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“¿Cómo
captar la imagen total de un hombre tan real y a la vez
tan inapresable? Un hombre que ha marcado el siglo XX
con una presencia imborrable y única y que va en camino
de trazar la brecha por donde vamos a andar en el XXI.
Un cubano universal que ya va viviendo al galope con su
leyenda. Para algunos un monstruo sagrado de la política
internacional; para nosotros, sencillamente Fidel”.
Palabras del Premio Nacional de Literatura Miguel
Barnet, que resumen todo el sentir de quienes vivieron
instantes trascendentes como los transcurridos durante
la inauguración de la exposición “Momentos”, un
sencillo, pero profundo homenaje al indiscutible líder
de la Revolución Cubana.
La
Fototeca de Cuba organizó la muestra que quedó abierta
al público en la tarde del 11 de agosto con la presencia
de Abel Prieto, Ministro de Cultura; Frei Betto, teólogo
brasileño amigo de la Isla; Tubal Paéz, Presidente de la
Unión de Periodistas de Cuba, entre otras
personalidades.
La
exposición nos ofrece un recorrido por instantes de la
trayectoria de nuestro Comandante, captados por algunos
de los más reconocidos artistas del lente como Osvaldo
Salas, Alberto Korda, Liborio Noval, Roberto Salas, Luis
Piercer, Raúl Corrales, Ernesto Fernández, José Agraz,
Mario Collado, José Tabío, Ocaña, Paco Altuna, entre
otros.
Esas
excelentes obras de arte mostradas al espectador, poseen
una significación que trasceinde lo puramente artístico.
Presenciamos la seguridad, el valor, la firmeza de un
hombre, grande sin dudas, de un guía que ha sabido junto
a su pueblo enfrentar los más arduos desafíos y defender
los principios más justos de la humanidad.
“Fidel
nos ha dado una patria que tantas veces estuvo en
peligro de convertirse en protectorado norteamericano.
Nos ha puesto de frente al espejo donde por vez primera
nos reconocemos en todos nuestros atributos. Su imagen
es una e indivisible, múltiple y diversa a la vez. Y
ante ese espejo cóncavo su propia figura en un juego de
contrastes que evocan la luz interior, es la de un ser
iluminado hasta en sus más secretas galerías. Me
pregunto, nos preguntamos, ajenos a toda consideración
política: ¿Cómo estar sin Fidel? Por la gracia de Dios,
o quién sabe si por la de los orishas, estamos con él y
él estará con nosotros por mucho tiempo como cifra
cotidiana en nuestra vida. Si como dicen los griegos, la
imagen es la persona y se recrea en su ser más recóndito
e insondable, en estas imágenes está el hombre
pluridimensional en su más acabada hechura. Un Fidel
Castro visto por lentes disímiles, a caballo entre la
épica y la lírica. Un Fidel en diversos planos, en
acciones variadas, en momentos de intimidad y sosiego,
de clamor y de lucha. Todos ellos adheridos como una
sustancia viscosa e indeleble a la historia; y no digo
solo a la nuestra, sino a la de nuestra época”.
No
hace falta buscar otras expresiones más acordes que las
del propio Barnet, para definir el aliento y la esencia
de “Momentos”. Un espejo donde mirarnos los cubanos que
hemos resistido las más duras pruebas por defender
nuestra independencia.
Frei
Betto, visiblemente deslumbrado con esas instantáneas de
un hombre al que admira y quiere profundamente, se
sobrepuso a su emoción y defendió el carácter de
irreversibilidad de la gesta libertadora encabezada por
Fidel, afirmando a la prensa que lo asediaba a
preguntas: “La Revolución está consolidada, estabilizada
y no depende de un hombre o una mujer. Está más que
consolidada. La transición se produjo en este país en
1959 y he visto que todo está aquí muy tranquilo y el
pueblo más unido ahora”.
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Para
quienes asistieron al acto inaugural “Momentos”, debe
haber resultado “una linda exposición”, como la definió
Abel Prieto. “Son fotos poco conocidas, y realmente es
un panorama muy completo de distintos tiempos de la vida
de Fidel. Hay momentos mágicos, y la fotografía cubana
de las décadas del 60 y 70, tiene una curiosa capacidad
para mezclar lo testimonial con algo que es como un
extra. Hay fotos que son realmente mágicas: aquella de
Korda: el perfil de Fidel en un avión; otras de Salas y
de Liborio”.
Una
sensibilidad única signa a cada una de las instantáneas
incluidas en esta muestra, testimonio fiel de nuestros
triunfos y victorias. Su rostro está ahí, irradiando
certidumbres y axiomas propios de nuestra cotidianidad y
estará por siempre porque, como asegura Miguel Barnet:
“La nueva hornada de artistas de la fotografía” debe
tener “preparado el lente, que todavía quedan muchas
imágenes que tomar de nuestro Comandante en Jefe”. |