|
A MODO DE INTRODUCCIÓN.
El tema racial, probablemente sea él más complejo,
“desconocido” y difícil de nuestra realidad social.
Ningún asunto provoca tanta inquietud, preocupación
y recelo.
No es difícil encontrar personas que no desean
escuchar nada sobre el tema y que soslayan hacer
comentario alguno cuando del problema racial se trata.
El tema racial esta íntimamente vinculado a otros, tales
como: la economía, los derechos humanos, la
desigualdad, la equidad, la justicia social, la
marginalidad y la discriminación religiosa, entre otros.
Las potencialidades del tema son muy complejas. Depende
de quienes lo manejen y los objetivos con que lo hagan.
Su arista negativa viene dada por el alto componente
potencial de división social que posee. Su lado
positivo, esta íntimamente vinculado a la búsqueda de
la integralidad cultural y social y a la lucha por la
verdadera unidad nacional.
Sin embargo, hasta ahora, al tema racial se le ha
tratado, casi siempre, mas bajo el temor de provocar
la división social, que por sus componentes positivos.
Razón por la cual, la atención que se le ha prestado,
hasta hoy, se ha caracterizado mas por el silencio y
haberlo diferido continuamente, dentro del devenir
histórico del país, que por afrontarlo para su
definitiva solución.
La reacción ante el tema racial, no admite una segura
predicción de los comportamientos personales ante el
mismo. Resulta ser él mas soslayado y esquivado de
nuestra realidad social. Muchos lo consideran como
inexistente, o algo sobre lo cual no vale la pena
hablar. Las reacciones personales ante el tema
cubren una amplia gama de actitudes, que transitan
desde la ingenuidad, la honesta ignorancia, el
desconocimiento, la resistencia, la aceptación, el
temor, la reticencia, el cinismo y la impotencia,
hasta la cobardía.
Respecto al tema existen opiniones y enfoques
diferentes, con frecuencia diametralmente opuestos.
Estas opiniones se tornan divergentes en problemas
tales como: si existe o no la marginalidad de negros y
mestizos; si las religiones de origen africano han sido
discriminadas o no; si se mantiene una hegemonía de la
cultura llamada blanca o no; si existe o no-racismo.
Aunque todo parece indicar, que las mayores
divergencias están alrededor de sí el tema racial
existe como tal o no.
Lamentablemente, después de haber devenido en un tabú, a
principios de los años sesenta, tenemos hoy, en
nuestro país, un gran atraso en el tratamiento del tema
racial, tanto en el orden intelectual, como científico
y político. Una parte importante de nuestra
intelectualidad, ni siquiera lo menciona en sus enfoques
actuales sobre la realidad social y cultural de la
nación cubana. Lo cual refleja sin duda la existencia de
concepciones diferentes, acerca de en que momento
histórico del proceso de consolidación de la nación nos
encontramos.
Consideramos, que hay que acabar de aceptar, que a
todos los que hoy somos cubanos, no nos correspondió el
mismo lugar dentro del proceso de formación de la
nación. Resultando imprescindible tomar en
consideración las diferencias aportadas por los
distintos puntos de partida, para lograr asumir una
actitud realista ante la existencia de los grupos
raciales, las desigualdades sociales y la problemática
racial en la Cuba de hoy.
Cuando el tema racial sale a relucir, generalmente,
ello se produce en forma hiriente, de reprobación o de
reclamo de los “dolientes”, por haberlo mantenido en
silencio. Dolientes que pueden pertenecer a
cualquiera de los grupos raciales que componen
actualmente la población cubana, pues durante estos mas
de 40 años la revolución ha logrado generar en nuestro
pueblo, una ética antidiscriminatoria.
Se pensaba, al triunfo de la Revolución, que el tema
racial se solucionaría, sin embargo, reemerge ahora,
con la virulencia propia de los problemas, que dados
como resueltos, realmente no lo están. Provocando
sorpresas, disgustos y no poca resistencia a su
aceptación. Por ello, resurge también en medio de un
cierto “complejo de culpa”, que limita su abierto
reconocimiento; algo similar a lo ocurrido, al
principio, con la prostitucion, pero de manera más
dramática y contradictoria.
Soslayar el tema durante tanto tiempo, deviene
actualmente en un gran reto para la unidad de la
nación cubana. Porque la unidad nacional, entre otros
caminos, se tiene que lograr sobre la base del consenso
dentro de la sociedad civil. Por lo que para que el
consenso social logrado sea real, no puede existir
tema alguno que la sociedad no pueda debatir
abiertamente, para tratar de hallarle solución. De lo
contrario, se puede caer en la demagogia del slogan
republicano, de que “todos somos iguales “, cuando aun
no es verdad, haciéndose necesario recorrer todavía
un largo camino, para que ello deje de ser un deseo o
una declaración de principios, para pasar a convertirse
en una realidad.
Nuestra sociedad es sin lugar a dudas multirracial, mas
bien multicolor, pero resta mucho aun por avanzar, para
que esa multicoloridad, que no es un simple problema de
matices, domine en todos los ámbitos de nuestra vida
social.
No tratándose tampoco de un simple problema de
representatividad numérica de blancos, negros y
mestizos, en diferentes posiciones. Si no de terminar
de asumirnos todos como lo que somos y lograr compartir
el poder en igualdad de condiciones. Tal distribución de
poder aparece con mucha fuerza, porque no todos los
grupos raciales están en condiciones de imponerse de
manera ponderada, para lograr los equilibrios de una
sociedad realmente multirracial.
Tema que reconozcamos existe, siempre se identificara
con asuntos que afectan a algún sector de la
sociedad. No tratarlos, es dejar brechas a la
inconformidad social y a su aprovechamiento por parte
de los enemigos del proyecto social de la Revolución.
La raza o el color de la piel, es un fuerte fundamento
histórico de las diferencias socioeconómicas en Cuba.
Raza o color de la piel y estructura de clase y genero
se dan la mano dentro de la historia cubana. Los
europeos, en particular españoles, que llegaron con
credenciales de blancos( y así se quedaron), vinieron a
la Isla como colonizadores, por voluntad propia,
para hacerse de un proyecto de vida que no pocas veces
lograron. Los negros fueron cazados o comprados en
las costas de Africa y traídos como esclavos en los
barcos negreros y eso determino el lugar que ocuparon,
desde el principio, tanto ellos como sus descendientes,
dentro de la sociedad cubana colonial primero y
republicana después.
Con los africanos llegados bajo la forma de esclavos a
Cuba, ni siquiera es posible hablar de la “...
migración de un grupo étnico, pues esta noción de
grupo no se daba en las condiciones del trafico de
esclavos...”
“Luego entonces, la influencia que los negros esclavos
tuvieron en la formación de la cultura cubana, no puede
ser entendida al margen del tipo de traumatismos que
genero en los negros esclavos y sus descendientes, él
haber llegado a Cuba abrupta y violentamente,
trasplantados de su medio natural y social y del tipo
psicológico que tal fenómeno genero”.
Se trata de una tragedia muy difícil de superar, aun y
cuando para las actuales generaciones de negros y
mestizos sea solo un lejano recuerdo trasmitido. Por lo
que entonces “... todas las supervivencias de la cultura
africana deben considerarse siempre a partir de las
condiciones sociales y sicológicas del hombre africano
“.
Muchas personas aun hoy, pueden experimentar cierta
tristeza al recordar que sus antepasados tuvieron que
sufrir el fenómeno de la trata y la esclavitud.
Desde 1886, en que fue oficialmente abolida la
esclavitud, han pasado solo 119 años. Apenas algunas
generaciones; poco tiempo aun para olvidar semejante
tragedia. Pero mucho menos aun, si consideramos que
fue solo a partir de 1959, que la dirección política
revolucionaria reconoció como una lacra el problema
de la discriminación racial, el crimen de la trata y se
comenzó a tomar medidas al respecto. Aun menos, si
consideramos, que 45 años después, la discriminación
racial es todavía un asunto no resuelto dentro de la
sociedad cubana.
Por lo que todo vestigio de prejuicio racial,
discriminación y racismo, actúan negativamente sobre
una memoria histórica, que tiende a recordar el
problema y lo ve reflejado en lo que aun no esta
superado.
El llamado blanco se identifico siempre con la
riqueza, el control de la economía, el privilegio, la
cultura dominante, el poder. El negro, por su parte, se
identifica siempre con la pobreza, el desamparo, las
culturas sojuzgadas y discriminadas, la ausencia de
poder. Lastres que aun no han sido superados y que
todo parece indicar, determinadas fuerzas dentro de
nuestro ambiente social, aun pretenden perpetuar.
