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El alma de Guiteras sigue marcando la ruta
Carleton Beals


Mi querido amigo Antonio Guiteras ha muerto. Fue sorprendido en una encerrona fatal y asesinado. ¡Pero murió como un héroe!

Se ha ennegrecido su nombre, se le ha llamado bandido y secuestrador. Pero él es el John Brown de Cuba.

Ahora, si pudieran hacerlo, pero en un futuro no muy lejano, el pueblo de Cuba quemaría al Embajador Jefferson Caffery y al Coronel Fulgencio Batista en efigie, y sin embargo, ese mismo pueblo entonará cantos a Antonio Guiteras y le construirá monumentos. Algún día su estatua será erigida en el Malecón, al lado del Monumento del Maine y de la estatua del gran Antonio Maceo. No habrá estatuas para Batista. Allí solamente quedarán amargas memorias de Caffery. Pero el alma de Guiteras seguirá marcando la ruta.

La libertad de Cuba, todavía por conquistar, ha costado ya la vida de tres inolvidables paladines. José Martí, era el poeta, el soñador, el pensador imaginativo de independizar a Cuba de las garras de España, el Mazzini Cubano. El arrojado y temerario Antonio Maceo fue su Garibaldi. Italia no ha producido aún su Antonio Guiteras para luchar por la Justicia Social.

Es muy significativo que con Antonio Guiteras muriera el que fue General Carlos Aponte, el Ayudante de Sandino, a quién conocí hace varios años en las tormentosas maniguas de Nicaragua. Recuerdo cómo una fría mañana, cerca de las dos de la madrugada en el mes de febrero, me preguntó él en San Rafael del Norte: “¿Por qué nos llaman bandidos?”También se trató de ennegrecer el nombre de Sandino.

Guiteras era el Sandino de Cuba y Aponte lo sabía. Por eso estaba a su lado. Pero Sandino terminó su misión antes de ser asesinado por el sanguinario General Somoza, cabecilla de la Guardia Nacional, instrumento de la intervención marina. Guiteras apenas había comenzado la suya. Pero ya vivía en el corazón y en la imaginación de los cubanos.

La segunda tiranía

No existe libertad de prensa en Cuba. Allí solo existen plantaciones de azúcar, bancos y dólares y a más de un Embajador Americano que debe ser retirado, existen también ametralladoras, balas y la ferocidad tiránica de Batista, otro agente de la explotación brutal Americana. Tampoco existen en ese país noticias verídicas y libres de la situación cubana. La tiranía se apoya pesadamente en los corresponsales de la prensa Americana en la isla. Ellos temen ser asesinados. Algunos han ido ya a la cárcel. Mr. Caffery en la Embajada, compañero de juego del sanguinario Batista, constantemente hace presión forzando a los representantes de la prensa a darle colorido a las noticias en favor del régimen imperante, sometiéndolos a la censura que amordaza la prensa nacional. El Departamento de Estado ha hecho presión en los periódicos de aquí cuando no le ha gustado una noticia. Y de este modo, aquellos que han pensado acerca de Guiteras han llegado a la conclusión que él era un hombre malo, un bandido, un asaltador, un secuestrador. Yo repito que Guiteras es el John Brown de Cuba. Aquellos que controlan el dinero y los cañones controlan igualmente las noticias periodísticas; ellos han dicho lo que les ha convenido acerca de Guiteras. Pero los cubanos, la mayoría de los cubanos, bien conocen la verdad. La Historia también lo sabe...

Yo conocí a Antonio Guiteras cuando desempeñaba tres carteras, la de Gobernación, la de Marina y la de Guerra en el Gobierno de Grau San Martín. Guiteras trabajaba entonces igual que el reloj de su despacho —día y noche. Era un hombre de constitución no muy impresionante, pero de una energía sin límites. Empujándome a través de su abarrotada antecámara pude llegar a su oficina, igualmente abarrotada de personas. Tras de saludarme amablemente, Guiteras me llevó hacia un rincón de su despacho. Allí no había secretos; cualquiera de los presentes podía escuchar nuestra conversación.

