Año V
La Habana
23 - 29 de SEPTIEMBRE
de 2006

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En un pestañeo se llega a los ochenta
Julio García Espinosa La Habana


Ochenta años son muchos años, realmente son tantos que cuesta trabajo creerlo. Pero les digo: en un pestañeo se llega a los ochenta, así que tengan cuidado, porque cuando menos se lo esperen están en los ochenta. Realmente es curioso que el cine sea lo que más me recuerde que estoy viejo, porque antes yo veía a Humphrey Bogart y me parecía viejísimo y cuando lo veo a estas alturas me parece joven.

De cualquier modo es muy gratificante llegar a esta edad y ver que tenemos tantos amigos, como dice el Gabo: todo lo que uno hace, es, precisamente, para que lo quieran más a uno. Claro que debo decir que me resultan muy estimulantes las palabras de Víctor Fowler y me resultan muy gratificantes las palabras de Omar González, cuando uno llega a esta edad no se supone que uno se ruborice fácilmente, pero ellos han logrado ruborizarme.

Ha sido un gran esfuerzo el que se ha desplegado para realizar este reconocimiento, este homenaje y quería agradecer en particular al ICAIC, especialmente a la Cinemateca, creo que han hecho un esfuerzo titánico. Debo mencionar a Lola porque es super hiperquinética y realmente ha removido el pasado. Quiero reconocer también a Edmond que ha promovido una exposición magnífica, me ha traído muchos recuerdos, muchas cosas de las cuales no me acordaba y esto ha sido un encuentro casi con mi propia biografía. Tendría que darle las gracias a mucha gente, solamente tenerlos a ustedes aquí es para mí un precioso regalo.

Estaba hablando hace un rato de que tengo amistades de todo tipo, no solo cineastas, también artistas de la plástica, pero tengo especialmente amistades músicos, en realidad yo soy un músico frustrado, lo que en realidad me hubiera gustado ser es músico y la amistad que tengo por ejemplo con García Márquez no es ni por la literatura, ni por el cine, es por la música, él también es un músico frustrado. Casi nos hemos unido con toda una serie de compañeros que hubieran querido ser músicos y finalmente han acabado como nosotros, frustrados. Por ejemplo Titón también fue un músico frustrado. Titón llegó a estudiar seis años piano y lo dejó porque decía que no podía improvisar, pero poca gente tocaba el piano, sobre todo las cosas de Saumell, de Mozart, de Bach como él, impecablemente, era un gran pianista.

Quiero informarles de algo que para mí ha sido uno de los regalos más importantes que me han hecho en mi vida y es que los alemanes me acaban de reconocer como un cineasta que ha utilizado las teorías y las ideas de Bertolt Brecht en sus películas. Me han invitado a un coloquio que va a tener lugar en el mes de octubre para que exponga una ponencia sobre mi relación con Bertolt Brecht, cómo comenzó, como surgió y cómo seguirá siendo. Posiblemente la revista Cine Cubano lo publique porque lo he hecho naturalmente con mucha sinceridad. Entre otras cosas por eso estuve de acuerdo en que pusieran hoy La inútil muerte de mi socio Manolo, porque es posiblemente la película donde más se revela la presencia de Bertolt Brecht y esto tiene para mí mucha significación, porque como ellos mismos me informaron –Brecht tuvo una presencia en el cine de su época con el cineasta Pabst, uno de los grandes cineastas del cine alemán de los años treinta, quien hizo la ópera de los Tres centavos y Brecht la rechazó, se puso realmente furioso por haberla hecho sin reflejar el sentido y tal como él situaba las ideas en esa adaptación, fue una cosa realmente muy violenta al extremo de que acabaron en los tribunales. Entonces que de repente me llegue esta información, este correo, diciendo que si Brecht hubiera visto mis películas las hubiera disfrutado mucho, ha sido impactante. Ellos vieron en particular La inútil muerte de mi socio Manolo, debo decir que me emociona mucho tener aquí a Mario Balmaseda y a Eugenio Hernández Espinosa. Siempre he dicho que Eugenio es para mí es el dramaturgo cubano que mejor ha utilizado, de una manera realmente poética, el lenguaje popular. Ustedes saben que a veces el lenguaje popular cubano se utiliza o para personajes cómicos o para personajes negativos, pero cuando se va a hacer un drama se utiliza un lenguaje fino, no se sabe como situar nuestra forma de hablar cuando se trata de un drama por lo general, no digo que haya sus excepciones, pero en particular en esta película se puede observar este manejo del lenguaje popular y de Mario qué decir, creo que sin su actuación no existiría en la medida en que existe esta película. A los dos realmente mi mayor reconocimiento, porque una película, se demuestra una vez más, que no es de una sola persona.

Quiero en particular subrayar algo que con frecuencia nos olvidamos de darle toda la importancia que tiene, quiero hablarles brevemente acerca de la importancia que tuvo el Ejército Rebelde en los comienzos del cine cubano. Los dos documentales que se hicieron por primera vez en la Revolución se hicieron con el Ejército Rebelde, con Camilo Cienfuegos, fueron La vivienda y Esta tierra nuestra.

