Año III
La Habana
Semana 30 de ABRIL
- 6 de MAYO
de 2005

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MULTIMEDIOS EN LA DANZA
Del cuerpo humano al objeto electrónico,
o viceversa
Andrés D. Abreu La Habana
Fotos:
Ricardo Rodríguez


Los llamados nuevos medios en el arte están asociados a la alta tecnología electrónica, y si bien por un lado abren el espectro de posibilidades para la realización de la imaginería del artista, por el otro costado limitan la capacidad de creación a un financiamiento respetable, atando cada vez más al proceso artístico a los presupuestos de producción.  Al occidente económicamente poderoso le ha correspondido entonces las mayores y mejores opciones para  desarrollar y consolidar como tendencia el uso del electronical art y el multimedios en toda manifestación creadora.

Una demostración de este fenómeno en lo escénico pudo constatarse con las presentaciones en Cuba del grupo noruego Wee y la compañía francesa Art Mouve. Invitados ambos a Los Días de la Danza, sus espectáculos estuvieron dotados de un equipamiento  que les permitió alternar la disminución del movimiento puramente corporal y la clásica acción teatral con una favorecida dinámica hacia la proyección de imágenes en video o  la maniobra de móviles objetos eléctricos. 

En el caso de Wee la utilización de estos recursos  está asociada a una trilogía de recientes proyectos con los cuales el grupo noruego,  que dirige el italiano Francesco Sacavetta, ha renovado sus maneras de hacer. La base del trabajo coreográfico y de danza de este director está en un movimiento minimal que atraviesa el cuerpo y va más bien hacia los adentros que hacia las afueras del mismo. En oposición a su introspectiva y diminuta manera de bailar, instala en el escenario grandes pantallas para desde el formato video reflejar  procesos de imaginación y crear un espacio para la existencia virtual del subconsciente. A esto se suma una performática utilización de elementos  propios de una puesta escénica como son el vestuario, la escenografía, las luces y la música ejecutada en vivo.

Buenas ideas representadas y un ritmo bastante coherente en todo el accionar crean expectativas y atracciones alrededor de estos espectáculos de Wee donde la capacidad sensorial del espectador es determinante para la comunicación efectiva y el entendimiento de un mundo irreal y sugestivo.

Por su parte Art Mouve en su pieza El efecto mariposa es más conceptualista y  a su vez apegada a fenómenos del contexto real del hombre y la sociedad. Meticulosa es la forma de moverse de los actuantes en esta obra mientras se apoyan e interactúan con disímiles recursos extracorpóreos para establecer un discurso de fina polisemia. El texto oral, impreso o visual también es determinante en la teatralidad y el carácter instalativo de este espectáculo  que exige atención a cada detalle porque en cada suceso se deposita una carga expresiva muy bien premeditaba. El efecto mariposa va creciendo sobre el escenario a partir de secuencias que suman sugerencias y hacen de toda acción un mensaje que se amplifica desde los diversos medios hacia su catarsis.   

Entre lo más significativo de estas propuestas de Wee y Art Mouve está el manejar la dinámica propia de la obra como una posibilidad de danzar  desde el todo, una evolución dramática que cuando consigue el apropiado incrementum  se torna indeteniblemente  espectacular.

A estas actuales formas mediáticas y tecnológicas de crear  que llegaron desde Europa a Los días de la danza se confrontaron las maneras de hacer de varias agrupaciones cubanas. Entre ellas Danza Libre y Danza del Alma pudieran destacarse como fenómenos de una posición totalmente otra y distanciada al empleo del electronical art y los new medios. Ambas compañías cubanas mantienen al cuerpo del bailarín y su capacidad física expresiva como recurso casi total para entregar un producto espectacular que no deja de ser contemporáneo en tanto establece un discurso cercano o acorde a los lenguajes  estéticos de estos tiempos.

Danza Libre con 15 años de trabajo en  el extremo oriental de la Isla, ha conseguido que la provincia de Guantánamo  tenga la segunda compañía cubana de danza contemporánea con mayor número de integrantes (9 bailarinas, 9 bailarines y 8 músicos). Su trabajo incluye los bailes folclóricos y populares, en obras como Ayabá Changó, El solar de Tito y Encuentro de tajoneros,  pero tratados desde una composición y movimiento acorde a la contemporaneidad.  La danza teatro con matices muy propios de la poética  caribeña también nutre el repertorio de esta agrupación con piezas como Amor sonámbulo y Lorca un último poema. La variedad o lo múltiple está determinado aquí desde la diferencia natural de sus bailarines y la base bailable que fundamenta  cada una de las coreografías que conforman sus variados programas. Dirigida  por Alfredo Velázquez, Danza Libre es un camino aún por explotar como entidad danzaria y de eso dio fe el coreógrafo cubano René de Cárdenas quien utilizó a cinco de sus integrantes en el proyecto Sonlar, una obra que incorporó los multimedios al contexto cultural cubano.

Danza del Alma es otro ejemplo de cómo crear un sistema de acciones espectaculares desde la natural corporeidad humana propiciando que esta se entrene para narrar o poetizar los conflictos del ser y su sociedad. Ernesto Alejo, director de esta compañía ha creado un sistema estético postmoderno muy a tono con el contexto cultural de la ciudad de Santa Clara, donde radican. Esto le ha servido para expresar las particularidades de este espacio urbano tercermundista donde la tolerancia y el respeto a los géneros otorgan cierta singularidad social.

Formada actualmente solo por hombres, Danza del Alma se propone manipular toda parte posible del cuerpo desde cualquier recurso danzario existente (ya sea clásico, contemporáneo o folclórico). Con una teatralidad melodramática hacia la tragedia a veces, hacia la parodia otras, insita a pensar sobre los miedos y las libertades del hombre mientras seduce sobre el escenario con una alta carga energética contenida en la masculinidad, la ambigüedad o la feminidad de sus  miembros.
 

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