Año V
La Habana
4 al 10 de NOVIEMBRE
de 2006

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PALABRAS SOBRE MARINELLO...



Pero, casi no hay que decir que una Revolución como la cubana no alcanzaría su singular magnitud si no obedeciese al dictado primordial de su tiempo, la instauración de la sociedad socialista.

Ha sido un hombre de su tiempo, porque ejerció su alta estatura intelectual y su fina sensibilidad artística, como Rubén Martínez Villena, sinceramente ajeno a vanidades y reclamos; porque se mantuvo siempre fiel a su propia obra, y como en ella, no pugnaron nunca en su conducta el mérito con la modestia, los honores con la humildad.

De él puede decirse que encarnó las cualidades a las que nos convocara el compañero Fidel al concluir su Informe al I Congreso del Partido cuando exhortó a “que la honestidad más absoluta, la fidelidad sin límites a los principios, el desinterés, la capacidad de sacrificio, la pureza revolucionaria, el espíritu de superación, el heroísmo y el mérito prevalezcan siempre en nuestro Partido”.

Raúl Castro


Muy intensa y fecunda ha sido su labor en la UNESCO durante los diez años en que ha representado allí a nuestra Cuba socialista. La Revolución ha tenido en él el más celoso defensor de su política exterior y él más capacitado, enérgico y dinámico expositor de sus logros educativos culturales. Muy valiosos han sido los aportes de ese organismo, obtenidos mediante su gestión, para el desarrollo de la educación y la ciencia en nuestro país; pero no lo ha sido menos la actividad desplegada para difundir el conocimiento de nuestra cultura, con exposiciones de arte, conciertos, plásticas y coloquios, celebrados en el ámbito del organismo internacional.

Vicentina Antuña


Este joven y brillante poeta y ensayista, una de las figuras más representativas de los nuevos […], no pasará mucho tiempo sin que nos ofrezca, en libros realizados serena y amorosamente, lo mejor de su visión lírica y lo más vigoroso de su acervo ideológico.

Emilio Roig de Leuchsenring


En Juan Marinello —calíbrese la magnitud del hecho— el poeta no ha pulverizado al hombre, antes bien le ha engrandecido y como insuflado desinterés y entereza. El hermano Platón no lo habría desterrado ciertamente de su encarecida República, por otra parte, tan miopemente estructurada. Poetas de este linaje —desengáñense los organistas de la torre de marfil— son los que históricamente permanecen. Porque además de cantar —“entretenimiento distinguido” — pugnan por la realización de normas más justas de vida común.

Raúl Roa


“Por el mar Caribe me bajaba el cielo la voz firme y pura de Juan Marinello…” Quiero resumir en este limpio nombre de escritor cubano todo el heroísmo de los escritores, y demás antimperialistas de América Latina, incluyendo también, claro está, a los de Norteamérica.

Rafael Alberti


Juan Marinello, gloria de todas las Españas.

Antonio Machado


Marinello es un gran escritor de América, al mismo tiempo que un político nacido de las mejores tradiciones liberadoras de nuestros pueblos, y un dirigente del proletariado. Sabemos de su alta labor intelectual, de su obra de poeta y ensayista; sabemos que estamos delante de uno de los más puros estilistas de la lengua española en nuestros días, y delante de uno de sus pensadores de contenido más profundo. Nunca su creación literaria fue gratuita, concebida lejos de las esperanzas y los dolores de los hombres. Ella fue siempre un arma de combate de su pueblo. Saludo en Marinello a uno de los escritores de América, a un gran poeta y ensayista, en cuya obra de artista y de político vemos la continuación de la obra genial de José Martí.

Jorge Amado


Tengo ganas de que tú y yo hagamos una especie de diálogo —como cosa central: la fe comunista— tú me enviarías tu parte y aquí lo cocinaría con lo mío. Mi manera de ver en esta hora de grandes dolores es también de alegría y orgullo, y esta sensación de triunfo quiero que la demos. Terminemos la parte negativa. Somos. Existimos, y existe de manera grandiosa el mundo en que creímos. Hace falta impartir una ola de triunfo a nuestra América, a lo nuestro de ella.

