Año III
La Habana
Semana 30 de ABRIL
- 6 de MAYO
de 2005

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Oriki (Elogio) para Zenaida Armenteros
(Premio Nacional de Danza 2005)
Rogelio Martínez Furé La Habana


¡O ri Yeyé o!

 Iyá mi ilé odo.
Iyá mi ilé oro.
Bogbo ashé
Obiní sala maa wo e.
Iyá mi ilé odo.

La casa de mi Madre es el Río.
Mi Madre es casa de Tradiciones.
Todapoderosa.
Las mujeres necesitadas de  protección
vienen siempre a visitarla.
La casa de mi Madre es el Río. 

La tenue brisa mañanera ondula la superficie de las aguas.
El río ámbar se despereza.
Aleteo de loros y cotorras
despierta a la Madre de las Madres.
Madre de la Miel.

 ¡Yeyé oñi o,
oñi a bé!.

 ¡Madre de la Miel,
te rogamos Miel!

Cantan jóvenes desposadas, ansiosas
de probar la Miel de la Maternidad
y acunar hijos e hijas.

¡Yeyé oñi o,
oñi a bé.

Oshún arranca del racimo de niños que atesora en el fondo de sus aguas,
una niña.
Tierno fruto de ámbar negro.
Lo siembra, con sumo cuidado,
en el vientre luminoso
de una cubana espigada como vara de ébano.
Y susúrrale muy quedo en el corazón: 

Oshun funké se llamará esta niña...
Oshun funké!
” 

La madre exclama alborozada: —
¡Oshún me dio esta niña

para que sea mimada!”.

“¡Para que sea mimada!”
“¡Para que sea mimada!”

 —repiten loros cotorras
manillas cascabeles
y peces de oro
que navegan los ríos. 

“¡Para que sea mimada!”

 Iyá mi ilé odo.
La casa de mi Madre es el Río,
¡es el Río!

 II

Sin duda alguna, Oshún funké (Zenaida Armenteros), ha sido mimada por la Danza y el Canto  más raigalmente cubanos. A lo largo de innumerables años, los públicos de nuestro archipiélago y del resto del mundo, han sido conquistados por su Arte; ese Ashé suyo inefable.

Europa, África, Asia y las Américas han ovacionado su danza, sutil o arrebatada. Su canto, que brota de la más reyoya cubanía. Su  esbeltez y donaire, que  se apodera de la escena como ayabá caribeña y universal, que carenara en nuestras  costas  o fuera el fruto más suntuoso de nuestros montes.

¿Quién  ha podido olvidar sus interpretaciones —hoy ya “clásicas” — como la invencible y belicosa  Oyá en Alaafin de Oyó?; ¿la trágica María Regla de Palenque?; ¿la tierna e ingenua Mawala de Odebí el Cazador?;¿o la aureola dorada que la nimba    —hecha toda de languidez y recogida sensualidad— , cuando canta la habanera El Amor de la Mulata, que en su voz  paseó por todos los continentes, cuando casi nadie ya  se acordaba  de ese género en nuestro país?, y ¡tantas otras obras! ... que la convirtieron  en un icono paradigmático,  de la danza teatral  de inspiración folklórica. 

Su talento excepcional (como bailarina, cantante y actriz) la han hecho merecedora del Premio Nacional de Danza 2005, que hoy se le entrega. Y que corona toda una vida dedicada a exaltar y divulgar por el mundo, algunas de las más importantes expresiones   danzarias y musicales creadas por nuestro pueblo. 

Sobran las palabras cuando de Danza se trata. Así  pues, ¡Kawo, Zenaida! 

¡Kawo, Oshún funké,  quien nació  para ser admirada y aplaudida, como digna representante de la cubanía más inmarcesible.

 III

Oshún sonríe en el fondo de su río.
En el fondo de su río sonríe Oshún.
Una voz inmemorial se alza desde las entrañas de la Tierra
y la invita a danzar:

¡Ladekoyú, didé.
Didé ko wá ma ya agüe re!
¡Ladekoyú, didé!”.

Y Oshún danza...
Danza...
Danza...

¡Orí,Yeyé ¡


16-IV-2005

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