Año V
La Habana
9 - 15 de SEPTIEMBRE
de 2006

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Globalización: o el cuento del tio

Pablo Antonio Rodrigo Jofré Leal Chile


Globalización:

Nombre en Clave del nuevo orden mundial

Instaurar Perdurables Revoluciones

El momento que vivimos es de grandes mitos, becerros de oro ideológicos y praxis de injusticias globalizadas. Una etapa histórica donde el concepto hecho verbo reclama, paradojalmente, el futuro bajo un manto genérico, regresando con ello a la Summa Medieval. Concepciones convertidas, por la fuerza, en teleologías que rechazan controversias, disensos, análisis y hasta la propia historia.  Se han apagado los ecos de las celebraciones en las ciudades del mundo, por el comienzo de un nuevo milenio. Estamos en el año 2005 de la era cristiana, no existe otro calendario más que el de la cultura occidental; ¿Los demás? Que se asimilen o se atengan a las consecuencias en esta época de profundas mutaciones, que nos obliga a concebir, bajo originales parámetros, la organización social mundial, bajo una nueva metáfora. Llamada hoy: Globalización y que genera esta actual cosmovisión y el objetivo del Pensamiento Único de construir un Mercado también Único

Nunca antes la humanidad ha tenido tal potencial científico-tecnológico, con la cierta posibilidad de dar respuesta a las necesidades de la humanidad, con una formidable capacidad de generar riqueza y bienestar, como lo podría hacer en la actualidad. Pero también, como nunca antes, capaz de presentar la inequidad, la desigualdad y la brecha entre ricos y pobres, opulentos y miserables, desarrollo y subdesarrollo, futuro y estancamiento y hasta atraso[1], que se ha profundizado de la forma como se ha hecho en esta última década. La coexistencia de contradicciones marcadas, fuertes, notorias e injustas son el rastro imborrable de los inicios de un milenio marcado a fuego por la presencia e imposición de la injusticia como peculiaridad más indeleble que agonizante, junto a la afectación de todas las instituciones con que la sociedad mundial se ha ido dotando, a través de cientos de años de práctica política.

Entre esas instituciones, que se han visto compelidas se encuentra el Estado-Nación, que ha visto mermada sus capacidades en desmedro del poder que han adquirido entidades como la Organización Mundial de Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional entre otras, unido a los procesos de descentralización, a partir de los cuales se le quita alguna de sus funciones, disminuyendo así sus, hasta ayer, claras competencias.  Alguna vez se hablo del conocimiento como poder. Hoy, en la borrachera triunfalista de un Nuevo Orden Mundial Global – NOMG -  esa idea ha dado paso al poder del conocimiento y sobre la base de ese saber, manejado por las grandes corporaciones transnacionales, se ha afianzado el reino del ultraliberalismo y la Globalización.

 

El mundo del Tercer Milenio muestra la marcha de un sistema, parafraseando la frase de un fallecido Príncipe de la Iglesia, como “intrínsecamente perverso”, donde la riqueza social, conseguida a golpe de reivindicaciones, luchas, prisión, represión y muerte de millones de hombres y mujeres a lo largo de la historia,  ha quedado concentrada en unas pocas manos. Un mundo donde caminamos conscientemente hacia la autodestrucción de la naturaleza. Una etapa histórica donde se ha agravado la brecha entre ricos y pobres y la miseria se ahonda según se aleja de la holgura soberbia de los poderosos.

Un planeta hegemonizado culturalmente y que ha quitado, bajo el resplandor de espejos y vitrinas, los ideales y expectativas de cientos de millones de seres humanos, mudos en una sociedad donde las corporaciones mediáticas imponen “lo que la gente quiere ver y escuchar”, como si de una decisión democrática se tratase. El Nuevo Orden Mundial Global repite hasta la saciedad, que la panacea tiene nombre omniabarcador, es el edén soñado y a quién se debe obedecer como un Moloch ávido de subordinación y sangre fresca.

La maravillosa posibilidad de comunicarnos en tiempo real, en cualquiera de las herramientas tecnológicas, ha posibilitado que a lo menos en este campo: “Las fronteras geográficas hayan perdido su carácter concreto, de separación, de tal manera que el espacio y el tiempo se reducen, reordenándose en torno a ejes diversos de los que hasta entonces hemos conocido. La globalidad y la simultaneidad son los nuevos ejes, aquellos que marcan el desarrollo de los países y hace que los propios Estados se transformen en dispositivos, en máquinas que procesan, organizan y difunden información[2].

Pero también esta maravillosa visión ha posibilitado, que la hegemonía cultural de los poderosos se imponga en un mundo, donde el poder maneja el conocimiento pero también las frecuencias, las rotativas y el people meter. A causa de la envergadura, la amplitud y celeridad que han adquirido los cambios políticos y económicos, se requiere de un permanente esfuerzo colectivo, tanto de carácter nacional como internacional, para extraer las conclusiones más idóneas, que conduzcan a establecer las mejores y más amplias condiciones de igualdad en las relaciones internacionales políticas y económicas internacionales.

El rápido progreso de las ciencias fundamentales, en especial todo el proceso de cambios tecnológicos como la Informática, la Biotecnología, la Nanotecnología y otras ramas de punta de las ciencias favorece su papel transformador, ya sea en el dominio de las fuerzas de la naturaleza como también en la conversión de la ciencia en una “fuerza productiva directa” en el sentido de la capacidad que tiene  de entregar su caudal de conocimientos, para la renovación material y la resolución de numerosos problemas sociales.

La revolución científico-técnica, que es también un fenómeno de presencia fundamental en nuestros días ha desplegado, de manera poderosa, los instrumentos de producción y ha jugado un papel significativo; tanto en el proceso de Globalización como en los cambios en la correlación de fuerzas en la arena mundial particularmente, con la derrota del proyecto socialista cuyo eje de dirección lo representó la ex Unión Soviética.

