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Se ha hablado en
múltiples ocasiones del hombre de acción en Guiteras,
pero lo que se nos revela al adentrarnos en su
personalidad son sus vigorosas concepciones políticas.
No escribió casi nada, por lo que la reacción inevitable
sería concluir que no era un hombre de pensamiento. Sin
embargo, fue un profundo hombre de ideas, dedicado a la
organización minuciosa y detallada de la lucha
revolucionaria, gracias a lo cual llegó a tener un
conocimiento de sus hombres como pocos dirigentes han
tenido.
Si bien cayó por la
traición de personas a quienes creyó sus amigos —su
actitud ha sido calificada de confiada—, al más ducho le
resulta a veces imposible descubrir la conversión de un
revolucionario en traidor, cuestión de gran importancia
a estudiar en las coyunturas revolucionarias. Pero
nadie puede negar que conocía las debilidades de sus
hombres así corno sus valores, y de acuerdo con este
conocimiento utilizaba a los hombres en la lucha
revolucionaria.
¿Es o no un hombre
político quien, interesado en unir fuerzas en la lucha
contra el gobierno de Mendieta, Caffery y Batista,
reclutaba cuanta persona estuviera dispuesta a ello,
pero sin descuidar hasta qué punto, en qué actividades y
hasta qué momento se les podría utilizar? Existen
anécdotas que nos dan este perfil de su personalidad.
Nos refería Newton Briones —compañero de luchas de
Guiteras— cómo en Oriente ellos hicieron su
entrenamiento durante la lucha contra Machado en la
finca de un rico norteamericano. Cuando "Toni" asume la
Secretaría de Gobernación, este pide licencia para
portar armas. Briones se lo plantea a Guiteras, y la
respuesta fue contundente: "Si le damos una licencia a
este individuo, le tenemos que dar un arma a cada
guajiro para que se defienda contra él".
En varias ocasiones
algunos de sus compañeros —por ejemplo, Tatica Jordán,
Newton Briones, Vicente Grau— fueron ante Guiteras a
manifestarle su inquietud por algún gángster que había
en la organización. Su respuesta, con el humor que le
era característico: "¿Y quién mejor que ellos para las
acciones que realizamos en estos momentos?" Pero les
aseguraba que después de la victoria no tendrían
participación en el poder.
En otra ocasión le
diría a Briones en tono jocoso: " ¿Crees tú que después
de la revolución Pablo Beola [millonario tesorero de la
organización] será nuestro ministro de Hacienda? Lo más
probable es que tendríamos que encarcelarlo".
Un aspecto menos
conocido es su pasión por la lectura. Poseía una cultura
excepcional para su edad. Su personalidad, desdibujada
por la propaganda, se había presentado como la de un
gángster insensible y cruel. Sin duda, era, al mismo
tiempo, el hombre capaz de ajusticiar por traidor a su
antiguo amigo "Chano" Penabaz y recitar a Baudelaire,
José Asunción Silva, así como leer una y otra vez a
Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, Barbusse, Rodó. Sentía una
especial predilección por las parábolas de Motivos de
Proteo. En ellas se resalta el valor de la tenacidad
y de ellas emana un gran optimismo; se explica que haya
sido una de sus lecturas preferidas, pues éste era uno
de los rasgos sobresalientes que de continuo se
manifestaba en la lucha del joven revolucionario.
Señalaban sus compañeros que cuantas veces les había
presentado algún plan, por riesgoso que fuera, lo hacía
con tal seguridad, confianza, serenidad y convicción en
el éxito, que les parecía a todos factible.
Su optimismo se
expresaba hasta en la concepción sobre la trascendencia
de su muerte. Poco antes de partir para "El Morrillo",
le diría a Vicente Grau: "No te preocupes por mi vida,
tú no sabes cómo se le sirve mejor a la revolución si
vivo o muerto." Fue también lector apasionado,
fundamentalmente, de libros que tenían contenido social.
Una de sus últimas lecturas fue la novela El cemento,
de Fedor Gladkov, en que se plantea la problemática
de la sociedad soviética en los primeros años de la
revolución.
Aunque inconexas, hay
una serie de ideas expresadas por Guiteras,
fundamentalmente entre 1933 y 1935, que pueden ilustrar
acerca del hombre que fue aquel joven revolucionario que
sólo contaba 28 años a su muerte. Es interesante
destacar su declaración del 10 de diciembre de 1933 —ya
se conspiraba contra la revolución— en que ratificó
ante los periodistas: "Yo soy de izquierda. Y ahora me
siento bien, y dispuesto a que se cumpla y triunfe el
programa de la revolución." ¿Y cuál era el programa de
la revolución que se planteaba Guiteras? A través de
entrevistas y declaraciones, podemos reconstruirlo en
alguna medida.
