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CHALÍA HERRERA
El mérito de saber estar
Josefina Ortega
La Habana


Le cabe el mérito, por supuesto, de haber tenido el honor de hacer la primera grabación de una artista cubana fuera de Cuba.

Según se afirma, en 1899 —en el primigenio sistema de cilindros “Bettini”— realizó la primera grabación de la habanera “Tú”, del ya conocido músico y compositor cubano Eduardo Sánchez de Fuentes. Se dice igualmente que fue la primera latinoamericana en grabar profesionalmente y la tercera persona a escala mundial. Dos cantantes grabaron antes que ella: Marie Romaine, en julio de 1900, y Edna Florence, el 17 de octubre de ese mismo año. No es poco, pero son merecimientos circunstanciales, aunque haya sido escogida por su talento y capacidad.

Lo cierto es que a lo largo de su carrera como cantante lírica, Rosalía Díaz Herrera y de Fonseca tuvo muchos triunfos que en nada palidecen ante la mera coincidencia del arte y la tecnología. Desde el día del debut, la soprano cubana, más conocida en el mundo del arte como Chalía Herrera, tuvo la dicha de sumar a los dones de su talento interpretativo otras muchas felices coincidencias, ante las cuales pudo y supo estar a la altura.

Dicen que dominaba los diferentes idiomas en que cantaba y que supo dar utilidad a las lecciones de perfeccionamiento en la Escuela de Ópera y Oratorio fundada en Norteamérica por el reconocido músico cubano Emilio Agramonte. Dicen también que su matrimonio con un norteamericano adinerado la hizo alejarse por un tiempo del escenario, pero una vez que subió a las tablas, para interpretar nada menos que Aida, todo cambió, para bien.

Sus triunfos fueron muchos; la diversidad de géneros también. Cantaba piezas como “Soledades gitanas”, “Polo”, “Fandango”, o “Seguidilla Manchega” y en la época dorada de las óperas y sus personajes, tuvo Chalía las más fructíferas experiencias: entre ellas, “Racconto de Magdalena”, el “Aria de Amelia”, el Ave María o la “Cavallería Rusticana” (Aria de Santuzza). Hubo también etapas de cantar temas de la música popular como “Bajo un guayabo juraste”, “Mulatica de mi vida”, “Las desventuras del Liborio”, “La pandereta” o “Maldito loro”. Tenía la artista para todo y para todos. 

En agosto de 1899, en el teatro Orrín, de la ciudad de México, junto con el tenor Michele Sigaldi y el bajo Mariani, la Herrera emprendió una temporada de ópera en la que se presentaron “Aida” y “Fausto”, entre otras. Aquel año, de visita en Cuba, actuó también en el teatro Sauto, de la ciudad de Matanzas, en cuyo Liceo Artístico y Literario la declararon “Hija de Mérito”.

Entre viajes por Europa y largas residencias en Estados Unidos, desarrolló una carrera extensa. Se afirma que en momentos de apogeo artístico se sumó a los artistas cubanos que recaudaban fondos para la independencia de Cuba, entre los cuales estaba su antiguo profesor Agramonte y el maestro de origen holandés Hubert de Blanck, todos admiradores de José Martí y del Partido Revolucionario Cubano. El generalísimo Máximo Gómez elogiaba públicamente la constante y valiosa contribución a tales jornadas de Chalía, que asimismo disfrutó de la amistad de Martí. Tantos y de tales calibre fueron sus servicios a la lucha independentista que años después, en febrero de 1900, recibió un homenaje en el teatro Albisu, al cual asistiría el propio generalísimo Máximo Gómez.

En 1940, a los 77 años, fundó al parecer el único proyecto fallido —por razones económicas— en el que intervino, y que se llamó la Sociedad Chalia Ópera Company. Seis años más tarde regresó a Cuba —el 5 de agosto de 1946—, a bordo del vapor Magallanes.

Cuentan que al poner los pies en tierra cubana y escuchar las notas del Himno Nacional, ejecutadas por la Banda Municipal, bajo la dirección del maestro Gonzalo Roig, Chalía Herrera empezó a cantar la habanera “Tú”. Al terminar, manifestó: “Vengo a morir a Cuba”. Poco después se le confería la orden Carlos Manuel de Céspedes, la más alta distinción oficial de la época.

El 16 de noviembre de 1948, en vísperas de cumplir 85 años de edad, falleció la intérprete lírica. Había nacido en La Habana el 17 de noviembre de 1863.

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