No es posible entonces, dentro de Cuba, en cualquier
análisis que se haga de la realidad social, soslayar
la existencia de los grupos raciales y del color de la
piel. Algo que solo un análisis socioeconómico, no
bastaría para caracterizarlo. Porque encierra
componentes socioeconómicos, pero también políticos,
culturales, antropológicos, sicológicos.
A pesar de que resulta evidente hoy, para casi todos
los intelectuales cubanos, que la masiva importación de
esclavos hacia Cuba, para mantener el sistema de
producción imperante en la Isla, desempeño un papel
determinante en la formación de la sociedad, de la
nación cubana y su cultura, aun se debe avanzar mucho
todavía en el reconocimiento explicito del papel, que
esa masa de esclavos primero y personas libres
después, desempeñaron en la formación de la nación.
Esa insuficiencia se manifiesta claramente cuando nos
detenemos a observar como esta recogido en nuestra
historia y en nuestra cultura, el componente europeo,
español en particular.
Pero existen todavía en nuestros días, además de
lastres y deficiencias insuperadas, un fenómeno de
reproducción y soporte de los estereotipos raciales
negativos, los prejuicios y la discriminación racial,
que la sociedad cubana es aun capaz de reproducir y
que continúan afectando seriamente la situación de
negros y mestizos en la Cuba actual.Dificultándoles
ocupar el lugar que les corresponde en la sociedad.
Entre tales problemas, podemos mencionar algunos muy
importantes, como los siguientes:
1- La historia de Cuba, escrita, continua siendo en lo
fundamental, una historia hegemónicamente blanca.
Existiendo aun muy poco de su contenido que exprese el
papel desempeñado por los esclavos, la población
negra y mestiza.
2- Las culturas “negras” que vinieron de Africa,
son casi solo recogidas, en la mayoría de la
bibliografía, como religión, como folklore; casi nunca
como filosofía, como cosmogonía y pensamiento,
existiendo pocas excepciones importantes al respecto.
3-A pesar de los esfuerzos realizados la literatura y
la intelectualidad africana son prácticamente
desconocidas en Cuba.
4- Se sabe muy poco de la historia de esos negros y
mestizos que tomaron en masa muchos oficios, empleos y
se asentaron en ellos, durante los siglos XVIII y XIX,
generando, particularmente en La Habana una cierta
clase media.
4- La familia negra o mestiza y sus redes de
parentesco, están casi ausentes de nuestra historia
escrita, también con muy pocas y honrosas excepciones.
Lo anterior se ve retroalimentado por nuestra
televisión, en la que en muy raras ocasiones, el negro
o el mestizo son mostrados en el contexto familiar. La
familia negra o mestiza cubana, apenas aparece en
nuestra televisión.
5- Se desconoce de manera cierta la composición
“racial” del Ejercito Libertador, sin que hasta ahora
exista una investigación completa sobre el mismo.
Presuponiéndose por fotografías de la época, testimonios
y otras informaciones, que estaba formado por una gran
cantidad de negros y mestizos.
6- De la mujer negra y mestiza dentro de la sociedad
cubana, durante el siglo XIX y principios del XX, e
incluso hasta hoy, se conoce muy poco aun.
Contamos con una amplia producción literaria, histórica,
cinematográfica, danzaría, cultural en general, que
reivindica la presencia africana en nuestra cultura,
pero muy poco de esa encomiable labor confronta
suficientemente nuestra realidad actual, plagada aun de
estereotipos raciales negativos, prejuicios,
discriminación racial y racismo.
Por todo ello, se hace necesario, en varios campos de
la actividad cultural, y de la vida cotidiana de la
republica hasta hoy, investigar a fondo y construir
obras valorativas criticas, acerca de la participación
del negro y el mestizo cubano en la vida social,
política y cultural de la nación.
Esta necesaria construcción, mas arriba
mencionada, responde a que resulta indispensable
aportar esa información valorativa, para que
definitivamente quede registrada en nuestra historia y
se estudie en nuestro sistema nacional de educación.
En fin, la necesidad de todo lo anteriormente
expresado, parte de que lo cubano subsumió al negro y
al mestizo, pero dentro de un contexto hegemónicamente
blanco, por lo que de ellos en si mismos ( negros y
mestizos), sabemos aun muy poco.
Que aportaron el blanco europeo y el español en
particular, a la cultura cubana y a la formación de la
nación, esta muy claramente reflejado en la historia
escrita; pero sobre que aportaron el negro y el
mestizo a ese devenir histórico, falta aun mucho por
investigar, escribir y sobre todo divulgar.
Todo ello responde, entre otros factores, a que el
llamado “Blanqueamiento “, no solo fue una realidad
dentro de la ideología colonial y republicana, sino
que se contaron con acciones políticas y actitudes
dentro de la sociedad civil, dirigidas a que esa fuese
la dinámica de la población cubana .Ya que no era
posible devolver los negros a Africa ( aunque su
propaganda existió, al negar algunos que los negros no
eran cubanos) y no pocos sostenían la tesis de que el
problema se resolvería haciendo blanquear a la
población negra y mestiza.
Salvo excepciones de personas muy conocidas, tal
pareciera como si la historia de Cuba la hubiesen hecho
solo los blancos de procedencia europea. En Cuba, al
parecer, tenemos la conciencia de que tal cosa no es
verdad, sino que la historia la hemos hecho todos los
que hoy somos cubanos, pero en la practica diaria
no se hace aun lo suficiente para cambiar esa
realidad.
Ello se manifiesta en que no pocas veces en la
relación, sobre todo con el negro, asoma ese
desconocimiento, bajo la forma de un sutil temor,
por ignorar mucho aun sobre el tipo de persona con
quien sé esta tratando. Lo cual se expresa
frecuentemente, en el trato paternalista, que algunas
personas blancas prodigan al negro o al mestizo.
Lo anterior, es resultado también de lo reciente que
resulta todavía en nuestro país, la subestimación con
que se han tratado en nuestro ambiente social las
manifestaciones de las culturas, sobre todo
religiosas, venidas de Africa.
La televisión nacional en particular, hace aun el
aporte negativo a ese no-reconocimiento y
desconocimiento. De modo que incluso, recientemente,
fueron abiertos dos canales educativos, casi sin
negros o mestizos como presentadores. Así como que
al anunciar, promocionar, o reflejar alguna
actividad, raras veces negros y mestizos son tomados
como modelos, o aparecen en posiciones protagónicas.
Una persona racista dentro de nuestra sociedad, es
fuente de contradicciones que deben ser resueltas si
deseamos continuar avanzando. Pues no son solo las
contradicciones con el imperialismo las que deben ser
resueltas. El racista es también un enemigo del
proyecto de la Revolución.
Hoy día en Cuba hay personas que comparten idénticos
objetivos clasistas, pero visiones sociales que los
separan. Son machistas, racistas, discriminan a los
homosexuales, y practican otras formas de
discriminación. Tratándose de contradicciones no
antagónicas, que dificultan la marcha del proyecto
social, en esencia compartido por todos, pero que aun
debe ser consolidado.
Si nos remitimos al estado del tema racial dentro de
nuestro Sistema Educacional y al mundo académico
universitario en particular, la situación podría
calificarse de bastante insatisfactoria.
Esa historia insuficiente, ya mencionada, es la que
aun se estudia en nuestras escuelas y facultades
universitarias. No existen los “ Estudios Raciales “ en
nuestras universidades, pues apenas han comenzado a
aparecer; ni apenas se imparten sistemáticamente
tales contenidos en los programas de pregrado o de
postgrado.
Nuestra educación no podría ser calificada como
racista, por cuanto todas las personas,
independientemente de su clase de procedencia o color
de la piel, tienen acceso a ella, en igualdad de
condiciones y tratamiento. Pero, mirando mas profundo,
observamos que los troncos formativos de nuestra
nacionalidad y de nuestra cultura no integran
equilibradamente dentro del contenido de la educación
que se imparte. No comparten por igual el contenido de
nuestros planes de estudio y programas. Niños o
jóvenes, blancos, negros y mestizos, no se sientan en
las aulas a recibir una enseñanza que por igual los
asuma como parte de una sociedad unietnica y
multirracial.
La cuestión relativa a nuestra identidad multirracial
tiene que acabar de tomar su lugar dentro de la
educación cubana. Pues se trata de un problema que nos
afecta a todos. Mientras ello no sea así, no estaremos
realmente educando para ser cubanos. O estaremos
dejando el asunto a la espontaneidad , que es peor.
Teniéndose noticias, de que ya hay maestros que tratan
de hacerlo, pero no sobre la base de una explicación
histórica, coherente y argumentada que todos debemos
conocer, acerca de cómo se formo la nación que hoy
tenemos en Cuba y cuales son los retos que aun su
consolidación nos plantea. Sino de un modo en que las
diferencias son introducidas, creando confusión entre
los niños y llevándoles a la mente preocupaciones, fuera
de un ámbito programático y argumentado, que nunca
serian capaces de entender y mucho menos solucionar.
