Año V
La Habana
2006

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Estigma
Enriquito Núñez Rodríguezr


El olor acre del humo no se había disipado completamente cuando los peritos consiguieron abrir con una sierra eléctrica la puerta del ascensor, y se hallaron ante los cuerpos calcinados e irreconocibles de tres hombres. Media hora antes, una potente explosión había sacudido hasta los cimientos del Meliá Varadero, provocando una ola de pánico entre las decenas de turistas que a esa hora atestaban el vestíbulo del hotel. La explosión había sacado de su sueño a los tres soldaditos que yacían acurrucados en la fosa común que compartían desde hacía un siglo atrás en las faldas de la Loma de San Juan, escenario de una de las últimas batallas de la Guerra del 95. Un obús disparado por una cañonera española había sido desviado de su trayectoria por la onda expansiva de otra andanada procedente de un acorazado norteamericano, y los había alcanzado de lleno cuando iban al cuerpo a cuerpo. Los investigadores de criminalística empezaron a trabajar de inmediato. Los restos de la vestimenta de uno de los cuerpos se diferenciaban ostensiblemente de los otros dos; lo que parecía ser trozos de un traje sastre, y unos caros y achicharrados zapatos de vestir, llamaron la atención del oficial forense antes de levantar los cuerpos. ¿El gerente sigue sin aparecer? ¡Juan, Juan! ¡Despiértate! ¿Dónde estás, Juan? ¿Qué fue eso? No me molestes, Johnny, déjame dormir, que eso pudo ser cualquier cosa. ¡Oye lo que dice éste tú…, primera vez en cien años que volvemos a oír una explosión, ¿qué le pasa al americano, Juan? A ver, dime qué tienes. John Browning, el turista americano, ingresó a Cuba el día 13 procedente de Canadá, en su primer viaje a la isla. Permiso coronel, mire esto, el trocito de metal retorcido que encontramos incrustado en el panel del techo del elevador resultó ser el distintivo que llevaba en su traje el gerente español, lo enderezamos, le quitamos el tizne y pone clarito: Juan Izquierdo, Gerente General. Señores, uno sólo a la vez, que así no se puede pensar ¿Y el otro cuerpo? Bueno, hemos revisado dos veces las listas, y el hotel no tenía registrada a otra persona, es decir… que yo estoy casi casi seguro de que no es ni otro huésped ni un empleado. Juan, por favor, atiéndeme, te dije hace tiempo que lo nuestro tuvo que ser una maldición. La calavera del español miró con sorna al criollo. Sí, no me mires así, tú te ibas a casar y te agarraron y te metieron en el último barco con tropas que salió de España para acá. Me cambiaron por el hijo del panadero de la aldea, joder… Y yo much pior, brother, que me apuntar voluntaria en el marine corps, huyéndole al padre de la pelirroja crazy aquella de Memphis loca, porque mi dicen que a la fucking guerra le queda nada… nothing, ¡fuck! Y escupe un terruño el americano. Mira Juanito —dice el español— el único que lleva cien años jodido aquí eres tú, que pensabas que acabando la guerra con grados de sargento ibas a ser persona, pero igual te mató el cañonazo, yo no, yo siempre tuve mala suerte y en aquel minuto yo sabía que si no era un machetazo tuyo era un bayonetazo del gringo éste. Ya les avisamos a los gringos de la oficina de intereses y van a reconocer el cuerpo de mister Browning en La Habana, en medicina legal. ¿Y a quién viste para el español, Renato? El representante en Cuba de la cadena Meliá y el cónsul español van a hacerse cargo de los restos de Juan Izquierdo, ¡que mala suerte la del gallego ése tú, lo eligen por méritos, lo mandan pa’ Cuba y ¡bum! lo mata la CIA. ¿Hasta qué hora hay que esperar por las huellas dactilares coronel? Si fuera por mí ni un minuto más…yo ya estoy seguro de que el otro cuerpo es de un cubano. ¿Por qué está tan seguro? Porque si fuera extranjero, a estas horas Inmigración ya habría aportado algo, olvídate, el tercero es un terrorista cubano, y mal entrenado por cierto, ¿a quién le explota una bomba encima en un ascensor, compadre? Lo gracioso es que la vi venir, sí, no se rían, yo sentí un silbido y vi la bala de cañón y na’ más me dio tiempo de gritar ¡carajovivacubalib..! Yeah yeah, yo te oía clarita clarita y te ver parada mirando el cielo y piensa cubano taloco, cubano nuts y cuando le apuntar al gallego ¡bum!. No jodas Juanito, qué bala de cañón ni qué demonios si ya yo te había dado un tiro en la cabeza, a ver, sacude el cráneo para oír como suena dentro el plomo. Gallego… que yo te respeto… y en cien años no se te había ocurrido jeringarme así ¿qué tiro ni ocho cuartos, si tú ni me viste venir? Yeah yeah… la sargento explorador mambí que corre directica adonde caen los cañonazos de las barcos americanos ¡jo jo jo! ríe convulsivamente el marine, señalándolo con su seca falange, y Juan revuelve con rabia su osamenta en la oscuridad de la fosa. El modus operandi no parece ser el mismo de los otros atentados, ya sabemos que la carga no estaba junto a los cuerpos sino fuera, en el techo del