Año IV
La Habana

24 - 30 de DICIEMBRE
de
2005

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
EL CUENTO
LETRA Y SOLFA
EL LIBRO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
FUENTE VIVA
REBELDES.CU
LA BUTACA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

El Sur en el Centro
Fidel Díaz La Habana


Más de dos horas de auténtica canción latinoamericana en la voz del cantautor argentino Raly Barrionuevo, el cumpleaños 75 de Teresita Fernández, homenajes a los eternos creadores Wichy Nogueras y el gallego Posada, estuvieron entre los mágicos momentos de la tarde-noche de este jueves 22 de diciembre en el Centro Pablo de la Torriente.

Una vez más hay que hablar de la exquisitez de las propuestas que nos hace el Centro Pablo de la Torriente. Este jueves 22 de diciembre, como es habitual, el patio de las yagrumas nos dio la bienvenida en la voz de Víctor Casaus para proponernos un conjunto de acciones culturales del más profundo y elevado sentido espiritual.

Al llegar a la vieja casona nos encontramos con la miniexposición Mitos que nos reencontró con el arte de José Luis Posada, aquel gallego irreverente que diera a la revista El Caimán Barbudo su legendario logotipo y un estilo de ilustración que sacudió los años 60 y aún sigue iluminando.

Virgen Gutiérrez nos presentó, de la colección Palabra viva, el CD dedicado a otro fundador de El Caimán, ese extraordinario poeta y escritor que merece más atención sobre su obra para las nuevas generaciones y que gravita como una broma perenne sobre quienes conocen su obra, Wichy Nogueras, El Rojo.

Para cerrar el círculo que ronda a la publicación cultural, Raúl Hernández Ortega presentó el libro De luces y de sombras, editado por el sello Unicornio de San Antonio de los Baños. Se trata de una antología poética personal de Víctor Casaus, con ilustraciones también del Gallego Posada.

Tras estas acciones, que como es habitual, conllevan la venta de discos, casetes y libros del Centro Pablo, dio inicio a un momento muy especial por ponernos en contacto con uno de los más auténticos jóvenes exponentes de la música latinoamericana actual, el argentino Raly Barrionuevo.  

En sus palabras del programa al concierto titulado Descalzo por los caminos, Víctor Casaus escribió:

“Las canciones que llenarán este patio en la tarde de hoy vienen a dar testimonio y a dar fe. Testimonio de las hermosas y terribles realidades de nuestro continente y fe en los poderes mágicos de la canción para acompañar desde la belleza y la participación, las luchas por transformar esa realidad.”

La voz clara y honda de Raly Barrionuevo fue, en efecto, el trino de la América real y de la que soñamos. Guitarra en ristre, a veces acompañado por su guitarrista —que más por consecuencia que por azar lleva por nombre Ernesto Guevara— y el percusionista Manuel Uriona, nos ofreció cerca de dos horas de canciones, chacareras y zambas que nos adentraron en la Argentina más humilde, en el ser enamorado de otro ser y de todos los seres; de su pueblo y de los pueblos, del ayer y del mañana. También subieron a escena, invitados por Raly para hacer uno de los temas, los trovadores cubanos Yosvany Bernal y Samuel Águila, lo cual le dio un toque de placer hermanado a la velada.  Piezas como “Una mujer”, “Eva Luna”, “Ey paisano” o “Circo criollo” registraron diversos matices desde la mirada actual y a la vez heredera de esa rica tradición de la pampa que viene desde los grandes payadores.

Vuelve a cantar el cocuyo
después de un año sin huella
vuelve a renacer el grito
marrón de la chacarera.

A Raly lo habíamos conocido hace unos meses a razón del encuentro mundial contra el terrorismo. Impactó en aquel concierto latinoamericano en el teatro Carlos Marx y más tarde interpretando algunos temas en el Centro Pablo invitado a un A Guitarra Limpia con Tita Parra. Ahora ha vuelto con una gira por varias provincias del país y en especial esta tarde-noche de jueves donde mostró un amplio repertorio, auténtico y con mucho que decir; lo cual nos devuelve la esperanza en esa canción sin afeites, comprometida con su tiempo desafiando el gran vacío de ideales y pasiones genuinas que caracteriza la música de los grandes circuitos del mercado musical.  

Es el hombre americano
corazón de la batalla
rebelión y abrazo fuerte
de parche y de madrugada.

Descalzo por los caminos nos mostró a un joven músico de la más auténtica estirpe, pero si esto fuera poco, tan rico como el propio concierto fue el posconcierto. El Centro Pablo nos reservaba la celebración del cumpleaños 75 de Teresita Fernández. Tras cantarle felicidades y picar el cake, volvieron a desenfundarse las guitarras, de manera más informal. Un joven trovador venezolano, Ángel Balam, nos conectó nuevamente con el trovar más sentido. Se creó la cofradía con otros trovadores y la noche se extendió en sus guitarrazos. Fernando Bécquer, Ariel Díaz y Amanda Cepero, el dúo Karma, Pedro Beritán y el propio Raly —demostrando que es de los descargadores de verdad, de esos que más allá de la escena, ponen guitarra y voz en cuanto rincón se confabulen las almas— dieron al Centro Pablo ese manto de poética sinfín que va más allá —cual si esto fuera poco— de lo programado. Por supuesto que en una velada que  se adentraba en la fría noche con sabor hereje, no iba a quedar callada la sacerdotisa mayor de la trova, Teresita Fernández con sus canciones curanderas y su charla levitante y siempre como última hora, sacó más de una lágrima de asombro o ternura. Su arte de comunicar desde la más sublime sencillez, nos arrulló como ronda del espíritu martiano y completó, con toque de gracia, ese abrazo latinoamericano que en sus diversas voces tuvo este jueves del Centro Pablo.       

SUBIR

 
 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

© La Jiribilla. La Habana. 2005
 IE-800X600