Año V
La Habana
2006

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Eliseo Diego
(La Habana, 1920-1994)


NOSTALGIA DE POR LA TARDE

El que tenía costumbre de poner las manos

sobre la mesa blanca junto al pan y el agua,

traje rugoso de fervor y alpaca,

y aquella su esperanza filial en los domingos,

 

ya no conmueve nunca el suave pensamiento de la fronda

con el doblado consejo de su paso.

Y el taciturno banco entre los álamos dormido

y aquel campito hirsuto a quien las lluvias respetaban.

 

Qué tedio los sepulta como la muerte a los ojos

que no los cruza nunca la bendición de unas palomas,

que tengo que soñarlos, mi amiga, tan despacio

como quien sueña un grave color que nunca viera,

como quien sueña un sueño y eso es todo.

 

Porque quién vio jamás

pasar al viejecillo

de cándido sombrero bajo el puente

ni al orador sagrado en la colina.

 

Yo vi al lagarto de liviana sombra

distraerse de pronto entre su sangre,

quedar inmóvil, sí, tumbado,

pesando e incapaz de confundirse ya nunca con la tierra.

 

(El que tenía costumbre de cruzar las manos

sobre la mesa blanca para mejor mirarnos,

su mueca de morir cuándo la he visto,

su mueca parda.)

 

He visto al pez de indestructible púrpura,

en la mañana arde como criatura perpetua de la llama,

olvida los trabajos mugrientos de su sangre,

yace perfecto y la madera sagrada lo levanta.

 

Pero quién vio jamás

el ruedo misterioso de tu falda

mientras cortas las rosas en la tarde

ni el roce y la tristeza de la lluvia

como un ajeno llanto por mi cara.
 

Porque quién vio jamás las cosas que yo amo.


FOTO EN UN PUENTE  DE BELLA Y YO CUANDO NOVIOS

 

Contra el pretil estamos. Con mi brazo

tus hombros frágiles estrecho. Abajo,

muy abajo del puente, está el abismo.

 

Tú levantas tu rostro delicado

hacia mis ojos serios. Tú confías

en que puedo ampararte del vacío.

Muy estrecha conmigo, tú sonríes.

 

Pulcra y esbelta, qué feliz me miras.

Muy junta a mi costado, tú de blanco.

Nada te digo, amor, aunque ahora mismo

otra sima se ha abierto en el instante

 

donde fuimos los dos un hoy eterno.

Un poco más

                     —y todo es ya el pasado.


RETRATO DE BELLA CON NUESTROS TRES HIJOS

Estás sentada entre tus hijos, todos,

sobre la fresca yerba del jardín.

En tu rostro hay el suave, tierno orgullo,

que sólo vemos cuando al fin desciende

sobre una joven su alta perfección.

 

No estoy allí contigo, mi señora,

porque es el tiempo de tu majestad.

¿Cómo es posible que me sobrecoja

sólo tu lindo rostro de mujer?


DESPEDIDA

a Bella

 

A despedirme voy poquito a poco

de mí mismo: primero de los lares

donde nací: después de los lugares

que con otros anduve, alegre o loco

de amor o de amistad: el muro invoco

de un vago Malecón, y un Almendares

que corre en ondas tan crepusculares

como los dedos con que el sueño toco.

Un minúsculo tigre que no viste,

mi muchacha, y más tarde la avenida

que es sólo de los dos —lejano el niño

primero con los otros que me diste.

La mesa al fin que a cinco nos fue vida

y es ya el último sol de mi cariño.


PARA BELLA

¿Cuántas son tus muñecas, niña mía?

¡Las mimas y las meces todo el día!

 

¿Una, dos, tres?… ¡Te llaman la “Condesa”

burlándose de tu delicadeza!

 

¿Con cuántos hijos sueñas, mi muchacha?

(yo vine, yo, el otoño, en una racha).

 

¡Son uno, dos y tres, esposa mía,

los mimas y los meces, tu alegría!

 

Pero, ya se están yendo… ¡miralós!

¿Quedamos, otra vez, solos los dos?

 

¡Nunca, nunca: un, dos, tres, ya llegan, ya,

buscando el mima y mece de mamá!

 

9 de mayo, 1976


CUADERNILLO DE BELLA SOLA

1

Cómo llevar a las palabras

la sensación, el roce de tu mano

por vez primera entre la mía.

Su forma frágil, delicada,

su ser, su estar en mí, su suave entrega.

“Ésta es la mano, en fin, de tu muchacha”,

me dices no sé cómo, mientras siento

“ésta es la mano de la niña mía”.

 

Mayor delicia habrá,

si tiempo y suerte quieren.

Ninguna habrá tan absoluta y pura.

2

Reverente imagino tus muñecas

en tus brazos menudos acunadas.

Cómo se llaman, digo. Y me respondes

en una voz que la distancia vela

desde el hondo del patio. Deja. Mira,

tú estás feliz, eres feliz, qué importa.

 

Tú estás hecha de infancia, niña mía.

Tú eres toda de niños. Vida sólo.

3

Ya te miro venir, ligera y leve,

volando las escalas del teatro,

la boina al sesgo de tu pelo lacio,

radiante y feliz, hecha de aromas.

Das a mi amigo un libro, me sonríes,

después te vuelves y tu esbelta espalda

escaleras abajo es una música

y es una puertecilla hacia la dicha.

4

Quién sabe cómo fue ni cuándo y dónde

me dijiste que sí, que me entregabas

el huerto de ti misma, paraíso

de magias y delicias y qué glorias.

Y yo ciego de mí te acepto a ciegas

del esplendor terrible de tu llama

tan frágil y menuda entre mis brazos.

Pues tú eras tú y eras la vida y todo

cuanto va desde el júbilo a lo trágico,

desde el alba a las fiestas de la tarde.

5

Y tus muñecas fueron al fin hijos,

¡oh música del mundo, oh maravilla,

mi cajita de asombros, mi señora!

Y el dueño de tu huerto florecido,

el taciturno, te volvió la espalda,

te dejó a solas con tus juegos mágicos,

los únicos que importan, y lloraste.

¿Cómo pude yo hacer que sollozaras?

¡La boina al sesgo del cabello pulcro,

tú, la del rostro terso, radiante,

quién pudo imaginarte entonces lágrimas!

Y sin embargo fuimos los dos uno,

no se puede ser más, y tú has llorado.

6

Todo es al fin no más un cuento mágico.

Quién sabe cómo, todo cuento acaba.

Yo di su vida a los muñecos tuyos

como un brujo hechizado. Me embrujaste

con sólo ser tan niña a vida pura.

Como a través de un vidrio estoy mirándote.

Turbio vidrio mi asombro de saberte

tal cual eres, mi niña desdichada.

Me hechizaste, y en cambio te hice daño.

Mas yo sólo te amé porque tú eras.

 

Eliseo Diego: Poeta, escritor y ensayista. Nació el 2 de julio en la ciudad de La Habana. Fue uno de los fundadores de la Revista Orígenes. Ocupó el cargo de responsable del Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles de la Biblioteca Nacional José Martí hasta 1970. Fue redactor de la Revista Unión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), donde además realizó labores como miembro de la comisión de publicaciones. En 1986 obtiene el Premio Nacional de Literatura por el conjunto de su obra. Recibiendo en 1988 y1989, sucesivamente el Premio de la Crítica. En 1992 la Universidad del Valle en Cali, Colombia, le otorga el Doctorado Honoris Causa. En 1993 recibe la Distinción Gaspar Melchor de Jovellanos que otorga la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba y el importante Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. Fallece el 1ro de marzo de 1996.

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