Año IV
La Habana

24 - 30 de DICIEMBRE
de
2005

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RALY BARRIONUEVO A GUITARRA LIMPIA
Ajiaco y chacareras

María Fernanda Ferrer La Habana
Fotos:
Alain Gutiérrez


“Cuba es un ajiaco”, con esas cuatro palabras Don Fernando Ortiz definió lo que a su juicio somos como nación, como pueblo; si esa breve, pero a la vez profunda reflexión del sabio cubano la llevamos a una dimensión más reducida, entonces podemos afirmar que el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau también lo es.

El ajiaco es un muy típico plato de la cocina cubana cocido con múltiples ingredientes que poco a poco se van adicionando hasta lograr un caldo resultante: así, con una gran porción de amor, fueron sumándose los ingredientes que formaron parte de Descalzo por los caminos, concierto A guitarra limpia que el pasado jueves 22 ofreció en el patio de las yagrumas del Centro Pablo el joven y talentoso trovador argentino Raly Barrionuevo.

Al presentar el concierto, que pone punto final a las actividades del Centro en el presente 2005, el poeta y cineasta Víctor Casaus, director de la institución, afirmó que es “importante ponernos en contacto con los nuevos creadores latinoamericanos que están redescubriendo nuestras raíces”, y enfatizó que Raly desarrolla un intenso trabajo relacionado con el folclore argentino.

Insistió en que actualmente algunos músicos jóvenes, como Raly, “están renovando, están incorporando textos comprometidos y que tanto necesita el continente” y reiteró que por esas y otras razones es una “verdadera alegría” tenerlo en el espacio A guitarra limpia, proyecto que ya cumplió siete años de permanencia. 

“La presencia de Raly en La Habana —dijo Casaus— es la consumación de un sueño común, el de él, el nuestro y el de ustedes que han venido a verlo desandar esos caminos a través de sus canciones en el patio del Centro Pablo.”

Casaus recordó que diciembre es un mes importante para el Centro porque se cumplen aniversarios de nacimiento (12) y muerte (19) de Pablo de la Torriente Brau, periodista y luchador incansable contra el fascismo hasta su muerte (1936) en Majadahonda durante los días de la Guerra Civil Española.

“Este concierto —dijo Casaus—  está dedicado a Pablo y a María Luisa Lafita, una increíble mujer que falleció hace un año aquí, en La Habana, y quien fue testigo y participante de excepción durante la lucha contra el fascismo en España. Anunció que durante la Feria Internacional del Libro de La Habana, que se efectuará en febrero venidero, se lanzará una convocatoria especial dentro del Premio Memoria de investigación testimonial para temas relacionados con la mujer, que llevará el nombre de María Luisa Lafita.

Luis Rogelio Nogueras, Wichy, también fue recordado y es que la Colección Palabra viva del Centro Pablo —que guarda para el futuro y la memoria voces importantes de la cultura iberoamericana— presentó su más reciente CD titulado El juego del escorpión que incluye las confesiones recogidas por el periodista Orlando Castellanos en sus entrevistas memorables al poeta, textos leídos por el autor y canciones dedicadas a él por Silvio Rodríguez y el trovador argentino Martín Rago.

Virgen Gutiérrez, coordinadora de la Colección Palabra
viva, aseguró que El juego del escorpión “nos acerca a la vida y la obra de Wichy, poeta, narrador y periodista y también a su gran dimensión como ser humano”.  

El concierto de Raly sirvió, cual ajiaco, para homenajear a la trovadora Teresita Fernández en su cumpleaños 75 y preinaugurar la exposición Mitos que se expondrá a inicios de año en la Sala Majadahonda del Centro Pablo y que estará dedicada íntegramente al artista plástico José Luis Posada, el gallego Posada. Y precisamente, este artista estuvo también no solo con esta pequeña muestra de su quehacer, sino en las páginas del libro De luces y de sombras presentado ese día. 

Raúl Hernández Ortega, director de la editorial Unicornio y editor del libro De luces y de sombras al presentar el volumen aseguró que intentó “unir cuatro décadas de trabajo de Víctor y del gallego”.

Afirmó que hacer la presentación en el Centro Pablo es un gran regocijo porque la considera  “una institución de vanguardia” igual que lo fue en su momento El Caimán Barbudo, revista pionera en muchos aspectos porque reunió a su alrededor gente que se hacía preguntas, que se cuestionaba cosas y por eso —dijo— es que De luces y de sombras es un libro muy joven.

