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Pero,
casi no hay que decir que una Revolución como la
cubana no alcanzaría su singular magnitud si no
obedeciese al dictado primordial de su tiempo, la
instauración de la sociedad socialista.
Ha sido un hombre de
su tiempo, porque ejerció su alta estatura intelectual y
su fina sensibilidad artística, como Rubén Martínez
Villena, sinceramente ajeno a vanidades y reclamos;
porque se mantuvo siempre fiel a su propia obra, y como
en ella, no pugnaron nunca en su conducta el mérito con
la modestia, los honores con la humildad.
De él puede decirse
que encarnó las cualidades a las que nos convocara el
compañero Fidel al concluir su Informe al I Congreso del
Partido cuando exhortó a “que la honestidad más
absoluta, la fidelidad sin límites a los principios, el
desinterés, la capacidad de sacrificio, la pureza
revolucionaria, el espíritu de superación, el heroísmo y
el mérito prevalezcan siempre en nuestro Partido”.
Raúl Castro
Muy
intensa y fecunda ha sido su
labor en la UNESCO durante los diez años en que ha
representado allí a nuestra Cuba socialista. La
Revolución ha tenido en él el más celoso defensor de su
política exterior y él más capacitado, enérgico y
dinámico expositor de sus logros educativos culturales.
Muy valiosos han sido los aportes de ese organismo,
obtenidos mediante su gestión, para el desarrollo de la
educación y la ciencia en nuestro país; pero no lo ha
sido menos la actividad desplegada para difundir el
conocimiento de nuestra cultura, con exposiciones de
arte, conciertos, plásticas y coloquios, celebrados en
el ámbito del organismo internacional.
Vicentina Antuña
Este
joven y brillante poeta y ensayista, una de las
figuras más representativas de los nuevos […], no pasará
mucho tiempo sin que nos ofrezca, en libros realizados
serena y amorosamente, lo mejor de su visión lírica y lo
más vigoroso de su acervo ideológico.
Emilio Roig de Leuchsenring
En Juan
Marinello —calíbrese la magnitud del hecho— el poeta no
ha pulverizado al hombre, antes bien le ha engrandecido
y como insuflado desinterés y entereza. El hermano
Platón no lo habría desterrado ciertamente de su
encarecida República, por otra parte, tan miopemente
estructurada. Poetas de este linaje —desengáñense los
organistas de la torre de marfil— son los que
históricamente permanecen. Porque además de cantar
—“entretenimiento distinguido” — pugnan por la
realización de normas más justas de vida común.
Raúl Roa
“Por el
mar Caribe me bajaba el cielo la
voz firme y pura de Juan Marinello…” Quiero resumir en
este limpio nombre de escritor cubano todo el heroísmo
de los escritores, y demás antimperialistas de América
Latina, incluyendo también, claro está, a los de
Norteamérica.
Rafael Alberti
Juan Marinello,
gloria de todas las Españas.
Antonio Machado
Marinello es un gran
escritor de América, al mismo tiempo
que un político nacido de las mejores tradiciones
liberadoras de nuestros pueblos, y un dirigente del
proletariado. Sabemos de su alta labor intelectual, de
su obra de poeta y ensayista; sabemos que estamos
delante de uno de los más puros estilistas de la lengua
española en nuestros días, y delante de uno de sus
pensadores de contenido más profundo. Nunca su creación
literaria fue gratuita, concebida lejos de las
esperanzas y los dolores de los hombres. Ella fue
siempre un arma de combate de su pueblo. Saludo en
Marinello a uno de los escritores de América, a un gran
poeta y ensayista, en cuya obra de artista y de político
vemos la continuación de la obra genial de José Martí.
Jorge Amado
Tengo
ganas de que tú y yo hagamos una
especie de diálogo —como cosa central: la fe comunista—
tú me enviarías tu parte y aquí lo cocinaría con lo mío.
Mi manera de ver en esta hora de grandes dolores es
también de alegría y orgullo, y esta sensación de
triunfo quiero que la demos. Terminemos la parte
negativa. Somos. Existimos, y existe de manera grandiosa
el mundo en que creímos. Hace falta impartir una ola de
triunfo a nuestra América, a lo nuestro de ella.