A primera vista él no era un hombre impresionante. Era pequeño, delgado, de boca larga y grandes orejas. Tenía además un defecto en los ojos —un pequeño extravismo— que hacía imposible saber si le miraba a uno o no cuando le hablaba.

Pero desde el primer apretón de manos retenía a cualquier persona. La retenía por su comprensión innata, por su bondad, aunque no había nada de sentimentalismo en esto —puramente masculino y racional. La retenía por su integridad de propósito— una combinación de testarudez y de idealismo. Guiteras veía el presente y penetraba en el futuro. Sobre todo me conquistó a mí por su admirable función cerebral, su control de los problemas inmediatos y su control completo de los problemas cubanos. El ya veía la meta y sus obstáculos. El podía fracasar, pero si fracasaban sus empeños, Cuba también fracasaría. Y sobre todo uno tenía la completa seguridad de estar ante un hombre absolutamente temerario, que a nada temía, que era incorruptiblemente honrado y que se sentía absolutamente indiferente ante su destino personal. Y aquel estrabismo de sus ojos le hacía creer a uno que Guiteras no le hablaba sino a una diosa invisible de la verdad la cual se aparecería en cualquier momento en persona.

“Nuestro gobierno tiene mil dificultades”, me dijo —"nosotros tenemos pocas entradas, pero para el primero de marzo… “(estábamos en diciembre de 1933) yo tendré treinta mil familias sobre la tierra con semillas, aperos de labranza y con víveres para ir pasando. Para...”

Antes del primero de marzo, el gobierno de Grau San Martín había caído. Desde entonces el pueblo cubano ha recibido solamente balas, asesinatos, exilios.

Frases condicionales

¿Estaba Guiteras inadvertido en cuanto a esa posibilidad? Su conversación estaba entreverada por la frase condicional “Si duramos...” El también tenía constantemente que esquivar las timideces de sus colegas en el gobierno. “Nosotros tenemos que enfrentarnos con nuestros problemas económicos y sociales ahora; no podemos esperar por una solución política. Somos un gobierno provisional pero debemos actuar como si fuéramos un gobierno permanente. Tenemos qué vivir de día en día, pero si no queremos dejar el caos para los que nos sucedan, es preciso echar a andar la maquinaria económica. Debemos darle al pueblo hambriento alimentos y oportunidades para ganarse la vida. Mientras el pueblo tenga hambre, no podemos tolerar que existan tierras inútiles en Cuba, no importa a quién pertenezcan. Nosotros debemos actuar legalmente pero tenemos que actuar”. Y gradualmente, porque él era el oficial de coraje y honradez, él iba imponiendo su voluntad en el gobierno de Grau.

—¿Y si Ud. no termina...? —le pregunté.

El predijo exactamente lo que ha pasado. “Pero las medidas que yo he propuesto tienen que ser llevadas a cabo. Tenemos que tener independencia económica. Independencia política no significa nada. Nosotros podemos conseguir la independencia política fácilmente pero la perderíamos enseguida”.

—¿Y la independencia económica...?

“Quiero decir una sociedad productora, con los medios productores en manos del pueblo cubano, no controlados por el capital extranjero ausente, protegido por un gobierno servil basado en la tiranía militar. Hay solamente dos alternativas. Esta, como es natural, está fuera de nuestro problema inmediato de echar a andar la maquinaria económica y terminar inmediatamente el desempleo y el hambre”.

—Ud. dijo que la producción en manos del pueblo cubano. ¿En manos de qué cubanos y en qué forma?

“En las manos de todos los cubanos que trabajen y produzcan”.

—¿ Y el problema del ejército, el problema militar?

Solamente entonces fue cuando levantándose, me alejó de los que nos estaban escuchando, llevándome hasta un salón de recepciones anexo. No pudimos encontrar las luces, de modo que nos sentamos al borde de una mesa larga y a la luz mate que filtrábase a través de los cristales nevados de las mamparas del despacho que acabábamos de dejar.

