Año IV
La Habana

28 ENERO
- 3 FEBRERO de 2006

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ENTREVISTA CON eL INTELECTUAL español Eduardo Hernández
De progre a contra: El País unplugged
Nirma Acosta
Caracas


Eduardo Hernández es arquitecto español y trabaja en el grupo Coordinadora de Solidaridad con Cuba. Hace más de año y medio que lleva una investigación: “Cuba en el diario español El País”. A estas alturas de la historia de este periódico, para muchos no será algo nuevo la asociación del mismo con la mafia de Miami y la revista Encuentro de la cultura cubana. No obstante, “revelar verdades”, como él mismo afirmara, sobre las intenciones de El País como parte de la campaña mediática contra la Isla es una de las pretensiones de ese trabajo. Así comenzó nuestra entrevista luego de que interviniera con el tema en el panel sobre la responsabilidad del periodista y los medios de comunicación durante el Foro Social Mundial, en Caracas.
 

En otros tiempos, El País representaba al pensamiento liberal progresista español; pero en los últimos años se ha observado un viraje en su posición editorial que ha tenido a Cuba en uno de sus más importantes puntos de mira. ¿Ha traicionado a los propios españoles esa nueva política del periódico? 

No creo que los españoles estemos engañados. Yo siempre estuve claro respecto a la posición de El País. En los años 80 escribía para el diario en el apartado sobre Vivienda, un día me llamaron y me dijeron: “esos temas no interesan, no te vamos a publicar más”. Hubo un tiempo en que El País fue un signo de la transición, de la democracia, algo distinto, pero los que tuvimos ocasión de tener una actitud militante, nos dimos cuenta de su verdadero fin. A estas alturas, ya está claro que no se  puede hablar de transición. Yo era en la época de Franco militante clandestino; luego seguí participando  en movimientos de base, sobre todo en movimientos ciudadanos que se preocupaban por asuntos relacionados con la vivienda y la salud.

He visto cómo funciona y en absoluto me pilla una sorpresa que tenga que ver con la posición de este periódico.
 

Aunque pudiéramos decir “no hay nada nuevo bajo el sol”, a partir de los resultados, ¿cuál es la posición de El País respecto a Cuba?

El grupo con el que laboro tiene relación con Cuba desde hace mucho tiempo. Somos todos militantes de la solidaridad y he trabajado en el tema. Este trabajo surge precisamente porque en los últimos años hemos percibido que el discurso sobre la Isla se hace cada vez más negativo, implícito, estereotipado, y además cala en la sociedad española de forma muy homogénea. No se aprecian diferencias notables entre el discurso y la imagen que transmite una persona culta y formada sobre Cuba que la que puede transmitir otra persona que no esté informada, ni tenga mucha cultura. Incluso desde presupuestos ideológicos, compañeros supuestamente progresistas y de izquierda pueden tener un discurso muy parecido al de la derecha. Pensamos que eso debería tener una razón, un origen.
 

¿Cómo se construyó y sustentó esa imagen sobre Cuba? ¿Desde qué presupuestos? ¿Quién la financia?

Por eso decidimos iniciar esta investigación. Para intentar poner de manifiesto qué es lo que había sucedido para que esa impresión que tiene la gente fuera tan extendida y homogénea en algunos casos. Elegimos un medio como El País que supuestamente es progresista,  que atrae gente de izquierda e  intenta además dar una imagen distinta sobre los temas que trata. Escogimos el año 2003 porque estaba completo en los archivos. Dio, además,  la casualidad de que fue un año enormemente rico en noticias y, por lo tanto, extraordinariamente interesante para estudiarlo. Se unieron al proyecto dos periodistas jóvenes que nos han ayudado mucho. Pensamos que el trabajo debía tener mucho rigor y fundamentación. No hicimos selecciones previas ni distinción para que no pudieran comprometerse los resultados. Revisamos todo lo publicado durante ese año y resultó ser un período largo. Lo primero fue recopilar la información. Establecimos una serie de buscadores que nos permitieran que no se nos escapara ninguna noticia. Se colocaron en el buscador una serie de palabras clave y elaboramos fichas para cada noticia donde quedaron registradas las características de cada una. 

Todas las noticias analizadas, salvo una excepción que aparece en el apartado de deportes, obedecen a los mismos rasgos del estereotipo. En cientos de noticias no se generó ninguna de estereotipo diferente al que se jerarquiza.
 

¿Pudiéramos hablar ya de los resultados de esa investigación?

