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En saludo al
aniversario 20 de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), y
con el auspicio de la Unión de Jóvenes Comunistas y el
Instituto Cubano del Libro, más de 30 jóvenes
escritores y artistas de todo el país recorrieron por
estos días varios sitios históricos del oriente cubano
ubicados en las provincias de Guantánamo, Santiago de
Cuba, Granma y Holguín asociados a la ruta que
recorrieran Martí y Gómez desde su desembarco en
Playitas hasta la caída en combate del Maestro, el 19 de
mayo de 1895. El recorrido, devenido acto de homenaje
al Héroe Nacional y su inconmensurable legado, incluyó
también otros sitios de relevancia histórica
relacionados con nuestra más reciente gesta libertaria.
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Durante el emotivo
encuentro inicial, sostenido con la Brigada de la
Frontera en las inmediaciones de la Base Naval de
Guantánamo, Alpidio Alonso, presidente de la AHS, reveló
el origen de esta singular travesía: “La idea nació de
la doctora Graciella Pogolotti, quien sugirió a Playitas
de Cajobabo para el inicio del periplo”. A la mañana
siguiente, luego de una larga estancia en las arenas
donde hace más de un siglo desembarcaron Gómez y Martí,
los nuevos y entusiastas expedicionarios se dieron cita
con la Premio Nacional de Literatura 2005.
La conferencia de la
Pogolotti transcurrió a la sombra del Bosque Martiano,
en el corazón mismo de Cajobabo, al sur del municipio de
Imías. La agudeza de su verbo fue lo primero que
sorprendió de esta voluntariosa mujer: “Al margen de los
discursos, es un momento en que yo quisiera meditación.
De sus diarios, escritos entre Montecristi y Dos Ríos,
se desprende la mirada de lo que mucho después
llamaríamos un antropólogo, sobre todo por su manera de
describir a los personajes que va conociendo, en apuntes
absolutamente sintéticos.
“Su mirada traspasa
el saber de su tiempo y funda un nuevo saber, un saber
para nosotros. Martí es nuestro contemporáneo. Como
escritor, político y combatiente, nos dejó dicho que
para hacer la Patria era necesario, en primer lugar,
formar hombres”. Sus últimas palabras, ya pasado el
mediodía, se refirieron a esa particular noción de la
felicidad humana que poseía el Maestro, y a cómo el
reencuentro con su tierra significó la cristalización de
su profundo sentido de la vida.
Camino a Bayamo, el
grupo hizo una breve escala en Santiago de Cuba, donde
visitó el mausoleo del Apóstol en el cementerio de Santa
Ifigenia y las salas de exposición del Cuartel Moncada.
Ya en la tarde llegó a La Mejorana, sitio memorable por
la célebre reunión que en él sostuvieran Martí, Gómez y
Maceo. Allí, el investigador Rolando Rodríguez ofreció
la primera de sus charlas sobre el Martí guerrillero y
su papel en los controvertidos hechos allí acaecidos.
Al día siguiente, al
pie de su monumento en Dos Ríos, Martí volvió a recorrer
palmo a palmo la tierra en que ofrendara su vida, a
través de la narración minuciosa y sabia de Rolando, uno
de los cubanos que mejor conoce este momento crucial de
la historia patria.
El enjundioso relato
de Rodríguez, estuvo acompañado del testimonio brindado
por Ivón Castañeda, una apasionada de la vida y obra del
Maestro residente en Jiguaní: “Como si viviéramos el día
de su caída en 1895, cada 19 de mayo, el río
Contramaestre —que se alcanza a ver, a pocos metros del
obelisco— experimenta una crecida considerable”.
Ya en vísperas del
regreso, el grupo viajó a Birán, donde nacieran Fidel y
Raúl. Recorriendo este sitio se comprende mejor la
historia, lo que ocurrió después —apuntó uno de los
escritores. Impresionaron a todos, más que las
edificaciones y su admirable estado de conservación, las
anécdotas de la vida allí de aquellos dos hermanos, que
explican su empatía y cómo se forjaron en ellos desde
entonces las ideas de rebeldía y justicia.
En todas las ciudades
en que pernoctó la nutrida “expedición”, no faltaron las
bienvenidas y las veladas. Así, las Casas del Joven
Creador del oriente recibieron con júbilo a poetas,
narradores y cantautores de La Habana, Matanzas,
Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de
Ávila, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo y
sirvieron de sede para los cálidos recitales y tertulias
nocturnas de toda una semana.
Fue una idea brillante transitar parte de la ruta
martiana. Un recorrido que agradecieron muchos, y no
olvidará ninguno. |