“Como miembro del gobierno no puedo decir ciertas cosas, ni aun a Ud. personalmente, y desde luego, no para publicarlas. Yo no creo en militarismo, pero nosotros hemos sido gobernados por la fuerza y el terror. Este es un momento de fuerza revolucionaria y si la fuerza ha de emplearse, yo quiero que esta sea usada por Joven Cuba pero en favor de una nueva y libre Cuba. No podemos hacer desaparecer en un día ese elemento antiguo del viejo ejército machadista. Ellos nos derrocarían. Ellos pueden hasta lograr que nos traicionen los mismos hombres en quienes confiamos ahora”. Yo no necesité preguntar si se refería a Batista.

“Mi plan es este —continuó diciéndome— y éste es el plan del Presidente: crear dos nuevos cuerpos; la Marina y la Guardia Rural, cada uno tan poderoso como el ejército técnico. Nosotros no tenemos enemigos fronterizos contra quienes defendemos, pero tenemos una enorme costa que patrullar contra los contrabandistas. Nosotros tenemos inmensas zonas rurales que debemos custodiar. Estos dos nuevos cuerpos serían escogidos entre nuevos elementos fieles a una Cuba Libre. Esto suena más que menos como militarismo pero mientras tanto, aquí, allá, en todas partes, como para no ocasionar antagonismos, yo estoy podando las fuerzas regulares del ejército. Este es un trabajo que requiere gran tacto y disimulo”.

Juventud de Guiteras

Antonio Guiteras nació hace veintinueve años en Philadelphia, hijo del profesor Calixto Guiteras, del Colegio Girard, y de madre Americana, Marie Theresa Holmes, valerosa y distinguida dama. El pasó parte de su niñez en los Estados Unidos y estudió y se graduó de Doctor en Farmacia en la Universidad de la Habana. Después estudió medicina bajo la enseñanza del Dr. Ramón Grau San Martín, en aquel tiempo uno de los más distinguidos y capacitados médicos que fue más tarde uno de los primeros en ponerse frente a las embestidas del dictador Machado contra la libertad académica.

Mucho antes que Machado cerrara definitivamente la Universidad —en la actualidad clausurada de nuevo por el régimen imperante— Guiteras fue expulsado de ese centro docente.

Desde entonces comenzó a trabajar infatigablemente para derrocar el régimen de Machado. El formaba parte del Directorio Secreto Estudiantil. Se ganaba la vida vendiendo productos farmacéuticos a través del país y particularmente en la región oriental de la Isla. Dondequiera que iba hacía contactos, encontró hombres de confianza que combatían la tiranía machadista, y casi personalmente creó una organización que estuvo ramificada a través de la República. Trabajó principalmente en la Provincia de Oriente que estaba entonces bajo los talones del sanguinario Arsenio Ortiz, responsable de mayor número de asesinatos que ningún otro miembro del gobierno machadista. Y fue allí donde Antonio Guiteras preparó palmo a palmo el terreno para la Revolución. Armas y municiones fueron seleccionadas, se hicieron pequeños cuerpos de hombres fieles a la causa y hasta se hicieron planos para atacar a Santiago de Cuba por sorpresa.

El plan fue denunciado. Guiteras con un pequeño grupo casi es hecho prisionero y asesinado. Escapándose, continuó la Revolución armada hasta la caída de Machado. Hubo épocas en que anduvo completamente solo, tal cual su predecesor Maceo, alimentándose con plátanos y otras frutas recogidas en los campos. En ocasiones sus fuerzas cobraron ánimos y hasta tomaron pueblos en combate, pero estas noticias eran suprimidas en La Habana y en el mundo exterior.

Guiteras y Batista

Cuando Sumner Welles derrocó a Machado y puso el gobierno títere de Céspedes, Guiteras se dirigió apresuradamente a La Habana. El se encontraba en contacto con los elementos que se oponían al ejército de Machado, quienes entonces también hacían oposición al gobierno títere de Welles. Dos semanas más tarde Batista y el Directorio Estudiantil arrestaron la oficialidad del ejército tomando el ejército y el gobierno.

