Año IV
La Habana

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- 10 FEBRERO de 2006

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Coloquio “Nicolás Guillén en
Ángel Augier y Nancy Morejón”

Una obra de confraternidad y admiración

Tania Cordero La Habana
Fotos:
Denise Guerra


La mañana del martes amaneció evocando la hermandad y la hondura intelectual que ha unido a Nicolás Guillén y a sus dos grandes exegetas, Ángel Augier y Nancy Morejón, por demás también reconocidos poetas y Premios Nacionales de Literatura. Y resultó un encuentro hermoso porque, como se mencionó más de una vez, con el homenaje que le dedica esta XV Feria Internacional del Libro de La Habana a Augier y a Nancy, regresa a planos protagónicos la presencia del Poeta Nacional entre nosotros.

El Coloquio “Nicolás Guillén en Ángel Augier y Nancy Morejón” se inició con la intervención de la Dra Ana Cairo, quien recordó los orígenes comunes de Augier y el autor de Motivos de son: ambos eran poetas de provincia, formados de manera autodidacta y de origen humilde. Bajo los auspicios de Emilio Roig de Leuchsenring, en la Alcaldía de La Habana, se conocieron y entablaron una amistad que aún perdura y que se ha impuesto a diferencias o incomprensiones. Entre los aspectos que destacó Cairo sobresale la importancia de que Guillén haya contado no solo con un acucioso lector de sus poemas, sino también con alguien que lo ayudó a organizar su papelería y lo convenció en vida —durante los años en que Angel asumió la subdirección del Instituto de Literatura y Lingüística— de que fuera donando su archivo a esa institución. Esta relación se inscribe en una larga tradición en la literatura cubana de la que Cairo mencionó el ejemplo de Regino Pedroso y José Zacarías Tallet, entre otros, y que ilustra cómo se enriquece la obra de un poeta cuando tiene de amigo y colaborador a un crítico. “Augier no ha sido un estudioso con ceguera por amor, sino un ensayista con lucidez para saber elegir, con paciencia para dedicarle casi cincuenta años al estudio de una obra literaria”, concluyó la intelectual.

El investigador Virgilio López Lemus ahondó en ese camino de “devoción con tenacidad, que no puede dar como resultado otra cosa que no sea una obra modélica”, y defendió su tesis de que en el nonagenario poeta se da el caso de una exégesis crítica, contextual y filológica. “Esta admiración permanente y solidaria de Augier a Guillén ha enriquecido su propia obra”, resumió López Lemus.

Roberto Zurbano, desde su rol de moderador del panel, advirtió la continuidad que representan las reflexiones guilleneanas de Nancy en un camino que abrieron también Mirta Aguirre, Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez a partir de una postura marxista. El escritor destacó igualmente el diálogo crítico de Nancy con Nicolás desde la poesía.

La intervención del poeta y Premio Nacional de Literatura, César López, trajo a colación un tema que se retoma actualmente: el de la nación cubana y su mezcla racial, a propósito del paradigmático título de Nancy, Nación y mestizaje. “El concepto de nación en nuestra autora avanza hacia el concepto de patria, y este libro y esta definición recavan un estudio mayor y más profundo, sobre todo en estos momentos de efervescencias negristas o blanquistas. El volumen también nos dice que, con los referentes que le aportó Guillén, hay que considerar a Nancy como gran poeta y pensadora”.

Para el profesor y escritor Guillermo Rodríguez Rivera, condiscípulo de Morejón, ella fue siempre una poeta precoz, arraigada en lo cubano, “aunque en la entonces naciente Facultad de Letras de la Universidad de la Habana podía parecer contradictorio que estudiara Literatura Francesa, que domina como una francoparlante, conoce bien el guaguancó, y lo canta conmigo a la guitarra, que es mucho más complejo. En eso se entronca con Nicolás Guillén, para quien la cubanía no tiene que ver con el color, sino con el alma; y cree en un mestizaje, en una mulatez cubana, algo que tiene de blanco y de negro, pero no es ni una cosa ni la otra. Nancy es de esos seres universales, abierta a todos los mundos que pueden enriquecerla, siendo siempre ella misma”.

Al término de la jornada se presentaron Ensayo biográfico-crítico de Nicolás Guillén, de Augier, y una reedición de Nación y mestizaje, de Nancy Morejón, ambas de Ediciones Unión. Nicolás Hernández Guillén, presidente de la Fundación Nicolás Guillén, entregó a ambos una pequeña antología poética del autor de Sóngoro que songo con grabados de Ibrahim Miranda; una plaquette con textos del venezolano Eloy Pérez Blanco y las glosas que sobre él escribió nuestro poeta (con esta plaquette la Fundación inaugura la colección El gallo transparente); y la versión digitalizada de Por el mar de las antillas anda un barco de papel, que ilustrara Constante Rapi Diego en 1978, todo en reconocimiento a la labor de Augier y Nancy a favor de que sea más conocida y mejor valorada la obra guilleneana.

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