Apenas existen investigaciones sobre el tema racial,
trabajos de diploma, tesis de Maestría o de
Doctorado. Muchas de las investigaciones que se hacen
sobre el tema, aun, por lo general, quedan
engavetadas, esperando interminablemente para ser
publicadas.
Dentro de nuestras universidades, aunque tal vez sea
posible excluir a los Institutos de Arte, la llamada
cultura occidental, anglo, blanca, aplasta o mantiene
en un lugar secundario y subalterno a las culturas de
origen africano o no “blancas” en general. ¿Que impacto
puede tener esto en los estudiantes, su formación y en
la retroalimentación de tales criterios excluyentes?
Una educación con tales insuficiencias, como las
señaladas, puede contribuir a desconcientizar a los
negros y mestizos, aunque también a los blancos; es
decir, a borrar en estos la conciencia de su identidad.
De lo contrario ¿cómo explicar la insuficiente
conciencia racial que existe aun en nuestra población,
sobre todo, no blanca?.
La respuesta creemos, es bien sencilla, en nuestra
educación aun son alimentadas las tendencias al
“blanqueamiento”. Educamos eludiendo mencionar el
color, con todas sus implicaciones, enseñanzas y
reconocimientos. Por lo cual, querámoslo o no, en la
practica, ¿educamos para ser blancos?. Porque, si aun
vivimos en una sociedad que conserva y alimenta
parámetros de hegemonía blanca y al educar no
mencionamos el color, ¿ para qué color educamos?
Resultando entonces, que no
se excluye a negros y mestizos de las aulas, pero si
se les excluye del contenido de los programas de
estudios y los planes de las asignaturas. Aunque como
expresamos, al excluir al negro, estamos excluyendo
al llamado blanco, porque esa es también su cultura.
Creyendo que con ello se hace un bien. Pero
lamentablemente, estamos desconociendo, que poco
importa que dos niños de color diferente sean amigos,
anden de la mano en la escuela, incluso lleguen a tener
relaciones amorosas, si sentados en el aula no
reciben contenidos académicos, que por igual los asuma
y presente mutuamente como forjadores de una nación
unietnica y multirracial. Cuando crezcan, lo más
probable es que cada uno tome su camino. Podrán salir
de ese experimento algunos matrimonios interraciales,
pero no habremos avanzado mucho, ni todo lo que
hubiéramos podido.
En realidad, todo ello concluye, lamentablemente, en
un ambiente social que tiende aun a trasmitir a los
negros y mestizos, a todos en general, que es mejor ser
blancos.
Nuestra literatura, especialmente la científica, es muy
limitada aun en trasmitir valores que permitan a las
personas, sobre todo negras y mestizas, sentir que
vivimos en una sociedad multirracial. Se ven muchas
personas blancas y no blancas, conviviendo en nuestras
ciudades, escuelas, instituciones, en la calle,
compartiendo múltiples espacios sociales y políticos,
pero el ambiente social aun no trasmite con suficiente
profundidad la educación y la cultura de una sociedad
multirracial. Porque, entre otros, quedan aun muchas
cosas básicas, que todavía no son compartidas en
igualdad de condiciones.
Este fenómeno, que resulta del todo negativo, de no ser
atendido en su profundidad y extensión, puede devenir
en un serio factor de afectación de la cohesión política
lograda durante todos estos años.
Todo ello, a nuestro entender, es una de las
expresiones mas serias de la tendencia al
“blanqueamiento”, que aun sobrevive en nuestra sociedad.
Aquí nuestra televisión en particular, vuelve a hacer
su aporte negativo. Somos capaces de presentar a nuestro
pueblo, con toda su coloridad en los actos públicos,
pero muy mal en sus identidades individuales y grupales.
Entonces,
el hecho de que los negros cubanos, hayan tendido mas a
proclamarse como cubanos que como negros, algo que de
hecho es positivo, tiende a tener también su lado
negativo. Pues proviene de un ambiente ideológico,
que ha subestimado y hasta atacado el autoasumirse como
negro o mestizo. Por lo cual, autoasumirse, que puede
ser considerado como una riqueza de nuestra cultura,
se ha tendido a verlo mas como un fenómeno de racismo.
Cuando en realidad, no tiene nada de racista, el que
negros y mestizos se asuman como tales, al mismo
tiempo que se asumen como cubanos. Cayéndose en el
error de valorar el asunto como una cuestión de raza o
color de la piel, cuando de lo que se trata, en
realidad, es de una disfuncionalidad cultural de la
nación vista como un todo.
Muy poco se ha publicado en Cuba, sobre el tema
racial, que aborde su actualidad en los últimos 40
años. Lamentablemente, las tres investigaciones más
extensas, sobre el tema racial en Cuba, no han sido
producidas por científicos o escritores residentes
la Isla. Varias investigaciones sobre el tema racial,
realizadas con mucho esfuerzo por el centro de
Antropología de la Academia de Ciencias de Cuba,
esperan aun para ser publicadas.
En nuestra televisión y el cine, con muy pocas
excepciones también, tal pareciera como si los negros
y mestizos, durante el siglo XIX, solo hayan sido
esclavos, cimarrones o miembros del Ejercito
Libertador. Prácticamente ningún cineasta se atreve a
abordar el tema racial en la contemporaneidad, o
proyectándose hacia ella; y casi sin excepción quienes
se han atrevido a hacerlo, no la han pasado muy bien.
Las novelas cubanas de la televisión, en la que
negros o mestizos aparezcan en posiciones protagónicas,
son prácticamente inexistentes. Dando lugar a la
opinión, bastante generalizada, de que en Cuba, hacemos
con el negro, en nuestra televisión, lo que la
demagógica y racista televisión norteamericana, no se
da ya el lujo de hacer. ¿Faltan razones para tal
afirmación?
·
¿Se puede continuar investigando a la sociedad
cubana, sin abordar a fondo el tema racial?
·
¿ Que consecuencias tiene para las Ciencias Sociales y
Humanísticas cubanas no investigar ampliamente y a
fondo el tema racial en Cuba?
·
¿ Que consecuencias tiene para la realidad social
cubana actual, que no se aborde en nuestros medios y
en la educación de manera sistemática el tema racial?
·
¿ Que consecuencias tiene para la lucha contra el
racismo y las relaciones con los movimientos
indígenas y afrodescendientes en América Latina y el
caribe, mantener el discreto silencio que sobre el
tema racial aun sobrevive?
Por fortuna, en los últimos años, la problemática
racial cubana ha recomenzado a ser abordada desde la
óptica del trabajo científico y de hecho, ya
constituye un tema de atención prioritaria en el
quehacer de una parte importante de la intelectualidad
cubana en el campo de las ciencias sociales y
humanísticas. Lo cual es sumamente importante, dado el
atraso que aun presentamos en el tratamiento del tema,
junto a la necesidad que tiene nuestra política social
de contar con investigaciones profundas que impacten la
practica y el discurso para la batalla de ideas.
RACISMO Y RACISTAS
Después de mas de 30 años de lucha, él ultimo intento
real, por lograr un espacio político, económico y
social para negros y mestizos, terminada la ultima
etapa de la contienda independentista, lo realizaron
Evaristo Estenoz y Pedro Ivonnet, dos exoficiales del
Ejercito Libertador, fundadores del denominado Partido
Independiente de Color. Pero como sabemos, terminaron
aplastados sangrientamente, durante la mal llamada
Guerrita del Doce,
por miembros del antiguo Ejercito Libertador, devenidos
en esbirros del entonces presidente José Miguel Gómez.
Es decir, por los mismos con los que juntos un día
batieron armas contra el Ejercito Colonial Español.
También en aquel momento los acusaron de racistas y
de querer implantar en Cuba una “republica
negra”. Todo el racismo contenido y disimulado
durante la lucha contra España, se puso de manifiesto
entonces.
Luego, la acusación de racistas, que se ha esgrimido
siempre que los negros y mestizos han tratado de sacar
a flote el problema de la discriminación racial, tiene
un trasfondo histórico muy fuerte, que solo en años
recientes ha comenzado a ser superado.
Entre los cubanos, la acusación de” racista” ha sido
siempre un instrumento muy socorrido para evitar hablar
del tema racial. Ha sido siempre el intento mas fuerte
de agredir la inconformidad que brota de una realidad
en la que el “no-blanco” puede aun sentirse
discriminado. Algo así como un instrumento paralizador,
aplicado siempre, por los que no quieren o no les
conviene hablar del tema.
El silencio sobre el tema, varias veces revitalizado,
ha contribuido a la supervivencia del racismo y a la
creación de “semideologias” racistas.