Pablo Neruda


Al otorgarse a Juan Marinello el título de Honoris Causa, en Ciencias Filológicas, de la Universidad Carolina de Praga, se laurea una evolución literaria que, tras asomos y recepción de influencias en la oratoria y en la poesía lírica, ha anclado en el ensayo, en el que sobresalen referencias oportunas y observaciones penetrantes y un estilo gustoso, de giros inconfundibles, de imágenes nuevas y originales; y se recompensa también la fidelidad a una ideología durante más de tres décadas, sostenida entre riesgos y abnegaciones.

Elías Entralgo


De Juan Marinello jamás puede esperarse ningún juicio —sobre nada ni sobre nadie— carente de rigor estimativo ni de fervor apasionado. Esto podría parecer un contrasentido y no lo es, sin embargo. Y mucho menos en los hombres de meditación y de conciencia remansada y limpia como este… Andan los años, y a pesar de su discurrir ineluctable, la vida y la palabra de Juan Marinello, en vez de envejecer, se renuevan.

Manuel Navarro Luna


Una de las características fundamentales de la obra de Marinello, es junto con la del magisterio del estilo, la información de la actualidad política y literaria mezclada a la erudición más depurada, cernidas ambas en una forma sugestiva y elegante. Una simple alusión marca una vasta extensión cultural, y el concepto de cultura, en él, no excluye jamás la veta inagotable de lo popular.

Ángel Augier


Nuestra generación revolucionaria, la que nació con la fundación del primer Partido Comunista de Cuba, está henchida del ejemplo que dimana de Juan Marinello. Sobre todo porque ahora, con la victoria de la Revolución Socialista dirigida por Fidel, hemos apreciado más aún la diferencia que existe, no tan sutil como pudiera parecer, entre un revolucionario intelectual como Juan y un intelectual revolucionario, como otros pretender ser. Para un intelectual revolucionario lo sustantivo es el intelectualismo, mientras que Juan nos enseñó que lo verdaderamente positivo consiste en ser entrañablemente revolucionario, es decir, que la capacitación intelectual no sea más que el refuerzo de la conciencia revolucionaria.

Antonio Núñez Jiménez


Hay en Marinello un enciclopedismo humanístico, por la forma y el fondo, que constituye la sustancia ejemplar de nuestra tradición cultural. No debemos ir a los clásicos que tanta huella han dejado con su prosa, para constatarlos; bastaría recordar en nuestro ámbito — raíz guiadora— a Manuel del Socorro Rodríguez, a José de la Luz y Caballero, a José Antonio Saco, a Enrique José Varona, a Fernando Ortiz, a José Martí. Juan Marinello está inserto por sus costados en la genuina secuencia del pasado, el presente y, por ineludible lógica histórica, al futuro de la patria. Su perdurable indagación martiana, que no es solo literaria, sino integradora de todas las realizaciones del Maestro, hay que subrayarlo, puede juzgarse como la de más profunda entidad y juicio hasta nuestros días. Con el saber fundamental —marxista— de hoy, su obra de comunidad adquiere calidades de conciencia y filiación histórica que está en Marinello como se hallan en lo íntimo de la Revolución, cual parte de un todo reverencial y superador. Los que somos sus contemporáneos le debemos muchas de nuestras inquietudes. ¿Quién no ambicionó allá por los años treinta, y aún después, escribir y pensar “como Marinillo”?

Julio Le Riverand


Juan Marinello, hoy más activo y enérgico que nuca, a pesar de haber doblado, hace tiempo, el cabo de los setenta años —entregado totalmente al servicio de la Revolución con la que siempre había soñado— y que me reveló la grandeza y la profundidad de la obra martiana que (triste es reconocerlo) era bastante poco conocida en la Cuba de los años veinte, por no existir aún, de esa obra, ediciones satisfactorias ni completas… Con tales maestros anduve, y junto a ellos aprendí a pensar.

Alejo Carpentier


Llegado desde los ámbitos de la poesía, Juan Marinello conservó en sus ensayos críticos el trazo lírico, la frase galana, el vuelo metafórico. Por su buida penetración enjuiciadora, esas gallardas revelaciones de enfoques zahoríes establecieron categorías insospechadas merced a su sagaz visión del quehacer literario, así como por su ahincado pensar revolucionario que se afianzó en le marxismo-leninismo, por sus atisbos fecundos de las esencias fundamentales que debían alentar la creación del arte y la literatura en nuestros países. Supo estampar además, con mano maestra, la fisonomía primordial de hombres de pensamiento y de imaginación creadora, que se fundieron y actuaron de conjunto con los procesos transformadores de nuestros países y del mundo, revelando su entraña humana y los merecimientos capitales de sus aportes al orbe de las artes y de las letras.

