad de técnicos en cuestiones de Salud pública, para
controlar la legislación sanitaria del país.
B/
Junta técnica
revisionista para fiscalizar la actuación del
departamento y el cumplimiento de las leyes sanitarias.
C/
Secretaría de sanidad
organizada en tres direcciones. Higiene pública que
absorberá las funciones de la actual Dirección de
sanidad. Salud Pública que tendrá el control de lo
relacionado con las enfermedades epidémicas y endémicas
y otras de alta mortalidad, higiene sexual, eugenesia,
etc. Asistencia pública que tendrá el control de las
organizaciones de carácter médico sanitario, de las
mutualidades sanitarias y de las profesiones
respectivas.
D/ Reforma de la
legislación sanitaria.
E/
Creación de la
carrera sanitaria y regulación de las profesiones de ese
carácter.
F/ Legislación sobre
mutualidades sanitarias, sobre farmacias, sobre
alimentación, drogas y productos biológicos.
G/
Legislación sexual.
H/
Mejoramiento de
hospitales públicos, reformatorios y asilos.
I/
Intensificación de la
lucha sanitaria contra las enfermedades de mayor
mortalidad en Cuba: fiebre tifoidea, tuberculosis,
avariosis, etc.
J/
Organización
científica de los servicios sanitarios de higiene social
de la Secretaría del Trabajo.
COMITÉ CENTRAL
“JOVEN CUBA”
p. 508 – p. 518.
*Tomado del libro Documentos
para la Historia de Cuba. Tomo IV. Hortensia
Pichardo Viñals. Editorial Pueblo y Educación. 2001. |