Consideramos que los negros y mestizos, no deben
permitir mas que el tema sea silenciado. Lo cual es una
manifestación de la hegemonía blanca, dentro de la cual
nos hemos desenvuelto. Pues no han sido precisamente
los negros y mestizos los que han tenido la capacidad
de guiar los destinos del tema. Al desaparecer del
discurso publico en 1962, el tema racial no hizo mas que
ocultarse, escondiéndose en los espacios privados, donde
la raza no dejo de ser un asunto en las relaciones
entre amigos, vecinos, compañeros de trabajo y
familiares.
M. Martines, en el Diario de la Marina del 29 de mayo
de 1929, ya decía” El problema negro solo existe
cuándo del se habla y eso es jugar con el fuego sin
necesidad”.
No consideramos que esa tendencia a la acusación de
racistas, amen del silencio también entre los propios
negros, provenga del negro mismo; quien ha tenido que
sufrir mucho, de manera directa e indirecta, la
posposición de sus intereses y la discriminación. Creo
que es una tendencia que proviene esencialmente del
blanco, o más bien de ciertos sectores blancos,
privilegiados, en principio, y por carácter
transitivo, impuesta a todos los grupos raciales y a la
sociedad en su conjunto.
Es posible suponer además, a nivel solo de hipótesis
explicativa, que los blancos privilegiados lo han
hecho para tener un instrumento de defensa y detener
las criticas.
Muchos blancos de las clases bajas, a su vez han
aceptado la imposición, tal vez por vergüenza, o para
también evitar, algunos, hablar del problema;
mientras que otros, la mayoría, porque parecen haber
aceptado de la clase poderosa, hegemónicamente
blanca, la tesis de que aun siendo pobres, el
hecho de ser blancos, ya los hace superiores. Que están
por encima de los negros y mestizos, lo que se expresa
dentro de la cultura popular a través del slogan,
generalmente aceptado por todos los grupos, de que,
“ser blancos ya es una carrera “. Lo cual es una
resultante, que históricamente hablando, dentro de la
dinámica social, parece ser cierta; pues es posible
constatar, dentro del devenir de la vida diaria, que
al blanco, no importa la clase a que pertenezca, todo
le resulta menos difícil; no es discriminado a simple
observación, como si lo son el negro y el mestizo;
sale más fácil del “solar” y encuentra con mayor
facilidad quien lo apoye para hallar un buen empleo,
etc. No se trata de que podamos afirmarlo como una
conclusión definitiva, pero si es algo que
experimentamos, que vemos cada día, como observadores
críticos de la realidad, y que sabemos mucha gente,
de todos los grupos raciales, también lo siente.
CERRANDO EL ESPACIO A LOS NO BLANCOS
A diferencia de lo ocurrido en el Caribe anglófono y
Estados Unidos, no hubo en Cuba un movimiento de
importancia en cuanto a abogar por un panafricanismo,
el separatismo o el retorno a Africa.
La historia particular de los negros y mestizos
Cubanos, no genero con fuerza aspiraciones de esa
naturaleza.En
general, los negros y mestizos cubanos, prefirieron
siempre luchar dentro del contexto de la nación y de la
patria. Experimentando siempre de manera muy fuerte el
sentimiento de ser cubanos.
A diferencia de lo que tuvo lugar en América latina, en
la que los españoles fueron expulsados. En Cuba, la
hegemonía blanca, bajo la cual continuo la nación,
apoyada por la intervención norteamericana, dio un
trato preferencial a la burocracia civil española, así
como a los hombres de negocio, permitiéndoles, no solo
permanecer en Cuba, sino incluso ampliar su presencia.
Dado que, a la mayoría de esa permanencia,
posteriormente se le agrego una inmigración, que al ser
católica y blanca, esta era considerada como el tipo de
persona idónea, que reunía las características éticas,
morales y fenotípicas, para producir el “
blanqueamiento “ de la Isla. Aspiración, que con la
intervención norteamericana, se vio reforzada.Por
cuanto, en la mentalidad racista dominante en Estados
Unidos, el hispano tampoco es blanco.
Entonces, los potenciales espacios de reivindicación
económica y social para los negros y mestizos se
redujeron aun más. Pues entre 1882 y 1930, ya incluso
dentro de la republica, se produjo una” favorecida
emigración de españoles hacia Cuba”, que puede ser
considerada como parte de un proyecto de
“blanqueamiento”, el que al mismo tiempo limito
seriamente el acceso de negros y mestizos a los
empleos y mejores posibilidades de vida. Baste constatar
por los hechos y las estadísticas, que esa gente(
europeos) vino a Cuba en condiciones privilegiadas,
recibieron tierras, facilidades de empleo y
financiamiento.
De modo que los negros y mestizos, que habían peleado
en masa por la independencia, sufrían entonces la
competencia por los puestos de trabajo, de parte de
aquellos mismos contra los que habían tenido que
luchar y no pocos ofrendar sus vidas, por la libertad
de Cuba.
Muchos de los pocos negros y mestizos, intelectuales
sobre todo, vinculados a estos hechos, tenían ya
claridad de que la nación estaba primero y muchos de
ellos habían luchado por la nación, pero otros( casi
en su totalidad blancos) se la habían repartido como
“botín de piratería”; dejando especialmente a la
masa mayoritaria de los ex miembros del Ejercito
Libertador, negros y mestizos en su inmensa mayoría,
sin siquiera un empleo decoroso. Como si fuera
poco, no querían darles el derecho de
representación política-electoral, como ya explicamos,
usando como instrumento a la tristemente celebre
Enmienda Morua.
Durante los años cuarenta del siglo XX, especialmente a
raíz de los debates de la Constitución, parecía que
se lograría una Ley contra la discriminación y por
una distribución racial más equitativa de los
puestos de trabajo, impulsada por los comunistas, según
compromisos establecidos por los artículos 20 y 74 de
la Constitución de 1940. Pero todo ello finalmente
quedo en el “saco sin fondo” de la burocracia
parlamentaria del momento. Como sabemos, en particular
Fulgencio Batista se las arreglo entonces para extraer
el máximo provecho de la Asamblea Constituyente
Un grupo de intelectuales negros y mestizos lucho
desde la prensa, los sindicatos, los clubes y las
sociedades fraternales, para lograr mejorar la
situación, pero muy poco se obtuvo desde el punto de
vista real.
Aunque en el plano subjetivo
ello fortaleció la conciencia, también entre muchos
blancos, de que la nación, para seguir adelante,
necesitaba dar solución al racismo y la discriminación
que él trae aparejada.
RACISMO Y CONCIENCIA RACIAL.
Cuando llego el año de 1959, la inmensa mayoría de los
negros y mestizos, aun tenían una alternativa propia
para luchar por sus reivindicaciones, aunque no
estaban lo suficientemente organizados
como para tratar de evitar, o al menos debatir, el
silenciamiento que sufrió el tema racial, sobre todo a
partir de 1962.El ambiente político tampoco parecía
propicio para sacar a relucir el tema, otro
enfrentamiento de mayor envergadura, con Estados
Unidos, ocupo su lugar. La Dirección Política
entonces, que había levantado el tema, finalmente, dio
el asunto como resuelto.
La tendencia evidente a la integración racial, ha
operado también como una cierta “trampa “ histórica. Los
negros, pero también los mestizos, que disponían de
organizaciones fraternales, abandonaron estas, para
acogerse a una institucionalidad, que si bien
representaba sus intereses como parte de todos los
ciudadanos, era aun relativamente insuficiente para
representar su situación como grupos sociales en
desventaja.
Los negros y mestizos habían luchado arduamente por
sus reivindicaciones, se habían organizado para ello,
vinculado a otras organizaciones, e incluso poseían
una cierta contraideología para enfrentar el racismo.
Sin embargo, a partir de principios de los años
sesenta, todo ello se considero como innecesario,
pues la revolución asumía la defensa de negros y
mestizos, dentro de su proyecto humanista. Proyecto
que se hizo sentir inmediatamente en una mejoría
sustancial de las condiciones de vida para toda la
población pobre del país y de la masa fundamental de
negros y mestizos dentro de ella.
Pero en el orden del debate político, promovido por el
propio Fidel Castro, se produjo un viraje, entre
el enfoque dado al tema por la Dirección de la
Revolución el 22 de marzo de 1959 y lo que ocurrió
después. El tema racial devino en un tabú.Se
produjo el silencio. La cuestión racial quedo
subsumida dentro del tema más general de la lucha
contra la pobreza, la discriminación y la búsqueda de
la justicia social. Sobre la base de un amplio Sistema
Redistributivo, liderado por el Estado Revolucionario.
