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MIL
MUERTOS
Cuando Kenneth Boyd recibió la inyección letal que le recetaron los
tribunales imperiales, se convirtió en el asesinado legal número 1000 desde
que en 1976 se reinstauró la pena de muerte en los EE.UU.
Como promedio, más de 52 personas son ejecutadas anualmente en los EE.UU.,
pero ese dato no produce ninguna campaña mediática de repudio. Pareciera que
ser la mayor potencia militar del planeta le otorga al imperio, de facto,
el derecho para decidir a mansalva sobre la vida y la muerte. O al menos así
lo asumen sus lacayos.
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