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“Cuba es un
ajiaco”, con esas cuatro palabras Don Fernando Ortiz
definió lo que a su juicio somos como nación, como
pueblo; si esa breve, pero a la vez profunda reflexión
del sabio cubano la llevamos a una dimensión más
reducida, entonces podemos afirmar que el Centro
Cultural Pablo de la Torriente Brau
también lo
es.
El ajiaco es un
muy típico plato de la cocina cubana cocido con
múltiples ingredientes que poco a poco se van
adicionando hasta lograr un caldo resultante: así,
con una gran porción de amor, fueron sumándose los
ingredientes que formaron parte de Descalzo por
los caminos, concierto A guitarra limpia
que el pasado jueves 22 ofreció en el patio de las
yagrumas del Centro Pablo el joven y talentoso
trovador argentino Raly Barrionuevo.
Al presentar el
concierto, que pone punto final a las actividades del
Centro en el presente 2005, el poeta y cineasta Víctor
Casaus, director de la institución, afirmó que es
“importante ponernos en contacto con los nuevos
creadores latinoamericanos que están redescubriendo
nuestras raíces”, y enfatizó que Raly desarrolla un
intenso trabajo relacionado con el folclore argentino.
Insistió en que
actualmente algunos músicos jóvenes, como Raly, “están
renovando, están incorporando textos comprometidos y que
tanto necesita el continente” y reiteró que por esas y
otras razones es una “verdadera alegría” tenerlo en el
espacio A guitarra limpia, proyecto que ya
cumplió siete años de permanencia.
“La presencia de Raly
en La Habana —dijo Casaus— es la consumación de un sueño
común, el de él, el nuestro y el de ustedes que han
venido a verlo desandar esos caminos a través de sus
canciones en el patio del Centro Pablo.”
Casaus recordó
que diciembre es un mes importante para el Centro porque
se cumplen aniversarios de nacimiento (12) y muerte (19)
de Pablo de la Torriente Brau, periodista y luchador
incansable contra el fascismo hasta su muerte (1936) en
Majadahonda durante los días de la Guerra Civil
Española.
“Este concierto —dijo
Casaus— está dedicado a Pablo y a María Luisa Lafita,
una increíble mujer que falleció hace un año aquí, en La
Habana, y quien fue testigo y participante de excepción
durante la lucha contra el fascismo en España. Anunció
que durante la Feria Internacional del Libro de La
Habana, que se efectuará en febrero venidero, se lanzará
una convocatoria especial dentro del Premio Memoria de
investigación testimonial para temas relacionados con la
mujer, que llevará el nombre de María Luisa Lafita.
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Luis Rogelio
Nogueras, Wichy, también fue recordado y es que
la Colección Palabra
viva del
Centro Pablo —que guarda para el futuro y
la memoria voces importantes de la cultura
iberoamericana— presentó su más reciente CD titulado
El juego del escorpión que incluye las confesiones
recogidas por el periodista Orlando Castellanos en sus
entrevistas memorables al poeta, textos leídos por el
autor y canciones dedicadas a él por Silvio Rodríguez y
el trovador argentino Martín Rago.
Virgen Gutiérrez, coordinadora de la Colección
Palabra
viva,
aseguró que El juego del escorpión “nos acerca a
la vida y la obra de Wichy, poeta, narrador y
periodista y también a su gran dimensión como ser
humano”.
El concierto de Raly
sirvió, cual ajiaco, para homenajear a la trovadora
Teresita Fernández en su cumpleaños 75 y preinaugurar la
exposición Mitos que se expondrá a inicios de año
en la Sala Majadahonda del Centro Pablo y que estará
dedicada íntegramente al artista plástico José Luis
Posada, el gallego Posada. Y precisamente, este
artista estuvo también no solo con esta pequeña muestra
de su quehacer, sino en las páginas del libro De
luces y de sombras presentado ese día.
Raúl Hernández
Ortega, director de la editorial Unicornio y editor del
libro De luces y de sombras al presentar el
volumen aseguró que intentó “unir cuatro décadas de
trabajo de Víctor y del gallego”.
Afirmó que hacer la
presentación en el Centro Pablo es un gran
regocijo porque la considera “una institución de
vanguardia” igual que lo fue en su momento El Caimán
Barbudo, revista pionera en muchos aspectos porque
reunió a su alrededor gente que se hacía preguntas, que
se cuestionaba cosas y por eso —dijo— es que De luces
y de sombras es un libro muy joven.
