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Al finalizar la gala Fiesta de Alicia Alonso en
la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana
(martes 20 de diciembre de 2005), un grupo de
personalidades, trabajadores y amigos del ballet,
encabezados por Abel Prieto, ministro de Cultura, fuimos
invitados a esperar el cumpleaños de la prima
ballerina assoluta.
Allí estaba
Ramona de Záa, la misma que, becada hace más de medio
siglo por la Academia de Ballet Alicia Alonso, fuera
llevada por Alicia al extranjero durante el período
incierto de 1957 a 1959 para preservarle su futuro.
Estaba también Alberto Juantorena, de quien Alicia dijo,
viéndolo correr con su especial elegancia, que había
sido el bailarín que se le escapó de las manos.
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La Alonso y su compañero Pedro Simón,
en el cumpleaños de la artista |
Así estaba presente Miguel Barnet, el poeta que siempre
le ha entregado a la diva “la poesía de su amistad”, el
que viéndola bailar hace 21 años en el segundo acto de
Giselle, en el Metropolitan Opera House,
no pudo resistir la tentación de gritar “¡Viva Cuba!”,
porque, según dijo Barnet, Alicia es Cuba.
Asimismo figuraban Alfredo Guevara, presidente del
Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano,
el poeta Pablo Armando Fernández, Premio Nacional de
Literatura, Miguel Cabrera, historiador del Ballet,
Pedro Simón, compañero de Alicia y director del Museo
Nacional de la Danza, Javier Ardizones,
director del Gran Teatro de La Habana,
Yanelda Mendoza, la perfumista que logró la esencia “Unga”,
apelativo que usara la Alonso en sus años de niña,
adolescencia y juventud y que ahora nombra el perfume, y
otros incondicionales de Alicia, es decir, del ballet.
¿Qué significa Alicia Alonso para el pueblo de Cuba y la
cultura cubana? —le preguntó una periodista extranjera a
Abel Prieto.
Todo lo que vivimos hoy (durante la gala Fiesta de
Alicia Alonso) tiene mucho que ver con lo que es
Alicia para este pueblo ―respondió el Ministro―. Alicia
es una de esas figuras que son un ejemplo de acumulación
cultural, de varios años. Alicia, como dijo Alfredo
Guevara, no pertenece a una generación, pertenece a una
serie de generaciones. Ella significa mucho como
bailarina, pero significa algo extraordinario como
fundadora, como maestra.
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El
minisri
de
cultura
Abel Prieto
en el brindis
por el cumpleaños de Alicia Alonso |
UN
LAZO DE CUBANÍA
Alicia es un ejemplo de voluntad ―apuntó La Jiribilla.
¡A
toda prueba! ―asintió Abel―. Esa tenacidad, ese rigor...
Alicia siempre apostó por la calidad. Alicia es
profundamente popular y al mismo tiempo tiene un gran
sentido de las jerarquías artísticas, sentido que le
impide hacer concesiones. Eso es hermoso, muchas veces
lo cultural termina asociándose con demagogias
seudoculturales, la obra de Alicia, sin embargo, sigue
un itinerario artístico impecable, sin zigzagueos ni
retrocesos. Este es un merecidísimo homenaje, la gente
siente a Alicia como uno de los pilares de nuestra
cultura, como uno de esos fundamentos que en una cultura
nacional son tan importantes, son tan imprescindibles.
Ella también ha fundado un público.
¡No hay que olvidarlo! En este país se ha creado un
público del ballet. Los amigos que vienen de otros
lugares se asombran al ver cómo reacciona ese público,
cómo ese público conoce sobre elementos técnicos que
pudieran ser incluso bastante elaborados, el público
cubano, a una escala en cierto modo masiva, conoce todas
esas cosas. Y eso también tiene que ver con la obra de
Alicia Alonso: la formación de ese público conocedor, de
ese público que tampoco aplaude la chapucería, sino que
aplaude y sigue el rigor.
¿Dejó una huella personal en usted la obra de Alicia
Alonso, le debe algo Abel Prieto a la prima ballerina
assoluta?
Cuando mi generación empieza a conocer la cultura,
Alicia ya era una figura instalada definitivamente, es
un figura que por lo menos a mí me ha acompañado
siempre, y la he seguido desde la admiración de alguien
que no es exactamente un conocedor. Ella tiene mucho que
ver con un ejemplo, esa palabra que a veces se usa de
manera demasiado fácil. Alicia es un ejemplo de voluntad
creadora, de tenacidad, de rigor, y, al mismo tiempo, de
vínculo con este país, de nexo con la cubanía, de
relación con la patria. Alicia es de esas figuras que tú
tienes siempre cerca, como una referencia.
¿Qué querría desearle usted a Alicia en un día como hoy?
Que siga como está: activa, lúcida, trabajando a pesar
de adversidades de salud que ha tenido, que siga
gestando día a día la vida de nuestro ballet, que siga
enseñándonos todo eso que ha hecho visible a lo largo de
su carrera, todas esas cualidades extraordinarias que
nuestro pueblo tanto admira.
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Alicia Alonso y Miguel
Cabrera,
Directora e historiador del Ballet respectivamente |
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