Año IV
La Habana

22 al 28 de OCTUBRE
de
2005

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ALBERTO LEZCAY:
Espíritu vivo
María Fernanda Ferrer La Habana
Fotos:
Cortesía del artista


RÁFAGA EN ESPLENDOR | Lisandro Otero

Espíritu vivo es algo así como el manto con el que en esta ocasión se ha envuelto el conocido artista de la plástica Alberto Lezcay (Santiago de Cuba, noviembre 21, 1950) para abrigar su venidera exposición a inaugurarse el próximo 19 de noviembre en la galería Villa Manuela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, de La Habana

Y es muy laudable que Villa Manuela —dicho sea y no de paso, una de las mejores equipadas y de mayor confort de todas las galerías de arte con que cuenta el circuito capitalino— abra sus puertas y su alma al más reciente trabajo de Lezcay quien, bajo el ojo tutelar del curador de la muestra y director de la institución, Antonio Fernández Seoane, mostrará pintura, escultura y dibujo.

Lezcay es uno de esos creadores que ha apostado por la ciudad que lo vio nacer y aunque su andar ha frecuentado varios espacios cubanos y de otras latitudes, parece estar atado Santiago: ahí vive y trabaja desde siempre.

Hace apenas unas horas tuvimos la oportunidad de conversar con Lezcay en el santiaguero Taller Cultural “Luis Díaz Oduardo”, que dirigió entre 1981 y 1990, espacio devenido sitio imprescindible donde se defiende y cobija lo mejor de la plástica que se genera en el oriente cubano y que, actualmente liderea con diligencia el también artista plástico Israel Tamayo. 

Caballa dormida. Bronce, 20 x 12 x 19 cm 2004

Allí, en una calurosísima mañana y luego de haber recorrido las distintas áreas del Taller, provoqué un aparte con Lezcay a quien intenté “emboscar” con algunas preguntas  y cuyo diálogo comenzó por los instantes iniciáticos.

“Desde muy niño, cuando descubrí que la plástica era mi mundo, empecé a interesarme por el color, la línea y la forma. En los inicios sentí un poco de angustia porque parecía que tenía que definirme por la pintura o por la escultura: a esta altura no me he decidido por ninguna sino por ambas.  

A los 23 años comencé a estudiar en la Escuela de Arte de Santiago de Cuba y luego en la Escuela Nacional de Arte en La Habana, ENA. De esa etapa conservo amigos maravillosos. Luego me especialicé en escultura monumental en la antigua Unión Soviética en la Academia Repin, de Leningrado, hoy San Petersburgo.

Llueve. Acrilico y carbon, lienzo, 75 x 200 cm, 2005

El programa de estudio de la Academia Repin estaba basado en el Renacimiento, es decir, que como escuela no admitía otra cosa. ¡Imagínate!, un recién graduado de las instituciones cubanas que se caracterizan por estimular la creatividad, la inventiva, la investigación y de repente caer allí era como estar encerrado en una jaula.

Tuve grandes crisis existenciales y filosóficas —sobre todo en los dos primeros años— incluso hubo un momento que decidí regresar a Cuba, pero existían razones más profundas que tenían que ver con objetivos profesionales. Me decía a mí mismo que debía de soportar ciertas cosas si quería adquirir otras que en Cuba no podía, sobre todo, en cuanto a técnica para hacer esculturas grandes. En definitiva el diseño lo pone uno y yo quería aprender la técnica para que, posteriormente, la imaginación se  apoyara  mejor.

Esas reflexiones fueron como el consuelo, como la fuerza que me hizo atarme a ese lugar. También tenía interés en conocer profundamente la figuración. Hay alguna gente que está equivocada y todo lo que suena a Unión Soviética lo vincula al realismo socialista. Un error.

Esta Academia era, completamente, contraria al realismo socialista; ellos defendían el realismo clásico renacentista, que es otra cosa. Se estaba muy en contra de la teatralidad, de la gestualidad casi gratuita, de todos aquellos elementos del falso realismo.

Además frente a la Academia Repin estaba el Museo Ermitage, que era, entonces, uno de los más importantes del mundo; esa cercanía me brindaba la posibilidad de estar en contacto con originales del arte universal. Fueron muy importantes esos seis años y me agradezco a mí mismo por haber resistido y también a los que me dieron la oportunidad de estar allí.