“Cuando se llega a la poesía desde la humildad, sin afeites ni decorados, la palabra brilla desde su primigenia función educativa: así es el discurso de Víctor Casaus, un poeta que no deja de ser joven y que no abandona su compromiso”, reiteró el editor de De luces y de sombras.  

Luego de todos estos sucesos, que se desarrollaron en torrente, comenzó Descalzo por los caminos, recital que se inició con el tema “Una mujer” que Raly compuso inspirado en la trovadora chilena Violeta Parra y que en esta ocasión quiso dedicar a María Santucho, coordinadora general del Centro Pablo, “por su amor y por hacer posible muchas de las magias de este viaje”. No es común que un trovador comience su concierto con una canción cuyas primeras estrofas sean a capella y creo que hacerlo constituyó una suerte de carta de presentación de Raly: se supo, por tanto, que estábamos ante un trovador afinado y con una preciosa voz.

Le siguió “Tu estrella”, dedicada al comandante guerrillero Ernesto Che Guevara;   no hay muerte que resista ante tanta claridad, reza el estribillo y luego “Eva luna” con evocaciones directas al libro de la muy conocida escritora chilena Isabel Allende.

Continuó el concierto con “Si acaso vuelves” y “Ey, paisano”, canción —que da título a un CD de Raly— pone acento en problemas cotidianos “que existen en muchas ciudades argentinas, pero que no son exclusivos de mi país, sino de cualquier pedazo de Latinoamérica”, insistió el trovador.

“Circo criollo” (una especie de homenaje al llamado “teatro arena”, tan importante en el continente) nos recuerda que viene el circo criollo desenterrando recuerdos, y después  

“Chacarera del exilio”, pieza que hizo saltar de su asiento a la Santucho, quien junto a su mamá bailó esta pieza folclórica que tiene, como muchas, su propia danza. Soy latino de la danza / de Guevara y dictadores / de quebracho y cordillera /de exiliados y cantores. Chacarera del exilio /trashumante es mi destino /y esta copla que me lleva /descalzo por los caminos.

“La canción del brujito” es un cándido y cálido texto evocador de los días infantiles en que  Diego Armando Maradona practicaba con “pelotas de media” y soñaba con ser un astro del fútbol. Como luego lo fue.

Los trovadores cubanos Samuell Águila e Ihosvany Bernal fueron invitados por Raly para que lo acompañaran en “Solo tus ojos”: solo tus ojos me llevan a ese lugar donde los cuerpos transpiran la libertad; y luego “Cuarto menguante”, una suerte de reverencia ante ese gran trovador y revolucionario asesinado por la junta militar chilena, Víctor Jara, recordado en sus versos memorables: la sonrisa ancha, la lluvia en el pelo, no importaba nada, ibas a encontrarte con él, con él, con él…

Le siguió un bloque de canciones folclóricas al que se sumaron, desde la danza, algunos integrantes de BB Compañía, agrupación que dirige la profesora y coreógrafa Berta Casañas; la presencia de estos jóvenes bailando chacareras dio al concierto una atmósfera de informalidad, que fue bienvenida.

Continuó Descalzo por los caminos con “Como danza” (un reggae) y “¡Oye, Marcos!” una canción en la que un niño argentino —con toda la pureza que caracteriza a la infancia— invita a visitar su región, Santiago del Estero, al subcomandante Marcos, del Frente Zapatista para la Liberación Nacional.

“Niña luna” (bossa) y “Somos nosotros” (chacarera) fueron los dos últimos temas (en total 21) del concierto de Barrionuevo quien en la mayoría de las canciones estuvo acompañado por su guitarrista Ernesto Guevara y en la percusión por el también argentino Manuel Uriona.  

Descalzo por los caminos —ciertamente un concierto un poco largo (se acercó a las casi dos horas de duración) — fue por sobre todas las cosas un canto a la lírica comprometida con el tema agrario y con las luchas del campesinado argentino y a la vez un homenaje a personas y momentos que, de una manera u otra, han marcado la historia de nuestro continente.

