Año V
La Habana

4 al 10 de NOVIEMBRE
de 2006

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Ars Longa en concierto
La continuidad de un sueño

Miguel Gerardo Valdés Pérez La Habana


Dos celebraciones coincidieron el pasado 20 de octubre en la sala que ocupa la antigua capilla de la Iglesia de San Francisco de Paula: el Día de la Cultura Cubana y el VI Aniversario de la acogedora sede del Conjunto de Música Antigua Ars Longa.

Viaje musical por grandes catedrales de América fue el nombre del concierto con que esa peculiar agrupación habanera saludó ambas efemérides. Su recorrido abarcó los últimos años del siglo XVI y  la primera mitad del XVII, con piezas nacidas en la Catedral de Guatemala y la Catedral de Puebla de los Ángeles (México). Así como piezas de la segunda mitad del siglo XVIII cubano, creadas en la Catedral de Santiago de Cuba.

Pedro Bermúdez (Granada -1558-, Puebla -1605-); Gaspar Fernandes (Portugal, ca.. 1565-70-, Puebla-1605- ); Juan Gutiérrez de Padilla (Málaga, ca. -1590-, Puebla-1664- )  y Esteban Salas (La Habana-1725-, Santiago de Cuba-1803- ) integraron la selección de autores junto a composiciones anónimas de los períodos mencionados.

Muy oportunamente, en el programa de mano del concierto se destacan las peculiaridades de los villancicos americanos interpretados. Peculiaridades que al acotar la presencia en ellos de elementos sincréticos de las culturas náhualt, portuguesas, españolas y africanas, recuerdan lo medular  de “lo real maravilloso”, definición literaria excepcionalmente esbozada y recreada por Alejo Carpentier.

La conjunción de instrumentos tradicionales en la música sacra unidos a otros altamente representativos del culto afrocubano Yoruba como los denominados tambores batá: iyá, itótele y okónkoloaportó no solo exclusividad sonora a la entrega de Ars Longa; también condicionó una mágica atmósfera que permitió revertir satisfactoriamente imprevistos ajenos a la programación, con la misma destreza con que el inquieto y travieso elegguá[1] hubiera reorientado los involuntarios caminos cruzados. 

Momento de alto vuelo estético fue la interpretación de la danza con candelabros, donde se demostró sincronía y elegancia de movimientos. La interpretación del Magnificat, de Salas, y el cierre con el Tambalagumbá, de Gutiérrez de Padilla fueron largamente ovacionados.

En el milenio en que la humanidad enfrenta la devastación de los bosques, el agotamiento de las reservas naturales, los conflictos bélicos aupados por algunas de las potencias más poderosas, la contaminación ambiental y las terribles consecuencias de los cambios climáticos, unido al paradójico aislamiento espiritual que la dependencia a las nuevas tecnologías de la comunicación ha ido generando paulatinamente, el individuo, como recurso emocional de salvamento, equilibrio y compensación interna, retorna a manifestaciones artísticas que se remontan a épocas en las que el simple intercambio social cuerpo a cuerpo y la oralidad constituían la base de la transmisión de los mensajes y de su socialización.

Esa pudiera ser, unido a su indiscutible valor testimonial, una de las razones  del interés en muchas latitudes por la música que recrea etapas como el Renacimiento y el Barroco, tan ricas históricamente y tan prolíficas en lo creativo.

Al respecto, y respondiendo tres preguntas formuladas por este comentarista, Teresa Paz, directora de Ars Longa, aseguró que “el interés por la interpretación del repertorio antiguo es  creciente. Existen muchos festivales en Europa, de igual manera que en  América,  existe un gran movimiento, sobre todo de musicólogos que trabajan arduamente en la investigación de los archivos de catedrales, conventos, donde cada vez se encuentra gran cantidad de música del Barroco  y del Renacimiento Americano”.

Para esta joven soprano,  por lo tanto, no habrá de ser un hecho casual la  multiplicación en Cuba de diversos grupos cultores de este género. Las jornadas del reciente Septiembre Barroco, auspiciado por Ars Longa y por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, convocaron la participación de un nutrido y heterogéneo público ávido por escuchar las entregas que los distintos grupos participantes ofrecieron en la Iglesia de San Francisco de Paula. 

En la importante labor comunitaria de instrucción, de educación popular y de rescate histórico que lleva a cabo la Oficina del Historiador,  la agrupación, desde 1995, también  despliega uno de sus más significativos desempeños socioculturales.

“Ars Longa expresó su directoraha tenido el privilegio de tocar para diferentes públicos, lo mismo en un escenario, el más exigente de Europa, en festivales especializados, compartiendo con músicos y agrupaciones del más alto nivel; pero también ha ofrecido conciertos para niños, ancianos, estudiantes, público noespecializado. Es muy estimulante recibir elogios de los importantes músicos, reconocidos mundialmente; sin embargo, es de un valor incalculable la reacción del público no especializado que recibe con enorme sensibilidad nuestro trabajo. La música tiene un poder tan grande que es capaz de conmover  al  ser humano, tocar sus sentimientos, aunque su conocimiento sobre esta sea mínimo. Esa es nuestra experiencia”.

Fundado en 1994 e integrado por estudiantes y egresados del Instituto Superior de Arte de Cuba, el conjunto ha sabido combinar su labor de interpretación musical con la danza, el teatro, las artes plásticas, y con el estudio e investigación de diferentes épocas y estilos que abarcan desde la Edad Media hasta el Barroco.

Magnífico homenaje a la cultura cubana importante y rico componente  en el mosaico continental americano de identidades devino el concierto del penúltimo viernes de octubre en el que también se festejó el sexto año del renacer de la hermosa capilla de San Francisco de Paula.

En la sencillez y la dedicación de la agrupación anfitriona que acumula múltiples premios y una encomiable labor formadora, estriba la grandeza del arte que con modestia  ofrece en igualdad de respeto para sus muy diversos públicos.

“Ars Longa es para mí la vida misma, concluyó Teresa Paz. Es mi familia, mis amigos, mi trabajo. Me
ha dado mis hijos, un hogar. Vivo todo el día  pensando en la música, en los programas que queremos hacer, y  creo, que  me ha hecho vivir en un eterno sueño”.      

Restaría solamente, entonces, desear la continuidad de ese  sueño que ha fomentado, en medio de  los desvelos y las adversidades que lo cotidiano genera, el mejoramiento humano a través del desarrollo de las emociones.

[1] Oricha del panteón Yoruba cuya asociación sincrética en la religión Católica corresponde a San Roque, San Pedro y Santo Niño de Atocha.  

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