|
Una de las constantes de la política de agresión
permanente de los gobiernos de EE.UU. en contra de Cuba
ha sido el uso de la promoción de la emigración legal e
ilegal de Cuba a EE.UU. Desde noviembre de 1966, hace 39
años, la Ley de Ajuste Cubano ha sido el arma a través
de la cual EE.UU. ha instrumentado esa política
desestabilizadora. No solo la ha utilizado para robarle
al país, especialmente durante los primeros años del
proceso revolucionario, de sus científicos,
profesionales, técnicos y otros individuos más
capacitados, sino también siempre la ha utilizado como
arma de reserva a través de la cual pudiera provocar una
crisis migratoria entre los dos países que justificaría
una eventual agresión militar.
La Ley de Ajuste
Cubano hace elegible de manera automática para
recibir residencia permanente, pasados un año y un
día de su llegada a este país, a casi todos los
cubanos, llegados legal e ilegalmente. De sobra
sabemos que ninguna otra nacionalidad tiene este
privilegio. Actualmente, como siempre ha sido, uno
de sus propósitos principales ha sido incentivar la
emigración ilegal de Cuba, para utilizar esta con
fines propagandísticos en contra del proceso
revolucionario. No importa las consecuencias que
esta emigración ilegal tenga para los cubanos que la
intentan, sobre todo, para los que criminalmente la
arriesgan trayendo a sus hijos menores en esa
azarosa travesía por mar.
En el año fiscal que
terminó el 30 de septiembre pasado el Servicio de
Guardacostas de EE.UU. dejó saber que había interceptado
en alta mar 2712 cubanos, más del doble (1225) que
fueron interceptados durante el año fiscal 2004. Las
cifras del año fiscal 2005 es la tercera más alta de
cubanos interceptados en alta mar en los últimos 12
años; superiores fueron las cifras de 1993 (3656), y
1994 cuando emigraron, ilegalmente por mar, más de 30
mil cubanos producto de la última crisis migratoria
entre ambos países.
Los acuerdos
migratorios de 1994 y 1995, hoy válidos, firmados entre
ambos gobiernos producto de esa crisis migratoria de
agosto de 1994, obligan a EE.UU. a devolver a Cuba a
todo cubano interceptado en alta mar por autoridades
norteamericanas, excepto casos en los que pueda probarse
persecución política que justifique el asilo en EE.UU.
Esto se estipuló en los acuerdos para disuadir a los que
pudieran considerar emigrar ilegalmente por mar. Pero,
la Administración Bush, con toda intención, no ha
cumplido esa parte esencial de los acuerdos. Al
contrario, la ha utilizado para provocar más salidas
ilegales de Cuba.
Aunque el Servicio de
Guardacostas mantiene que a solo al 2.5% de los cubanos
interceptados en alta mar se le otorga asilo político,
el entendimiento público, la percepción pública, en Cuba
y en la comunidad cubana en Miami, no es esa. Y porque
no es esa la percepción que se tiene, siguen saliendo
más personas ilegalmente de Cuba por mar provocando
fatales consecuencias.
En estudios
realizados por expertos cubanos en la Isla sobre esta
situación se estima que al menos 15% de los que intentan
cruzar por mar a EE.UU. mueren en el intento. Las cifras
dadas por el Servicio de Guardacostas y por la prensa de
Miami son muy diferentes, mantienen que solamente hubo
39 muertes confirmadas en esa travesía durante el año
fiscal 2005. Aunque solo en un lamentable suceso, a
mediados de agosto pasado, 31 pasajeros, de una lancha
de 28 pies de eslora salida por Matanzas, fueron
declarados desaparecidos.
De acuerdo al
Servicio de Guardacostas las intercepciones en alta mar
se han caracterizado por enfrentamientos violentos con
las autoridades y por la muerte de los inmigrantes.
Según las mismas autoridades, estas personas son traídas
cada vez más, en lanchas rápidas, por una red de
delincuentes especializados en el tráfico humano
—antiguos narcotraficantes—, radicados en el sur de la
Florida, que ahora encuentran este contrabando más
lucrativo que el de las drogas. Cobran desde $ 8000 a $
12 000 dólares por persona, a quienes malvadamente
abarrotan en las pequeñas lanchas. En su inmensa mayoría
los que intentan inmigrar son individuos que tienen
familiares en EE.UU. quienes no califican para ser
considerados como emigrantes legales, o que no quieren
esperar su turno en la cuota anual, asignada por los
tratados migratorios, para estos inmigrantes.
Como parte de su
sistemática campaña pública en contra de Cuba,
recientemente un vocero del Departamento de Estado dijo
que la nueva ola de inmigrantes ilegales cubanos se debe
al sistema imperante en la Isla, el aumento de las
políticas represivas del régimen y el desplome de la
economía cubana. Resulta que según cifras oficiales
durante el año fiscal 2005 fueron también interceptados
en alta mar intentando entrar ilegalmente en EE.UU. 3612
dominicanos —900 más que los cubanos interceptados—, y
en el 2004 fueron interceptados 3229 haitianos —2000 más
que los 1225 cubanos interceptados ese año fiscal. El
diario brasileño O Globo en un reciente artículo
sobre el tema de los inmigrantes ilegales en EE.UU.,
citando fuentes oficiales, señala que durante el primer
semestre del año fiscal 2005, fueron detenidos
intentando cruzar ilegalmente las fronteras
estadounidenses, 27 396 brasileños, una media de 4556
por mes y 152 por día. Y en el año 2004 fueron detenidos
intentando entrar ilegalmente a este país un total de 1
160 000 extranjeros, 93% de ellos —cerca de 1 080 000—
eran mexicanos. Sería importante recordarle al
Departamento de Estado que ninguno de los países natales
de esos inmigrantes indocumentados tienen una pizca de
socialismo en su sistema; porque son Estados clientes de
EE.UU. sus economías no pueden desplomarse porque
siempre han estado en la ruina; y es de amplio
conocimiento público, que diariamente todos esos pueblos
sufren crueles políticas represivas, cuyas víctimas
anualmente se cuentan en los miles. Ah, y ninguna de
esas nacionalidades puede acogerse a los beneficios de
una Ley de Ajuste Cubano si lograra entrar ilegalmente a
este país, al contrario, se les persigue con saña.
Que se dé fin a una despreciable política que utiliza a
nuestros compatriotas, sobre todo a nuestros hijos
menores, como carne de cañón. Que se anule la Ley de
Ajuste Cubano; que se aumente el número de visas de
emigrantes a aquellos cubanos que quieran emigrar, y que
cumplan los requisitos exigidos por las regulaciones de
EE.UU., y así lo hagan legalmente y de manera segura,
para ellos y para sus hijos; que EE.UU. dé fin a la
política genocida del Bloqueo y al resto de su política
de agresión permanente y en vez, respete el derecho del
pueblo cubano a vivir y a desarrollarse en paz. Y,
entonces, verán. |