Este ultimo enfocaba sus medidas globalmente, por
lo que entonces lo especifico de la situación del negro
y el mestizo desaparecía, no así lo referente a la
mujer. Finalmente, el color de la piel, no llego a
ser una variable especifica a considerar dentro de la
política social de la revolución.
Con
posterioridad, el periodo de 1962- 1986, fueron
años en los que negros y mestizos en Cuba, junto a
todo el pueblo, arribaron a un grado de conciencia muy
alto, que se correspondió con su nivel de participación
dentro del proyecto como nación y el grado de
enfrentamiento político con la contrarrevolución en
esos años. Pero al mismo tiempo, mientras todo ello
tenia lugar, se rompió la continuidad de su
pensamiento como grupo racial, pasando a un grado de
conciencia y de subjetividad, presionados por el
enfrentamiento político con el imperialismo, en
particular con Estados Unidos. Lo anterior no les
permitía comprender que habían diluido su identidad,
como negros y mestizos, dentro de un proyecto social,
desde el cual tendrían aun que luchar mucho, para
lograr los espacios que les corresponden. Todo lo cual
afectaba también la lucha interna por la igualdad
social y en fin, la coherencia política del proyecto
social de la Revolución Cubana.
Ese nivel de conciencia, que priorizo a la nación por
encima de la conciencia del grupo racial, debió servir
también para comprender los limites cuya
trasgresión perjudica el avance del proyecto nacional
revolucionario, única garantía de que el problema racial
se solucione. Porque también debió servir para
comprender los limites de un proyecto nacional, que aun
no ha sido lo “suficientemente radical” como para
solucionar la discriminación racial. Todo lo cual
hace irreal tratar de convertir el tema en un tabú.
Cuba, posiblemente sea la prueba más ejemplarizante de
que el tema racial no puede ser desconocido ni
silenciado.
Ante las realidades que aun aquejan al tema, debiéramos
preguntarnos entonces, ¿ De qué modo los cubanos van a
explayar su conciencia de nación, sino tienen todavía
una integral comprensión, desde el punto de vista
“racial”, de cómo luchar para que la nación sea para
todos por igual? Creemos que eso es convertir, dentro
del negro y el mestizo en particular, a sus “
identidades raciales ” y como cubanos, en una
contradicción sin solución. En una ecuación con mas
incógnitas que variables.
Un negro o mestizo, sin conciencia de “raza”, no existe
como individuo, porque no tiene conciencia de sí mismo,
de quien es, de donde procede; por lo que su conciencia
de nación, sin la comprensión de su identidad
individual, deviene en un absurdo, sin asidero
físico, moral o espiritual.
Ello entonces expresa una disfuncionalidad; la
nación es así incompleta, porque ¿ quienes tienen la
mayor responsabilidad de aportar el componente africano
o simplemente no blanco de nuestra identidad como
nación, a la cultura nacional , y más que ello, de
sacar a ese componente del ostracismo en que lo han
intentado sumir durante siglos el racismo y la
hegemonía de la cultura llamada blanca?.
No es posible lograr que la cultura cubana sea
realmente una cultura multirracial, si todos los
componentes de esa cultura ( negros, blancos y
mestizos) no están en posibilidad de actuar en
igualdad de condiciones para lograrlo. Si no es así,
Cuba seguirá bajo el peligro de la hegemonía de la
parte europea de nuestra cultura. Lo cual quiere decir,
que la cultura cubana, continuara siendo como emergió,
una cultura de un alto componente racista. Se habla
mucho de la cultura cubana como una cultura mestiza,
pero nos queda aun avanzar mucho en el camino de su
consolidación. No podemos extendernos en las
consecuencias que en el orden, ya no solo cultural, se
desprenden de esta disfuncionalidad, para otros campos
en la vida de la nación cubana.
No estamos planteándonos la construcción de identidades
raciales. Ojala fuera tan sencillo. La identidad racial
existe, con independencia de que la creemos o no. Ha
estado presente, muy especialmente en los blancos. Los
que siempre han tendido a utilizarla como un
instrumento de poder. Porque esa identidad ha sido y
es, clasista y racial al mismo tiempo.
Los llamados blancos en Cuba siempre han tenido el
poder y eso ha sido tan fuerte que la burguesía cubana
logro trasmitir a muchos blancos, diríamos a
demasiados, de que solo ser blancos ya es una
ventaja.
No se trata de construir identidades raciales, sino en
principio, resolver el problema de que se respete la
diversidad. Pues lo típico dentro de nuestra realidad
social, históricamente., ha sido comportarse ante la
otredad sobre la base de un criterio de hegemonía
racial. Ello es parte de nuestra cultura, aunque muchos
vergonzosamente lo nieguen. Otros muchos no lo acepten ,
otros tantos ni siquiera se lo pregunten y que sea tan
difícil debatirlo.
Para que alguien pueda sentirse parte de una nación o
de un grupo cualquiera, es condición indispensable que
sienta, ante todo, su mismidad. Solo se puede ser parte
de algo, si se es uno mismo primero que todo.
La identidad del mestizo, sobre todo la del negro, ha
sido una identidad siempre muy agredida. En la misma
medida en que ha tenido que abrirse paso a traves del
campo de batalla del no reconocimiento, de la no
aceptación, del estereotipo negativo, de la
discriminación, del juicio de valor hegemónico que
ataca su otredad.
Aun en medio de un proceso tan humanista como el de la
Revolución Cubana, el negro y el mestizo han tenido que
desenvolverse dentro de un ambiente ideológico agresivo
hacia la intención de asumirse como negro o mestizo,
aunque al mismo tiempo, ello no niegue asumirse como
cubanos, cosa esta ultima que el negro sintió
tempranamente, a pesar de lo critico que fue su
proceso de “Criollizacion”.
Lo anterior encierra un peligro permanente, porque
para la conciencia individual del ciudadano, que se
encuentra de la media hacia abajo, el color de la piel
le es más cercano que la patria y la nación. Del mismo
modo que el color de la madre, le es más cercano que los
de la bandera. ¿De que modo entonces vamos a acercar a
ese ciudadano a otros conceptos que le son más lejanos,
abstractos y subjetivos, si le impedimos que se acerque
a los de su propia identidad individual, si le impedimos
que se asuma en lo individual, única manera en que
pueden formar parte de lo social? ¿ y como lo social
los va a asumir, sino es en su individualidad, para
elevarlo a la totalidad?
“ Las identidades humanas son casi imposibles de pensar
sin la posibilidad que tienen las personas de elaborar
una crónica de sus vidas “
Ello significa, que en la misma medida en que el aporte
del negro y del mestizo está insuficientemente
recogido en nuestra historia, mientras que el aporte
europeo blanco no, el negro y el mestizo están en
desventaja, pues se encuentran limitados siquiera para
pensarse y construir una crónica de sus vidas. Por lo
que la ayuda principal que necesitan negros y
mestizos es reconstruir esa historia, en la que ellos
no están suficientemente recogidos. Por lo que no es
difícil concluir, desde esta perspectiva, que no es la
única, que la identidad de negros y mestizos, es una
identidad históricamente incompleta, “no cuajada”; que
resulto así como consecuencia de la conveniencia
de las clases dominantes, a partir del régimen de
explotación esclavista, la situación de opresión
racial en la republica y la supervivencia aun
alimentada de la discriminación racial que permanece
en nuestro país.
“Para poder `participar en la sociedad como miembro
efectivo de ella y entrar en interacción social
permanente con los demás, debemos establecer quienes
somos en términos sociales. Se trata de atribuirse un
significado a sí mismo, del mismo modo en que se lo
atribuimos a otras cosas y personas.
Si el negro o mestizo no tiene conciencia de su
identidad, que es decir de su mismidad, puede ocurrir,
lo que no pocas veces tiene lugar, que tal identidad
sea determinada de forma externa o sobre la simple base
del reconocimiento de un color externo. Situación que
abre paso a los estereotipos negativos construidos.
Una actitud pasiva ante la definición de la identidad y
una incapacidad de explayarla externamente, alimenta
la supervivencia del racismo y la discriminación. El
individuo en la búsqueda de su identidad individual
desempeña un papel fundamental, pero también desde la
sociedad se le debe ayudar”.
Como una resultante, de todo el proceso atravesado y de
las manipulaciones realizadas por las clases
dominantes, tampoco el negro y el mestizo en Cuba,
poseen entonces la suficiente “conciencia racial “
que aun necesitan para luchar por su lugar dentro de
la sociedad. Tal parece como si nos estuviésemos
planteando retroceder, pero no lo es, por cuanto la
raza, aun y cuando esta sea una construcción social, se
trata de una construcción que nos persigue, que se
objetiviza a cada paso y que al mismo tiempo
resulta necesaria su comprensión para luchar contra el
racismo, desde la identidad individual.
