Año III
La Habana
Semana 2 - 8
ABRIL
de 2005

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
EL CUENTO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

Roma refuerza seguridad, mientras fieles
dan último adiós al Papa
Prensa Latina Roma


Tras sobrepasar oficialmente la cifra de dos millones de peregrinos que dieron su último adiós a Juan Pablo II, esta capital constituye hoy un duro reto para los órganos de seguridad, empeñados en garantizar su protección.

Desde que el pasado lunes el cadáver del Sumo Pontífice, fallecido dos días antes, a los 84 años de edad, fue trasladado en hombros desde la capilla Clementina a la Basílica de San Pedro, el número de fieles en esta ciudad aumentó hasta casi cuatro millones.

Para poder llegar a la Basílica, una larga y gruesa fila se concentra en la Vía della Conciliazione, la avenida que permite el acceso directo a la Plaza de San Pedro, aun cuando ayer había sido suspendida la incorporación a ella de más personas.

Esa medida buscaba garantizar un tiempo prudencial para organizar la seguridad en las ceremonias fúnebres de mañana, a las cuales se espera acudan unos 150 jefes de Estado o Gobierno.

Sin embargo, esta mañana se permitió la incorporación de más personas a la fila, sobre todo de los polacos, quienes debieron viajar durante unas 26 horas para rendir tributo a su coterráneo Karol Wojtyla, al frente del Vaticano durante 26 años.

Los peregrinos llegados de todas partes del mundo pusieron en apuros a las administraciones de los hoteles, los restaurantes y hasta de los comercios en esta capital, donde el transporte presenta visibles síntomas de caos.

El flujo de fieles para presenciar, tanto el cadáver del jefe de la Iglesia Católica, como las exequias, llevó a las autoridades de Roma a solicitar a los capitalinos evitar el uso de sus vehículos privados para trasladarse el centro de esta urbe.

Medios de prensa locales se refieren a la mayor concentración de figuras políticas de alto rango y personas comunes en una ciudad en la historia moderna, custodiada por más de 10 mil uniformados, entre policías y miembros del Ejército.

A ello se suma la habilitación de aviones de localización lejana y pronto aviso (AWACS) para monitorear la actividad de cazas que sobrevuelan la ciudad, así como de helicópteros, lo cual se combina con el despliegue aquí de baterías de misiles antiaéreos.

De igual forma, en los principales edificios del Vaticano y de muchas partes de esta capital fueron apostados vigilantes o francotiradores, una presencia que se mantiene muy discreta.

El río Tíber, en cuyas orillas se erige Roma, también es patrullado por lanchas y sus aguas inspeccionadas por hombres-rana, mientras los primeros visitantes de alto rango ya llegaron a esta urbe, como el presidente estadounidense, George W. Bush.

Aunque en su momento hizo caso omiso a los reiterados llamados del Sumo Pontífice a evitar una agresión contra Iraq, como finalmente ocurrió en marzo del 2003, Bush estuvo en silencio por unos minutos ante el altar donde yace el Papa.

Para muchos, el gesto de arrodillarse ante el cadáver de Wojtyla parecía una paradoja ante su política guerrerista, a la que se opuso el Jefe de la Iglesia Católica.

SUBIR

 
 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

© La Jiribilla. La Habana. 2005
 IE-800X600