Pablo Neruda
Al
otorgarse a Juan Marinello el título de Honoris
Causa, en Ciencias Filológicas, de la Universidad
Carolina de Praga, se laurea una evolución literaria
que, tras asomos y recepción de influencias en la
oratoria y en la poesía lírica, ha anclado en el ensayo,
en el que sobresalen referencias oportunas y
observaciones penetrantes y un estilo gustoso, de giros
inconfundibles, de imágenes nuevas y originales; y se
recompensa también la fidelidad a una ideología durante
más de tres décadas, sostenida entre riesgos y
abnegaciones.
Elías Entralgo
De Juan Marinello
jamás puede esperarse ningún
juicio —sobre nada ni sobre nadie— carente de rigor
estimativo ni de fervor apasionado. Esto podría parecer
un contrasentido y no lo es, sin embargo. Y mucho menos
en los hombres de meditación y de conciencia remansada y
limpia como este… Andan los años, y a pesar de su
discurrir ineluctable, la vida y la palabra de Juan
Marinello, en vez de envejecer, se renuevan.
Manuel Navarro Luna
Una de
las características fundamentales
de la obra de Marinello, es junto con la del magisterio
del estilo, la información de la actualidad política y
literaria mezclada a la erudición más depurada, cernidas
ambas en una forma sugestiva y elegante. Una simple
alusión marca una vasta extensión cultural, y el
concepto de cultura, en él, no excluye jamás la veta
inagotable de lo popular.
Ángel Augier
Nuestra generación
revolucionaria, la que nació con
la fundación del primer Partido Comunista de Cuba, está
henchida del ejemplo que dimana de Juan Marinello. Sobre
todo porque ahora, con la victoria de la Revolución
Socialista dirigida por Fidel, hemos apreciado más aún
la diferencia que existe, no tan sutil como pudiera
parecer, entre un revolucionario intelectual como Juan y
un intelectual revolucionario, como otros pretender ser.
Para un intelectual revolucionario lo sustantivo es el
intelectualismo, mientras que Juan nos enseñó que lo
verdaderamente positivo consiste en ser entrañablemente
revolucionario, es decir, que la capacitación
intelectual no sea más que el refuerzo de la conciencia
revolucionaria.
Antonio Núñez Jiménez
Hay en Marinello un
enciclopedismo humanístico, por la forma y el fondo,
que constituye la sustancia ejemplar de nuestra
tradición cultural. No debemos ir a los clásicos que
tanta huella han dejado con su prosa, para constatarlos;
bastaría recordar en nuestro ámbito — raíz guiadora— a
Manuel del Socorro Rodríguez, a José de la Luz y
Caballero, a José Antonio Saco, a Enrique José Varona, a
Fernando Ortiz, a José Martí. Juan Marinello está
inserto por sus costados en la genuina secuencia del
pasado, el presente y, por ineludible lógica histórica,
al futuro de la patria. Su perdurable indagación
martiana, que no es solo literaria, sino integradora de
todas las realizaciones del Maestro, hay que subrayarlo,
puede juzgarse como la de más profunda entidad y juicio
hasta nuestros días. Con el saber fundamental —marxista—
de hoy, su obra de comunidad adquiere calidades de
conciencia y filiación histórica que está en Marinello
como se hallan en lo íntimo de la Revolución, cual parte
de un todo reverencial y superador. Los que somos sus
contemporáneos le debemos muchas de nuestras
inquietudes. ¿Quién no ambicionó allá por los años
treinta, y aún después, escribir y pensar “como
Marinillo”?
Julio Le Riverand
Juan Marinello, hoy
más activo y enérgico que nuca,
a pesar de haber doblado, hace tiempo, el cabo de los
setenta años —entregado totalmente al servicio de la
Revolución con la que siempre había soñado— y que me
reveló la grandeza y la profundidad de la obra martiana
que (triste es reconocerlo) era bastante poco conocida
en la Cuba de los años veinte, por no existir aún, de
esa obra, ediciones satisfactorias ni completas… Con
tales maestros anduve, y junto a ellos aprendí a pensar.
Alejo Carpentier
Llegado
desde los ámbitos de la poesía, Juan
Marinello conservó en sus ensayos críticos el trazo
lírico, la frase galana, el vuelo metafórico. Por su
buida penetración enjuiciadora, esas gallardas
revelaciones de enfoques zahoríes establecieron
categorías insospechadas merced a su sagaz visión del
quehacer literario, así como por su ahincado pensar
revolucionario que se afianzó en le marxismo-leninismo,
por sus atisbos fecundos de las esencias fundamentales
que debían alentar la creación del arte y la literatura
en nuestros países. Supo estampar además, con mano
maestra, la fisonomía primordial de hombres de
pensamiento y de imaginación creadora, que se fundieron
y actuaron de conjunto con los procesos transformadores
de nuestros países y del mundo, revelando su entraña
humana y los merecimientos capitales de sus aportes al
orbe de las artes y de las letras.
