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Evo
Morales, presidente electo de Bolivia, recibió en
exclusiva a Página/12 para explicar su programa
de gobierno, lo que hará con los hidrocarburos, los
cultivos de coca y EE.UU. “Queremos entrar allí con la
hoja de coca y no con la cocaína”, dijo Morales: “Hay
que acabar con el secreto bancario, con la industria de
los precursores y con la demanda”.
El tari, una tela
de aguayo cubierta de hojas de coca, es un signo de
cortesía para los invitados en las regiones andinas,
pero en este caso es una marca política: quien nos
ofrece coca es el primer presidente cocalero no solo
de la historia boliviana sino, probablemente, del
mundo. Evo, como todos lo llaman, está calmo, como
si toda su vida se hubiera preparado para este
momento, aunque, admite, “jamás lo soñó”. Algunas
sonrisas, que dejan entrever una sutil ironía,
expresan su regocijo por la “goleada” del domingo y
por la derrota “por paliza” de su adversario de la
derecha, Jorge “Tuto” Quiroga, quien era el
preferido de La Embajada y de la burguesía
boliviana. Evo Morales recibió a Página/12 en
exclusiva en una oficina de su casa de campaña y
delineó algunas claves de su gobierno, que comenzará
el 22 de enero.
¿Cómo vive este
momento histórico?
Muy bien, muy
contento, satisfecho por la respuesta del pueblo
boliviano, que nos dio un mandato pero para mandar
obedeciendo. Nunca he pensado estar donde estoy, hemos
batido un récord de votos, nadie había sacado más del 50
% desde la década del 50, es un triunfo de los pueblos
indígenas no solo de Bolivia, sino de Latinoamérica. Es
un orgullo para mí, pero también para los indígenas.
Quiero dignificar a mis hermanos con esta victoria
profunda. También me siento orgulloso de las clases
medias e intelectuales, y quiero que ellos también se
sientan orgullosos de los indígenas y de Evo Morales y
juntos podamos cambiar nuestra Bolivia pensando en la
unidad, pensando en los pobres y en los marginados.
Ahora los movimientos sociales ya somos gobierno y
mañana (por hoy) nos reuniremos en Cochabamba. Se trata
de gobernar convenciendo, persuadiendo y no venciendo.
Estamos aquí preparándonos con muchas ganas para cambiar
la historia, continuando lo que Túpak Katari y otros
líderes indígenas intentaron antes.
El MAS dice que va
a nacionalizar sin confiscar, ¿en qué consiste esa
medida?
No se van a confiscar
ni expropiar los bienes de las empresas petroleras, pero
ellas no tienen facultad para ejercer el derecho de
propiedad sobre el gas y el petróleo. Nuestro gobierno
va a nacionalizar los hidrocarburos sobre la base de la
Constitución Política del Estado, y cualquier empresa
que quiera invertir deberá subordinarse a las leyes
bolivianas. Los actuales contratos petroleros son nulos
de pleno derecho porque no han sido refrendados por el
Congreso. Se tiene que terminar la cláusula de estos
contratos que dice “el titular (la empresa) adquiere el
derecho de propiedad en boca de pozo”. El Estado es
dueño en el subsuelo y en el sobresuelo. En todo caso a
las empresas responsables vamos a garantizarles la
recuperación de sus inversiones, pero tienen que ser
ganancias con equilibrio, para que también el Estado y
los bolivianos se beneficien y no solamente las
transnacionales. El pueblo pide la nacionalización y la
voz del pueblo es la voz de Dios, vamos a respetarla.
Bolivia vende gas
a sus vecinos ―incluyendo Argentina― a precios más bajos
que los del mercado de Chicago, ¿se van a mantener esos
precios?
Vamos a estudiarlo.
Primero tiene que haber un precio especial para el
mercado interno, no es posible que tengamos semejantes
recursos bajo tierra y encima de ella los seres humanos
vivamos cocinando con bosta de animales y leña. No se
puede seguir vendiendo en el mercado interno a precios
internacionales. Por otro lado, los actuales contratos
fueron firmados cuando el barril de petróleo costaba
menos de 20 dólares (hoy vale casi 60), por eso deben
ser revisados.
¿Qué va a pasar
con los precios de venta a Argentina?