Los que ejercen la discriminación por el color de la
piel, es decir los racistas, también debieran saber
que la raza no existe, comprendiéndola como una
mera construcción social. Pero no se detienen a pensar
en ello, simplemente echan mano de los estereotipos
negativos y sus prejuicios raciales para menospreciar
el valor social del otro. Para plantearse la otredad
desde la posición de hegemonía racial.
Entonces, desde el plano de la subjetividad, la
solución del problema esta, en grado importante, en
que negros y mestizos, en primer lugar, combinen
ambas conciencias( la de sentirse cubanos y la racial),
como componentes inseparables de su identidad
individual, como las dos caras de una misma moneda, la
nacional y la de `pertenecer a un grupo racial
determinado.
Un cubano que se asume desde la perspectiva de la
identidad nacional, lo tiene que hacer necesariamente
con todos sus atributos: “raza” o color, lugar de
nacimiento, sexo, residencia, procedencia social de los
padres etc. De lo contrario no existe. Porque la
identidad nacional en si no es nada sin todos esos
atributos. La nación no existe en si misma, no es nada
si no esta formada por el pueblo que la compone. Un
pedazo de tierra, de cielo, una bandera, no son mas que
meros símbolos tangibles de un pueblo que los
construyo con su historia. Sin ese pueblo la nación no
existe. Luego la identidad nacional sin la identidad
individual, de grupos etc., no existe, seria un concepto
etéreo, que no nos lleva a entender nada.
De que modo se podría explayar la identidad nacional
sí ella misma esta afectada en su contenido. Si negros
y mestizos no la integran en igualdad de condiciones.
La identidad individual, sea racial o de genero, no
puede quedar diluida dentro de la identidad nacional.
Esta ultima es un complejo sistema de identidades que
tienen que ser reconocidas todas de manera equilibrada,
para que la identidad nacional pueda funcionar como tal.
Se trata de un complejo único y diverso al mismo tiempo.
Donde él todo no puede funcionar sin las partes. Pues de
lo que se trata, es de hacer funcionar la unidad en el
contexto de la diversidad. La diversidad deberá ser
reconocida, porque ese reconocimiento deviene en el
factor vital, cohesionador, que permite la unidad.
Entonces, todo lo que desconozca o ataque la
diversidad, afectará la unidad.
No hay que temerle a que alguien se reafirme en lo que
es, porque esa es la condición indispensable,
ineludible, para que pueda ser parte de cualquier otra
cosa, aunque ello solo sea una posibilidad teórica.
“Cuando cualquiera se mira así mismo, esta buscando,
encuentra, construye elementos que lo enlazan con su
origen, satisfaciendo sus necesidades de arraigo,
pertenencia, ubicación en el mundo y su autoestima.
Quien no realiza ese proceso por si mismo, o alguien no
lo ayuda a realizarlo, queda como suspendido en una
vació. Porque el ser humano necesita saber quien es, de
donde ha venido. Lo contrario produce una sensación de
inexistencia.”
Se trata de asuntos de muy alta complejidad, que solo
pueden ser abordados a partir de la ciencia y no de
la simple empiria subyacente en la cultura popular y el
sentido común heredados. Porque basados en ellos no
superamos la ideología burguesa.
Pero ante todo ello, solo una perspectiva cultural
no es suficiente. Hay que partir de la realidad de la
existencia de las desigualdades socioeconómicas,
lideradas por una clase social, hegemónicamente blanca,
desde la etapa colonial, pasando por el capitalismo,
aun y cuando muchos negros y mestizos puedan haber
compartido y compartan aun ese espacio de poder, e
incluso lo utilicen para discriminar a los de su propio
grupo racial.
Es verdad que han existido, incluso negros, cuya
posición de poder podría provocar la envidia de
cualquier blanco. Pero esa no ha sido la regla social.
Y si ha quedado claro a lo largo de la historia cubana,
que aun siendo ricos, los negros y mestizos nunca han
estado en igualdad de condiciones con los blancos. Como
para dejar bien establecido, que la más alta posición
económica, aunque puede contribuir al alivio de la
discriminación, ello no es suficiente para que el
negro y el mestizo dejen de ser discriminados. Y es aquí
donde otras perspectivas de análisis se hacen
necesarias.
Pero además, la pobreza de los negros y mestizos en
Cuba, no fue históricamente y aun no es, cualquier
pobreza. Porque se trata de una pobreza “aderezada”,
que carga sobre los hombros de estos grupos el
componente adicional de la discriminación por el color
de la piel. Es decir, el motivo básico de la
discriminación el negro y el mestizo lo llevan encima.
Por eso, hay personas blancas que pudieran estar en
peores condiciones de pobreza material y cultural que
muchos negros y mestizos. Pero estos últimos no tienen
la capacidad de “escapar” que tiene el llamado
blanco. Este ultimo se puede superar, educarse,
mejorar su status material y cultural; entonces, su
color además, le permite practicar el mimetismo que le
facilitaría sumergirse dentro de la sociedad y escapar
de su condición previa. Pero al negro le es mucho más
difícil, aun y cuando pueda superar los obstáculos de
la pobreza material y cultural ¿ Que mimetismo puede
practicar el negro para escapar de su condición de
discriminación?¿ Dentro de que color se va a sumergir?
Por eso, por lo general, el blanco, solo, o con un poco
de ayuda, sale de la pobreza, al negro particularmente,
hay que sacarlo de ella. Hay que crearle condiciones
sociales, que no son otras, que la desaparición del
racismo.
El negro y el mestizo deben entonces preservar y
desarrollar la conciencia de que lo son, de lo
contrario no van a tener fuerzas ético-morales e
ideológicas suficientes para combatir contra el
racismo, que aun les afecta en sus individualidades y
como grupo, perjudicando al mismo tiempo la fortaleza
del proyecto social. Porque cuando se ejerce cualquier
tipo de discriminación, la racial entre ellas, sé esta
atacando la esencia misma del proyecto social de la
revolución; que no es otra, que la del respeto y la
inclusión de la diversidad.
¿De que manera un negro o mestizo cubano, en la
situación actual, va a luchar contra el racismo, si al
mismo tiempo que se asume como cubano, no se asume como
negro? Si incluso, una de las manifestaciones del
racismo aun en Cuba, ha sido precisamente, la de
considerar como ideológicamente inaceptable él asumirse
racialmente.
Sostenemos entonces la posición, de que la ausencia
de identidad racial en negros y mestizos en particular,
resulta una debilidad para luchar contra el racismo. No
los hace fuertes ante el mismo y por tanto, tiende a
mermar su capacidad de respuesta.
Durante mucho tiempo en Cuba, el mito de la “Igualdad
Racial “, tendió a convertir en un insulto el que
los negros y mestizos se reivindicasen como tales,
aun dentro de una conciencia de nación ganada por
parte de ambos, individualmente y como grupo.
Los negros y mestizos están obligados a defender y
desarrollar su identidad de ser cubanos, porque
también hubo quienes deseaban arrebatarles la nación
(devolviéndolos a África), pero deben mantener y
desarrollar también su identidad” racial”.
La conciencia” racial” en un país como Cuba, no
puede ser diluida dentro de la conciencia nacional.
Ello ha sido una insuficiencia ideopolítica, que ha
llevado implícito el peligro de una
disfuncionalidad dentro del proyecto social de la
Revolución.
Pues la funcionalidad del proyecto social de la
nación cubana, tiene que ser logrado sobre la base de
la unidad dentro de la diversidad. Diversidad, que
tenemos que impedir continúe siendo un problema, y que
solo se puede solucionar sobre la base de la
aceptación, inclusión y respeto de la diversidad.
Condición básica para acceder a un carácter sostenible
de la unidad dentro de la nación.
¿ Como reaccionarían negros y mestizos, dentro de un
ambiente social en el que la economía emergente los
acogiera sin aplicarles criterios de idoneidad
racializados; que se vieran continuamente y a la par del
blanco, en la televisión, el cine, el ballet; que
tuvieran acceso a los cargos de todo tipo; que pudieran
a la par que el blanco, representar al país en la
actividad diplomática; que se vieran integralmente
reconocidos en los libros de historia y en los programas
académicos, como constructores y parte de la nación? ¿
Le estaríamos construyendo alguna identidad racial? .O
simplemente la sociedad los estaría reconociendo, como
integralmente merecen.
Se trataría de construirles una identidad racial al
negro y al mestizo, o simplemente tratarlos con la
justicia a que la Revolución Cubana siempre ha
aspirado.
