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I
¡O
ri Yeyé o!
Iyá
mi ilé odo.
Iyá mi ilé oro.
Bogbo ashé
Obiní sala maa wo e.
Iyá mi ilé odo.
La casa de mi Madre es el Río.
Mi
Madre es casa de Tradiciones.
Todapoderosa.
Las mujeres necesitadas de protección
vienen siempre a visitarla.
La casa de mi Madre es el Río.
La
tenue brisa mañanera ondula la superficie de las aguas.
El río ámbar se despereza.
Aleteo de loros y cotorras
despierta a la Madre de las Madres.
Madre de la Miel.
¡Yeyé
oñi o,
oñi a bé!.
¡Madre
de la Miel,
te rogamos Miel!
Cantan jóvenes desposadas, ansiosas
de probar la Miel de la Maternidad
y acunar hijos e hijas.
¡Yeyé
oñi o,
oñi a bé.
Oshún arranca del racimo de niños que atesora en el
fondo de sus aguas,
una niña.
Tierno fruto de ámbar negro.
Lo siembra, con sumo cuidado,
en el vientre luminoso
de una cubana espigada como vara de ébano.
Y susúrrale muy quedo en el corazón:
“Oshun
funké se llamará esta niña...
Oshun funké!”
La
madre exclama alborozada: —
“¡Oshún me dio esta niña
para que sea mimada!”.
“¡Para que sea mimada!”
“¡Para que sea mimada!”
—repiten loros cotorras
manillas cascabeles
y peces de oro
que navegan los ríos.
“¡Para que sea mimada!”
Iyá
mi ilé odo.
La casa de mi Madre es el Río,
¡es el Río!
II
Sin duda alguna, Oshún funké (Zenaida Armenteros),
ha sido mimada por la Danza y el Canto más raigalmente
cubanos. A lo largo de innumerables años, los públicos
de nuestro archipiélago y del resto del mundo, han sido
conquistados por su Arte; ese Ashé suyo inefable.
Europa, África, Asia y las Américas han ovacionado su
danza, sutil o arrebatada. Su canto, que brota de la más
reyoya cubanía. Su esbeltez y donaire, que se apodera
de la escena como ayabá caribeña y universal, que
carenara en nuestras costas o fuera el fruto más
suntuoso de nuestros montes.
¿Quién ha podido olvidar sus interpretaciones —hoy ya
“clásicas” — como la invencible y belicosa Oyá en
Alaafin de Oyó?; ¿la trágica María Regla de
Palenque?; ¿la tierna e ingenua Mawala de Odebí
el Cazador?;¿o la aureola dorada que la nimba
—hecha toda de languidez y recogida sensualidad— ,
cuando canta la habanera El Amor de la Mulata,
que en su voz paseó por todos los continentes, cuando
casi nadie ya se acordaba de ese género en nuestro
país?, y ¡tantas otras obras! ... que la convirtieron
en un icono paradigmático, de la danza teatral de
inspiración folklórica.
Su
talento excepcional (como bailarina, cantante y actriz)
la han hecho merecedora del Premio Nacional de Danza
2005, que hoy se le entrega. Y que corona toda una vida
dedicada a exaltar y divulgar por el mundo, algunas de
las más importantes expresiones danzarias y musicales
creadas por nuestro pueblo.
Sobran las palabras cuando de Danza se trata. Así pues,
¡Kawo, Zenaida!
¡Kawo,
Oshún funké,
quien nació para ser admirada y aplaudida, como digna
representante de la cubanía más inmarcesible.
III
Oshún sonríe en el fondo de su río.
En el fondo de su río sonríe Oshún.
Una voz inmemorial se alza desde las entrañas de la
Tierra
y la invita a danzar:
¡Ladekoyú, didé.
Didé ko wá ma ya agüe re!
¡Ladekoyú, didé!”.
Y
Oshún danza...
Danza...
Danza...
¡Orí,Yeyé ¡
16-IV-2005 |