Desde los primeros
momentos define su actitud acerca del sentido en que
debían tomarse medidas para solucionar el problema
nacional. Por eso plantea a Carleton Beals: "Somos un
gobierno provisional, pero debemos actuar como si
fuéramos un gobierno permanente." La necesidad de
independizar al país económicamente del imperialismo
norteamericano es lo que determina todas sus
proyecciones durante su corta estancia en la Secretaría
de Gobernación. El joven revolucionario trata de
solucionar los problemas nacionales más candentes sin
contar más que con su propio programa, ya que el
gobierno carecía de él. El programa del DEU enfocaba
superficialmente estas cuestiones, y el suyo, redactado
en 1932, aunque no es más que un esbozo preparado en la
clandestinidad, refleja sus ideas del momento. Pero la
realidad, mucho más compleja, le exigía soluciones a la
problemática nacional que iban mucho más allá de las
ideas programáticas presentadas hasta el momento por
ningún grupo, en medio de una lucha por el poder y con
la amenaza continua de intervención. Por eso solicita de
los obreros y las organizaciones de izquierda que apoyen
a este gobierno. Casi dramáticamente les expresa: "Las
empresas extranjeras, enemigas del obrero, reducen sus
jornales, despiden a sus empleados y a esta provocación,
el obrero, sin darse cuenta de la verdadera realidad, se
lanza a la huelga.
Es necesario que el
obrero se dé cuenta de la verdadera realidad en que
vivimos; le sería a las masas imposible apoderarse de
los poderes y en lugar de enfrentarse a este gobierno
revolucionario, debían colaborar junto a él, para
obtener las reivindicaciones inmediatas y necesarias a
la clase obrera, y no ser un obstáculo al servicio de
las empresas imperialistas".
Eran momentos en los
cuales Sumner Welles exigía con presión cada vez más
insistente la intervención en Cuba. La embajada
norteamericana había seguido con preocupación todos los
pasos de Guiteras. El 2 de diciembre informaría al
Departamento de Estado de sus "propósitos de formar un
gobierno de extrema izquierda" y poco después añadiría:
"Es posible que si la solución se dilata, la revolución
social que se está efectuando no pueda ser detenida.”1
Para presionar al gobierno, los destructores
norteamericanos se mantuvieron en posición amenazante
frente a los principales puertos y bahías cubanos
durante este período. Pero Guiteras no se inmuta, y da
instrucciones de respuesta inmediata a cualquier
provocación imperialista.
En la esfera
económica también se prepara, y para romper el bloqueo,
piensa convertir La Habana en "el primer puerto de
distribución de la América". Para él la escasez de
alimentos en nuestro continente hacía posible y
necesaria para los restantes países latinoamericanos
las relaciones comerciales con Cuba.
Hacia dónde pretendió
llevar la revolución lo definiría más tarde todavía en
el poder, cuando expresó que la orientación del gobierno
debiera ser el "socialismo de estado".
Como Martí, repitió
en esa misma ocasión que debía llegarse cuanto antes "a
la reconquista de la riqueza, que el cubano tenga
independencia económica, que es el basamento sólido en
que puede descansar la independencia política. . . "
Añadiría a
continuación, acorde con los nuevos tiempos y mostrando
que conocía la experiencia revolucionaria del pueblo
ruso: "Pero el Estado no debe permitir que la propiedad
reconquistada vuelva a las manos privadas, evitar que se
manifiesten nuevamente los vicios de la economía
burguesa".
En la entrevista con
Carleton Beals insistiría acerca de esta cuestión:
"Tenemos que tener independencia económica. La
independencia política no significa nada. Nosotros
podríamos conseguir independencia política fácilmente
pero la perderíamos enseguida." Y ante la pregunta: "¿Y
la independencia económica?", respondió: "Quiero decir
una sociedad productora, con los medios productores en
manos del pueblo cubano, no controlados por el capital
extranjero ausente, protegido por un gobierno servil
basado en la tiranía militar. Esta, como es natural,
está fuera de nuestro problema inmediatamente de echar a
andar la máquina económica y terminar inmediatamente el
desempleo y el hambre." Y a la pregunta: "¿En manos de
qué cubanos iría a parar la producción?", exclamó: "En
manos de todos los cubanos que trabajen y produzcan".
