|
Existe
un instrumento en Cuba que muele música. Su estructura pudiera parecer
un invento de tortura medieval, pero su uso no nada siniestro. Tiene
forma de gran cajón de madera y crea sonidos. Como el flautista de
Hammelin, invita a seguirle. Se llama Órgano oriental.
Sus ancestros llegaron desde tierras galas a la provincia de Cienfuegos, al sur de la Isla,
en el último cuarto del siglo XIX. Luego emigró a
Manzanillo, en el oriente cubano, para convertirse en protagonista de
fiestas y celebraciones de la campiña.
El Órgano es en sí mismo una suerte de orquesta: reproduce sonidos de
otros instrumentos de cuerdas como el violín, la viola, el chelo y
algunos registros vocales. Además, en plena faena musical, se complementan
con el Órgano timbales, pailas, tumbadoras, güiro y guayo, entre otros
instrumentos de percusión menor. El instrumento consta de dos manivelas: una hace girar
rollos de cartón calados con notas musicales y la otra acciona un
fuelle que proporciona el aire necesario para su funcionamiento. En la
actualidad, un motor eléctrico hace la función de la manija giratoria en
el fuelle.
Todavía en Cuba se baila al compás de esta “música molida”. En el
oriente cubano es muy popular, sobre todo en Santiago de Cuba, Granma y
Holguín. Justamente, de Holguín es el más famoso de los Órganos
de Cuba, con más de 100 años de constante manivela: el de los Hermanos
Ajo, de Buena Ventura, un municipio al este de la provincia nororiental
donde se celebra desde 2001 el Festival del Órgano Oriental Pepe Ajo. |