Guiteras era indudablemente, a pesar de su juventud, el más capaz, preparado y valiente individuo en el gobierno de Grau San Martín. El había adquirido experiencia revolucionaria en los combates y poseía además su preparación cultural. Batista, quien había encabezado el golpe del ejército, es un hombre notable, español, negro e indio, un huérfano salido de la escoria con una habilidad peculiar para manejar hombres con sorprendente sagacidad. Pero aparte de unas cuantas estudiadas frases, él ignoraba completamente los principios económicos y sociales. El sabe cómo se gobierna con la fuerza y con la astucia. El ha estado en el ejército durante doce años en cuyo tiempo permaneció materialmente divorciado de los puntos de vista del elemento civil.

Guiteras mientras estuvo en el poder jamás temió enfrentarse con necesidades emergentes. Cuando la Cuban Cane cerró sus propiedades dejando a cerca de diez mil familias en completo desamparo y suprimiendo el servicio de luz y fuerza motriz a cuatro ciudades, él declaró una emergencia incautándose de esas propiedades y haciéndolas funcionar nuevamente a toda costa. La misma verdad puede decirse de cuando la Compañía Cubana de Electricidad se paralizó por una huelga. Durante tres días permaneció La Habana sin luz y sin fuerza motriz, y como el agua de la ciudad es bombeada con fuerza motriz, pesaba sobre la salud pública una grave amenaza. Fue entonces que el gobierno de Grau promulgó el Decreto-Ley No. 172 mediante el cual pasó la propiedad

a la administración del Sr. Rafael Giraud, auditor de la compañía, quien también estaba en huelga. Es de importancia hacer mención de que las tarifas eléctricas en Cuba habían sido hasta entonces las más altas del mundo, siendo los salarios bien bajos.

Indiscutiblemente que la compañía hubiera preferido que el gobierno terminase la huelga a través de la Ley Marcial en vez de operar las plantas de acuerdo con las demandas obreras. La American Electric Bond & Share Company hizo presión por todos lados. General Electric, Westinghouse y Havana Coal boycotearon el experimento. Un cargamento de carbón —35 000 toneladas que se necesitaban con urgencia— fue retenido en Norfolk. The Chase National Bank, The National City Bank y The First National Bank of Boston, rechazaron 101 cheques de los consumidores librados a favor de la compañía. Y sin embargo, la administración de los huelguistas resultó relativamente próspera a pesar de todas las impedimentas. Los elevadísimos salarios de los ejecutivos fueron eliminados. Una huelga de consumidores que estaba amenazando seriamente los ingresos de la compañía, terminó inmediatamente y los consumidores se apresuraron a liquidar sus adeudos en demostración de simpatía hacia el esfuerzo realizado. Indudablemente que la intervención de los obreros resultó de gran provecho para los accionistas de la compañía porque más tarde, de los 67 ejecutivos que ganaban enormes salarios, 27 fueron dejados cesantes por los trabajadores sin que hayan sido repuestos nuevamente. Evidentemente las nóminas mayores estaban recargadas en un 42%. Pero no cabe duda que estos actos de administración provisional por parte de los trabajadores de la Compañía Cubana de Electricidad y de la Cuban Cane fueron los factores de importancia que indujeron al Departamento de Estado a presionar la caída del gobierno de Grau.

Exilio e insurrección

Después de la caída de Grau, Guiteras, odiado y temido por Batista, tenía que pasarse la mayor parte del tiempo oculto. En una ocasión tratando de evadir la captura fue herido. El gastó todas sus energías organizando la Joven Cuba. Conforme un decreto militar sucedía a otro, eran declaradas ilegales las organizaciones obreras y los derechos civiles pasaban a manos militares. Fue entonces que Guiteras se dio cuenta de que una solución pacífica no era posible. Machado se encontraba nuevamente en el poder en la forma de Batista, con una fuerza militar mejor y más poderosa, con más mano de hierro pero también con menos apoyo popular que su odioso predecesor.

