|
La mañana del martes amaneció evocando la hermandad y la
hondura intelectual que ha unido a Nicolás Guillén y a
sus dos grandes exegetas, Ángel Augier y Nancy Morejón,
por demás también reconocidos poetas y Premios
Nacionales de Literatura. Y resultó un encuentro hermoso
porque, como se mencionó más de una vez, con el homenaje
que le dedica esta XV Feria Internacional del Libro de
La Habana a Augier y a Nancy, regresa a planos
protagónicos la presencia del Poeta Nacional entre
nosotros.
|
 |
El
Coloquio “Nicolás Guillén en Ángel Augier y Nancy
Morejón” se inició con la intervención de la Dra Ana
Cairo, quien recordó los orígenes comunes de Augier
y el autor de Motivos de son: ambos eran
poetas de provincia, formados de manera autodidacta
y de origen humilde. Bajo los auspicios de Emilio
Roig de Leuchsenring, en la Alcaldía de La Habana,
se conocieron y entablaron una amistad que aún
perdura y que se ha impuesto a diferencias o
incomprensiones. Entre los aspectos que destacó
Cairo sobresale la importancia de que Guillén haya
contado no solo con un acucioso lector de sus
poemas, sino también con alguien que lo ayudó a
organizar su papelería y lo convenció en vida
—durante los años en que Angel asumió la
subdirección del Instituto de Literatura y
Lingüística— de que fuera donando su archivo a esa
institución. Esta relación se inscribe en una larga
tradición en la literatura cubana de la que Cairo
mencionó el ejemplo de Regino Pedroso y José
Zacarías Tallet, entre otros, y que ilustra cómo se
enriquece la obra de un poeta cuando tiene de amigo
y colaborador a un crítico. “Augier no ha sido un
estudioso con ceguera por amor, sino un ensayista
con lucidez para saber elegir, con paciencia para
dedicarle casi cincuenta años al estudio de una obra
literaria”, concluyó la intelectual.
El
investigador Virgilio López Lemus ahondó en ese camino
de “devoción con tenacidad, que no puede dar como
resultado otra cosa que no sea una obra modélica”, y
defendió su tesis de que en el nonagenario poeta se da
el caso de una exégesis crítica, contextual y
filológica. “Esta admiración permanente y solidaria de
Augier a Guillén ha enriquecido su propia obra”, resumió
López Lemus.
Roberto
Zurbano, desde su rol de moderador del panel, advirtió
la continuidad que representan las reflexiones
guilleneanas de Nancy en un camino que abrieron también
Mirta Aguirre, Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez
a partir de una postura marxista. El escritor destacó
igualmente el diálogo crítico de Nancy con Nicolás desde
la poesía.
La
intervención del poeta y Premio Nacional de Literatura,
César López, trajo a colación un tema que se retoma
actualmente: el de la nación cubana y su mezcla racial,
a propósito del paradigmático título de Nancy, Nación
y mestizaje. “El concepto de nación en nuestra
autora avanza hacia el concepto de patria, y este libro
y esta definición recavan un estudio mayor y más
profundo, sobre todo en estos momentos de efervescencias
negristas o blanquistas. El volumen también nos dice
que, con los referentes que le aportó Guillén, hay que
considerar a Nancy como gran poeta y pensadora”.
Para el
profesor y escritor Guillermo Rodríguez Rivera,
condiscípulo de Morejón, ella fue siempre una poeta
precoz, arraigada en lo cubano, “aunque en la entonces
naciente Facultad de Letras de la Universidad de la
Habana podía parecer contradictorio que estudiara
Literatura Francesa, que domina como una francoparlante,
conoce bien el guaguancó, y lo canta conmigo a la
guitarra, que es mucho más complejo. En eso se entronca
con Nicolás Guillén, para quien la cubanía no tiene que
ver con el color, sino con el alma; y cree en un
mestizaje, en una mulatez cubana, algo que tiene de
blanco y de negro, pero no es ni una cosa ni la otra.
Nancy es de esos seres universales, abierta a todos los
mundos que pueden enriquecerla, siendo siempre ella
misma”.
Al
término de la jornada se presentaron Ensayo
biográfico-crítico de Nicolás Guillén, de Augier, y
una reedición de Nación y mestizaje, de Nancy
Morejón, ambas de Ediciones Unión. Nicolás Hernández
Guillén, presidente de la Fundación Nicolás Guillén,
entregó a ambos una pequeña antología poética del autor
de Sóngoro que songo con grabados de
Ibrahim Miranda; una plaquette con textos del
venezolano Eloy Pérez Blanco y las glosas que sobre él
escribió nuestro poeta (con esta plaquette la
Fundación inaugura la colección El gallo transparente);
y la versión digitalizada de Por el mar de las
antillas anda un barco de papel, que ilustrara
Constante Rapi Diego en 1978, todo en reconocimiento a
la labor de Augier y Nancy a favor de que sea más
conocida y mejor valorada la obra guilleneana. |