En el momento histórico en que estamos inmersos, con el desarrollo y uso de tecnologías que no se soñaban hace un decenio, con un gobierno globalizador que responde al nombre de sociedades de mercados o corporaciones transnacionales y con la necesidad imperiosa de participar en el camino del desarrollo; es necesario entender los mecanismos de dominio y las características del NOMG, que se han impuesto luego de la capitulación de la órbita socialista, junto a las nuevas formas de dominio que los países desarrollados ejercen sobre el conjunto de la humanidad.

Un predominio que conduce a la pregunta de ¿Quién gobierna en el mundo?. Aparentemente, esta interrogante queda en una especie de caliginosa inquietud. Pretenden[3] hacernos creer que la Globalización viene acompañada por el canto de las democracias y la igualdad entre los seres humanos. Pero, la realidad es otra, pues aquellos que están en la avanzada del proceso y por ende reciben mayoritariamente sus  beneficios, son los que gobiernan al mundo.

En primer lugar, los mercados financieros de Estados Unidos, Japón y la Europa de los veinticinco, que representan el primer poder, seguidos por las corporaciones internacionales[4] , ayudadas por sus empresas mediáticas y  que tienen la capacidad de construir los mecanismos que manipulan y crean una realidad acorde con las necesidades de esos mercados financieros globales. Todo ello marcado por la supremacía de los Estados Unidos, que domina el planeta en todos los campos propios en que debe establecer su señorío una hiperpotencia, como la que se vigorizó con la derrota de su anterior enemigo

1.    Preeminencia en el campo político, donde su actuar hegemónico ha sustituido el papel que la comunidad internacional había depositado en la Organización de las Naciones Unidas a partir del año 1945.

2.    En el ámbito económico y financiero donde son capaces de competir y aventajar incluso a un bloque amplio de países como la Unión Europea, conformada por veinticinco miembros europeos. La ventaja es también con relación a Japón y su natural área de influencia en Asia Oriental.

3.    En el aspecto tecnológico, el poderío de los Estados Unidos es abismal. Predominan sin contrapeso en Internet y poseen las principales industrias tecnológicas que dieron origen y desarrollo a esta poderosa  y cuestionada “Nueva Economía”  que ha venido a sustituir, en volumen de capitalización bursátil, a la economía tradicional. Los gobiernos estadounidenses se reservan constantemente el derecho a proteger su sector tecnológico esgrimiendo para ello, razones de seguridad. Pero los “otros”, que es hablar de nosotros, estamos siempre sujetos tanto a su espionaje y control tecnológico como a sus presiones económicas, a través de la aplicación de las cláusulas especiales N°301 y N°301 Super.

4.    En el plano cultural, la MacDonalización[5] de esta, representa la expansión del modelo de vida y la cosmovisión  estadounidense, convirtiéndola en la única cultura que podemos considerar realmente universal. Esta se expresa, por ejemplo, en su dominio en el campo audiovisual, sobre todo a partir de la victoria de la industria cinematográfica de Hollywood en la fase final de la Ronda Uruguay del GATT en el año 1992. En esos encuentros la vieja Europa hubo de someterse a las exigencias de los Estados Unidos, que evitó un reforzamiento de lo que el Imperio denomina “Medidas Restrictivas” con relación a la idea de tener cuotas de pantalla para obras nacionales. Ligaron lo audiovisual al desarrollo de nuevos servicios de comunicación y telecomunicaciones – desregulándolos – Permitió, igualmente la alianza de inversiones estadounidenses en Europa. Esta superioridad se ha expresado en dos campos de batalla, tanto en el Acuerdo Multilateral de Inversiones – AMI –como en la Organización Mundial de Propiedad Intelectual– OMPI – en que Estados Unidos hizo prevalecer el Copyright sobre el derecho moral de la creación.

5.    En el plano militar, sólo la consideración del nivel de su presupuesto - más de 300.000 millones de dólares en el año fiscal 1999 - permite visualizar la envergadura de su poder nuclear, el convencional, nuevas líneas de investigación, armas biológicas y la puesta en marcha de la hasta ayer enterrada Iniciativa de Defensa Estratégica que planteó en su día,el actor y presidente Ronald Reagan. Un presupuesto militar cinco veces el de Francia, Alemania, Inglaterra, Italia, España y los Países Bajos juntos. Son la única potencia que posee flotas de guerra en todos los mares y océanos del mundo, bases militares en los cinco continentes y la capacidad técnica, logística y militar de asestar golpes donde lo señale su “dedo divino”. La agresión a Serbia sirvió para que los Estados Unidos demostrara su verdadera dimensión de hiperpotencia, pues prescindió completamente de los mecanismos internacionales de resolución de conflictos y aglutinó bajo su mando a diecinueve países para dar una “lección” a quien osó desobedecer sus ordenes ¿La factura? La están pagando, política y económicamente sus socios europeos y ello es una indudable muestra de supremacía. Pues quien ordena, generalmente no paga las consecuencias.

El gobierno de Bush ha demostrado con su política exterior que es y se cree el verdadero dueño del planeta. Así se desprende al analizar el comentario de uno de los hombres de la administración Bush, y no precisamente del ala de los “halcones” como es el Secretario de Estado Colin Powell: “en materia de discrepancias en política internacional mi misión es persuadir a los aliados de Washington que nuestra política en cada momento es la más adecuada pero - agregó - si no lo conseguimos, seguiremos pensando que nuestra política es la mejor y la llevaremos a la práctica, esperando que los europeos, por lo menos, tengan una idea anticipada de cómo vamos a actuar”. A buen entendedor...

En la misma línea Poweliana, pero falto de razones y hasta de lógica, el alicaído presidente Bush ha proferido otra de sus antológicas frases “Es mi deber, para asegurar el futuro de la civilización, no permitir que los peores dirigentes del mundo nos chantajeen con las peores armas del mundo”. La decisión de atacar a Irak no presentó razones de estrategia internacional y ni siquiera se trata de defender la “civilización” como candorosamente afirma Bush Junior. Un mandatario elegido bajo acusaciones de trampa, que persiguió en épocas de “vacas flacas” un éxito electoral claro para su partido en las pasadas elecciones y bien valía para ello, que las bombas volvieran a llover  sobre Mesopotamia. 

