Año IV
La Habana

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- 10 FEBRERO de 2006

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Guillén en Venezuela,
otro espacio en la integración

H. Hormilla La Habana
Fotos:
Alejandro Ramírez


(…) Vine, Caracas, de mi amargo suelo, / para traerte una canción, revuelta/ con el azul que Cuba da en su cielo; / al aire puro en que te ves envuelta / triste paloma de asustado vuelo / hoy al partir mi oscura mano suelta. (…)

Con esta Despedida de Caracas”, dice adiós Nicolás Guillén a la patria de Bolívar. Su estancia allí, en la década del 40, fue un tiempo pródigo donde conquistó amigos, conoció las calles de Caracas, alimentó la pluma y en ocasiones la unió al homenaje y la fiesta. En ese tiempo se hizo un poco caraqueño, tanto que ya le parecía estar en Santiago o en La Habana, y recorrió casi todas las provincias del país, en las que fue recibido con honores, según aparece en las crónicas del periódico El Nacional.

Precisamente para evocar parte de estos momentos, en que la vida del poeta cubano se unió con la del pueblo venezolano, sesionó en la XV Feria Internacional del Libro de la Habana el panel “Venezuela en Guillén”. Destacados intelectuales de ambos países expusieron su investigación y la vivencia misma, acerca de los lazos que integran culturalmente las raíces cubana y venezolana. Un panel de lujo contó con la presencia de las investigadoras cubanas Ana Cairo y Denia García Ronda, la escritora venezolana Laura Antillano y el poeta, también de Venezuela, Gonzalo Fragui. Como moderador del patio, Norberto Codina propició un coloquio dinámico y sintético, además de complementar las distintas propuestas de los panelistas.

No solo desde Guillén nos llega la relación con Venezuela. Los antecedentes deben buscarse mucho antes. Tal vez desde la cubana que amantara a Bolívar o en los parientes santiagueros de Sucre, como recordara la doctora Denia García Ronda. O desde la visita de José Martí a ese país, donde dejó relaciones entrañables e impulsó a través de sus artículos el despertar de los patriotas venezolanos contra la dictadura.  

La doctora Ana Cairo destacó en su intervención la leyenda en que se convierte Martí para Caracas y sus relaciones con la comunidad venezolana en Nueva York. Además, mencionó otros capítulos de las relaciones de las comunidades intelectuales y revolucionarias de Cuba y Venezuela. Alejo Carpentier, por ejemplo, viajó a Venezuela por un año en 1945, y se quedó durante 14 años para fomentar el desarrollo de la radio. Junto al compositor Ilario González, impulsó la música de ambos países.

Ana Cairo ofreció una visión panorámica acerca de las relaciones entre cubanos y venezolanos antes de la visita de Guillén, tanto que, “en el orden de la cultura artístico literaria, como en la política y la historia, desde múltiples facetas, no se pueden estudiar las relaciones latinoamericanas de Cuba en el siglo XX sin los vínculos muy especiales que hay con los venezolanos. Por todo esto, la relación de Guillén con Venezuela está acompañada de todo un universo similar”.

Guillén llega a Venezuela, y allí escribe sus seis Poemas Venezolanos, ofrece conferencias, recibe homenajes, colabora con el periódico El Nacional, dirigido por su amigo Miguel Otero Silva; en fin, como refiriera Denia García Ronda, va “llenándose, sobre todo, del alma venezolana. No solo en Caracas, sino en Valencia, Cumaná, Ciudad Bolívar, Barquisimeto, Mérida, en fin ‘desde el Orinoco hasta los Andes, desde Barlovento a Maracaibo’, como dijo el propio Guillén, sus impresiones jerarquizan la simpatía y la hospitalidad de los venezolanos, que al poeta se le antojan muy parecidos a los de los cubanos. Allí estuvo durante cuatro meses, en esa primera visita, cuando había ido por un mes, como si una cordial energía, invisible pero potente, lo retuviera”.

Las crónicas y poemas escritos durante esa etapa dan fe de cómo el autor de Sóngoro Cosongo se sumerge en la sociedad venezolana y la asume como suya. Logra percatarse de los males existentes entonces, de la pobreza y del hambre.

El padre de la escritora Laura Antillano es quien invita a Nicolás a Maracaibo, la provincia más rica de Venezuela. Ella recuerda el calor de esos días como inolvidable: “Nicolás Guillén había llegado a ser una presencia fundamental para los zulianos no solo dentro del espacio de las letras, sino dentro del espacio de lo afectivo, y dentro de lo que es el amor por el espacio urbano de la ciudad y las presencias que lo han marcado”.

De esos tiempos resultó una significativa cantidad de artículos y crónicas presentes en los principales periódicos de Venezuela, que siguieron los pasos de Nicolás por todo el país. Producto de una amplísima búsqueda en las principales hemerotecas de Venezuela, Gonzalo Fragui mostró al público una presentación que reunía recortes, imágenes y titulares, publicados en aquella época. Un final emotivo, acompañado por los propios versos de Nicolás llevados a la música por una cantante puertorriqueña.

Más que un panel, fue esta una oportunidad para el encuentro, un espacio para recordar y reafirmar antiguos lazos de integración, apoyado en la figura siempre mágica del poeta.

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