Paisaje I. Mixta y cartulina, 50 x 70 cm, 2005

Santiago es una ciudad que exhibe una huella dejada por usted. Por ejemplo, el Monumento al Cimarrón (bronce/hierro colado 9:60 metros de altura)… 

El Monumento al Cimarrón fue una obra que inauguré en el año 1997, auspiciada por la UNESCO, la Casa del Caribe y Fundación Caguayo.

De lo hecho hasta el momento es lo que más me satisface porque creo que logré elementos de síntesis, de cosas que artísticamente quiero decir.  Primero ubicarlo en un entorno coherente para que la obra viva y crezca y se comunique con la gente de manera eficaz. Creo que en ese sentido es lo  mejor que he logrado hasta ahora.

El Cimarrón, por otro lado, es un símbolo muy importante porque implica libertad. No se trata del negro corriendo y el otro detrás. No. Es un concepto universal y no privativo de los negros: puede ser de chinos, de blancos, de todos los seres humanos del mundo porque donde quiera que hubo esclavitud existieron los cimarrones. Aún en muchas partes del mundo los hay aunque disfrazados de otras formas. Creo que el término cimarrón debíamos retomarlo puesto que tenemos la responsabilidad de continuar luchando contra la esclavitud en cualquiera de sus manifestaciones.

¿Cuáles son los secretos del Monumento al Cimarrón que ha devenido, casi, símbolo de Santiago? 

Es difícil explicar porque, creo, es una obra cargada de sugerencias. Lo hermoso es que cada cual descubra y encuentre lo que le corresponde y aquello que registre su imaginación.

Reitero, es un símbolo universal, por lo tanto, los códigos, los elementos que intenté  utilizar también son universales. El concepto de libertad es tan actual, de todos los días y de todos los momentos, que tampoco podía ser una imagen estática; es como una transformación, una metamorfosis. La idea de la libertad no puede ser atrapada nunca.

Eso fue descrito muy bien por el novelista cubano Alejo Carpentier en su obra Reino de este mundo en el pasaje donde se habla de la quema del cimarrón y al final no apareció nada allí y la deducción es que se había ido. Ese es el concepto que traté de atrapar en esa obra.

Por otro lado Juan Moreno, el negrito de la Virgen de La Caridad (patrona de Cuba), a los diez años era esclavo —según reza la leyenda— y luego se hizo cimarrón. Existe una conexión directa con la Virgen, con la mina de Cobre, donde está enclavado el Monumento, que es una de las más antiguas del continente americano.

Allí hubo grandes rebeliones… muchos años antes de que se le otorgara en Cuba la libertad a los esclavos ellos la lograron por su lucha, por su fuerza… quizás por Juan Moreno. En El Cobre, ese poblado mágico, ciertamente un poco abandonado, existen  esos dos símbolos: el de la Virgen y el del Cimarrón y todo eso vive y late en la gente de El Cobre, están allí y son palpables.

¿Fundación Caguayo… diez años de existencia?   

Surge en 1995, luego de la realización de la Plaza “Antonio Maceo”. Propusimos a las máximas autoridades cubanas nuestro deseo de aprovechar la infraestructura material que había dejado esa obra para continuar con proyectos que apoyaran a otros artistas.

La Fundación posee una sociedad mercantil que realiza la parte comercial y con los resultados económicos que se obtienen se sostiene; es una peculiaridad de la institución.

El objeto social es contribuir al desarrollo de las artes monumentarias y en general a las visuales: preferimos apoyar zonas que, quizás, no tengan un tratamiento preferencial como, por ejemplo, el diseño ambiental.

Son áreas que dentro de las artes visuales poseen una gran incidencia social. El diseño está en todo sin embargo, a pesar de que existe una Escuela de Diseño Industrial, muy buena por cierto, en la práctica hay mucho que hacer en el terreno de las aplicaciones.

También movemos exposiciones, apoyamos proyectos artísticos, acabamos de editar un libro titulado Escultura en Cuba: Siglo XX que viene, en algún sentido, a suplir una carencia… hemos hecho una tirada suficiente como para distribuir en el sistema de enseñanza artística a nivel nacional y en las redes de bibliotecas. También para que se comercialice a través del Instituto Cubano del Libro.