Hoy y tras intervenir en Afganistán, llegar a acuerdos con Rusia en materia de contención terrorista en el Cáucaso, haber respaldado la ofensiva israelí en las áreas autónomas palestinas, el apoyo de la administración Bush a la creación de un Estado palestino tutelado, allanó el camino para el asalto oficial a otra de sus presas en la región: Irak. Este país en ruinas es el nuevo gran juego en una política exterior tanto errática como peligrosa, pero que se visualizó como la tabla de salvación, para una administración estadounidense que se tambaleaba al ritmo de fraudes, mediocridad y desconfianza.

Este es el Nuevo Orden Mundial Global, donde el otrora sostén de regímenes antidemocráticos exige la democratización de antiguos y recientes países, pero quitándole toda aquella carga que llevaba implícita la construcción de un tipo de gobierno como es la democracia: “...Cuando un país llegaba a la democracia se pensaba que el patrimonio nacional, que durante siglos había estado en manos de una minoría debía redistribuirse entre la mayoría. La idea de democracia era inseparable de una mínima justicia social y económica, requería de una mínima reforma agraria, que se nacionalizaran los bienes colectivos con una visión estratégica, como las minas, la electricidad, las comunicaciones. Por ello la alianza de los propietarios con los cuerpos de represión impedían que las democracias se instaurasen. Pero ya no es así, porque la primera decisión de los gobernantes democráticos al llegar al poder es la de privatizar el patrimonio nacional... para venderlas al mejor postor, que suelen ser las grandes multinacionales... autoconvenciéndose que

Globalización –de esta democracia planetaria– es beneficiosa. Pero el mundo no es lo que vemos, lo que nos cuentan  los medios de comunicación, no es este paraíso de nuevas tecnologías que harán la felicidad del ser humano, como si se tratase de una ecuación donde a más uso de máquinas + acceso a la red mundial + creación de nuevos productos, se llegará a la solución de los problemas que han aquejado permanentemente a la humanidad  Basta echar una ojeada al Informe de las Naciones Unidas para el Desarrollo para comprobar que - en el Nuevo Orden Global – las desigualdades han aumentado vertiginosamente...”[6].

Esta desproporción y adversidad se sigue ahondando y  en ciertos casos, claramente no minoritarios, como sucede con la mayoría de los 55 países africanos, el lenguaje económico que se ha impuesto se da el pavoroso lujo de hablar de la conformación de Estados Residuales. Termino que refleja el cinismo y la deshumanización  de esta pléyade de buhoneros del disparate, que ven a estos cientos de millones de seres humanos como constituyentes de meros y fríos números en las estadísticas mundiales. Países que sólo parecen aspirar la pronta venida de la muerte, ya sea vestida de hambruna, SIDA o algunas de las interminables guerras que devastan su continente.

El hablar, conocer, analizar y criticar los usos en auge; como es el caso de la Globalización y sus efectos permite, complementariamente, ayudar a  superar el anticuado razonamiento respecto al supuesto mesianismo de la Ciencia y la Técnica, que se han impuesto como  fetiches salvadores de la humanidad.  La idea que subyace pretende decirnos “Todos están en condiciones de conseguir los grados de desarrollo que nosotros los poderosos hemos alcanzado”. La triste realidad es que no lo haremos de la forma que se nos presenta. No lo permitirán, no estamos en condiciones de hacerlo pero, si hipotéticamente pudiésemos, lo negativo de tal hecho tampoco es bueno para la sobrevivencia del planeta – Precisamos una forma renovadora de entender lo que ha pasado en el mundo, sobre todo a partir del derrumbe de una ideología que quiso hacer práctica otra visión de mundo  alternativa a la dominante.

Necesitamos y este trabajo pretende aportar en ello, impulsar el influjo que la sociedad debe tener en la crítica - positiva, constructiva pero también destructiva y aniquiladora de tabúes- de estos usos de actualidad. Modas con nombres de: Economía de Mercado, Democracia Neoliberal, Gobierno Global, Globalización Financiera entre otras nociones, que de tanto repetir ya nos parecen cercanos y hasta amigables.

 “Lo que se echa de menos es el influjo de una comunidad cuya cultura se una a la crítica de los usos en boga, única forma de instaurar perdurables revoluciones y no seguir perpetuando mínimas rebeliones para corregir abusos. Esto, que se echa de menos, es el saber como participación”[7]. El saber es participar del proceso de desarrollo de un país. Es reflexión, es poder, es impulsar competencias entre gentes y países.  Si saber es poder y por ende participación, entonces debemos contemplar esta relación como vital, en una relación estrecha entre los Estados, la estructura productiva y la comunidad que saca ese saber de la pertenencia exclusiva de una casta de productores del conocer.

El saber se convierte así en un producto de los intercambios sociales, que se va legitimando por la participación de los ciudadanos, no sólo en su construcción, sino también en su manejo, disfrute y en su diseminación[8], por tanto se crean las condiciones para un auténtico y democrático desarrollo social.  La mayor transparencia en los temas que ocupan este mundo, sujeto a los avatares de un orden absoluto, permitiría conocer a los ciudadanos sobre los efectos y consecuencias que este fenómeno tiene sobre nuestras vidas cotidianas y participar así efectivamente en la construcción de un mundo, que abre posibilidades de atender las necesidades de la población y satisfacerlas como nunca antes en la historia.

Esto, aparentemente simple, tiene la gran virtud de criticar el excesivo celo con que los beneficiados por el poder global, defienden la idea de esta impuesta verdad única. Certidumbre que está en el limbo al cual acceden sólo algunos pueblos privilegiados y “elegidos” mediante ceremonias de iniciación, donde la desregulación financiera, la reducción del Estado, ajustes estructurales severos, apertura de mercados en forma suicida, son el precio a pagar para ingresar al club de los globalizados. Club convertido, posteriormente, por obra y gracia de esta transformación, en pueblos avasallados y serviles.

