Año III
La Habana
2005

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¿DÓNDE QUIERES QUE TE PONGA EL PLATO?
Tostones, Chatinos o Plátanos a puñetazos
El Guajiro de El Crucero


Le ronca el mango que una familia cubana no sepa hacer unos tostones de plátano como le dicen los orientales, o tachinos, allá en el centro del país, o plátano a puñetazos, acá en La Habana. Como quiera que se le diga, es la misma cosa. Y aunque parezca bobería, hay que tener conocimiento y arte para hacerlo bien.

Nunca los he comido tan sabrosos y crujientes, como aquellos que probé en casa de Evilia, a orillas del Cuyaguateje. Los he comido en hoteles, restaurantes, paladares...pero como aquellos en ningún otro lado y así se lo hice saber a Evilia, que sonreía incrédula, seguramente pesando que se trataba de puros cumplidos míos. Luego de terminado el almuerzo le pedí la receta y me dijo:

—Ay, muchacho, eso es cosa de cómo se pican y de la candela que tú les des. Mira, tú coges el plátano —macho o burro. A mí me quedan igual. Los pelas y los picas de este ancho —dijo, separando el índice del pulgar unos cuatro centímetros. Luego tiras la manteca en una cazuela gorda y enseguida zumbas los plátanos pa’llá, con la manteca todavía dormida y la candela a medias. Ni los toques, los plátanos no se pueden tocar hasta que floten  y estén tirando a dorarse, entonces los sacas y los machucas, pero un poquito nada más, para que no se destripen. Como tú no vas a comer nada más que tostones,  en lo que cocinas lo demás, les tiras un pañito mojao por arriba, hasta que tengas  la mesa puesta. En ese punto ya tienes que tener la manteca bien caliente. Fíjate, bien caliente, no volá. Los tiras y les das el colorcito y el tueste y ya. Ah pérate  mijo, los plátanos tienen que estar bien verdes y hechos. Ni maduros ni tiernos, que esos no quedan igual, ni saben lo mismo. Claro, tienes que echarles sal.  

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