Año V
La Habana

8 al 14 de JULIO
de 2006

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José Urfé y El Bombín de Barreto
Lino Betancourt La Habana


La cultura musical cubana tiene sus raíces en el proceso de formación de nuestra nacionalidad, en particular según se ha repetido hasta la saciedad en la fusión de los aportes afrocubanos sin menospreciar las influencias españolas y francesas.

Durante el siglo XIX, predominaron en Cuba las danzas de salón, pero en las casas señoriales y sociedades exclusivistas. En la calle lo que hacía bailar y divertir al pueblo eran las fiestas de Cabildo, mientras que en las áreas rurales, era el zapateo. Con la maduración del avance de nuestra nacionalidad con una clara definición propia, se define a comienzos del 1800, nuevos caminos para la creación musical.

Surge entonces la música popular bailable como un legítimo producto del carácter, esto es de la idiosincrasia del cubano, amante del ritmo y de los bailes.

Muchos creadores musicales, algunos de ellos de notable fama por su obra sinfónica, dedicaron sus conocimientos a la música bailable. Citemos estos ejemplos: la orquesta de Enrique Peña estuvo integrada por algunos de los más notables profesores y creadores populares tales como José Belén Cui, Félix González, Julián Barreto, Alfredo Saínz, Enrique Peña y José Urfé. Fue esta la orquesta que estrenó el antológico danzón de José Urfé, “El bombín de Barreto”.

Por una feliz coincidencia, en la misma fecha en que Miguel Faílde diera a conocer oficialmente el danzón, nació José Urfé, en el año 1879, pero el 6 de febrero. Y digo por una feliz coincidencia, porque José Urfé y sus hijos, Idilio, Orestes y José Esteban serían, con el paso de los años, relevantes personalidades en la creación e interpretación del danzón.

Después de  31 años de haber creado Miguel Faílde el primer danzón instrumental, bailable titulado “Las alturas de Simpson”, José Urfé encontró en el ritmo del son oriental un complemento para estructurar su famoso danzón “El bombín de Barreto”. Por este danzón se estructuró, se transformó la coreografía tradicional hasta ese momento de cierto rigor en una más abierta a pasillos variados que pudiera introducir el bailador según su forma de bailar o sus experiencias y habilidades en el baile. El danzón “El Bombín de Barreto” fue estrenado en el Centro Familiar de Güira de Melena el 11 de diciembre de 1910.

Este danzón alcanzó tanta popularidad que el famoso teatro Alhambra puso en escena una obra titulada “Regino andando por la isla con música de José Urfé y Anckerman, donde el genial actor Regino López dio rienda suelta a sus facultades de buen bailador ejecutando los pasillos de este danzón.

Antes de proseguir refiriéndome a  “El bombín de Barreto” debo expresar que algunos musicólogos que saben de esto mucho más que yo me han dicho que este danzón no es el primero donde aparecen los elementos rítmicos del son oriental, sino que con anterioridad a 1910 se crearon algunos con esta peculiaridad. Debo significar, además, que los datos que aporto en este trabajo los he obtenido de los prestigiosos musicólogos Idilio Urfé y Esequiel Rodríguez.

Una de las primeras grabaciones de este danzón si no la primera, es de la firma Columbia, interpretado por la orquesta de Pablo Valenzuela. La firma Columbia también grabó algunos diálogos de la obra “Regino andando por la vida”, donde interviene en la grabación el propio Regino López. En el Museo Nacional de la Música se encuentran estas grabaciones, valiosos documentos históricos de nuestro baile nacional.

Pero José Urfé no consiguió su fama y su prestigio solamente con “El bombín de Barreto”. En su prolífera producción danzonera hay muchas obras de este género donde se destaca su originalidad y genialidad. Por ejemplo, en su danzón titulado “Mariposa mía”, el maestro Urfé incorporó en su segundo trío, a cargo de los clarinetes, la famosa área de la ópera “Lucía de Lammemore”,  de Gayetano Donizetti. Otro famoso danzón de Urfé es el conocido “Fefita y también “La loma del mazo”, “El tigre”, “Cienfuegos”, “Valle de Cayajabos”, “Blancas Lilias”, “Ofelia” y muchos más.