Estamos en un mundo sujeto  a los vaivenes de un orden  unipolar, donde las variables de dependencia económica, el carácter masivo del subdesarrollo, la sujeción a las decisiones de otros, el triunfo de la noción de democracia de mercado y el neoliberalismo como religión; son los fenómenos acompañantes inseparables del fenómeno mayor que intervienen  constantemente en nuestra vida cotidiana. Por tanto, es un deber y una obligación el conocerlas, mejorar y ampliar sus aspectos positivos pero también rebelarse y combatir lo negativo y totalitario de sus alcances, nNo por un mero capricho contumaz y obstinación consuetudinaria, sino para crear, efectiva y verdaderamente un Nuevo Orden Mundial.

Si este debe ser global, regional o sencillamente volcado a las esencias nacionales de cada Estado, es algo que se debe discutir, pero no debe ser freno para la brega, bajo el absurdo argumento que quien se opone a la Globalización es un enemigo del progreso.  El maniqueísmo de tal decisión no oculta la búsqueda del Pensamiento Único[9], como base ideológica de la Globalización direccionada por unos pocos. Uso este doble concepto en la idea expresada por el periodista Francés Ignacio Ramonet – Director de Le Monde Diplomatique – quien afirma que el Pensamiento Único es “La traducción, en términos ideológicos, con pretensión universal de un conjunto de fuerzas económicas, en particular las del capital internacional. Ha sido, por así decirlo, formulada y definida desde al año 1994, con ocasión de los Acuerdos de Brenton Woods. Sus fuentes principales son las grandes instituciones económicas y monetarias – Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial de Comercio, Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, Comisión Europea, Banco de Francia etc., que mediante su financiación vinculan al servicio de sus ideas, a través de todo el planeta, numerosos centros de investigación, Universidades, Fundaciones...las cuales perfilan y expanden la buena nueva en su ámbito”.

Nos encontramos en una nueva fase de un tipo de imperialismo que  ha mudado las ropas, transformando radicalmente el panorama mundial, pero dejando intactas las premisas que han movido secularmente las relaciones entre Estados e individuos. Unos dominan y otros sirven como dogma de fe. Al seguimiento obsecuente de Manes, se enfrenta una serie de fenómenos que no dejan de ser referentes obligados, a la hora de definir a aquellos que se oponen a la Globalización económica. Entre ellos, el auge de los conflictos étnicos y el desarrollo del Fundamentalismo como expresión cultural contraria a las anomalías de occidentalización mundial. A lo anterior se une el no-fin, tantas veces augurado del Estado-Nación, muestra del fracaso de las áreas dominantes a la hora de enfrentarse a la Globalización de esos mundos periféricos.

De ahí que el Pensamiento Único vea en esas etnias, religiones y defensa de tradiciones y valores nacionales un peligro, ya no sólo latente, sino que real frente a la práctica de dominio imperial. No es más enemigo Sadam Hussein hoy que hace diez años, o el Islam, o aquellos pueblos de Europa Oriental que buscan sus propios derroteros, o los millones de inmigrantes que buscan mejores niveles de vida allí donde los desprecian. La diferencia es que hoy el enemigo se encubre bajo nombres académicos: “Lucha de Civilizaciones” “Conflictos Culturales Emergentes” entre otras líneas de pánico que nos presenta el Pensamiento Único, donde paralelamente se han revigorizado los nacionalismos, acentuándose los esfuerzos de revitalizar las identidades de grupos étnicos o de su constitución por parte de otros sectores culturales en el mundo, con el retorno de aparentemente diluidos sentimientos religiosos. Los conceptos claves de este Pensamiento Único son:

1.    La economía que supera a la política y se sitúa en el puente de mando, como un supuesto estado natural de la sociedad

2.    Los mercados financieros que con su labor orientan y determinan el movimiento general de la economía mundial.

3.    Concurrencia y competitividad que estimulan, dinamizan y modernizan constantemente las empresas, principalmente las transnacionales.

4.    El libre cambio ilimitado como factor de desarrollo social

5.    La Mundialización de la producción manufacturera y de los flujos financieros.

6.    La división internacional del trabajo que elimina las luchas sindicales y sus reivindicaciones y baja los costos de producción.

7.    La presencia de monedas fuertes como el dólar, el yen, el marco alemán y a partir del año 2.000 el euro, como factores de estabilización, desregulación y desreglamentación financiera

8.    La privatización de las empresas estatales, pero sólo aquellas que permiten altas rentabilidades en el menor tiempo posible.

Todo los puntos anteriores establecen una clara línea de trabajo, con el denominador común de minimizar y hasta eliminar al Estado.

La Globalización no tiene un carácter ineluctable “Debe admitirse que la interdependencia debe ser negociada, que formas de desarrollo nacionalmente necesarias han de ser pautadas y apoyadas, y que las desigualdades iniciales se deben corregir antes de que crezcan y se hagan más profundas. Admitir esas necesidades supone, por tanto, comprender que el desarrollo no equivale a la expansión del mercado. Pero el discurso dominante se niega, sistemáticamente, a hacer esa distinción”[10].

En esa negación, se deduce de las palabras del economista egipcio Samir Amin, el admitir esas necesidades lleva a considerar esa idea de propagación del mercado como intrínsecamente errada, pues la expansión a la que hago referencia no conduce, necesariamente, al progreso social o al fortalecimiento de las instituciones democráticas y menos que el desempleo, la inequidad en todos los ámbitos de la vida y la brecha económica entre las clases sociales, sean fenómenos “transitorios”, como una necesidad coyuntural requerida y obligada si se quiere aspirar a los beneficios que otorga el fenómeno de la Globalización. “Naturalmente – asevera Amin – ninguno de quienes así opinan, dedica mucho tiempo a pensar si la transición a la que se refieren durará unos pocos años o varios siglos”.

