|
El olor acre del humo no se había disipado
completamente cuando los peritos consiguieron abrir
con una sierra eléctrica la puerta del ascensor, y
se hallaron ante los cuerpos calcinados e
irreconocibles de tres hombres. Media hora antes,
una potente explosión había sacudido hasta los
cimientos del Meliá Varadero, provocando una ola de
pánico entre las decenas de turistas que a esa hora
atestaban el vestíbulo del hotel. La explosión había
sacado de su sueño a los tres soldaditos que yacían
acurrucados en la fosa común que compartían desde
hacía un siglo atrás en las faldas de la Loma de San
Juan, escenario de una de las últimas batallas de la
Guerra del 95. Un obús disparado por una cañonera
española había sido desviado de su trayectoria por
la onda expansiva de otra andanada procedente de un
acorazado norteamericano, y los había alcanzado de
lleno cuando iban al cuerpo a cuerpo. Los
investigadores de criminalística empezaron a
trabajar de inmediato. Los restos de la vestimenta
de uno de los cuerpos se diferenciaban
ostensiblemente de los otros dos; lo que parecía ser
trozos de un traje sastre, y unos caros y
achicharrados zapatos de vestir, llamaron la
atención del oficial forense antes de levantar los
cuerpos. ¿El gerente sigue sin aparecer? ¡Juan,
Juan! ¡Despiértate! ¿Dónde estás, Juan? ¿Qué fue
eso? No me molestes, Johnny, déjame dormir, que eso
pudo ser cualquier cosa. ¡Oye lo que dice éste tú…,
primera vez en cien años que volvemos a oír una
explosión, ¿qué le pasa al americano, Juan? A ver,
dime qué tienes. John Browning, el turista
americano, ingresó a Cuba el día 13 procedente de
Canadá, en su primer viaje a la isla. Permiso
coronel, mire esto, el trocito de metal retorcido
que encontramos incrustado en el panel del techo del
elevador resultó ser el distintivo que llevaba en su
traje el gerente español, lo enderezamos, le
quitamos el tizne y pone clarito: Juan Izquierdo,
Gerente General. Señores, uno sólo a la vez,
que así no se puede pensar ¿Y el otro cuerpo? Bueno,
hemos revisado dos veces las listas, y el hotel no
tenía registrada a otra persona, es decir… que yo
estoy casi casi seguro de que no es ni otro huésped
ni un empleado. Juan, por favor, atiéndeme, te dije
hace tiempo que lo nuestro tuvo que ser una
maldición. La calavera del español miró con sorna al
criollo. Sí, no me mires así, tú te ibas a casar y
te agarraron y te metieron en el último barco con
tropas que salió de España para acá. Me cambiaron
por el hijo del panadero de la aldea, joder… Y yo
much pior, brother, que me apuntar voluntaria en el
marine corps, huyéndole al padre de la
pelirroja crazy aquella de Memphis loca, porque mi
dicen que a la fucking guerra le queda nada… nothing,
¡fuck! Y escupe un terruño el americano. Mira
Juanito —dice el español— el único que lleva cien
años jodido aquí eres tú, que pensabas que acabando
la guerra con grados de sargento ibas a ser persona,
pero igual te mató el cañonazo, yo no, yo siempre
tuve mala suerte y en aquel minuto yo sabía que si
no era un machetazo tuyo era un bayonetazo del
gringo éste. Ya les avisamos a los gringos de la
oficina de intereses y van a reconocer el cuerpo de
mister Browning en La Habana, en medicina legal. ¿Y
a quién viste para el español, Renato? El
representante en Cuba de la cadena Meliá y el cónsul
español van a hacerse cargo de los restos de
Juan Izquierdo, ¡que mala suerte la del gallego ése
tú, lo eligen por méritos, lo mandan pa’ Cuba y ¡bum!
lo mata la CIA. ¿Hasta qué hora hay que esperar por
las huellas dactilares coronel? Si fuera por mí ni
un minuto más…yo ya estoy seguro de que el otro
cuerpo es de un cubano. ¿Por qué está tan seguro?
Porque si fuera extranjero, a estas horas
Inmigración ya habría aportado algo, olvídate, el
tercero es un terrorista cubano, y mal entrenado por
cierto, ¿a quién le explota una bomba encima en un
ascensor, compadre? Lo gracioso es que la vi venir,
sí, no se rían, yo sentí un silbido y vi la bala de
cañón y na’ más me dio tiempo de gritar ¡carajovivacubalib..!
