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Los
llamados nuevos medios en el arte están asociados a la
alta tecnología electrónica, y si bien por un lado abren
el espectro de posibilidades para la realización de la
imaginería del artista, por el otro costado limitan la
capacidad de creación a un financiamiento respetable,
atando cada vez más al proceso artístico a los
presupuestos de producción. Al occidente económicamente
poderoso le ha correspondido entonces las mayores y
mejores opciones para desarrollar y consolidar como
tendencia el uso del electronical art y el multimedios
en toda manifestación creadora.
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Una demostración de este fenómeno en lo escénico
pudo constatarse con las presentaciones en Cuba del
grupo noruego Wee y la compañía francesa Art Mouve.
Invitados ambos a Los Días de la Danza, sus
espectáculos estuvieron dotados de un equipamiento
que les permitió alternar la disminución del
movimiento puramente corporal y la clásica acción
teatral con una favorecida dinámica hacia la
proyección de imágenes en video o la maniobra de
móviles objetos eléctricos.
En el
caso de Wee la utilización de estos recursos está
asociada a una trilogía de recientes proyectos con los
cuales el grupo noruego, que dirige el italiano
Francesco Sacavetta, ha renovado sus maneras de hacer.
La base del trabajo coreográfico y de danza de este
director está en un movimiento minimal que atraviesa el
cuerpo y va más bien hacia los adentros que hacia las
afueras del mismo. En oposición a su introspectiva y
diminuta manera de bailar, instala en el escenario
grandes pantallas para desde el formato video reflejar
procesos de imaginación y crear un espacio para la
existencia virtual del subconsciente. A esto se suma una
performática utilización de elementos propios de una
puesta escénica como son el vestuario, la escenografía,
las luces y la música ejecutada en vivo.
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Buenas
ideas representadas y un ritmo bastante coherente en
todo el accionar crean expectativas y atracciones
alrededor de estos espectáculos de Wee donde la
capacidad sensorial del espectador es determinante para
la comunicación efectiva y el entendimiento de un mundo
irreal y sugestivo.
Por su
parte Art Mouve en su pieza El efecto mariposa es
más conceptualista y a su vez apegada a fenómenos del
contexto real del hombre y la sociedad. Meticulosa es la
forma de moverse de los actuantes en esta obra mientras
se apoyan e interactúan con disímiles recursos
extracorpóreos para establecer un discurso de fina
polisemia. El texto oral, impreso o visual también es
determinante en la teatralidad y el carácter instalativo
de este espectáculo que exige atención a cada detalle
porque en cada suceso se deposita una carga expresiva
muy bien premeditaba. El efecto mariposa va
creciendo sobre el escenario a partir de secuencias que
suman sugerencias y hacen de toda acción un mensaje que
se amplifica desde los diversos medios hacia su
catarsis.
Entre
lo más significativo de estas propuestas de Wee y Art
Mouve está el manejar la dinámica propia de la obra como
una posibilidad de danzar desde el todo, una evolución
dramática que cuando consigue el apropiado
incrementum se torna indeteniblemente
espectacular.
A
estas actuales formas mediáticas y tecnológicas de
crear que llegaron desde Europa a Los días de la danza
se confrontaron las maneras de hacer de varias
agrupaciones cubanas. Entre ellas Danza Libre y Danza
del Alma pudieran destacarse como fenómenos de una
posición totalmente otra y distanciada al empleo del
electronical art y los new medios. Ambas
compañías cubanas mantienen al cuerpo del bailarín y su
capacidad física expresiva como recurso casi total para
entregar un producto espectacular que no deja de ser
contemporáneo en tanto establece un discurso cercano o
acorde a los lenguajes estéticos de estos tiempos.
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Danza
Libre con 15 años de trabajo en el extremo oriental de
la Isla, ha conseguido que la provincia de Guantánamo
tenga la segunda compañía cubana de danza contemporánea
con mayor número de integrantes (9 bailarinas, 9
bailarines y 8 músicos). Su trabajo incluye los bailes
folclóricos y populares, en obras como Ayabá Changó,
El solar de Tito y Encuentro de tajoneros,
pero tratados desde una composición y movimiento acorde
a la contemporaneidad. La danza teatro con matices muy
propios de la poética caribeña también nutre el
repertorio de esta agrupación con piezas como Amor
sonámbulo y Lorca un último poema. La
variedad o lo múltiple está determinado aquí desde la
diferencia natural de sus bailarines y la base bailable
que fundamenta cada una de las coreografías que
conforman sus variados programas. Dirigida por Alfredo
Velázquez, Danza Libre es un camino aún por explotar
como entidad danzaria y de eso dio fe el coreógrafo
cubano René de Cárdenas quien utilizó a cinco de sus
integrantes en el proyecto Sonlar, una obra que
incorporó los multimedios al contexto cultural cubano.
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Danza
del Alma es otro ejemplo de cómo crear un sistema de
acciones espectaculares desde la natural corporeidad
humana propiciando que esta se entrene para narrar o
poetizar los conflictos del ser y su sociedad. Ernesto
Alejo, director de esta compañía ha creado un sistema
estético postmoderno muy a tono con el contexto cultural
de la ciudad de Santa Clara, donde radican. Esto le ha
servido para expresar las particularidades de este
espacio urbano tercermundista donde la tolerancia y el
respeto a los géneros otorgan cierta singularidad
social.
Formada actualmente solo por hombres, Danza del Alma se
propone manipular toda parte posible del cuerpo desde
cualquier recurso danzario existente (ya sea clásico,
contemporáneo o folclórico). Con una teatralidad
melodramática hacia la tragedia a veces, hacia la
parodia otras, insita a pensar sobre los miedos y las
libertades del hombre mientras seduce sobre el escenario
con una alta carga energética contenida en la
masculinidad, la ambigüedad o la feminidad de sus
miembros.
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