Para evitar  esta espera, que sólo convence a aquellos creyentes en un paraíso más allá de las penurias terrestres, únicamente una forma de conducta pautada y con amplio apoyo global, permitirá que los diversos desarrollos nacionales se contextualicen, en un mundo donde hablar de Globalización haga partícipe, con igualdad de derechos, al concepto de pluralismo. De otra forma se hará realidad el temor que la Globalización sólo sea un eufemismo, para referir a un nombre en clave de un resurgir de un tipo de Imperialismo de nuevo cuño. De la forma que se nos presenta e impone, es indudable que este fenómeno no es la panacea para el subdesarrollo de América Latina, África, Asia e incluso los países de Europa Central y Oriental.

Así presentado, es un instrumento de mayor complejidad, pero igualmente letal para las pretensiones de salir del pantano y la asfixia en que hemos vivido estás últimas décadas. Una cuarta parte de la humanidad no puede prosperar, si tres cuartas partes de ella se encuentra sumergida en un pozo sin fondo. Tal restricción trae, indudablemente, la crisis de cualquier modelo de desarrollo, por más que se pretenda ocultar a los ojos de los pueblos de los países industrializados tras  murallas y fortalezas, la miseria de gran parte de los ciudadanos de la tierra.  Un mundo industrializado que ha cimentado su actual bienestar desmantelando, no sólo años de pacto social entre sus propios trabajadores y las elites gobernantes, sino también las conquistas derivadas de esos acuerdos.

Oskar Lafontaine, ex Ministro de Finanzas de Alemania bajo el fenecido gobierno de Gerard Schröder, es la prueba clara, que aquel que quiera mínimas reformas fiscales, en un Estado incluso gobernado por Socialdemócratas – se supone que los últimos representantes del progresismo organizado de Europa Occidental - está destinado al despido y a la expulsión del Club dominante. En tales circunstancias, la palabra revolución, tan temida y por ello desprestigiada, adquiere una significativa presencia; más aún cuando un concepto menos amplio que aquel que vive un proceso de proscripción: La ReformaEstado y necesidad que al hacerla imposible, rescata la inevitabilidad revolucionaria frente al nuevo imperio vestido con ropas de Globalización democrática

Esos atuendos son los que debemos ayudar a desvelar. Ofreciendo la visión de una economía mundial, cada vez más sometida al poderío económico y financiero estadounidense con su propio hombre a quien adorar, San Alan Greespan. Un mundo plagado de corporaciones globales de un mundo supuestamente tripolar, sobre todo después de la hecatombe del Socialismo real, y que hoy sólo es un espejismo al igual que las pretensiones de ese nuevo socio menor, con ínfulas de imperio, denominado Unión Europea y capitaneado por Alemania. Hasta el extremo en que persiste la Globalización retórica – según expresa el sociólogo James Petras -  ésta se ha convertido en una máscara ideológica que disfraza el poder de las Corporaciones de Estados Unidos, que está emergiendo, explotando y enriqueciéndose ellas mismas y a sus directores, los jefes del ejecutivo hasta un nivel sin precedentes. En la actualidad, la Globalización debe ser vista, en gran parte, como un nombre en clave del imperialismo ascendente de Estados Unidos.

El actual estadio internacional no ha llegado hasta este punto, por una simple suma aritmética por ello, conocer los antecedentes del fenómeno de la Globalización es primordial.  La metamorfosis de la civilización mundial, hasta los años noventa del siglo XX, tenía cierto grado de certidumbre y eso permitía actuar en consecuencia. El viaje comienza a partir de la visión Wilsoniana del mundo, la etapa de la I Guerra Fría y el acoso al proceso Bolchevique en Rusia, llegando a la II Guerra Fría con la aparición del Long Telegram de George Kennan y la política de contención de los Estados Unidos con relación al avance del mundo socialista. Hasta allí, el Tercer Mundo sólo era un actor ignoto, Bandung marca la irrupción de este inédito y profuso actor internacional y a partir de la década de los sesenta se observa como las Corporaciones Transnacionales y sus gobiernos comienzan a imponer un dominio que alcanza su clímax con la hecatombe soviética y por ende de todo ese mundo construido a partir de su antagonismo con Occidente; anunciando con ello un supuesto Fin de la Historia, fortaleciendo de esa manera la idea que la diversidad ya no es fuente de riqueza.

Ese Ocaso de la Historia implica, según la visión imperial, el surgimiento de un Nuevo Orden Mundial Global, con nuevas bases – muy parecidas al Viejo Orden – y un claro ganador, que muestra sus cartas y lo que será su ruta de navegación a través del llamado Consenso de Washington. Los llamados del Sur, en todo este panorama de muerte y nacimiento, “bienquisto antaño” tierra de esperanza y sueños sigue encontrando oídos sordos a sus ya crónicos lamentos. La sordera del occidente industrializado se agrava por la labor de zapa de los Organismos No Gubernamentales – ONGs – verdaderas transnacionales de la caridad y del adormecimiento social, para un mejor regir del Gobierno Global, que ya ha experimentado sus primeras escaramuzas de imposición en Irak, Sudán, Bosnia y Serbia junto al celebrado encuentro de nuevos y flamantes enemigos, vestidos hoy con otros ropajes: inmigrantes,  fundamentalistas, mafias internacionales – que nunca son las propias – pueblos catalogados de residuales y cárteles de la droga que expresan combatir la oferta pero jamás la demanda.

En parte de este horizonte, es que aparece esta nueva y extraña dictadura, que no se ve en nuestra miopía estacional y que es fundamento y secuela de la pavura política y económica en que nos encontramos. El Nuevo Orden Mundial, bajo el manto de la Globalización, ha cambiado los fundamentos en que se apoyaba toda la historia de la humanidad. Las luchas por la igualdad y fraternidad de los seres humanos, la búsqueda de justicia, el término de la explotación del hombre por el hombre, los sueños por alcanzar el paraíso en la tierra, los desvelos, angustias, batallas, esperanzas y muertes por lograr que los tesoros del planeta fuesen una realidad para todos y no para las minorías, mismas que hoy, como ayer, seguirán disfrutando de su mísera riqueza, al costo de la sobrevivencia y la agonía del 75 % de los habitantes del mundo.

