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La valía de Aventuras de Juan Quinquín, y en
sentido general de todo el cine de Julio García
Espinosa, comienza a adivinarse por ese sendero: cine de
negaciones, cine de desenmascaramientos, cine de
búsquedas, “cine imperfecto”, pero entendido no como
cine mal hecho, sino como estrategia que se niega a
redundar en la práctica de algo que vive embriagado con
la idea de su propia finitud (es decir, perfección),
todo ello no alcanzaría para insinuar los principales
rasgos de una poética tan singular.
Como todo film
inspirado más en renovación que en la reafirmación, en
su momento de estreno las opiniones quedarían
radicalmente divididas en el contexto nacional: para
algunos, se trataba de una cinta mal editada,
pretenciosa, cuando no extravagante; para otros era el
primer síntoma de un cine cubano auténticamente popular,
división de criterios que no impidió (todo lo contrario)
que la película se convirtiera en uno de los mayores
fenómenos de popularidad en toda nuestra historia
fílmica…
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Con el actor
Julito Martínez en
Aventuras de Juan Quinquín |
Debo alertar que para
una generación como la mía, volver a evaluar Aventuras de Juan Quinquín siempre supondrá
una verdadera faena. Tengo la impresión de que en el
imaginario de mi generación siempre pesará más la
gratitud o la añoranza que el razonamiento riguroso: mi
generación, esa que creció con los sesenta y no tenía
aún a Elpidio Valdés, le debe a Julio su mito más
entrañable de infancia, pues a falta de Superman, como
diría el cantor, nosotros hicimos de Juan Quinquín
nuestro icono de pubertad. Ávido de aventuras, el
imaginario adolescente se adueñó de un personaje que
tenía poco de "héroe” (tal como se entiende en la
dramaturgia ad usum), pero que con sus picardías,
sus maneras de afrontar la vida y decidir cambiarla en
algún momento, lograba seducir al más frío de los
espectadores. ¿Estará por allí el origen de la
intrigante recomendación del Gabo hablando de Aventuras de Juan Quinquín como el tipo de film
idóneo para que los niños aprendan a ver cine?
Fragmentos de Juan Quinquín vs.
espectador masa o los pronósticos del cine imperfecto.
Juan Antonio García Borrero ( p.142 -143)
Textos seleccionados del libro
"Julio
García Espinosa. Las estrategias de un provocador”,
dirigido por Juan Antonio García Borrego. |