“Cuando se llega a la
poesía desde la humildad, sin afeites ni decorados, la
palabra brilla desde su primigenia función educativa:
así es el discurso de Víctor Casaus, un poeta que no
deja de ser joven y que no abandona su compromiso”,
reiteró el editor de De luces y de sombras.
Luego de todos estos
sucesos, que se desarrollaron en torrente, comenzó
Descalzo por los caminos, recital que se inició con
el tema “Una mujer” que Raly compuso inspirado en la
trovadora chilena Violeta Parra y que en esta ocasión
quiso dedicar a María Santucho, coordinadora general del
Centro Pablo, “por su amor y por hacer posible
muchas de las magias de este viaje”. No es común que un
trovador comience su concierto con una canción cuyas
primeras estrofas sean a capella y creo que
hacerlo constituyó una suerte de carta de presentación
de Raly: se supo, por tanto, que estábamos ante un
trovador afinado y con una preciosa voz.
Le siguió “Tu
estrella”, dedicada al comandante guerrillero Ernesto
Che Guevara; no hay muerte que resista ante
tanta claridad, reza el estribillo y luego “Eva
luna” con evocaciones directas al libro de la muy
conocida escritora chilena Isabel Allende.
Continuó el concierto
con “Si acaso vuelves” y “Ey, paisano”, canción —que da
título a un CD de Raly— pone acento en problemas
cotidianos “que existen en muchas ciudades argentinas,
pero que no son exclusivos de mi país, sino de cualquier
pedazo de Latinoamérica”, insistió el trovador.
“Circo criollo” (una
especie de homenaje al llamado “teatro arena”, tan
importante en el continente) nos recuerda que viene
el circo criollo desenterrando recuerdos, y después
“Chacarera del
exilio”, pieza que hizo saltar de su asiento a la
Santucho, quien junto a su mamá bailó esta pieza
folclórica que tiene, como muchas, su propia danza.
Soy latino de la danza / de Guevara y dictadores / de
quebracho y cordillera /de exiliados y cantores.
Chacarera del exilio /trashumante es mi destino /y esta
copla que me lleva /descalzo por los caminos.
“La canción del
brujito” es un cándido y cálido texto evocador de los
días infantiles en que Diego Armando Maradona
practicaba con “pelotas de media” y soñaba con ser un
astro del fútbol. Como luego lo fue.
Los trovadores
cubanos Samuell Águila e Ihosvany Bernal fueron
invitados por Raly para que lo acompañaran en “Solo tus
ojos”: solo tus ojos me llevan a ese lugar donde los
cuerpos transpiran la libertad; y luego “Cuarto
menguante”, una suerte de reverencia ante ese gran
trovador y revolucionario asesinado por la junta militar
chilena, Víctor Jara, recordado en sus versos
memorables: la sonrisa ancha, la lluvia en el pelo,
no importaba nada, ibas a encontrarte con él, con él,
con él…
Le siguió un bloque
de canciones folclóricas al que se sumaron, desde la
danza, algunos integrantes de BB Compañía,
agrupación que dirige la profesora y coreógrafa Berta
Casañas; la presencia de estos jóvenes bailando
chacareras dio al concierto una atmósfera de
informalidad, que fue bienvenida.
Continuó Descalzo
por los caminos con “Como danza” (un reggae) y
“¡Oye, Marcos!” una canción en la que un niño argentino
—con toda la pureza que caracteriza a la infancia—
invita a visitar su región, Santiago del Estero, al
subcomandante Marcos, del Frente Zapatista para
la Liberación Nacional.
“Niña luna” (bossa) y
“Somos nosotros” (chacarera) fueron los dos últimos
temas (en total 21) del concierto de Barrionuevo quien
en la mayoría de las canciones estuvo acompañado por su
guitarrista Ernesto Guevara y en la percusión por el
también argentino Manuel Uriona.
Descalzo por los
caminos —ciertamente
un concierto un poco largo (se acercó a las casi dos
horas de duración) — fue por sobre todas las cosas un
canto a la lírica comprometida con el tema agrario y con
las luchas del campesinado argentino y a la vez un
homenaje a personas y momentos que, de una manera u
otra, han marcado la historia de nuestro continente.