Yeah yeah, yo te oía clarita clarita y te ver parada
mirando el cielo y piensa cubano taloco, cubano nuts
y cuando le apuntar al gallego ¡bum!. No jodas
Juanito, qué bala de cañón ni qué demonios si ya yo
te había dado un tiro en la cabeza, a ver, sacude el
cráneo para oír como suena dentro el plomo. Gallego…
que yo te respeto… y en cien años no se te había
ocurrido jeringarme así ¿qué tiro ni ocho cuartos,
si tú ni me viste venir? Yeah yeah… la sargento
explorador mambí que corre directica adonde caen los
cañonazos de las barcos americanos ¡jo jo jo! ríe
convulsivamente el marine, señalándolo con su seca
falange, y Juan revuelve con rabia su osamenta en la
oscuridad de la fosa. El modus operandi no
parece ser el mismo de los otros atentados, ya
sabemos que la carga no estaba junto a los cuerpos
sino fuera, en el techo del elevador, así que tal
vez le explotó accidentalmente al terrorista, pues
hay indicios de que hubo lucha, forcejeo, al menos
entre el español y el hombre sin identificar, los
restos de tela sin quemar que aparecieron en la mano
apretada del cadáver del americano corresponden al
pantalón del otro, más la postura inusual del
cadáver del supuesto terrorista, con medio cuerpo
fuera, como si hubiera estado tratando de escapar
por la escotilla de emergencia del ascensor,
sugieren que el hijo de puta fue sorprendido por el
gerente en el momento en que ponía la bomba, y que
hubo lucha ¿no? el americano estaba destrozado, pero
agarrado a las piernas del otro, y los peritos
aseguran que uno de los tres detuvo el elevador una
fracción de segundo antes de la explosión. El
coronel asiente en silencio, como aprobando la
hipótesis del investigador. En ese momento yo lo
único que pensé fue en que había dejado preñada a
Amalia, mi mujer, en el hospital de sangre de
Bayamo, ¿y tú, gaito, tuviste tiempo de pensar en
algo? Y quién te ha dicho a ti que esta gallego
pensar alguna cosa nunca Juanito, don’t fuck me! Yo
sí me pensar todo la tiempo de Amy en Memphis,
cuando decirme a mí que va tener my baby, y yo salir
disparada para Cuba. Ya que vosotros confiesan, os
diré que a mi Amelia yo también le dejé con un
problemita, que aquel día del cañonazo debía tener
unos tres meses… nada más me dio tiempo de pedirle
que le pusiera como yo. Los de Guardafronteras
acaban de llamar, dicen que encontraron una lancha
rápida escondida en un canalizo de un cayo a tres
millas de Varadero, que hay una Uzi, tres granadas,
unos binoculares de visión nocturna, una lata con
gasolina que alcanza para regresar a alta mar, ropa
seca de civil y lo más importante, un pasaporte
americano a nombre de Juan Aparicio. ¿Qué le dije
teniente? el otro muerto vino de la Florida, ¿a que
sí? Se habían quedado callados un buen rato como
hacían siempre al recordar. El calor era
insoportable a esa hora en Santiago de Cuba, y el
silencio pastoso de la fosa común fue roto por el
español. Entonces resulta que los tres tenemos
familia allá afuera. Bueno, yo nunca decir nada para
no dar una cargo de conciencia adicional a mis
queridas compañeros de infortu… nio ¿se dice así,
infortunio, okay? Pero sí, yo tener very big family,
mijo John fundar beautiful familia en Colorado y yo
ya tengo hasta un biznieta que pobre no tiene
ninguno salud y le duelen los huesos en invierno y
ciertamente él querer venir a Cuba aunque tenga que
pagar una multa al volver a united states ¿y tú,
gallego? Ya que cuentas lo tuyo… yo también tengo un
biznieto, pero eso no es lo mejor… —y hace una pausa
sopesando el efecto del suspense en los otros dos.
Déjate de misterios, español y suéltalo ya, ¡hombre!
Lo mejor es que Juan, mi biznieto, va a venir a
verme, es el único de la familia que puede venir a
verme. ¡Oye eso Johnny, el gallego va a tener
visita! Mi piensa que a lo mejor my Johnny biznieta
se decide romper stupid embargo y también mi visitar
some day ¿y tú no tener familia, Juanito? El cubano
no responde, no quiere responder, no va a responder,
es demasiada la vergüenza que le da responder esa
pregunta. ¿Qué tú dices Renato? Lo que oye coronel,
los tres fallecidos en el atentado no estaban allí
por casualidad. A ver, a ver explícame eso, pero
bien despacito a ver si te entiendo ¿sí? Déjeme ver
cómo se lo digo. El americano John Browning hacía
años que quería venir a Cuba a verse una enfermedad
ortopédica, porque el tratamiento en Estados Unidos
le costaba una barbaridad, pero además, le había
dicho a sus hijos que quería visitar la tumba de su
bisabuelo, un marine yanqui que murió en 1898 en
Santiago de Cuba, al final de la guerra. ¿Y eso qué
tiene que ver con los demás? No se impaciente
coronel, no se impaciente, el español Juan Izquierdo
hizo en los últimos años una brillante carrera en la
cadena Meliá con la mirada fija en Cuba, trabajó
muchísimo soñando con que lo iban a premiar
enviándolo a dirigir ese hotel nuevo en Varadero y
lo consiguió. ¿…? Que Juan Izquierdo es el nombre de
un soldado español que también cayó en la Loma de
San Juan en 1898, el gerente estaba muy contento
porque al día siguiente del atentado iba a visitar
Santiago de Cuba. Interesante, muy interesante…
pero, ¿y el terrorista? Juan Aparicio Inclán, hijo
de Juan Aparicio Vélez, terrateniente que murió
cuando vino como mercenario en Playa Girón, nieto
del senador Juan Aparicio, del 4 de septiembre,
batistiano desde el 33, y biznieto de Juan Aparicio
Valdés, sargento del Ejército Libertador que murió
en combate el mismo día que los otros en… la Loma de
San Juan, y que fue ascendido póstumamente a alférez
por el General Calixto García. ¡No me jodas! No lo
jodo, coronel. Don’t fuck me! ¡Mentirosa, guajiro
mentirosa! ¡No me jodas Juanito…! ¿cómo que no
tienes familia, joder!? ¡¡NO TENGO FAMILIA, NO
TENGO FAMILIA, NO TENGO FAMILIA!!! |