Año V
La Habana
2006

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

GALERÍA

LA OPINIÓN
MEMORIAS
LA CRÓNICA
APRENDE
POESÍA
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
PALABRA VIVA

LIBROS DIGITALES

LA CARICATURA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

Sociedad Económica de Amigos del País
El empeño y el tiempo
Josefina Ortega La Habana


Con 213 años de antigüedad, tiene el mérito de ser una de las instituciones más antiguas de Cuba. Y siendo desde su fundación una sociedad “adelantada” por sus aspiraciones y fines científicos, patrióticos, educacionales, científicos y culturales —Luis Peñalver fue su primer director—, necesitó en cambio de dos siglos y un año para comprender que era un imperativo modificar sus estatutos, y que una mujer —la doctora Daysi Rivero Alvisa, en ejercicio todavía— pudiera ser elegida presidenta. Durante muchos años fue una institución solo para hombres.

Durante su larga existencia tuvo numerosos nombres, entre ellos: Sociedad Patriótica de la Havana; Real Sociedad Económica de la Habana; Real Sociedad Patriótica de la Habana; Real Sociedad Económica de la Habana; Real Junta de Fomento y Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana.

 

A partir de 1899 se la designó con el nombre de Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana (SEAP), nominación que conserva en la actualidad.

Con todo, la SEAP inició una labor imprescindible que con altas y bajas ha mantenido hasta hoy, desde que fuera instituida por Real Cédula del 15 de diciembre de 1792 e inaugurada el 9 de enero de 1793. El Rey de España, Carlos IV, concedió autorización para establecer en La Habana esta sociedad, que se sumaba a otras similares en España y en algunos países suramericanos.

Tal fue su notoriedad, poco después de su apertura, que el entonces Teniente General de los Reales Ejércitos y Gobernador de la Isla Don Luis de las Casas y Aragorri, quedó impresionado por la rapidez con que tomó auge y le encargó la administración y redacción del Papel Periódico, el primero en su género que vio la luz en Cuba y que había empezado a editarse en octubre de 1790.

Entre sus fundadores estuvieron Francisco Joseph Basabe, Juan Manuel O'Farrill, el conde de Casa Montalvo, Francisco Arango y Parreño, Diego de la Barrera, José Agustín Caballero, Antonio Robledo y Tomás Romay. Otros directores de la institución fueron figuras tan notables como José de la Luz y Caballero, Antonio Bachiller y Morales, José Silverio Jarrín y Rafael Montoro. Ocuparon otros cargos Félix Varela, Manuel Costales, Felipe Poey, el conde de Pozos Dulces, Enrique Piñeyro, Pedro José Morillas, Rafael Matamoros, Antonio Zambrana, Domingo del Monte, José Agustín Govantes y José Z. González del Valle, entre muchos más.

 

Desde las páginas de Patria, José Martí, en 1892, calificó a la Sociedad Económica de Amigos del País como “la más alta y meritoria de las sociedades de Cuba” y “la casa ilustre donde han tenido asiento los hijos más sagaces y útiles de Cuba” al saber del ingreso en la misma de Juan Gualberto Gómez, quien se convirtió de esta forma en el primer miembro negro, hecho que todavía la institución recuerda.

 

Con la culminación del dominio español en Cuba, la Sociedad dejó de ser “oficial” y pasó a “institución privada”; su perfil amplio se redujo debido en parte a la aparición de diversas asociaciones como el Círculo de Hacendados, las Cámaras de Comercio, Industria y Navegación y otras, que absorbieron las funciones de la Sociedad en muchas de sus ramas.

 

Su tarea quedó concretada a actividades de carácter socio-culturales, tales como conferencias, publicaciones, cursos, convocatorias a concursos, así como a la “administración de los intereses confiados a su custodia y destinados al sostén de los planteles de enseñanza puestos bajo su dirección por la voluntad de sus fundadores”.

 

Desde su fundación a nuestros días, su destacada biblioteca —la primera pública del país y casi el cuartel general de la sociedad— ha tenido varias sedes: la sala de la casa del gallego Antonio Robredo sita en Oficios No.90; el Claustro del Convento de Santo Domingo; el Convento de San Francisco y Dragones No.62. Fue preocupación de un “amigo del país” —como se les llamaba en sus inicios a los socios—, construir para la Biblioteca —su “casa histórica” al decir de Don Fernando Ortiz—, un edificio que albergara su valiosa colección.

Este sueño se concretó el 9 de enero de 1947 con la inauguración del edificio en la avenida de Carlos III, hoy Salvador Allende, donde radica hasta el presente y convive desde 1965 con el Instituto de Literatura y Lingüística, que salvaguardó sus fondos y la documentación para las actuales y futuras generaciones.

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

© La Jiribilla. La Habana. 2006
 IE-800X600