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Acerca de la Ley de Ajuste Cubano
Andrés Gómez Areítodigital


Una de las constantes de la política de agresión permanente de los gobiernos de EE.UU. en contra de Cuba ha sido el uso de la promoción de la emigración legal e ilegal de Cuba a EE.UU. Desde noviembre de 1966, hace 39 años, la Ley de Ajuste Cubano ha sido el arma a través de la cual EE.UU. ha instrumentado esa política desestabilizadora.  No solo la ha utilizado para robarle al país, especialmente durante los primeros años del proceso revolucionario, de sus científicos, profesionales, técnicos y otros individuos más capacitados, sino también siempre la ha utilizado como arma de reserva a través de la cual pudiera provocar una crisis migratoria entre los dos países que justificaría una eventual agresión militar. 

La Ley de Ajuste Cubano hace elegible de manera automática para recibir residencia permanente, pasados un año y un día de su llegada a este país, a casi todos los cubanos, llegados legal e ilegalmente. De sobra sabemos que ninguna otra nacionalidad tiene este privilegio. Actualmente, como siempre ha sido, uno de sus propósitos principales ha sido incentivar la emigración ilegal de Cuba, para utilizar esta con fines propagandísticos en contra del proceso revolucionario. No importa las consecuencias que esta emigración ilegal tenga para los cubanos que la intentan, sobre todo, para los que criminalmente la arriesgan trayendo a sus hijos menores en esa azarosa travesía por mar.

En el año fiscal que terminó el 30 de septiembre pasado el Servicio de Guardacostas de EE.UU. dejó saber que había interceptado en alta mar 2712 cubanos, más del doble (1225) que fueron interceptados durante el año fiscal 2004.  Las cifras del año fiscal 2005 es la tercera más alta de cubanos interceptados en alta mar en los últimos 12 años; superiores fueron las cifras de 1993 (3656), y 1994 cuando emigraron, ilegalmente por mar, más de 30 mil cubanos producto de la última crisis migratoria entre ambos países.

Los acuerdos migratorios de 1994 y 1995, hoy válidos, firmados entre ambos gobiernos producto de esa crisis migratoria de agosto de 1994, obligan a EE.UU. a devolver a Cuba a todo cubano interceptado en alta mar por autoridades norteamericanas, excepto casos en los que pueda probarse persecución política que justifique el asilo en EE.UU. Esto se estipuló en los acuerdos para disuadir a los que pudieran considerar emigrar ilegalmente por mar. Pero, la Administración Bush, con toda intención, no ha cumplido esa parte esencial de los acuerdos. Al contrario, la ha utilizado para provocar más salidas ilegales de Cuba.

Aunque el Servicio de Guardacostas mantiene que a solo al 2.5% de los cubanos interceptados en alta mar se le otorga asilo político, el entendimiento público, la percepción pública, en Cuba y en la comunidad cubana en Miami, no es esa. Y porque no es esa la percepción que se tiene, siguen saliendo más personas ilegalmente de Cuba por mar provocando fatales consecuencias.

En estudios realizados por expertos cubanos en la Isla sobre esta situación se estima que al menos 15% de los que intentan cruzar por mar a EE.UU. mueren en el intento. Las cifras dadas por el Servicio de Guardacostas y por la prensa de Miami son muy diferentes, mantienen que solamente hubo 39 muertes confirmadas en esa travesía durante el año fiscal 2005.  Aunque solo en un lamentable suceso, a mediados de agosto pasado, 31 pasajeros, de una lancha de 28 pies de eslora salida por Matanzas, fueron declarados desaparecidos.

De acuerdo al Servicio de Guardacostas las intercepciones en alta mar se han caracterizado por enfrentamientos violentos con las autoridades y por la muerte de los inmigrantes. Según las mismas autoridades, estas personas son traídas cada vez más, en lanchas rápidas, por una red de delincuentes especializados en el tráfico humano —antiguos narcotraficantes—, radicados en el sur de la Florida, que ahora encuentran este contrabando más lucrativo que el de las drogas. Cobran desde $ 8000 a $ 12 000 dólares por persona, a quienes malvadamente abarrotan en las pequeñas lanchas. En su inmensa mayoría los que intentan inmigrar son individuos que tienen familiares en EE.UU. quienes no califican para ser considerados como emigrantes legales, o que no quieren esperar su turno en la cuota anual, asignada por los tratados migratorios, para estos inmigrantes.

Como parte de su sistemática campaña pública en contra de Cuba, recientemente un vocero del Departamento de Estado dijo que la nueva ola de inmigrantes ilegales cubanos se debe al sistema imperante en la Isla, el aumento de las políticas represivas del régimen y el desplome de la economía cubana. Resulta que según cifras oficiales durante el año fiscal 2005 fueron también interceptados en alta mar intentando entrar ilegalmente en EE.UU. 3612 dominicanos —900 más que los cubanos interceptados—, y en el 2004 fueron interceptados 3229 haitianos —2000 más que los 1225 cubanos interceptados ese año fiscal.  El diario brasileño O Globo en un reciente artículo sobre el tema de los inmigrantes ilegales en EE.UU., citando fuentes oficiales, señala que durante el primer semestre del año fiscal 2005, fueron detenidos intentando cruzar ilegalmente las fronteras estadounidenses, 27 396 brasileños, una media de 4556 por mes y 152 por día. Y en el año 2004 fueron detenidos intentando entrar ilegalmente a este país un total de 1 160 000 extranjeros, 93% de ellos —cerca de 1 080 000— eran mexicanos. Sería importante recordarle al Departamento de Estado que ninguno de los países natales de esos inmigrantes indocumentados tienen una pizca de socialismo en su sistema; porque son Estados clientes de EE.UU. sus economías no pueden desplomarse porque siempre han estado en la ruina; y es de amplio conocimiento público, que diariamente todos esos pueblos sufren crueles políticas represivas, cuyas víctimas anualmente se cuentan en los miles.  Ah, y ninguna de esas nacionalidades puede acogerse a los beneficios de una Ley de Ajuste Cubano si lograra entrar ilegalmente a este país, al contrario, se les persigue con saña. 

Que se dé fin a una despreciable política que utiliza a nuestros compatriotas, sobre todo a nuestros hijos menores, como carne de cañón. Que se anule la Ley de Ajuste Cubano; que se aumente el número de visas de emigrantes a aquellos cubanos que quieran emigrar, y que cumplan los requisitos exigidos por las regulaciones de EE.UU., y así lo hagan legalmente y de manera segura, para ellos y para sus hijos; que EE.UU. dé fin a la política genocida del Bloqueo y al resto de su política de agresión permanente y en vez, respete el derecho del pueblo cubano a vivir y a desarrollarse en paz. Y, entonces, verán.

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