Al triunfo de la Revolución, en la madrugada del 1ro de enero de 1959, sentí que golpeaban la puerta de mi casa de una manera brutal, pensé que era la policía y me eché a correr hacia la azotea. De repente me di cuenta de que quien gritaba era Titón. Me gritaba diciéndome que Batista se había ido. Entonces salimos a la calle, nos sumamos a toda aquella barahúnda, a toda aquella población que gritaba de alegría y recorría las calles.

En esos días Osmany Cienfuegos llamó a Titón para decirle que nos incorporáramos a la dirección de cultura que se estaba creando por el Ejército Rebelde. Fue un momento en que Alfredo no estaba en condiciones de comenzar el ICAIC, porque recuerden que la primera ley de la cultura que hizo la Revolución fue la fundar el ICAIC, pero Alfredo estaba participando en un consejillo que había hecho Fidel para impulsar las primeras leyes revolucionarias. Por otra parte los bancos que tenían que poner el dinero para impulsar el ICAIC estaban en manos de gente reaccionaria que tenían por tanto bloqueada la posibilidad de darnos el dinero necesario para comenzar el cine cubano. Entonces en lo que Alfredo estaba trabajando en las leyes de la Reforma Agraria y las relacionadas con la vivienda, Titón y yo fuimos a parar a la dirección de cultura que dirigía Osmany Cienfuegos y que era directamente atendida por Camilo.

En esa dirección había una sección de arte, de la cual fui el jefe, con el grado de primer teniente. Estábamos vestidos de militar, Manolito Pérez y yo, se podrán imaginar. Manolito era sargento. Ahí estaba Titón, desde luego, estaba Agramonte, también Jorge Herrera, otro músico frustrado. Jorge Herrera tocaba maravillosamente bien el piano, recuerdo que nosotros teníamos antes de que empezara todo esto una compañía juvenil de teatro y un pequeño grupo musical que acompañaba nuestras funciones, el que tocaba el piano era Jorge Herrera (por cierto los muchachos del barrio iban al teatro y le tiraban taquitos a Jorge por la espalda y como él no tenía muy buen sentido del humor siempre acababa mal la cuestión).

Pero bueno, realmente se crearon las condiciones en esa dirección de cultura con la sección de arte para crear no solo una producción de documentales, sino también de programar todas las salas de cine de todos los campamentos militares de este país.

Yo recuerdo que un campamento, el de Camagüey, nos escribió diciendo que ellos no aceptaban la programación nuestra porque nosotros éramos comunistas. A mí me extrañó mucho eso, porque el momento no era de comunistas ni mucho menos. Quien estaba al frente del campamento de Camagüey era Hubert Matos. Me llamó mucho la atención que un jefe del Ejército Rebelde tuviera esa actitud, pero después como ustedes saben, ocurrió la traición de este personaje.

El problema es cómo Camilo y Osmany pensaron en nosotros para hacer estos primeros documentales de la Revolución y es que existían antecedentes que estaba recogiendo en ese momento la Revolución que se iniciaba. No digo antecedentes porque tuviéramos nosotros más o menos importancia, sino porque había realmente instituciones que estaban creando una conciencia de cómo relacionar el cine con los problemas sociales y así existía en ese momento la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, existía el Cine Club Visión y existía también el Cine Club Católico, con Walfrido Piñera y todos estábamos tratando, cada uno con su óptica, para ver cómo se creaban las posibilidades de que en Cuba se hiciera cine.

Cuando Titón y yo regresamos de Europa, de Italia, de estudiar en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma (llegamos en el año 54) nos unimos a la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, Pepe Massip, que era el presidente de la sección de cine pasó a ocuparse de la revista de Nuestro Tiempo y yo pasé a presidente de la sección de cine en esta sociedad. En realidad Nuestro Tiempo es el antecedente también de la UNEAC, es decir, la UNEAC surge al calor de un esquema similar al que tenía planteado Nuestro Tiempo. Todo esto que en definitiva propició que hiciéramos El Mégano antes del triunfo de la Revolución y que diéramos señales de vida, de que había posibilidades, condiciones y personas que pudieran echar a andar el cine en nuestro país, era lo que sabían Osmany y Camilo y lo que motivó que nos llamaran para hacer estos primeros trabajos en el Ejército Rebelde.

Fueron si mal no recuerdo en el año 59 cuatro documentales: La vivienda, Esta tierra nuestra, Sexto aniversario y uno sobre el pequeño campesino, sobre las cooperativas, dirigido por Humberto Arenal. Al año siguiente se hacen más de 20 documentales, porque ya había entrado en funciones el ICAIC.

De verdad me parece muy importante y muy significativo que podamos subrayar que fue el Ejército Rebelde, con la voluntad y la disposición de Camilo quien presentó estos primeros documentales en el Cine Riviera, hablando él directamente y dando la entrada al nacimiento y al desarrollo de un nuevo cine en nuestro país. No quería de dejar de decir esto, porque siento la necesidad de compartir este homenaje con el Ejército Rebelde.

Muchas Gracias.

Palabras de Julio García Espinosa en su acto de homenaje.

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