¿Que necesidad tendrían los negros y mestizos, ante un
escenario como el anteriormente planteado, de
construirse alternativas al margen dela ley, o morar en
verdaderos ghetos, desde los cuales se construyen
identidades defensivas, racistas y excluyentes? ¿ Que
necesidad podrían sentir negros y mestizos, de adoptar
actitudes, que no hacen sino alimentar el “miedo al
negro “, la exclusión y su sobre representación en
las cárceles, sirviendo no pocos de materia prima,
para continuar alimentando los estereotipos negativo,
los prejuicios, el racismo y la discriminación. ?
Siempre podría haber gente negativa y marginal, aunque
estas tuviesen todas las oportunidades. Pero la regla
social dice que el incremento de las oportunidades,
resulta inversamente proporcional a la existencia del
delito, la pobreza y la marginalidad social.
¿No estamos planteando entonces construir identidades?
Estas objetivamente existen hace tiempo, con todas sus
implicaciones ya explicadas.
El problema consiste en que existe una disfuncionalidad
del proyecto social cubano, dentro de la cual, aun
con la Revolución, nunca se ha disfrutado de un
equilibrio social completo por parte de los
diferentes grupos raciales que componen a la sociedad
cubana.
Como resultado de las diferencias socioeconómicas que se
mantienen y que son consecuencia originalmente de
los disímiles puntos de partida históricos de esos
grupos raciales. Lo que ha determinado posiciones de
poder diferentes para negros y mestizos en particular, a
las que se les agregan, los estereotipos negativos, los
prejuicios raciales, la discriminación y el racismo,
que aun los afecta, dificultando consolidar el
proyecto social, como un proyecto de igualdad y
justicia social para todos los cubanos por igual.
Pensar
lo contrario es situarse en una posición de
idealismo, a veces también de paternalismo, que
no se corresponde con la lucha de un país en
revolución, tratando de superar la multifacética y
reproducible herencia del colonialismo. Se trata de un
idealismo y del peor tipo, porque tanto el racismo
como el machismo existen y nos acompañaran aun por largo
tiempo. Por lo que seria erróneo considerar, que tanto
la identidad de genero como la” racial” pudieran ser
diluidas dentro de la identidad nacional. Además,
porque esa lucha contra los prejuicios mencionados,
debe ser librada también desde las identidades
individuales y no solo desde el plano social del
poder del Estado y de las instituciones de la sociedad
civil.
La
conciencia social no existe sin la conciencia
individual, del mismo modo que él todo no existe sin las
partes. Aun y cuando el todo, no sea tampoco la
simple suma de las partes.
El negro y el mestizo deben tener conciencia de que lo
son, pues esa es la única forma en que pueden luchar
contra los prejuicios, el racismo y la discriminación
que aun subyacen dentro de la sociedad cubana.
Autoasumirse es condición
indispensable para luchar por una identidad nacional,
que es de hecho multirracial. En esto ultimo, la
ignorancia seria un peligro y la” inocencia” no seria
una virtud.
Si esa dialéctica, antes mencionada, se trata de
eludir o es frenada artificialmente, la lucha se va a
dar de todas maneras y tal vez incluso, con
consecuencias negativas para el consenso nacional
ante el proyecto social. Porque la propia revolución
ha dotado a negros y mestizos, masivamente, de la
capacidad de librar la lucha anticolonial y por la
igualdad social y seria paradójico que la propia
política de la revolución deviniera en un freno de
sus aspiraciones.
Es que solo puede hacerse realidad que Cuba sea una
sociedad verdaderamente “multirracial”, multicolor, si
todos los “grupos raciales” que la componen están en
condiciones socioeconómicas y culturales de exigir ese
equilibrio. Lo cual es en principio un equilibrio de
poder, económico, político, y cultural, al mismo
tiempo.
Los desequilibrios que están presentes aun, no
contribuyen para nada a la comprensión del tema racial
ni a su solución. Ante ellos, hay que accionar para
resolverlos. Proceso dentro del cual, es indispensable
evitar, a toda costa, que la población negra y mestiza,
llegue a experimentar la sensación de que no posee
recursos políticos e institucionales para defenderse.
Porque realmente, un simple discurso discretamente
publico, aun insuficiente en su contenido, para
caracterizar a profundidad el problema, y la
orientación de acciones en un marco de discreción,
no satisfacen la complejidad del momento.
Tal vez una expresión de ese peligro latente la
encontramos en lo siguiente:
“En una encuesta con jóvenes negros, en 1994, el 16%
de los mas jóvenes considero que era necesaria una
organización racial solo de negros.
“
Al mismo tiempo, la atención a la individualidad es muy
importante, porque desde esa perspectiva, cada
persona que lucha por mejorar, no lo hace en
abstracto sino desde su condición social. Ello
contribuye a la sociedad y a la autoestima del grupo,
colaborando también con la construcción de los
paradigmas, que son tan importantes en la batalla
por la superación de toda forma de discriminación. Para
los negros y mestizos cubanos, ello tiene un
significado crucial, por cuanto, en ninguno como en
estos grupos, se pone tan claramente de manifiesto la
falta de autoestima y la tendencia a “destacarse por lo
negativo”.
El grupo racial blanco también necesita de esa
conciencia, aunque por lo general no es el
discriminado; no es el “doliente directo”, mas allá de
que el desarrollo de una nueva realidad social haya
logrado introducir en la conciencia individual de
muchas personas una ética antidiscriminatoria. Pero
para el negro y el mestizo se trata de algo vital. Al
blanco le cuesta mas trabajo adquirir esa conciencia,
porque no confronta directamente con la discriminación
por el color de la piel. Entonces, ¿Cómo inculcarle al
blanco, que el también desempeña un papel importante
para que el negro y el mestizo no sean discriminados?
Pensamos que ello solo puede lograrse sobre la base de
trabajar fuertemente por una “cultura de la inclusión”.
Que no ha sido precisamente lo que durante siglos, antes
de llegar a la etapa revolucionaria después de 1959,
había caracterizado a la cultura cubana. Entonces, se
trata también de una lucha por terminar de desterrar
de nuestra cultura el componente racista con que
esta nació.
Lo
contrario de lo aquí expresado, trae consecuencias muy
negativas desde el punto de vista social, porque
cualquier negro o mestizo, aun en la Cuba de hoy, que
pretenda olvidar que lo es, o que pretenda asumirse como
lo que no es, puede quedar defraudado por la realidad y
esa frustración lo puede llevar al racismo, al adoptar
entonces la actitud de discriminar a los que lo
discriminan, vía por la cual el problema no tendría
solución.
Todo
ello hace muy necesario también luchar contra el
“Blanqueamiento “, que ha sido otro de los lastres
negativos dentro de nuestra cultura. Presente, como
aspiración, en todos los grupos raciales, y que aun
ocupa espacio dentro de nuestro sistema educacional.
Lamentablemente, aun en la Cuba de hoy, se puede ser
racista y no pagar compensación alguna por ello. Ser
racista no es un obstáculo para integrar el Partido
Comunista de Cuba, ni acceder a los más altos niveles
de poder y de reconocimiento social. Pues la
calificación del individuo esta dejada a la
“espontaneidad del merito”, sin que este ultimo pueda
ser cuestionado, como resultado de no aceptar la
inclusión y la diversidad, como piedras angulares
del proyecto social de la revolución.
Por lo
cual, hoy en Cuba no tiene mucha implicación política
ni social ser racista, si ello puede ser
convenientemente ocultado en las interioridades del
propio grupo racial, la familia o los amigos íntimos.
Cirscuntancia de la cual proviene en parte, el grado de
hipocresía y de cinismo con que no pocos cubanos, de
todos los grupos raciales, aun enfocan el problema
racial. Pero es difícil que alguien se reconozca
racista, porque en el fondo de su alma, todo el mundo
tiene la conciencia de que ello es malo. Un ejemplo de
ese cinismo lo podemos encontrar en la anécdota
siguiente:
Tengo
un amigo( blanco) de muchos años, que me dijo, “ ¿para
qué tu quieres que los negros estén mas en la
televisión?, si ya tienen un canal para ustedes solos:
el Deportivo”.
Entonces, solo llevar el tema de nuevo al discurso
publico y ampliar el marco del debate
científico-académico, puede quebrar esa “suerte de
hipocresía”, que no tiene nada que ver con una ética
verdaderamente revolucionaria. Un debate amplio, puede
contribuir a esclarecer y a combatir los prejuicios
y estereotipos negativos, sobre todo, ayudando
paralizar y arrinconar a los que están en el lado
opuesto. Todo lo cual forma parte de la lucha por
superar la herencia de la cultura burguesa, dentro de la
cual el racismo se encuentra cómodamente instalado.
Prácticamente a nadie se le ocurre discriminar
abiertamente a alguien por ser mujer; mientras que en
nuestras calles es frecuente escuchar frases
peyorativas sobre los negros, incluso, dirigidas por
los propios negros, hacia su grupo racial.