Las Naciones Unidas ha reconocido, en una serie de documentos elaborados por el Comité Económico y Social de esa Organización – ECOSOC – que el número de pobres, desde el año 1974 a la fecha, se ha duplicado y que la mitad de la humanidad – en una cifra cercana a los 3.000 millones de personas – sobrevive con menos de 3 dólares al día y que uno de cada dos de esos pobres no alcanza a ganar un dólar diario. Esa humanidad mayoritaria, cuyas fronteras nacionales no ocultan los padecimientos comunes durante tantos años, los que seducidos por esa idea de un mundo abierto y democrático - olvidando que esa apertura y esa imaginaria democracia, es a los capitales y empresas; y en ello el hombre no tiene cabida - buscan como única alternativa a su miseria la vida allende los mares. Inmigrantes, extranjeros por siempre, segregados y humillados por leyes que sitúan a millones de seres humanos en categorías de inferiores con relación a los nacionales del país al que emigran.

Más cercano, en Chile, la miopía y la soberbia de una sociedad deslumbrada por un aparente destino regional de liderazgo, hace aparecer como un peligro potencial a decenas de miles de peruanos, que en su pobreza  - en el plano económico, aparece como mayor a la  nuestra - buscan mejores perspectivas en este país. Aquello, que debería ser un hecho positivo por el mestizaje cultural, por ser vecinos, por ser los chilenos esencialmente seres expatriados y receptores de inmigrantes, se ha convertido en una situación de chauvinismo barato y con claros visos de racismo.

La mutación del orden mundial ha estado marcada por numerosas y sucesivas crisis, junto con sus cíclicas recuperaciones, sobre todo desde finales de los años setenta. Estas dificultades están signadas por la aparición de contradicciones que ponen en peligro la propia supervivencia de los seres humanos. Una de ellas es la irracionalidad del capitalismo global, sostenido en su incesante búsqueda de ganancias en la destrucción de la naturaleza. Como nunca antes, en la historia de la humanidad, han coincidido tantos y tan complejos problemas al mismo tiempo: hambrunas periódicas, guerras, pobreza y miseria en gran parte de la humanidad, diferencias abismales entre los países desarrollados y los subdesarrollados, cesantía y baja calidad del trabajo - cincuenta millones en la Europa comunitaria y más de mil millones en el resto del planeta - 

Todo ello unido a una capacidad de destrucción militar que se ha puesto en marcha para someter a aquellos que no se enrielan en las vías señaladas por el gobierno global. A lo que se agrega, sobre todo a partir de la década de los noventa del siglo XX, uno de los mayores movimientos migratorios que ha tenido la modernidad: desde las zonas más pobres del mundo hacia los sectores más desarrollados; ya sea dirección Este-Oeste o Sur-Norte incluyendo la propia migración campo-ciudad que está despoblando las zonas rurales de todo el planeta.

                Poema de Amor

 “Los que ampliaron el Canal de Panamá - y fueron clasificados como “silver roll” y no como “gold roll”, los que repararon la flota del pacífico en las bases de California, los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala, México, Nicaragua, por ladrones, contrabandistas, estafadores, por hambrientos, los sembradores de maíz en plena selva extranjera, los reyes de las páginas rojas, los que nunca saben de dónde son, los mejores artesanos del mundo, los que fueron cosidos a balazos al cruzar las fronteras, los que murieron de paludismo o de las picas del escorpión o de la barba amarilla en el infierno de las bananeras, los que lloraron borrachos por el himno nacional, bajo el ciclón del pacífico o la nieve del norte, los arrimados, los mendigos, los marihuaneros, los guanacos hijos de la gran puta, los que apenitas pudieron regresar, los que tuvieron un poco más de suerte los eternos indocumentados, los hácelotodo. Los véndelotodo, los cómelotodo, los primeros en sacar el cuchillo, los tristes más tristes del mundo, mis compatriotas, mis hermanos”[11]

Una Hiperpotencia Bananera

 

Es en la perspectiva  señalada en los párrafos precedentes, donde se inscribe el Nuevo Orden Mundial Global – NOMG - que no es otro que la ofensiva del Imperialismo con su flamante faceta denominada Globalización, contra la inmensa mayoría de los habitantes de la tierra. Hablamos del mismo orden pero con nuevos y poderosos instrumentos de avasallamiento, entre ellos: La instrumentalización de la Organización de las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, las políticas de intervencionismo ya sean bajo el ropaje de “Derecho de Injerencia Humanitaria” en Somalia, Rwanda, Kosovo entre otros o abiertamente Militar en países como Bosnia, Sierra Leona,  Serbia e Irak.

A lo anterior se une la recaracterización de las estructuras económicas como el Fondo Monetario Internacional – FMI - el Banco Mundial BM - la Organización Mundial de Comercio – OMC – y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo –OCDE -. Ellas se han convertido, de hecho, en el consejo ejecutivo del NOMG. También se produce la reestructuración de organizaciones creadas para enfrentarse al desaparecido enemigo soviético y que hoy están adecuándose a la nueva supremacía de los Estados Unidos.

Este país, secundado por algunas potencias, que actuaron más como lacayos que como Estados soberanos: Inglaterra, España, Japón entre otros, que creen ser los únicos con atribución para decidir, qué es democrático y que no lo es. Quién tiene la certificación de cumplir las obligaciones de lucha, por ejemplo,  contra el narcotráfico y quién no. Han legitimado las guerras de agresión dándoles un carácter de presumible defensa de los Derechos Humanos, mismos que violan ellos y sus aliados bajo la mirada y ayuda cómplice de sus instrumentos, supuestamente internacionales.

Tildan de terroristas y principales enemigos de la democracia occidental a aquellos movimientos, que recurren a las armas para defender su soberanía, la justicia y la propia democracia. Sea esto en el Kurdistán, Palestina, el Sahara Occidental, Serbia u otros lugares donde los conceptos suelen ser la expresión del contrasentido. Se ataca a países soberanos bajo el argumento de la defensa de la autonomía de otros. Se violan los derechos de millones de ciudadanos de una etnia, bajo la excusa de evitar los atropellos de la rival. El hermano mayor, el líder mundial de la defensa – tan solícito y oportuno cuando se trata de castigar al mundo –  de la democracia, es incapaz de ofrecer democracia en su propio territorio.