Salvador Bueno
Pero
hay algo más, Juan Marinello expresó como pocos los
vínculos entre el ideario de José Martí y la ideología
del proletariado. Fue martiano profundo y fue marxista
profundo. Fue uno de nuestros mejores martianos y uno de
nuestros mejores marxistas.
Martiano consecuente,
de acrisolada honestidad intelectual, tenía que
convertirse en un marxista-leninista también
consecuente. Su amor a la Unión Soviética, su amor a
Lenin, su amor a América Latina, su amor a Martí y su
sólida y profunda cultura, unido a su exquisita
sensibilidad humana, hicieron de él una figura
extraordinaria de nuestras letras, de nuestra cultura y
de nuestra política revolucionaria. Los que de una forma
u otra laboramos en este frente, debemos tener siempre
presente y trasmitir a las generaciones intelectuales
del futuro el recuerdo de Juan Marinello como lo más
depurado de toda una generación de intelectuales. Y lo
fue, porque en medio de las más complejas circunstancias
supo levantar por encima del oficio de escritor, los
intereses supremos de la clase obrera.
Armando Hart
Marinello es una
persona transida de poesía. Por
sus ensayos, poética, ensayos en entusiasmo, arropados
en un lenguaje de recia urdimbre, se nos descubre en
toda su humanidad, en su valor estético y sus finas
dotes de crítico de subidos quilates.
Mario Benedetti
Reducir a
extrema síntesis verbal —no otra
cosa permitirían mis limitaciones personales— la
valoración de Juan Marinello como hombre, poeta,
escritor, disertante y revolucionario es empeño de veras
comprometedor.
Superiormente dotado
por la naturaleza, se cultivó con esmero: ha cursado
tres carreras universitarias en su país natal,
completando sus conocimientos con beca de viaje a
España, rigurosas lecturas y recorridos de aprendizaje
por numerosos países de Europa y América.
Poeta, su poesía no
es sino el anticipo de la belleza del apostolado de
redención social que abraza en plena juventud; de su
serena aceptación de todo sacrificio en aras de sus
ideas y de su voluntaria renuncia a las vanidades y
regodeos de una vida acomodada.
Escritor armado de
vastísima cultura y sensibilidad extraordinaria puestas
al servicio de los humillados y ofendidos de todo el
mundo, su largo ejercicio de la palabra le ha convertido
en uno de los más brillantes cultores del idioma en el
ámbito hispano.
Disertante convencido
y convincente, su dominio de ese filtro clarificador que
es la dialéctica marxista da a su verbo consistencia y
brillo diamantinos, y firmeza irrebatibles en la
interpretación de hechos y caracteres.
Revolucionario, en
función de servicio popular desde los tanteos iniciales
y las sabias rectificaciones de rumbo siempre en ascenso
en peligrosas escaladas a la búsqueda de una mayor
amplitud de visión hasta hallar la meta decisiva, cuya
justeza confirmó el triunfo de la Revolución llevada a
cabo por los comandantes Fidel, Che y Camilo al frente
del Ejército Rebelde, antes y después del Moncada, Juan
Marinello mantuvo sin tregua su postura vertical con
férrea disciplina y humildad de soldado aun desde las
más altas posiciones de mando.
Y todo ello con tan
armónica correspondencia de pensamiento, palabra y
acción, que hace de él un arquetipo de hombre de su
época, que supera con mucho, por su adscripción a una
filosofía social de alcance ecuménico, al pananthropos u
hombre plenario propuesto como paradigma por Max Scheler.
María Villar Buceta
“Frente a
todas las circunstancias prefirió
mantener limpia y erguida su condición de militante de
una causa, la causa de su convicción de cuya victoria no
dudó nunca pero que a veces parecía sin esperanzas; de
una causa que atraía persecuciones y cárcel, ostracismo
y condena…”
Blas Roca
“…Junto
a Julio Antonio Mella, a José Carlos Mariátegui y a su
amigo Aníbal Ponce representa una de las primeras
generaciones del nuevo pensamiento latinoamericano…”
Volodia Teitelboim
Tomado de: Recopilación de textos sobre Juan Marinello.
Serie valoración múltiple. Centro de investigaciones
literarias. Casa de las Américas. La Habana, ediciones
Casa de las Américas, 1979. |