Salvador Bueno


Pero hay algo más, Juan Marinello expresó como pocos los vínculos entre el ideario de José Martí y la ideología del proletariado. Fue martiano profundo y fue marxista profundo. Fue uno de nuestros mejores martianos y uno de nuestros mejores marxistas.

Martiano consecuente, de acrisolada honestidad intelectual, tenía que convertirse en un marxista-leninista también consecuente. Su amor a la Unión Soviética, su amor a Lenin, su amor a América Latina, su amor a Martí y su sólida y profunda cultura, unido a su exquisita sensibilidad humana, hicieron de él una figura extraordinaria de nuestras letras, de nuestra cultura y de nuestra política revolucionaria. Los que de una forma u otra laboramos en este frente, debemos tener siempre presente y trasmitir a las generaciones intelectuales del futuro el recuerdo de Juan Marinello como lo más depurado de toda una generación de intelectuales. Y lo fue, porque en medio de las más complejas circunstancias supo levantar por encima del oficio de escritor, los intereses supremos de la clase obrera.

Armando Hart


Marinello es una persona transida de poesía. Por sus ensayos, poética, ensayos en entusiasmo, arropados en un lenguaje de recia urdimbre, se nos descubre en toda su humanidad, en su valor estético y sus finas dotes de crítico de subidos quilates.

Mario Benedetti


Reducir a extrema síntesis verbal —no otra cosa permitirían mis limitaciones personales— la valoración de Juan Marinello como hombre, poeta, escritor, disertante y revolucionario es empeño de veras comprometedor.

Superiormente dotado por la naturaleza, se cultivó con esmero: ha cursado tres carreras universitarias en su país natal, completando sus conocimientos con beca de viaje a España, rigurosas lecturas y recorridos de aprendizaje por numerosos países de Europa y América.

Poeta, su poesía no es sino el anticipo de la belleza del apostolado de redención social que abraza en plena juventud; de su serena aceptación de todo sacrificio en aras de sus ideas y de su voluntaria renuncia a las vanidades y regodeos de una vida acomodada.

Escritor armado de vastísima cultura y sensibilidad extraordinaria puestas al servicio de los humillados y ofendidos de todo el mundo, su largo ejercicio de la palabra le ha convertido en uno de los más brillantes cultores del idioma en el ámbito hispano.

Disertante convencido y convincente, su dominio de ese filtro clarificador que es la dialéctica marxista da a su verbo consistencia y brillo diamantinos, y firmeza irrebatibles en la interpretación de hechos y caracteres.

Revolucionario, en función de servicio popular desde los tanteos iniciales y las sabias rectificaciones de rumbo siempre en ascenso en peligrosas escaladas a la búsqueda de una mayor amplitud de visión hasta hallar la meta decisiva, cuya justeza confirmó el triunfo de la Revolución llevada a cabo por los comandantes Fidel, Che y Camilo al frente del Ejército Rebelde, antes y después del Moncada, Juan Marinello mantuvo sin tregua su postura vertical con férrea disciplina y humildad de soldado aun desde las más altas posiciones de mando.

Y todo ello con tan armónica correspondencia de pensamiento, palabra y acción, que hace de él un arquetipo de hombre de su época, que supera con mucho, por su adscripción a una filosofía social de alcance ecuménico, al pananthropos u hombre plenario propuesto como paradigma por Max Scheler.

María Villar Buceta


“Frente a todas las circunstancias prefirió mantener limpia y erguida su condición de militante de una causa, la causa de su convicción de cuya victoria no dudó nunca pero que a veces parecía sin esperanzas; de una causa que atraía persecuciones y cárcel, ostracismo y condena…” 

Blas Roca


“…Junto a Julio Antonio Mella, a José Carlos Mariátegui y a su amigo Aníbal Ponce representa una de las primeras generaciones del nuevo pensamiento latinoamericano…”

Volodia Teitelboim

Tomado de: Recopilación de textos sobre Juan Marinello. Serie valoración múltiple. Centro de investigaciones literarias. Casa de las Américas. La Habana, ediciones Casa de las Américas, 1979.

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