Dialécticamente hablando, el hecho de que la tendencia
dentro del problema racial en Cuba haya sido hacia la
integración, también ha tenido sus inconvenientes.
Porque el slogan de “todos somos iguales”, fue parte
también de la demagogia republicana frente al
racismo. Además, el hecho de que la revolución, durante
muchos años, haya dado el asunto como resuelto,
declarando un largo periodo de silencio, en
realidad, ha tendido a crear mas problemas que los que
ha resuelto.
Si la sociedad cubana hubiera logrado continuar el ritmo
socioeconómico de la primera mitad de los años
ochenta, el problema racial tal vez no hubiera
reemergido con la fuerza que ahora lo ha hecho. Pero la
crisis económica de los años 90 lo hizo salir. Lo saco
a la superficie con la virulencia y el impacto
psicosocial propios de aquellas cosas, que
consideradas como resueltas, realmente no lo están.
“El racismo, consustancial a una sociedad que había
surgido con la opresión de unos grupos étnicos sobre
otros, dio lugar a prejuicios donde se unen y confunden
lo socioeconómico y lo racial, con las relaciones
sociales muy marcadas por él “.
Sin embargo, la propia dinámica social, signada por un
proceso de lucha de negros y mestizos por sus
reivindicaciones sociales, varias conspiraciones
antiesclavistas, la paulatina formación de una masa de
negros y mestizos libres, el cimarronaje y tres
Guerras de Independencia, en los marcos de un sistema
colonial que aceptaba la compra de su libertad por
parte del esclavo y de una cierta aceptación a la
convivencia con las culturas venidas de África,
generaron un proceso lento y doloroso, pero continuo,
de integración racial de la sociedad cubana, que no ha
concluido aun. En realidad “ El Ajiaco “ no esta aun
terminado. Incluso, tenemos personas que no se sienten
nadando en la olla. Dentro de esta ultima hay carnes y
viandas, que son mas que las que hubiésemos imaginado
antes de la crisis de los años noventa, y que aun no
se han ablandado. Por tanto, debemos todavía
mantenerlo al fuego, (oponiéndonos muy de cerca a los
que quisieran disminuir la intensidad de la llama);
revolviéndolo con fuerza para que termine de
cocinarse.
Por lo cual, el ajiaco vale para nosotros, no tan solo
por sus resultados esperados, sino por el proceso mismo
de la cocedura. Realidad, esta ultima, que no todos
estamos de acuerdo en asumir, pero que resulta de
importancia vital interiorizarlo y trabajar por su
comprensión, en medio de la lucha que todavía
debemos librar por la consolidación de la nación.
Tal vez sea Cuba uno de los pocos países del mundo,
donde negros, blancos y mestizos comparten mas
espacios comunes en el orden geográfico, social,
cultural y político. Donde la mezcla es la regla,
acelerado ello por una Revolución radical y
extraordinariamente humanista, que declaro la guerra a
la discriminación de todo tipo, a la pobreza y a la
desigualdad, hasta el mismo borde del igualitarismo.
No es difícil aceptar, de que Cuba es el país donde
más se ha hecho y continua haciendo, contra la
discriminación, por la igualdad y la justicia social.
Pero la tendencia evidente a la integración racial y
social en general, acelerada y amplificada por la
revolución, en el contexto de una falta de atención
directa a la cuestión racial, ha operado también como
una “cierta trampa”, que ha traído como resultado la
percepción “ idealista” de considerar que el
racismo, los prejuicios y la discriminación racial, ya
habían desaparecido, o que al menos estaban
desapareciendo a un ritmo mayor del que en realidad
estaba teniendo lugar. Muchos factores integradores han
actuado durante estos mas de cuarenta años en
Revolución, para hacernos creer que esa “lacra” del
racismo( como la califico Fidel Castro en marzo de 1959)
podía desaparecer tan rápido. Pero a
partir de la segunda mitad de
los años ochenta la situación cambio dramáticamente
En medio de las nuevas condiciones, generadas por la
crisis económica, del periodo que comenzó especialmente
hacia la segunda mitad de los años ochenta, se
hizo evidente que son negros y mestizos los que
más han padecido, en su mayoría, como parte de la
población más vulnerable económicamente y por el
resurgir de los prejuicios y la discriminación racial.
Siendo hoy, los que como grupo, cualitativamente, mas
dificultades enfrentan.
Negros y mestizos, desde 1959, habían sido muy
defendidos por el Estado, lo cual les infundía
una extraordinaria confianza; porque nunca antes los
negros y mestizos habían podido contar con un Estado
y un gobierno que los representara y bregara por sus
intereses. Junto a ese esfuerzo institucionalizado, la
nueva conciencia ético-moral antidiscriminatoria, que
emergió de los cambios socioeconómicos y políticos,
ayudo mucho también. Pero cuando la crisis económica
llego, proporcionalmente entre los negros y mestizos
se encontraba aun la masa fundamental de los que
más lejos estaban de alcanzar un proyecto de vida.
“El color de la piel”, no puede ser olvidado, es una
nefasta herencia de la esclavitud, muy fuerte, que se
asentó como un hito e instrumento de diferenciación
social, que la republica profundizo, por lo que resulta
ser, aunque no se quiera, una variable de obligada
consideración.
Esta afirmación anterior, se ve reforzada a partir de
que una concepción como la cubana, acerca del papel
dinámico que desempeña la política social sobre el
desarrollo económico, lo que obliga de manera especial
a que los problemas de la pobreza, la vulnerabilidad y
la desigualdad social, sean atacados a fondo.
Tales problemas como sabemos, se ha evidenciado que
están fuertemente ligados al color de la piel,
mezclándose a la vez con asuntos relativos a los
estereotipos negativos, la discriminación y el racismo,
que afectan seriamente a negros y mestizos como
personas y como grupos poblacionales.
Por tanto, tales espacios de vulnerabilidad social,
estas disfuncionalidades, no pueden ser resueltas sino
se toman en consideración los problemas relativos al
color de la piel.
Sin embargo, parece haber existido al respecto cierta
“resistencia “, que ha impedido o, al menos ha
obstaculizado, los estudios sociodemográficos, en los
que el color de la piel haya sido considerado como
una variable rectora. Aun hoy en Cuba, no es difícil
encontrar trabajos científicos que se refieren a la
población cubana, donde esta no es clasificada por el
color de la piel. Por lo cual, tales análisis se
quedan a medias.
Cuba, país unietnico y multirracial, ha recogido
con cierta sistematicidad información sobre el color de
la piel de sus habitantes, desde los años tempranos de
su historia censal hasta hoy, pero estos datos, sobre
todo en los años recientes, no han permitido hacer
estudios globales de fondo.
Es cierto, que mirada de conjunto, la sociedad cubana y
sus instituciones, en especial el Partido Comunista de
Cuba, defienden los derechos de negros y mestizos en
la Cuba de hoy. Pero no hubiera sido nada negativo, que
ellos mismos, negros y mestizos, por sus propios medios
y esfuerzos, luchasen también, en estrecha coordinación
con la estructura cultural y política del Estado,
para eliminar la lacra del racismo de la sociedad,
como parece estarse abriendo paso, aunque muy
lentamente todavía, en los últimos años.
No es posible desaprovechar la oportunidad de que,
por primera vez en la historia de Cuba, los negros y
mestizos tienen la real posibilidad de dejar de ser
discriminados; de compartir con los blancos en igualdad
de condiciones los destinos de la nación y de ocupar
el lugar que les corresponde dentro de una sociedad
multirracial, la que quiérase o no, se abre paso, a
pesar de todo lo que por largos años de historia las
clases dominantes y sus aliados, hicieron por tratar de
“blanquearla”.
Una dinámica social, respecto a la cuestión racial, como
la mas arriba considerada, lleva implícito la necesidad
de una comprensión a fondo, de que conciencia racial en
negros y mestizos, e incluso, cierta institucionalidad
de esa conciencia, no llevan aparejados necesariamente
división social; sobre todo en una sociedad cubana como
la actual.
Lo que sí lleva implícito una afectación muy seria a la
unidad nacional lograda, es que los estereotipos, los
prejuicios raciales, el racismo y la discriminación,
que ellos traen aparejados, puedan continuar ampliando
su espacio dentro de la sociedad cubana actual e
incluso llegar a reinstalarse en la macro
conciencia social.
Ciudad de La habana, agosto del 2005.
El ensayo que aquí presentamos, es una muy apretada
síntesis de algunos de los asuntos tratados en el libro
“La problemática racial cubana actual: consideraciones
para un modelo de análisis”, actualmente en proceso de
publicación, por la Fundación ” Fernando Ortiz “. (
Nota del Autor) |