Si no fuera por lo trágico que tal hecho significa sería una situación risible, si de quien estuviésemos hablando fuera uno de los que occidente denomina despectivamente  “Estados bananeros”. A fines del año 2000 tal apelativo recayó en los Estados Unidos de Norteamérica, país que ofreció a ojos del mundo la mayor comedia de malos entendidos, errores  informativos, guerra de influencias, compra de votos, manejos políticos ilegales, cohechos y otras múltiples formas de cambiar la voluntad de la gente.  Una profesora de Historia de  la Universidad de Upsala en Suecia, trató el tema de las elecciones estadounidenses bajo el prisma de la ironía, imaginando que tal situación electoral, en la “mayor democracia del mundo”, podía ser interpretado por un lector poco atento, como una conducta ancestral de cualquier primitivo país tercermundista, bananero e incapaz de asimilar los grandes ejemplos que ha dado al mundo paradigmas democráticos de países como el propio Estados Unidos. El resultado, no por lo cínico nos debe dejar indiferente a la necesaria reflexión que hay que sacar de este hecho.

Imaginemos que esto Sucede en Zimbabwe

1.    “Imaginemos que leemos una información sobre unas elecciones celebradas en cualquier lugar del Tercer Mundo en las que el que se declara a sí mismo vencedor es hijo de un antiguo presidente que, a su vez, había dirigido previamente la policía secreta nacional – CIA -

2.    Imaginemos que el que se autoproclama vencedor ha perdido en votos populares, pero gana debido a un vestigio colonial - el colegio electoral - del pasado predemocrático del país.

3.    Imaginemos que la “victoria” del que se autoproclama vencedor depende de unos votos en disputa emitidos en una provincia gobernada por su hermano.

4.    Imaginemos que las papeletas mal diseñadas de un distrito – una circunscripción muy favorable al rival del que se autoproclama vencedor – hace que miles de electores voten por el candidato equivocado.

5.    Imaginemos que los miembros de la casta más despreciada del país, temerosos de perder su medio de ganarse la vida, acuden a votar en un número sin precedentes y se oponen – casi en bloque – a la candidatura del que se autoproclama vencedor.

6.    Imaginemos que cientos de miembros de esa casta tan despreciada se encuentran obstruidos, cuando se dirigen a votar, por la policía estatal, que actúa bajo el mando del hermano del que se autoproclama vencedor.

7.    Imaginemos que seis millones de personas han votado en esa provincia tan controvertida y que la “ventaja” del que se autoproclama vencedor es de sólo 327 votos. Desde luego, menos que el margen de error de las máquinas que cuentan los votos.

8.    Imaginemos que el que se autoproclama vencedor y su partido político se opone a una inspección y un recuento mano a mano y más minucioso de las papeletas en la provincia en disputa o en su distrito electoral más polémico.

9.    Imaginemos que el que se autoproclama vencedor, que a su vez es gobernador de otra provincia importante, tiene el peor historial en  ejecuciones del país.

10.           Imaginemos que una de las grandes promesas de la campaña electoral del que se autoproclama vencedor es designar a otros violadores de los derechos humanos como él para ocupar puestos vitalicios en el Tribunal Supremo de la Nación. 

Nadie consideraría que esta elección representa más que la voluntad del que se autoproclama vencedor. Me parece que todos nosotros pasaríamos la página siguiente del periódico pensando que era otra triste historia de un pueblo predemocrático o antidemocrático en algún rincón perdido del planeta”[12]

El mundo presenta un panorama bastante sombrío, sobre todo desde el punto de vista económico, para aquellos que no pertenecemos al mundo de las luces y la opulencia que marca la Globalización. No olvido que incluso dentro de esos países, existen marginales que no participan de los beneficios de la explotación y miseria de otros pueblos. Son los subdesarrollados del Primer Mundo, los parias, los subempleados, los cesantes, los olvidados por las risueñas y siempre positivas estadísticas[13]. Y dentro de un mismo continente existe una sección que cumple las funciones asignadas a los pueblos del Tercer Mundo extraeuropeos – me refiero al área de Europa Central y Oriental, conocida como los países PECOS  - Por sus siglas en Inglés –

Esa perspectiva poco luminosa ha sido desarrollada principalmente, por los Estados Unidos, quien ha ejecutado una variada estrategia dentro de las cuales la intoxicación informativa es la principal, llegando incluso a plagiar tácticas y lenguajes de movimientos contrarios a sus políticas. Su labor ha generado sociedades amputadas de política y conciencias, faltas de pensamientos propios y también aupados al Pensamiento Único imperial: “El asesinato de las ideologías perpetrado por una ideología triunfante”[14] Sociedades castradas donde lo importante es no pensar, sino consumir, no criticar sino más bien ejercer el desgarrador ejercicio de la genuflexión.

La metamorfosis en los países Cuña tiene su propio dios, un recental de oro al que seguir como imperativo de “tómalo o muere”: La Nueva Economía. Como nuevo dios, es también nuevo dogma, que desean aplicar casi con fervor revolucionario los propios gobiernos de las tierras del subdesarrollo,  que aún no son tan siquiera capaces de ayudar en la satisfacción de los mínimos requerimientos de su población y creen ver la panacea en industrias de las nuevas tecnologías. Como dios supremo, el NOMG aplica las políticas del neoliberalismo, de la  privatización, la desregulación financiera y comercial y ajustes financieros en países del Tercer Mundo y que en los propios tienen el cuidado de no ejecutar con demasiada prontitud.