elevador, así que tal vez le explotó accidentalmente al  terrorista, pues hay indicios de que hubo lucha, forcejeo, al menos entre el español y el hombre sin identificar,  los restos de tela sin quemar que aparecieron en la mano apretada del cadáver del americano corresponden al pantalón del otro, más la postura inusual del cadáver del supuesto terrorista, con medio cuerpo fuera, como si hubiera estado tratando de escapar por la escotilla de emergencia del ascensor, sugieren que el hijo de puta fue sorprendido por el gerente en el momento en que ponía la bomba, y que hubo lucha ¿no? el americano estaba destrozado, pero agarrado a las piernas del otro, y los peritos aseguran que uno de los tres detuvo el elevador una fracción de segundo antes de la explosión. El coronel asiente en silencio, como aprobando la hipótesis del investigador. En ese momento yo lo único que pensé fue en que había dejado preñada a Amalia, mi mujer, en el hospital de sangre de Bayamo, ¿y tú, gaito, tuviste tiempo de pensar en algo? Y quién te ha dicho a ti que esta gallego pensar alguna cosa nunca Juanito, don’t fuck me! Yo sí me pensar todo la tiempo de Amy en Memphis, cuando decirme a mí que va tener my baby, y yo salir disparada para Cuba. Ya que vosotros confiesan, os diré que a mi Amelia yo también le dejé con un problemita, que aquel día del cañonazo debía tener unos tres meses… nada más me dio tiempo de pedirle que le pusiera como yo. Los de Guardafronteras acaban de llamar, dicen que encontraron una lancha rápida escondida en un canalizo de un cayo a tres millas de Varadero, que hay una Uzi, tres granadas, unos binoculares de visión nocturna, una lata  con gasolina que alcanza para regresar a alta mar, ropa seca de civil y lo más importante, un pasaporte americano a nombre de Juan Aparicio. ¿Qué le dije teniente? el otro muerto vino de la Florida, ¿a que sí? Se habían quedado callados un buen rato como hacían siempre al recordar. El calor era insoportable a esa hora en Santiago de Cuba, y el silencio pastoso de la fosa común fue roto por el español. Entonces resulta que los  tres tenemos familia allá afuera. Bueno, yo nunca decir nada para no dar una cargo de conciencia adicional a mis queridas compañeros de infortu… nio ¿se dice así, infortunio, okay? Pero sí, yo tener very big family, mijo John fundar beautiful familia en Colorado y yo ya tengo hasta un biznieta que pobre no tiene ninguno salud y le duelen los huesos en invierno y ciertamente él querer venir a Cuba aunque tenga que pagar una multa al volver a united states ¿y tú, gallego? Ya que cuentas lo tuyo… yo también tengo un biznieto, pero eso no es lo mejor… —y hace una pausa sopesando el efecto del suspense en los otros dos. Déjate de misterios, español y suéltalo ya, ¡hombre! Lo mejor es que Juan, mi biznieto, va a venir a verme, es el único de la familia que puede venir a verme. ¡Oye eso Johnny, el gallego va a tener visita! Mi piensa que a lo mejor my Johnny biznieta se decide romper stupid embargo y también mi visitar some day ¿y tú no tener familia, Juanito? El cubano no responde, no quiere responder, no va a responder, es demasiada la vergüenza que le da responder esa pregunta. ¿Qué tú dices Renato? Lo que oye coronel, los tres fallecidos en el atentado no estaban allí por casualidad. A ver, a ver explícame eso, pero bien despacito a ver si te entiendo ¿sí? Déjeme ver cómo se lo digo. El americano John Browning hacía años que quería venir a Cuba a verse una enfermedad ortopédica, porque el tratamiento en Estados Unidos le costaba una barbaridad, pero además, le había dicho a sus hijos que quería visitar la tumba de su bisabuelo, un marine yanqui que murió en 1898 en Santiago de Cuba, al final de la guerra. ¿Y eso qué tiene que ver con los demás? No se impaciente coronel, no se impaciente, el español Juan Izquierdo hizo en los últimos años una brillante carrera en la cadena Meliá con la mirada fija en Cuba, trabajó muchísimo soñando con que lo iban a premiar enviándolo a dirigir ese hotel nuevo en Varadero y lo consiguió. ¿…? Que Juan Izquierdo es el nombre de un soldado español que también cayó en la Loma de San Juan en 1898, el gerente estaba muy contento porque al día siguiente del atentado iba a visitar Santiago de Cuba. Interesante, muy interesante… pero, ¿y el terrorista? Juan Aparicio Inclán, hijo de Juan Aparicio Vélez, terrateniente que murió cuando vino como mercenario en Playa Girón, nieto del senador Juan Aparicio, del 4 de septiembre, batistiano desde el 33, y biznieto de Juan Aparicio Valdés, sargento del Ejército Libertador que murió en combate el mismo día que los otros en… la Loma de San Juan, y que fue ascendido póstumamente a alférez por el General Calixto García. ¡No me jodas! No lo jodo, coronel. Don’t fuck me! ¡Mentirosa, guajiro mentirosa! ¡No me jodas Juanito…! ¿cómo que no tienes familia, joder!? ¡¡NO TENGO FAMILIA, NO TENGO FAMILIA, NO TENGO FAMILIA!!!

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