En 1934, después de
la derrota revolucionaria, explicaría todavía más
claramente por qué había participado en este gobierno:
"... Había llegado el momento de imponer un programa
mínimo que de un modo lento nos pusiese en condiciones
de enfrentar en un futuro no lejano la inmensa tarea de
la revolución social que a pesar de todas las
dificultades se avecina, rompiendo todas las barreras
que la burguesía ha levantado para impedir su paso." Y
continúa más adelante: "Actualmente estoy en la
oposición y lucharé por el establecimiento de un
gobierno donde los derechos de los obreros y campesinos
estén por encima de los deseos de lucro de los
capitalistas nacionales y extranjeros."2
Sus ideas acerca de
la necesidad de una revolución social son
evidentes. Esto quedaría todavía más claro en su trabajo
"Septembrismo", escrito en 1934, que constituye, al
mismo tiempo que una fundamentación de su actitud
política en el gobierno del 4 de septiembre, un
programa, cuando señala "el poder, imposibilitado de
hacer la Revolución, no significa nada para nosotros. Su
único objetivo en nuestras manos era la de instrumento
para hacer la Revolución." En este mismo trabajo aclara
cómo su programa realmente no fue el del DEU, cuando
explica que "no podía detenerse simple y llanamente en
el principio de no intervención" y que, para llegar
hasta la raíz de nuestros males, era preciso el
"antimperialismo económico", lo que hizo "retroceder a
muchos antingerencistas". Explica entonces cómo lo
abandonaban "ante los decretos que, como enormes
martillazos iban rompiendo lentamente esa máquina
gigantesca que ahoga al pueblo de Cuba como a tantos
otros de la América Latina". Y observa cómo esa
revolución antimperialista, "conjuntamente a la
beligerancia reconocida al proletariado, no obstante la
actuación aislada de algunos miembros del Ejército, era
para nosotros toda la Revolución".
La situación de los
humildes le preocupaba porque sintió y vivió como ellos
y les dedicó su vida. Se quiso identificar con el
pueblo; su sencillez y toda su conducta significaron una
ruptura con el conservadurismo de los políticos
tradicionales. Son conocidos los ataques que recibió de
la prensa por su inasistencia a las fiestas de fin de
año y su respuesta provocadora de "que no iba porque no
tenía chaqué."
Es indudable que las
concepciones de Guiteras sobre la revolución no se
detenían en la toma del poder. Este sólo significaba un
instrumento para realizar las transformaciones sociales
que soñaba el revolucionario. Durante su corta estancia
en el poder bien pronto expresaría sus inquietudes
hacia las "clases que sufren". En una entrevista
publicada el 14 de octubre manifiesta sus propósitos de
"proteger a las clases explotadas, a las sumidas en la
miseria y la desigualdad". Diría, en fin, que aspiraba a
un gobierno "en pro de obreros y campesinos."
Expresaría en
diversas ocasiones su preocupación en cuanto a la
situación del campesinado. En la entrevista antes
mencionada dice: "La propiedad será respetada,
pero tendrá que haber una mejor distribución para el
cultivo de la misma entre el campesinado pobre. Se
reglamentará el cultivo forzoso de la tierra. No podrán
permanecer improductivas las tierras. No ocurrirá lo de
ahora, que hay predios rústicos dedicados a determinada
explotación, que sólo constituyen un producto de interés
personal. El propósito del Gobierno es expandir la
ganancia en colectividad, dentro de los medios más
adecuados de producción en el trabajo y las utilidades".
