Año IV
La Habana
2006

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
EL CUENTO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

 

La estancia de Camilo Cienfuegos en EE.UU.
(5ta parte)
William Gálvez La Habana


En la carta del 18 de febrero del mismo año reitera lo difícil de conseguir un trabajo fijo y bien remunerado. Recuerda el cumpleaños del padre y el hermano Osmany. Le preocupa la captura de decenas de cubanos que como él estaban ilegales, pensando que de un momento a otro le puede suceder lo mismo. Hace mención de que el día de su cumpleaños, el 6 de febrero, recibió algunos presentes. Al final, se refiere a sus posibilidades para desempeñarse como pelotero:

“Estoy haciendo gestiones con un conocido que trabajó conmigo y que tiene relaciones con equipos de Base ball, a ver si puedo jugar pelota por aquí, yo creo que no me será difícil (modestia aparte), pero tendría que hacer un viaje a Florida o Boston, a “Massachussert”, pero eso no puede ser, pues la cosa está muy mala como para dejar el trabajo (...)” 

Además, agregamos nosotros, en su condición de ilegal, no hubiera sido aceptado.

Con fecha 20 del mismo mes y año, escribe a los gerentes de la sastrería El Arte en La Habana, donde trabajaba antes de salir de Cuba, se excusa por la demora del pago de una deuda por la ropa adquirida para hacer el viaje y a la vez les envía un giro por el importe. Entre otras cosas escribe:

(2)
“(…) Diez meses hace que salí de mi Patria, en busca de bienandanzas, como el Quijote, y todavía no se han borrado de mi mente mis últimas palabras, palabras nada más, con las cuales prometía pagar esa cuenta, pero... palabras que no olvidaría fácilmente, "más fácil sería dejar de respirar (...)

Ya realizada esta operación podré sentirme verdaderamente tranquilo, sabiendo que esa mancha que sobre mi apellido pesaba, materialmente está borrada, aunque no limpia del todo moralmente «que es lo que más interesa», pues lo indicado y justo hubiera sido el haberla liquidado el mismo día de dejar esa casa, pero en aquellos momentos, queriendo huir lo más pronto posible de "mis fracasos", me fue completamente imposible”.

Es lo anterior una muestra de honestidad, inculcada por sus padres que dieron a sus hijos una sólida educación integral.    

RAFAEL
: “Otra vez sin empleo y con los agentes de Inmigración rondando, decidimos partir hacia San Francisco, donde llegamos a principios de julio. La primera noche la pasamos en el hotel Pickwick. Al día siguiente alquilamos un cuarto con dos camas en la calle Utah y 24, en un barrio donde vivían muchos latinos. Comíamos en un restaurante cercano, nombrado Caleta, que era propiedad de una mexicana llamada Sixta Radilla y su hermano Rufino, quienes hicieron amistad con nosotros, hasta el punto de ofrecer la garantía de trabajo ante las autoridades norteamericanas, uno de los requisitos para poder realizar nuestro segundo viaje a ese país, en 1956.
(3)
Nuevamente fue Camilo el primero en conseguir trabajo. Comenzó de camarero en el hotel Fairmont. Yo concurría los mediodías al lugar, me sentaba, y, enseguida venía Camilo con café con leche, tostadas con mantequilla y emparedados, que, por salir "gratis", ayudaba a aliviar nuestras penurias económicas.


Con posterioridad Camilo consiguió un nuevo empleo en la Atlas Universal Service, como pulidor y pintor de estructuras de ventanas y puertas de hierro. Este trabajo era mejor pagado que el anterior y yo ya laboraba en un restaurante, por lo que decidimos dejar el cuarto donde vivíamos y mudarnos para un apartamento, en la calle Florida, entre 21 y 22. Incluso, para aumentar sus ingresos, Camilo estuvo como dos meses trabajando extra, por las noches, como mozo de limpieza, pues necesitaba comprarse ropa y poder ayudar más a su familia.

Debido a que en este Estado no existían organizaciones patrióticas de exiliados en aquellos momentos, y que José Antonio se había mudado y desconocíamos su nueva dirección, Camilo se vio limitado en sus actividades patrióticas durante su estancia en San Francisco. No obstante, siempre existió en él una preocupación constante por informarse acerca de la situación en Cuba, mediante la prensa y todo tipo de fuente informativa.