En el ámbito internacional invitamos a especialistas de otros países a que vengan a Cuba a trabajar por un tiempo determinado y a hacer obras; igualmente llevamos exposiciones a otros lugares. En estos momentos está itinerando por varias ciudades españolas una muestra de arte contemporáneo cubano.

Tenemos un proyecto con Suiza que se llama Cuba-Ginebra: ida y vuelta fundado hace  cuatro años; traemos y llevamos artistas. Es un proceso de intercambio de experiencias porque el desarrollo de las artes exige de gran comunicación con el mundo. Ese es otro de los superobjetivos de la Fundación Caguayo.

En Santiago de Cuba está una suerte de “campamento”, de casa matriz, que es un taller de fundición artística no sólo para toda Cuba sino para otras partes del mundo. De hecho se han realizado algunas obras como la hermosa escultura dedicada al músico británico John Lennon de José Villa Soberón que está enclavada en la capital cubana y  la escultura al Héroe Nacional, José Martí, emplazada en la Tribuna Antiimperialista, también en La Habana, así como otras piezas para el Museo Nacional de Bellas Artes.

Igualmente se han concebido obras para Martinica, Estados Unidos y México y más recientemente hemos abierto la posibilidad de la fundición de la cera perdida, una técnica muy deseada por los escultores. Contamos con un personal altamente calificado para ayudar al artista a realizar su obra, cuestión muy importante en arte monumetal.

Vuelo Lam. Bronce, 75 x 65 x 34 cm, 2005

¿El hecho de dirigir la Fundación Caguayo no le roba tiempo que puede dedicar a su obra personal?

No me roba, me atrapa, pero a vez me estimula artísticamente porque tiene mucho que ver con lo que hago. Estoy siempre en mi medio.

Escultura monumentaria en Cuba. ¿Valoración?

Este es un género muy difícil no sólo en Cuba sino en el mundo entero porque un escultor munumentalista no puede hacer su obra solo sino que tiene que apoyarse de muchas voluntades, también en dinero, en recursos, en economía, en decisiones.

Considero que existen muchos problemas y también confusión en torno al arte monumental en general. Por otro lado hay un gran desarrollo de talentos gracias al sistema de enseñanza artística y en estos años se ha creado un potencial muy grande.

Pienso que se deben canalizar mejor las cosas, sobre todo, para evitar que aparezcan elementos negativos y seudo artísticos en espacios públicos. Eso es muy triste porque los lugares públicos le pertenecen a la gente. No es lo mismo una obra de caballete que si usted la tiene en su casa si va a afectar a alguien es a usted mismo.

El peligro está en que se legitimice algo que no es verdadero arte. Hay una gran necesidad de apoyar proyectos que nazcan, pero a la vez poner el mismo cuidado para que lo que se ponga sea positivo para los espacios y para la gente que se mueve en ellos.  

Hay que continuar trabajando coordinadamente con la Comisión para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria y Ambientaria, CODEMA, con el gobierno y con todas las autoridades que tienen que ver con este sector. Y no estoy hablando solamente de las obras en espacios abiertos sino también en lugares interiores de uso social. Están proliferando murales de corte político, pero muchas veces son panfletos mal realizados  que a la semana se descarnan de las paredes porque son hechos, quizás, con gran voluntad pero sin las técnicas y los recursos necesarios.


RÁFAGA EN ESPLENDOR
La obra de Alberto Lescay Merencio

Lisandro Otero
(Palabras del catálogo de la exposición
Espíritu vivo, galería Villa Manuela, UNEAC, La Habana, 19 de noviembre / 2005)

El torbellino nos envuelve y transporta, nos conduce con una fuerza animal, nos proporciona un sacudimiento telúrico los volúmenes y el color en las obras de Alberto Lescay son una síntesis de la vida cubana. Es la violencia y la borrasca, los granates incendiados quienes proclaman la cólera y los turquíes serenos nos hablan de la prudencia.

Aquí hay ondulaciones de la forma que nos entregan una sensualidad irreverente, remolinos ardientes junto a nieblas opacas que nos revelan las fases de la historia nacional. Las púas y cuernos acoplados a plumas y arcos funcionan como catalizadores del carácter. Nunca antes los clamores del bermellón sirvieron mejor para ilustrar el ímpetu delirante, el brío, la seducción perenne de la batalla, ni las cascadas de índigo fueron impulsadas por estas fugas rabiosas, conducentes a un destino de aristas conquistadas.