El andar de Raly Barrionuevo descalzo por los caminos, y en esta oportunidad por los senderos cubanos, demostró que la canción folclórica tiene mucho que decir y que enseñar; que se puede fusionar, que se puede mezclar, que se puede combinar, sin perder esa “sustancia original” de la que hablaba Don Fernando Ortiz. Y es que el buen folclore, igual que  el ajiaco cubano, es abierto y capaz de asimilar todo lo bueno que se le adicione, sobre todo si tiene una alta concentración de talento y amor. 

A SOLAS CON RALY

(Instantes antes de que comenzara Descalzo por los caminos, Raly compartió estas reflexiones exclusivas con los lectores de La Jiribilla)

“Por sobre todas las cosas, con este viaje a Cuba quería reafirmar la intensa relación de amistad y de amor que nació y prendió la primera lucecita surgida durante los pocos días del mes de junio de este año en que llegué a La Habana invitado a participar en el Concierto contra el terrorismo y la presencia breve en el Centro Pablo durante un recital de la folclorista chilena Tita Parra.

La idea era darle forma a eso y, de alguna manera, reafirmarlo. Esa era la expectativa: constatar y reciprocar ese amor. Desde ese punto de vista siento que se colmaron las expectativas porque aquellos dos o tres días en que estuve fueron realmente mágicos…pasaron muchas cosas en poco tiempo.  

También estaba consciente de que no había podido vivir la realidad más cotidiana; en aquella oportunidad estuve hospedado en un hotel y tuve poco contacto con el pueblo. Sentía que me faltaba pisar tierra, tener un contacto más verdadero con la gente o más realista y caminar un poco por las calles. Eso es lo que he hecho ahora, amén de los conciertos.

Estuve cantando en la Casa de las Américas durante los días del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y vi muchas películas; también asistí al cierre del Festival Jazz Plaza y visité la provincia de Villa Clara. Allí ofrecí un concierto único que fue muy bien recibido, se colmó el teatro de La Caridad y después estuvimos en El Mejunje donde hicimos una relación muy linda con los trovadores de de esa provincia.

¿Alguna vivencia en particular?

Algo que fue súper lindo. El mismo día del concierto en La Caridad, pero en horas de la mañana, visitamos la Escuela de Medicina y para sorpresa mía encontré allí a varios estudiantes de mi provincia, Santiago del Estero.

Esos chicos para homenajearnos, habían preparado un número de danzas folclóricas y de tangos, y los invité a que fueran a mi concierto. Quería hacer un bloque de música folclórica tradicional tal y como la heredamos de los abuelos.

Es emocionante reencontrarse con chicos de mi provincia que allá no tienen la más mínima posibilidad de estudiar y aquí se les abrió una gran puerta. Es algo muy importante, y siento que estamos en la misma porque son jóvenes que se están preparando para hacer un trabajo social de base a su regreso. Eso me emociona mucho.

En medio de la presentación, esos estudiantes se sumaron al concierto. Hicimos un bloque de música folclórica antigua y ellos bailaron y mostraron a la gente de qué se trata la chacarera como danza.

Escribo mis letras dentro del formato de chacareras, pero las personas que no conocen el género lo toman como una canción más con un ritmo folclórico. Fue lindo hacer una demostración y que la gente vea la chacarera: una danza esencialmente folclórica. Ellos danzaron con los  trajes típicos y fue muy lindo.

También estuviste en El trovazo, espacio de la trovadora Yamira Díaz en Pinar del Río…

Luego de las presentaciones en Villa Clara, nos fuimos a Pinar del Río; hicimos una visita a un Centro cultural muy importante que tiene que ver con la historia y el desarrollo de la música del territorio y en la noche tocamos en El trovazo.

¿Centro Pablo?

Estar en el Centro Pablo es estar en mi casa. Esta vista a Cuba es como un cierre del año por todo lo alto. Cuba ha sido muy importante en mi vida y en mi carrera.

Ya me comienzan a convocar para tocar en otros lugares. Este año en Argentina ha sido muy fuerte y he tenido actuaciones en Buenos Aires bien importantes. Nos han llamado de lugares donde antes no solíamos tocar e hice aproximadamente 70 presentaciones con mi banda en varias provincias del país. Por todo eso, es maravilloso cerrar el 2005 aquí.  

¿Planes para el 2006?

Quiero grabar un disco y estoy en una etapa de escribir muchas canciones. Primero un disco, luego veremos.

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