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En El Vedado,
donde radica la sede nacional de
la Unión de
Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), han coincidido
dos exposiciones importantes. Con solo unos días de
diferencia con relación a sus respectivas
inauguraciones, la muestra de Ernesto Rancaño resulta de
sumo atractivo. Cuando para algunos pintores y
dibujantes se torna inminente volcar los particulares
discursos artísticos de manera tridimensional —¿cuánto
de Fabelo no hay en esto?, ¿qué posible influencia
ejerce él sobre sus contemporáneos ahora mismo?—,
debemos alertar que Rancaño sentó un significativo
ejemplo de cambio. Desplomó opiniones con sus
objetualidades, cargadas estas de metáforas y bellezas.
Hasta aquí, porque mis otras opiniones sobre esta etapa
objetual-escultórica del joven pintor las he reservado
para el futuro, como parte del proyecto
histórico-crítico afín con la idea de las “Truculencias
permitidas”.
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No. 7
(2004). Acrílico sobre lienzo (180 x 130 cm).
“Ula ula. Tus padres siempre han querido que llegaras muy lejos. ¡Dales
esa alegría!” |
Por tanto, Rancaño
será la noticia, pero el titular le corresponde a José
Luis Rodríguez (La
Habana, 1976), autor de la muestra “Próximas ventas”,
que fue inaugurada en la Sala Rubén Martínez Villena el
16 de noviembre. Allí también hay novedad.
Doce lienzos de una serie caracterizados por una ironía
corrosiva —como le oí decir a una persona— esperan ser
saciados por neófitos y expertos. Titulados de un modo
cínico y sabio, en ellos cuentan más, los textos
asociados en la misma composición. Un bello complemento
absolutamente revelador: la parte por el todo, donde el
todo, todo vale.
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No. 2
(2004). Acrílico sobre lienzo (180 x 130 cm).
“Corbatas Coin. Van de cuello en cuello” |
Esta es solo una
etapa en su obra artística. Si antes, en los días de
la Academia de
San Alejandro, rigieron los ánimos en gremio, con
acciones y propuestas que eran cocidas en grupo, después
sobrevino la faena en solitario. Una y otra estrategia
discursiva le han servido para sus propias exploraciones
que, en estos días de tanta diversidad, son sumamente
desconocidas en los predios expositivos.
Aunque fresca, contundente e inabarcable en términos
perceptivos, esta serie pictórica que tiene el mismo
título de la muestra “Próximas ventas” había permanecido
a la sombra. Muy alejada del hecho expositivo, casi dos
años después de haber sido concluida, entra ahora en el
recinto donde se tensan criterios, apreciaciones y
rechazos. Novedad será para muchos, cuando ya los rumbos
e inquietudes por el arte del joven José Luis Rodríguez
se han adentrado en otros umbrales.
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No. 9
(2004). Acrílico sobre lienzo (180 x 130 cm).
"Bolso nocturno. Pocas veces
lo útil es bello y trae tanta suerte" |
Ahora que el tiempo
apenas cuenta, estas pinturas le identifican y será así
—posiblemente— por un largo tiempo. Le asisten a ellas
principios básicos de la tan socorrida y académica rueda
de los colores, mas en sus entrañas está lo mejor.
Porque la visualidad atractiva y un tanto agresiva es
mero pretexto para el ejercicio de ironía realizado
desde y para un contexto social inmediato, el que está
desatendido de las fuertes leyes del mercado
extrainsular. Con una nervuda carga tomada de la Cuba de
estos días, todas las obras de la serie Próximas
ventas se proyectan para cualquier realidad que
contenga situaciones humanas. A veces el hombre, otras
los productos contenidos: todos llegan a disputarse el
protagónico esencial. Con movimiento pendular la mofa y
la alerta se inmiscuyen por los pasajes de la retina,
sin que estemos quizá frente a una pintura humorística.
Sí, el humor le salpica, pero aún más la sutil ironía
trabajada y entretejida con angulaciones comunicativas
que atraen e instan a observar...
Próximas ventas
es una invitación. Es
un detenerse para el (buen) meditar, que tanta falta nos
hace en un mundo que tiende a ser mucho más digital:
mecánico, sincronizado, homogéneo, exacto, bello,
moderno, consumista... y mucho más.
Se erige como alegato y resguardo de una sola voz que ha
monitoreado su propio contexto, y también, como
enunciado y grito visual diferente. Escoltadas por la
polisemia, estas gráciles pinturas se han adelantado en
época con relación a su público ideal que aún está por
llegar.
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No. 11
(2004). Acrílico sobre lienzo (180 x 130 cm).
“Platos multiusos. Coma y defiéndase de los
problemas de casa” |
Ha nacido así una
serie polisémica, descontaminada y desconectada de
realidades que nos resultan ajenas; pero con situaciones
que son de carácter mundial. Este es un camino. ¿Otro
más? La crónica artística que informa sobre las
connotaciones del trueque mercantil de toda sociedad:
ese dejar llevarse porque sí, según la necesidad y los
principios individuales. Es algo normal, porque estamos
ya muy habituados a tener desde el comprar.
Casi todo está en
venta. Las artes visuales no dejan de estarlo. Por esos
derroteros penetra también la serie, dejándonos entrever
además las implicaciones sobre aquel arte nuestro que se
nos va. ¡Ah!, el escurridizo arte, mercancía y algo más:
memoria e historia. |