Hay que analizarlo
después de resolver el abastecimiento interno, pero en
todo caso queremos ampliar nuestros mercados de
exportación a los países de la región. Lo que sí puedo
asegurarles es que el negocio será entre Estados, ya no
entre Repsol Bolivia y Repsol Argentina. Hay que pensar
en las mayorías nacionales más que en los beneficios de
las transnacionales.
¿La
nacionalización va a ser la primera medida de su
gobierno?
En lo económico sí. Y
en lo político es la Asamblea Constituyente para acabar
con el Estado colonial.
Respecto de la problemática de la coca, que causa
tantas fricciones con EE.UU., ¿cuál va a ser
la política del
MAS?
No va a haber “coca cero”, vamos a cultivar de manera
racionalizada para el consumo legal. Sí tiene que haber
cocaína cero, narcotráfico cero. Debe impulsarse la
lucha contra el narcotráfico sin intervención policial o
militar extranjera.
Hoy los
norteamericanos dirigen nuestras Fuerzas Armadas y
nuestra policía. Convoco al gobierno de EE.UU. a hacer
un pacto de lucha contra el narcotráfico que tiene que
acabar con el secreto bancario, con la industria de los
precursores y con la demanda. Solo se puede terminar con
el narcotráfico si hay cero cocainómanos y cero
mercados.
¿Cómo va a quedar
la superficie cultivada?
En el Chapare (la
zona excedentaria) vamos a mantener un cato de coca por
familia (40x40 metros): ese es el mejor aporte del
movimiento campesino productor de la hoja de coca a la
lucha contra el narcotráfico.
Anteayer EE.UU.
envió una felicitación un tanto fría, ¿cómo imagina la
relación con ese país a partir de ahora? Usted estuvo un
poco duro contra EE.UU. en la CNN, habló de
“Condolencia” Rice.
(Ríe.) No sé si
estuve duro, en todo caso el diálogo está abierto,
incluido con el gobierno de EE.UU., que debe respetar la
voluntad soberana del pueblo. Necesitamos relaciones,
pero no relaciones de sometimiento ni de subordinación.
Relaciones orientadas a resolver los problemas de las
mayorías. No habrá chantajes ni condicionamientos. Y en
esto no estamos solos. Estamos programando un viaje
antes de la asunción (el 22 de enero), tengo una
invitación de (Nelson) Mandela, una reunión con Lula y
con (José Luis Rodríguez) Zapatero, además de un
encuentro, postergado por años, con el gobierno chino.
Jorge Quiroga hizo
campaña diciendo que, si ganaba, Bolivia se sumaría al
TLC con EE.UU. El MAS tiene una mirada más orientada
hacia la región. ¿Qué va a pasar con el TLC a partir de
ahora? ¿Bolivia se va a integrar plenamente al Mercosur?
Cualquier tratado de
comercio, sea el TLC o el Mercosur, debe estar orientado
al comercio justo, de pueblo a pueblo, donde los
microempresarios, los pequeños productores, e incluso en
nuestro país los agroindustriales, sean los que
resuelvan sus problemas y no sean las transnacionales
que encima reciben subvenciones nos invadan con sus
productos. El nafta no ha resuelto absolutamente nada
para pequeños y medianos productores ni cooperativas en
México. Y, con esas experiencias, deberían revisarse
esos tratados. Si se garantizan los mercados,
bienvenido, y tal vez podamos entrar a EE.UU. con la
hoja de coca y no con la cocaína (ríe), con charque de
llama (carne seca), quinua. En ese caso, estaremos
abiertos al diálogo, pero acuerdos comerciales para
eliminar al artesano, al pequeño productor, no va con
nosotros.
¿Se siente
socialista, Evo Morales?
Claro. Y el cambio social pasa por el cambio de cada uno
de nosotros. Siempre he planteado que si queremos
transformar Bolivia, Evo debe cambiar primero: no ser
egoísta, no ser individualista, no ser acaparador, no
ser maniobrero y pensar en las mayorías nacionales. Esa
es mi experiencia en la lucha sindical y para eso
estamos empezando a cambiar el MAS. Vamos a apostar al
socialismo comunitario. En la tierra donde he nacido no
hay propiedad privada, la zona ganadera y agrícola es de
toda la comunidad. Hay que recuperar los principios de
reciprocidad y de redistribución de nuestras riquezas.
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