Hasta ahora hemos identificado más de 20 formas de manipulación. Muchas de ellas se repiten sistemáticamente. Se incluyen: tergiversación, descontextualización, exageración, ocultación, engaño… un verdadero catálogo. En un principio nos preguntábamos cómo se podían producir noticias con la misma intencionalidad y de fuentes diversas; pero al investigar a través de Internet las señas de identidad que suscribían los artículos, hemos descubierto —al relacionar unos y otros— que eran muy pocas fuentes las que suministraban un cúmulo de información diversa, eso no podía ser cierto. Al final, en meses clave como abril de 2003, se producen más de 40 noticias sobre Cuba. Casi se iguala con la cantidad de textos sobre la guerra de Iraq. Lo interesante, además, es que las fuentes de información no sobrepasan las cuatro o cinco. Entre ellas: Mauricio Vicent, Reporteros sin fronteras y la revista Encuentro —que aparece a veces como periodistas “independientes”, otras, como disidentes o con cualquier otro nombre y resulta que todo es lo mismo. Llegan hasta camuflar identidades ocultando su condición de periodistas. Tenemos una nota que aparece en el apartado Viajeros donde supuestamente alguien ha ido a Cuba y ha transmitido una impresión crítica sobre la Isla y cuando buscamos, esa persona había hasta publicado libros con contenidos contrarrevolucionarios; pero en El País aparece como un inocente viajero que ha hecho una excursión por la Isla. El repertorio es inmenso. Hemos hallado también en los artículos publicados una vulneración histórica que resulta hasta increíble. De repente, la época anterior a la Revolución era una etapa gloriosa, llena de felicidad con un país extraordinario y avanzado, hasta los sicarios de la dictadura de Batista aparecen como honrados disidentes que solo están en contra de la Revolución. Es mucho más que un juego entre la verdad y la mentira, tratan de construir una imagen muy potente que una  vez asentada en la mente de la gente con mecanismos de vocación conocidos en periodismo como es un titular, un pie de foto, una frase ya se logra colocar el resto del discurso sin ninguna resistencia.

Esta investigación ha pretendido demostrar que no es solo el asunto de la falsedad en un discurso, que hay una forma de construir una manera de pensar, de tal manera que es mucho más fácil a partir de ahí que la propaganda continúe funcionando sin necesidad de reflexión alguna. Intentan que la gente mantenga vivo un mismo estereotipo, en este caso negativo.
 

Partiendo de los resultados de este análisis de contenido tan revelador, ¿cómo se evidencia las tan divulgadas “objetividad” y “credibilidad” de que ha hecho gala El País?

Hemos descubierto también los contenidos ideológicos de los mensajes. Lo más paradigmático es un editorial que saca El País (8 o 12 de abril de 2003) sobre Cuba frente a otro sobre Iraq en las mismas fechas. En el caso de Cuba es un discurso incluso gramaticalmente muy mal construido, ahí se ve el estereotipo sobre la Isla muy bien reflejado. Se exagera y se miente sobre la situación de Cuba: la famosa carta de los 10 mil disidentes, de un día para otro se convierten en 20 mil (con la euforia y borrachera que tenían en ese momento no les importó cambiar la cifra). Hacían mucho hincapié en que se había fusilado a personas que querían salir de la Isla, que cometieron crímenes; mientras, en la parte dedicada a Iraq comentan sobre las intervenciones del ejército norteamericano que no había respetado los altos al fuego, mató civiles, gran cantidad de mujeres y niños, verdaderas masacres. Mientras el editorial sobre Cuba es condenatorio porque se han ajusticiado a tres personas por un delito fragante de armas, sin tener en cuenta que habían puesto en peligro a decenas de personas y que este —el secuestro— incluso en EE.UU. está tipificado con la pena de muerte, el de Iraq termina diciendo que todo eso debe ser corregido solo porque al fin y al cabo, el ejército norteamericano es un ejército democrático y, por lo tanto, debe tener cuidado en cómo hacer las cosas. Justifica la intervención de EE.UU. y los crímenes cometidos. Creo que eso refleja muy bien la supuesta objetividad de El País, no hay ninguna objetividad, ningún rigor. Se dicen sencillamente: “esto lo condeno porque quiero condenarlo; y aquello lo apruebo porque quiero aprobarlo”.

No tienen medida. Una de las cosas sorprendentes de El País es la absoluta falta de rigor, profesionalismo y fundamento. Es increíble que un periódico que se intenta mostrar como “serio y responsable” funcione de esa manera.
 

Haciendo un análisis comparativo con lo que publica hoy El País sobre Cuba, ¿qué signos pudieran marcarse en medio de la campaña mediática que se difunde contra la Isla?

Como especialista de lecturas de El País (risas), creo que hay que analizar los mecanismos que utiliza y cómo los utiliza. Se mantienen los niveles de violencia, agresividad y dogmatismo a la hora de enjuiciar a Cuba. Asimismo, la construcción negativa de ese estereotipo y la construcción positiva de todo cuanto esté contra la Revolución Cubana. No ha variado un ápice, ni siquiera en el tono del lenguaje. Lo que sucede es que en este momento no tienen una campaña tan intensa como la que había en 2003, pero no deja de ser una campaña. Hay informaciones que se repiten sin tener una razón para ello; noticias que se publican como noticias cuando no lo son, sin tener siquiera valor como tal; se mantiene, además, el servicio a las campañas de todos los grupos contrarrevolucionarios de España y Europa. Eso sigue en sus espacios, intervenciones, en las citas. La campaña persiste, y como toda campaña tiene momentos álgidos y otros menos. Tú me preguntabas quién lo financia. Según las noticias que tenemos, el grupo Prisa se está extendiendo por América Latina y está cada vez más firme en Miami. Eso lo obliga a intensificar su campaña contra Cuba no solo por intereses de afiliación política o económica, sino por sus propios intereses comerciales. Además de eso, también tenemos noticias de la aprobación de nuevos fondos para la revista Encuentro y la disidencia, con lo cual lo único que se puede esperar, en todo caso, es que se acentúe.

 

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