El andar de Raly
Barrionuevo descalzo por los caminos, y en esta
oportunidad por los senderos cubanos, demostró que la
canción folclórica tiene mucho que decir y que enseñar;
que se puede fusionar, que se puede mezclar, que se
puede combinar, sin perder esa “sustancia original” de
la que hablaba Don Fernando Ortiz. Y es que el buen
folclore, igual que el ajiaco cubano, es abierto y
capaz de asimilar todo lo bueno que se le adicione,
sobre todo si tiene una alta concentración de talento y
amor.
A SOLAS CON RALY
(Instantes antes de
que comenzara Descalzo por los caminos, Raly
compartió estas reflexiones exclusivas con los lectores
de La
Jiribilla)
“Por sobre todas las
cosas, con este viaje a Cuba quería reafirmar la intensa
relación de amistad y de amor que nació y prendió la
primera lucecita surgida durante los pocos días del mes
de junio de este año en que llegué a La Habana invitado
a participar en el Concierto contra el terrorismo
y la presencia breve en el Centro Pablo durante un
recital de la folclorista chilena Tita Parra.
La idea era darle
forma a eso y, de alguna manera, reafirmarlo. Esa era la
expectativa: constatar y reciprocar ese amor. Desde ese
punto de vista siento que se colmaron las expectativas
porque aquellos dos o tres días en que estuve fueron
realmente mágicos…pasaron muchas cosas en poco tiempo.
También estaba
consciente de que no había podido vivir la realidad más
cotidiana; en aquella oportunidad estuve hospedado en un
hotel y tuve poco contacto con el pueblo. Sentía que me
faltaba pisar tierra, tener un contacto más verdadero
con la gente o más realista y caminar un poco por las
calles. Eso es lo que he hecho ahora, amén de los
conciertos.
Estuve cantando en la
Casa de las Américas durante los días del Festival
Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y vi muchas
películas; también asistí al cierre del Festival Jazz
Plaza y visité la provincia de Villa Clara. Allí ofrecí
un concierto único que fue muy bien recibido, se colmó
el teatro de La Caridad y después estuvimos en El
Mejunje donde hicimos una relación muy linda con los
trovadores de de esa provincia.
¿Alguna vivencia en
particular?
Algo que fue súper
lindo. El mismo día del concierto en La Caridad,
pero en horas de la mañana, visitamos la Escuela de
Medicina y para sorpresa mía encontré allí a varios
estudiantes de mi provincia, Santiago del Estero.
Esos chicos para
homenajearnos, habían preparado un número de danzas
folclóricas y de tangos, y los invité a que fueran a mi
concierto. Quería hacer un bloque de música folclórica
tradicional tal y como la heredamos de los abuelos.
Es emocionante
reencontrarse con chicos de mi provincia que allá no
tienen la más mínima posibilidad de estudiar y aquí se
les abrió una gran puerta. Es algo muy importante, y
siento que estamos en la misma porque son jóvenes que se
están preparando para hacer un trabajo social de base a
su regreso. Eso me emociona mucho.
En medio de la
presentación, esos estudiantes se sumaron al concierto.
Hicimos un bloque de música folclórica antigua y ellos
bailaron y mostraron a la gente de qué se trata la
chacarera como danza.
Escribo mis letras
dentro del formato de chacareras, pero las personas que
no conocen el género lo toman como una canción más con
un ritmo folclórico. Fue lindo hacer una demostración y
que la gente vea la chacarera: una danza esencialmente
folclórica. Ellos danzaron con los trajes típicos y fue
muy lindo.
También estuviste en
El trovazo, espacio de la trovadora Yamira Díaz en Pinar
del Río…
Luego de las
presentaciones en Villa Clara, nos fuimos a Pinar del
Río; hicimos una visita a un Centro cultural muy
importante que tiene que ver con la historia y el
desarrollo de la música del territorio y en la noche
tocamos en El trovazo.
¿Centro Pablo?
Estar en el Centro
Pablo es estar en mi casa. Esta vista a Cuba es
como un cierre del año por todo lo alto. Cuba ha sido
muy importante en mi vida y en mi carrera.
Ya me comienzan a
convocar para tocar en otros lugares. Este año en
Argentina ha sido muy fuerte y he tenido actuaciones en
Buenos Aires bien importantes. Nos han llamado de
lugares donde antes no solíamos tocar e hice
aproximadamente 70 presentaciones con mi banda en varias
provincias del país. Por todo eso, es maravilloso cerrar
el 2005 aquí.
¿Planes para el 2006?
Quiero grabar un disco y estoy en una etapa de escribir
muchas canciones. Primero un disco, luego veremos.
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