(4)
Cerca de donde vivíamos existía un parque deportivo, el Ralph Park, donde se jugaba pelota. Camilo se compró un guante y unos spikes. Los domingos nos reuníamos un grupo --mexicanos, nicaragüenses, americanos, salvadoreños--; unos, compañeros de trabajo; otros, conocidos, y formábamos nuestros piquetes. Recuerdo que, creo que a finales de 1954, un día Camilo paseaba con dos conocidos latinos. Uno de ellos tuvo una discusión con dos individuos que estaban parados en una esquina y Camilo intervino, pues se habían ido a las manos. Sucedió que sus acompañantes lo dejaron solo, y tuvo que enfrentarse con los individuos en condiciones desventajosas”.

En julio de 1954, abandonan San Francisco; se encuentran de nuevo en New York; desde allí Camilo escribe a sus padres, siempre con su acostumbrada jocosidad:

“New York 15/7/54

(…) No sé si ahí estarán como yo, con un calor que no lo aguantan ni los caballos; hace dos horas me levanté y ya me he tomado 16 cocacolas  (sic) y 31 vasos de agua.

(5)
Escribo hoy desde casa de Téllez, hace 2 días estoy aquí; como sabrán, no pude ver a Norma, pues ya se fue, yo creí que estaría aquí, pero se fue (…)

Ustedes conocen, pues ya se lo había dicho, de mi deseo de hacer ese viaje, donde estaba estaré como no estaré en ningún otro lugar en este país, pero dondequiera yo me pego como un buey y me querrán igual; éste es el mejor tiempo para irse y como “irse” es correlativo, lo repito, me fui. Si no lo hacemos ahora, no lo hubiéramos hecho maybe, quizás, no lo hubiéramos hecho nunca. Como dice el gordo José, hay que aprovechar los bríos juveniles.

Ya me estoy poniendo viejo y tengo que aprovechar los pocos años juveniles que me quedan. Aunque más vale “viejo joven que joven viejo”, cojan ésa, filósofos.

Nuestra primera parada será San Francisco, después iremos a Los Ángeles, Hollywood. Tengo pensado en la Meca del cine filmar mi primera película en 3. D. (tercera dimensión). ¿Qué les parece? ¿O les gustaría más verme en Cinemascope? Después de filmar, iremos de ciudad en ciudad: San Diego, Sacramento, Las Vegas, y antes de nuestro regreso a nuestra pequeña ínsula, como ya les dije en diciembre, queremos ir a México. Creo que no será difícil, si no me dan permiso, lo tomaré por mí mismo; creo el río no es muy Grande ni muy ancho; ahí estaremos de vacaciones solamente una semana, viendo las incomparables bellezas de ese país: Monterrey, Guadalajara, México City, o les mandaré una postal desde Acapulco.

(6)

Tengo que hacer las maletas y guardar plenty yanquería (basuras), no sé qué haré con ellas pues no pienso regresar a esta ciudad (...)

CAMILO”

Nos contó Rafael que durante el  viaje, Camilo le escribe a sus padres, pues decía que mantener esa correspondencia era como estar en su querida Cuba y junto a los suyos:

“Kansas City 15/7/54 1

(…) Acabamos de arribar a esta bonita ciudad de Kansas un poco kansados; después de 7 horas de viaje, nos apeamos 10 minutos, nos tomamos un cafecito con leche y no tuvimos tiempo de poner ni una tarjetica, dentro de 5 horas estaremos en San Francisco, California.

Tengo que aguantar ahora a Rafles, que quiere decirle al nuevo piloto que si se apaga una lucecita en la pizarra, dice él, que ya sabe manejar avión. Yo no lo dudo, estamos sentados en el primer asiento.

(7)
Aquí todo es gratis. Cuando lleguemos nos vamos a quejar del inmisericordio servicio que nos están dando, nos han tirado a cáscara de caña, nos prometieron desde café hasta pollo frito, y lo único que nos han dado ha sido 1 chicle de a kilo, el café no nos interesa pero el pollo o me lo dan o me tiro del avión.

Bueno, nos fuimos (…)

CAMILO

P. D. Nos acaban de dar otro chiclecito y van $0.02.

1 Debe ser 16, no 15.

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

© La Jiribilla. La Habana. 2006
 IE-800X600