El entrecruzamiento veloz del cobre con el añil nos arrastra hacia una aventura tentadora y nos impulsa al fervor. ¿Y qué decir de ese Antonio Maceo rodeado de insurrectos machetes enhiestos —un Maceo en plenitud de combate invocando el sostén de su pueblo—, o qué hablar de la nobleza lírica de un Martí sosegado, o de ese grito en bronce que es el Cimarrón?

Son capítulos de la vida de una nación coagulados para la perennidad. La celeridad, el aliento presuroso de nuestro ritmo vital ya lo había expresado Carlos Enríquez y los arcanos de nuestras enérgicas raíces quedaron plasmados por Lam.

En Lescay se unen ambos valores y toman una nueva dimensión la cepa permanente y el instante fugaz. En estas telas Cuba es una ráfaga incesante, un ímpetu espléndido y apasionado.
 


Alberto Lezcay
(21 de noviembre1950 en la Loma de Martens, Santiago de Cuba)

1968 Graduado en  Pintura en la Escuela Taller de Artes Plásticas “José Joaquín Tejada” de Santiago de Cuba.

1973 Graduado de Escultura en la Escuela Nacional de Arte Cubanacán, La Habana.

1979  Maestro en Arte, Academia de Escultura, Arquitectura, Pintura y Gráfica Repin, San Petersburgo (Leningrado) antigua URSS

Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y la Asociación Internacional de Artistas Plásticos

1995 Crea la Fundación Caguayo para las Artes Monumentales y Aplicadas de la cual es presidente

ALGUNAS EXPOSICIONES

1980 Exposición Dibujo, Pintura y Escultura. Biblioteca Elvira Cape, Santiago de Cuba

1981 Exposición Escultura y Dibujo. Galería de Arte Universal, Santiago de Cuba

Exposición Pintura y Escultura, Galería Amelia Peláez, Parque Lenin. Ciudad de La Habana

Exposición Dibujo y Grabado, República Democrática Alemana

Exposición Dibujo y Grabado. Galicia, España

Exposición Arte Cubano, Galería Central, Barbados          

1982 Salón Nacional de la UNEAC, Museo Nacional de Bellas Artes, Ciudad de La Habana

Exposición Arte Cubano (Noruega y Bélgica)

Premio en el Concurso para el Proyecto de la Plaza Monumento    “Antonio

Maceo” de Santiago de Cuba

1983 Holanda exposición personal Paisaje del Paisaje, Dibujo, Galería            

Madurodam, La Haya, Holanda (itineró a  Noruega y Francia)

Exposición colectiva Plástica Santiaguera, Surinam y Granada

Premio Dibujo, Salón Juvenil Provincial. Santiago de Cuba

Premio de Escultura, Salón  UNEAC, Santiago de Cuba

Premio Especial. Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Ciudad de La Habana.

1984 Emplaza las obras Ernesto Guevara, Bronce, Hospital que lleva su nombre, Las   

Tunas, Cuba y Monumento a Maurice Bishop, Bronce y madera, Casa del Caribe, Santiago de Cuba

1986 Exposición colectiva Salón Nacional de Premiados, Museo Nacional Bellas Artes, Ciudad de La Habana, Cuba         

1997 Exposición colectiva Cuba luz. Club de Jazz New Morning. Paris, Francia.

Emplaza el Monumento al Cimarrón, hierro y bronce, El Cobre, Santiago de  Cuba; Che, a sus amigos del mundo, bronce,  ministerio de relaciones exteriores, La Habana, Cuba

1999 Exposiciones personales Intentos. Pintura y Dibujo, Alianza Francesa, Santiago de Cuba; Alegorías, pintura, 3ra. Primavera Cubana de Bordeaux. Francia; Alegorías, Pintura y Escultura. Alcaldía de Farney-Voltaire. Francia

2000 Emplaza réplicas de su Cabeza de José Martí, bronce, en México, Honduras, Nicaragua y Grecia                             

2001 Exposición personal Pinturas, Universidad de Acrópolis, Atenas, Grecia Exposición colectiva La Pequeña Gran Escultura. Museo Nacional de Bellas Artes. Ciudad de La Habana, Cuba

COLECCIONES PRIVADAS.

Obras suyas forman parte de colecciones privadas en Canadá, Venezuela, República Dominicana, Alemania, EE.UU., Jamaica, Brasil, México, Francia y otros países.

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