José Urfé no solamente se dedicó a la composición de danzones, sino que dio a conocer otros géneros musicales de su producción, compuso música religiosa, criollas, habaneras, caprichos y otros géneros y también himnos. Refiere el maestro Ezequiel Rodríguez en una monografía sobre Urfé que la capacidad musical de estos quedó demostrada una vez más cuando montó la difícil misa pontifical de Lorenzo Perossi, estrenada en el pueblo natal de Urfé, Madruga, y que recibió una especial felicitación de Monseñor Ruiz, entonces Arzobispo de La Habana.

Como músico formó parte de compañías de zarzuelas, realizando cuatro viajes a México y dos a Estados Unidos de Norteamérica. Se dice que la compañía cinematográfica Paramount, solicitó sus servicios musicales, pero que él no accedió, porque su preocupación mayor era que sus alumnos alcanzaron los conocimientos  musicales, que le permitieron alcanzar el prestigio que él tenía.

Por insistencia de los pobladores de Madruga, su himno dedicado al Lugarteniente General Antonio Maceo, fue presentado en el Teatro Nacional por un coro integrado por los vecinos de Madruga, obteniendo un gran éxito siendo muy aplaudido por todos los presentes, entre los cuales se encontraban los prestigiosos músicos.

José Urfé, aunque trabajó en La Habana, nunca abandonó su lugar de residencia en Madruga. Todos sus esfuerzos los dedicó por entero al engrandecimiento de su pueblo natal. En aquella época, donde la discriminación racial imperaba, en Madruga, hacían caso omiso de la condición de negro de José Urfé y en las sociedades de Instrucción y Recreo, o de carácter benéfico, social o cultural, lo acogían entre su membresía, y por su bien ganada fama de hombre recto y honesto, el cargo de Tesorero, estaba reservado para él.

Fue, asimismo, maestro de música, pero no un maestro que recibía un sueldo o le cobrara a sus alumnos por brindarles sus enseñanzas, las puertas de su casa siempre permanecían abiertas para los jóvenes, o las personas de distintas edades, que se interesaran por adquirir conocimientos musicales.

En aquellos tiempos, era costumbre que los niños pobres aprendieran un oficio, no se consideraba a la música como una ocupación que proporcionara medios de vida suficientes, y de esta manera, José Urfé aprendió el oficio de zapatero, pero alternándolo con el estudio de la música con el profesor Domingo Ramos. Luego ampliaría sus conocimientos musicales con los maestros don Hipólito Rodríguez y en armonía con el profesor Fernando Carnicer.

Desde que se fundó la Banda Municipal de Música de Madruga, fue su director. Fundó en el año 1902 la célebre orquesta de Enrique Peña, y más tarde la de Félix González. Los estudiosos de nuestro baile nacional señalan que el más famoso dúo de clarinetes que se recuerda en las orquestas de baile, fue el que integraron José Belén Puig y José Urfé.

A juicio de Ezequiel Rodríguez, que comparto plenamente, entre los más sobresalientes compositores que escribieron para las llamadas Orquestas Típicas o de viento, en el siglo XIX hasta el primer cuarto del siglo XX, los más sobresalientes son Miguel Faílde, Enrique Peña, Felipe Valdés y José Urfé.

Entre los pocos monumentos o bustos que existentes en Cuba, para honrar a los grandes músicos, se encuentra en el parque de Madruga, un pequeño busto de José Urfé, que perpetúa la memoria de este ciudadano ejemplar, músico eminente, compositor genial y pedagogo insigne, que como hombre y padre, hizo de su hogar una fragua donde modeló el carácter de sus hijos, dignos herederos de sus principios morales y su sensibilidad musical.

La última orquesta que dirigió el maestro José Urfé, en 1938, en Madruga, estuvo integrada por sus hijos Idilio, Orestes y además por Ignacio O’ Farrill, Leandro Castro, Cuso Diepa, Jorgelino O’ Farrill, Gustavo Pérez y por Reinaldo O’Farrill.

El maestro Urfé desapareció físicamente el 13 de noviembre de 1957 en La Habana. Por último, deseo dedicar este modesto trabajo a la memoria de los maestros Ezequiel Rodríguez e Idilio Urfé, que aportaron muchos datos en su paciente labor de investigadores del danzón.

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