Año V
La Habana
2006

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Gandinga a la sambumbia
El Guajiro de El Crucero


Esta preparación es oriunda de Los Portales, allá en Pinar del Río. Aunque para muchos de la zona, sea completamente desconocida. Se trata de una receta muy criolla y antigua, según me ha contado la familia Dihigo y Bobadilla; gente muy humilde que ha vivido en ese pedazo de tierra desde que el mundo es mundo, y que han tenido a bien mantener tradiciones, costumbres y modales, como el mejor tesoro que se les pueda dejar a los hijos por herencia.

Debo aclarar primeramente, que aunque en la zona oriental y centro de la Isla , se le llama gandinga a todas las vísceras de cualquier animal comestible o no; estos muchachones portaleños, tienen por gandinga solamente al hígado, llamando mondongadas a las restantes, como cualquier otro cubano, entiéndase: bofe, pajarilla, etc.

Pero vamos a meternos de a lleno en el asunto del féfere y dejemos a cada cual con su cada cual, que a los guajiros la semántica nos tiene sin cuidado.

Primero, consíguete un par de libras de hígado de vaca y luego de quitarle el pellejito, pásalas por la maquina de moler junto con una cabeza de ajo previamente pelada, dos cebollas blancas de las grandes, un ají guaguao maduro con semilla y todo, media libra de tocino salado, y luego limpia la máquina pasando un pedazo de pan duro que también irá al asunto. A esto se le agrega luego cinco huevos de codorniz batidos, un macito de cebollino picado bien fino, un puñado de aceitunas cortadas a la mitad y sin semillas como es natural, una cucharada de maicena, una de harina de trigo, unas hojitas de albahaca, y se le polvorea un poco de nuez moscada.

Este asunto se mezcla suficientemente con las manos, y luego se mete en una funda de lienzo que se amarra y se va apretando poquito a poco con un torniquete hasta que quede bien compactada. Prepara luego un café ligero con agua de lluvia y poca azúcar. Cuando esté, pones el sorullo en una cacharrita, lo cubres con la sambumbia de café, le echas un chorro de vino tinto y pones la cuestión a fuego lento por treinta minutos.

Trascurrido ese tiempo, sacas la gandinga de su envoltura, la picas en rodajas gruesas y se sirven agregándoles un poco de aceite de oliva, o friéndoles un huevo encima para los desayunos. Este es un plato sabroso y nutritivo, además de poco conocido. Métele caña pa' que tú veas.

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