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Ya casi se escurre la danza, pasan sus días; mas queda
el deseo de un baile prorrogado, extendido, provocador.
Sí, es hora ya de levantarse, erguirse, recuperarse,
luego de sacudidas, cansancios, fatigas y derrumbes. Sí,
porque el cuerpo se derrumba, cae, se agota. La mente se
quiebra, se tuerce, repica y replica alrededor del
espacio vacío que invitó al baile. Pero, ¿perduran las
fuerzas, la voluntad, el convite? Claro, pues el cuerpo
—también— resiste, se impone, insiste, perdura. Por
supuesto, la mente respira, se anima, se oxigena.
“Abril, mes de la danza” y con él, doce jornadas de un
evento que nació del empeño de un pequeño grupo. Hoy
recuerdo —también entiendo— al Guille, a Albelo y su ir
y venir tras otros que, de la misma manera, apostaron
por Los Días de la Danza.
Ahora cuando lo
bailado es pretérito, cuando la música resuena en la
distancia, cuando los invitados partieron, cuando el
comentario queda, ¿qué me queda, qué nos resulta
para regresar por el camino? No basta lo efímero del
acto, un movimiento convincente, una pieza lograda.
No son suficientes los kilómetros recorridos, las
oquedades del sendero o el aplauso retribuido. Hay
que reclamar la ganancia de públicos, de espacios,
de teatralidad y danzabilidad, de vuelos distintos
en torno a la teoría y la creación propiamente
dancísticas.
Nos queda el
conquistar otros momentos, otras zonas, otras visiones
—temores, gozos, saltos, reflexiones, giros, poses… A
pesar de los cansancios, los derrumbes, las fatigas;
hemos instado por un cuerpo más pleno durante los
pasados días.
Jornadas que, entre
muestras, videos, presentaciones de libros,
exposiciones, coloquios, talleres, nos sirvieron para el
encuentro entre los que creemos en la danza como lugar
de franqueo, flirteo, seducción y, también,
especulación.
Agradecer a Alfredo y
su danza libre, a Ernesto y su danza del alma, a Oshé, a
DanzAbierta, a Juan de Dios por sus raíces profundas.
Corresponder a Francesco y Wee, a Art Mouv’ y, por
supuesto, a todos los que el 29 se unieron en homenaje a
Cristy y Zenaida en su Premio Nacional de Danza 2005.
Estoy seguro de que
nuevamente se abrirán las puertas de la Fundación Ludwing,
del Ballet List Alfonso, del Centro Nacional de
Investigaciones de las Artes Escénicas y del Teatro
Mella. Otra vez, Deisy y su equipo, Roca y sus chistes,
Angelito, Tamara y Erick estarán cerca de los artistas,
pues la danza está hecha de caídas y también de
levantadas. No lo olvides, acuérdate de abril, recuerda.
Volveremos en bailes distintos para tornar en perdurable
un gesto, un ademán, un suspiro, un lamento, una
sonrisa. Retornaremos, pues, no hay opción más legal que
seguir apostando por la reflexión atinada y el paso
certero. ¿Alguien lo duda?, perdurará la danza. Sí, la
nuestra. |