Su inquietud por el
desempleo en el campo es evidente. Dice el 14 de
diciembre de 1933: "Dentro de un mes el plan de
reconstrucción agrícola estará en marcha. El mismo podrá
dar trabajo a 20 000 familias. No se cultivará caña,
sino otros productos que tiendan a independizarse del
monocultivo azucarero que ha convertido a la República
en una Colonia de los Estados Unidos." Continúa
refiriéndose al tipo de ayuda que se le ofrecerá a estos
campesinos a quienes se les entregue la tierra: "... No
se les facilitará dinero, sino instrumentos de labranza
y víveres necesarios hasta aguardar el resultado de las
cosechas. Las tierras que sean repartidas entre las
familias, preferentemente indigentes y desocupadas,
serán tomadas de las expropiadas al machadato." Más
adelante, señala: "Se fomentarán granjas colectivas y
cooperativas agrícolas para aprovechar mejor los
recursos mecánicos para la producción. Habrá también
centros de cooperativas para la utilización de recursos
mecánicos de mayor importancia, así como para la
distribución de la producción." No cabe duda que estas
ideas provenían de las lecturas sobre la revolución
rusa. ¿No es semejante este proyecto a las estaciones de
máquinas y tractores creadas durante el primer plan
quinquenal en la agricultura soviética?3 El
planteamiento de la ayuda al campesinado tenía su
tradición en Cuba, pues todos los que analizaron desde
un punto de vista u otro el problema del latifundismo
clamaron desde el principio de la república por ayuda
para los campesinos; pero la forma en que él pensó
aplicar esta ayuda sí parece proceder del conocimiento
de la experiencia soviética. Según se desprende de sus
declaraciones concebía la posibilidad de ir a la
socialización de la tierra partiendo de un ensayo de
granjas colectivizadas por provincias.
En un artículo
publicado en Ahora con fecha 15 de diciembre de
1933, Guiteras expresa su propósito de investigar las
propiedades para expropiar aquellas tierras del estado
que hubieran sido usurpadas por los geófagos. Se añade
que estas tierras serán utilizadas en correspondencia
con el plan de reconstrucción agrícola y repartidas
entre los campesinos, convirtiéndose en granjas
colectivas. Su corta estancia en el poder no permitió
que sus ideas en este sentido se llevaran a feliz
realización. Lo que sí quedó fue la entrega de las
tierras que pertenecieron a Machado a gran número de
campesinos sin tierra. En la entrevista con Carleton
Beals aseguraba que para marzo de 1934 ya tendría
asentadas sobre la tierra a más de 30 000 familias.
Reiteraba, con una gran sensibilidad hacia el
sufrimiento de los pobres: "Mientras el pueblo tenga
hambre, no podemos tolerar que existan tierras inútiles
en Cuba, no importa a quien pertenezcan." Es evidente
que no sólo se refería a la tierra de los machadistas,
sino a la posibilidad de expropiar otras tierras en
beneficio del campesinado.
Las posibilidades de
hacer una revolución social fueron frustradas con la
caída de Grau y por eso Guiteras renuncia. La
entronización en el poder del gobierno reaccionario de
Mendieta lo coloca en la ilegalidad. Así, a medida que
transcurrían los meses del año 1934 eran más difíciles
las condiciones para "Toni" Guiteras, quien encarnaba
los intereses del pueblo y con mayor claridad
interpretaba el momento político. Es en buena medida la
actividad de Guiteras con la "Joven Cuba", la que
mantiene en jaque continuo al gobierno de Mendieta,
Caffery y Batista. Y ante la farsa del gobierno de
llevar a cabo transformaciones sociales, él alertó que
si el golpe contrarrevolucionario se había dado para
colocar la república en manos de las fuerzas
imperialistas, "no podía concebirse ningún cambio más
que con intención de engañar al pueblo con una falsa
promesa". 4 Y así se lo advierte a aquellos
que, de buena o mala fe, se dejaban engañar; no podía
esperarse nada de aquel gobierno cuya traición había
sido premiada con el reconocimiento inmediato, "precio
de su apostasía". Con "Enmienda Platt" o sin ella,
mantenían al pueblo en un estado de
semiesclavitud. No se puede admitir, por eso, las
pretendidas garantías de una lucha electoral, y advierte
a quienes se han dejado engañar, que el apoyo que le
ofrecen al gobierno al reconocerle una posible
imparcialidad en las elecciones, "será inútil, porque el
agradecimiento de Batista y del gobierno no será
suficiente para romper los lazos que les unen a las
fuerzas imperialistas". Sabía que para hacer la
revolución había que enfrentarse al imperialismo, porque
"un movimiento que no fuera antimperialista en Cuba, no
era revolución, pues sus intereses eran incompatibles".
Notas:
1- Foreign Relations of the United
Staves, 1933, Departamento de Estado, Washington,
1952.
2- Luz, 20 de enero de 1934.
3- Recuérdese que ya en 1932 había
triunfado el primer plan quinquenal.
4- Ahora, 12 de julio de 1934.
p. 39 – p. 47
Tomado del libro Antonio Guiteras. Su
pensamiento revolucionario. Olga Cabrera. Editorial
de Ciencias Sociales. Instituto Cubano del Libro, La
Habana. 1974. |