El Sur muestra el desmantelamiento progresivo del Estado y de sus empresas, compradas por transnacionales de los mismos países, que hablan de desregular el comercio internacional, restringen las partidas presupuestarias en sectores de salud y educación y establecen lo que eufemísticamente se denomina “planes sociales de desarrollo”, que no son otros que el despedir más y más trabajadores, que entran a formar del mundo de la temporalidad. Un mundo producto de décadas de una forma de dominio triangulado con un origen que se remonta a los inicios de la I Guerra Fría. Pero este es tema de otro cuento. Hoy el  imperativo es desenmascarar, dar cuenta de las injusticias globales, interpretar pero también, tal como 150 años atrás se proclamó: transformar, de otro modo la Globalización, tal como la conocemos hoy, será la única herencia visible para nuestros hijos y eso, no puede ser un sano deseo.

 

NOTAS

[1] Rusia es la constatación del ejemplo de atraso vivido por los países que se han sumado con bombos y platillos a idea y práctica de la globalización. Este país de 147 millones de habitantes, tiene en la actualidad 50 millones de sus ciudadanos sumergidos en los niveles de extrema pobreza. Según un informe del PNUD, Rusia ha disminuido en cerca de siete años las expectativas de vida de su población  - en 1985 esa cifra era de 69,2 y en la actualidad es de 62,8 años - Algo jamás visto en la historia de la humanidad, ni siquiera en períodos de profundas crisis bélicas como la II Guerra Mundial - Casualmente esta disminución se da en la última década de consolidación del modelo capitalista en la ex URSS -  Enfermedades como la tuberculosis campean en las patologías reemergentes de un país que se preciaba de tener un sistema de salud para todos y de buen nivel tecnológico. Unido al aumento de enfermedades mentales y otros males sociales que aún deben ser objetos de estudio.

[2] Brunner José Joaquín. “Proceso de Cambio en una Sociedad Abierta”. Ministerio Secretaria General de Gobierno Secretaría de Comunicación y Cultura. Santiago. Chile. Septiembre. Año 1995. Página 12

[3] Con esta aparente nebulosa respecto a quienes parecen estar en la sombre del poder, no eludo en modo alguno, la responsabilidad que nos cabe a cada uno de nosotros, como ciudadanos en la actual conformación del mundo. Los gobiernos de los países más poderosos del planeta realizan sus acciones sin contrapeso porque no existe quien se oponga a sus designios y ello es tanto culpa del victimario como de la víctima, del que pretende someter como aquel que indignamente lo acepta

[4] “ A principios de los años noventa, unas 37.000 firmas de características transnacionales, con sus 170.000 filiales, abarcaban gran parte de la economía internacional. Sin embargo, el lugar del poder se sitúa en el círculo más restringido de las “200 Primeras” – denominación que refiere al predominio de un cierto grupo de empresas - Así, la parte del capital transnacional en el PIB mundial, pasó del 17 por 100 a mediados de los años sesenta al 24 por 100 en el año 1982 y a más del 30 por 100 en 1995. Las “200 Primeras” son conglomerados cuyas actividades planetarias cubren sin distinción, los sectores primario, secundario y terciario..geográficamente se reparten entre diez países: USA, Japón, Alemania, Francia, Inglaterra, Suiza, Corea del Sur, Italia y Holanda...si se hace abstracción de sociedades angloholandesas con capitales mixtos – grupo Shell  y Unilever – no quedan más que ocho países en la carrera, que concentran el 96,5 por 100 de las “200 Primeras” y el 96 por 100 de su cifra de negocios”. Para ampliar esta información Claimont Fréderic. “Pensamiento Crítico v/s Pensamiento Unico”. Página 41-42

[5] Uso este concepto en el sentido asignado por la pensadora chilena Marta Harnecker,  quien sostiene que: “Tras la caída del socialismo ha cambiado radicalmente la correlación de fuerzas y nos encontramos en una etapa ultra reaccionaria...la Globalización plantea tres problemas fundamentales: la polarización creciente de la sociedad, el desastre ecológico hacia el que camina la humanidad y la expansión del modelo cultural estadounidense, que denominaré la MacDonalización de la cultura”. Harnecker Marta. Entrevista de Amelia Castilla. Diario El País. Sección Cultura. Madrid. España. Sábado 26 de febrero del año 2.000. Página 50.

[6] Ramonet Ignacio. Entrevista de Pepa Roma. “La Humanidad Pide un Mejor Reparto”. Diario El País. Revista del Domingo. Madrid. España. Domingo 1 de agosto del año 1999. Página 8.

[7] Lolas Fernando. “Ensayo sobre Ciencia y Sociedad”. Editorial Estudio Sigma. Buenos Aires. Año 1995. Página 87.

[8] Para ampliar estas ideas recomiendo leer Brunner José Joaquín. “Procesos de Cambios en una Sociedad Abierta”. Ministerio Secretaría General de Gobierno. Secretaría de Comunicación y Cultura. Santiago. Chile. Septiembre del año 1995. Página 15

[9] Ramonet Ignacio. “Pensamiento Crítico v/s Pensamiento Unico. Le Monde Diplomatique. Edición Española. Temas de Debate. Madrid. España. Abril del año 1998. Página 15.

 

[10] Amin Samir. “El Capitalismo en la Era de la Globalización” Ediciones Paidós Ibérica S.A. Colección Paidós, Estado y Sociedad. Barcelona. España. Año 1999. Página 14

[11] Dalton Roque. “Un libro levemente odioso: Poema de Amor”. Segunda Edición. UCA Editores. San Salvador. Año 1992

[12] Revista Punto Final. Año XXXV. Edición del 1 al 14 de diciembre del año 2.000. N°485. “Imaginemos que esto pasa en Zimbabwe”. Extraído del Diario El País de España. Santiago. Chile. Diciembre del año 2.000.

[13] Leer trabajo “ Una Visión Pesimista de Europa Central y Oriental”. Jofré Pablo. Facultad de Ciencias de la Información. Departamento de Derecho Internacional Público. Relaciones Internacionales y Comunicación. Trabajo de Investigación. Universidad Complutense de Madrid. España. Mayo del año 1999

[14] Moulian Tomás. “Chile Actual: Anatomía de un Mito”. Ediciones LOM – Universidad Arcis. Santiago. Chile. Año 1997. Página 34

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