Para Guiteras ello significaba la guerra —¡la guerra por la libertad de Cuba, por la reconquista de sus fuentes de riqueza, por la justicia social de su pueblo! El concibió esto tan definitivamente como la guerra contra España. El vio la Isla bajo la bota del propietario extranjero, gobernado por lo que para él no era un ejército sino las hordas mercenarias de los invasores. El vio su Isla en la miseria, el pueblo hambriento, sus derechos y deseos burlados y cada cual que tratase de defender su causa encarcelado, asesinado, o empujado hacia el exilio. Si tenía que ser la guerra, entonces era legal atacar los recursos del enemigo. Y la Joven Cuba debidamente organizada y propagandizada, se decidió a obtener fondos para imprimir más propaganda y para comprar más armas. Asaltaron trenes, correos, logrando un ataque audaz al Tesoro Municipal, consiguiendo de esta manera la fortaleza necesaria para llegar a la guerra.

Cuando llegó la hora de la última huelga de marzo, Guiteras había logrado aunar un frente único de todos los elementos de la nueva Cuba. El deploró la huelga; la vio prematura. Fue precipitada por elementos políticos particularmente entre esos el ABC (fascista), pero debido a la miseria del país, al gran desempleo, ésta se propagó por toda la isla hasta incluir la mitad de todos los obreros de Cuba. Guiteras había vaticinado que fracasarían porque debió haber sido coordinada con una acción de armas. Una huelga pacífica como aquélla estaba condenada a terminar con hierro y sangre. Luchó valientemente en aquellos días turbulentos para evitar las olas del desastre. Casi todos los demás fueron obligados al exilio debido al movimiento abortado.

Guiteras fuertemente custodiado, permaneció en La Habana trabajando a pesar del decaimiento creado, para preparar un movimiento armado que no fracasaría. El se quedó en su puesto.

Huelga prematura, muerte prematura

El verdadero movimiento habíase preparado para mayo. ¿Podría llevarse a cabo a pesar del golpe recibido por la huelga de marzo? Guiteras persistió en sus planes. Una gran parte de la Marina a pesar de haber sido expurgada grandemente por Batista, después de la caída del gobierno de Machado, era fiel a Guiteras y a sus ideales. Solamente un golpe espectacular pudiera revivir las esperanzas del pueblo de Cuba. Guerra de guerrilla era imposible debido a la topografía de la Isla. Una rebelión debía triunfar inmediatamente o de lo contrario sería perseguida y aniquilada al poco tiempo de haber comenzado. El control de las pequeñas fuerzas de Marina sería espectacular porque Cuba es una isla dependiente del mundo exterior. Ese control, por lo tanto, sería estratégico, relativamente seguro y capaz de apoyar cualquier otro movimiento interior de la isla.

En mayo 8, Guiteras y unos 25 asociados entre quienes se encontraba Aponte, la señora Concepción Giraud, esposa del Administrador de la Compañía Cubana de Electricidad durante el gobierno de Grau, señora Xiomara O'Hallorans y otros, armados de rifles y ametralladoras, dirigierónse al Fortín El Morrillo, enclavado en la costa norte de Matanzas a unas cuatro millas de la ciudad, para embarcar en el yate Amalia.

En este lugar fueron sorprendidos por dos mil soldados. Por más de una hora este pequeño grupo mantuvo a raya a las fuerzas atacantes y mientras unos cuantos se quedaban manejando las ametralladoras, el resto pudo fugarse hacia el bote que se encontraba en la orilla. En esa fuga Guiteras y Aponte fueron asesinados. Diez pudieron escapar.

Con él murieron las esperanzas inmediatas de una Cuba Libre. El terrorismo militar que gobierna en Cuba puede proceder por el momento con más seguridad. Su muerte es parte del precio que ha tenido que pagar la República de Cuba por el reconocimiento Americano al régimen Mendieta-Batista. Y por las mañanas cuando Caffery en sus diarias salidas con el sanguinario Batista aspire el aire matutino, podrá respirar el oxígeno más profundamente seguro de que su plan de acción ha sido eminentemente triunfal en Cuba. ¡Guiteras ha muerto!

Versión castellana del artículo publicado por Carleton Beals, en la revista mensual Common Sens, 315 Fourth Avenue, New York, edición correspondiente al mes de julio de 1935.

Trad. jul 28-1935.

Tomado del libro Antonio Guiteras. Su pensamiento revolucionario. Olga Cabrera. Editorial de Ciencias Sociales. Instituto Cubano del Libro, La Habana. 1974.
 

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