VAIVÉN S.A.
 
Silvio Berlusconi parece que ganará el premio al mejor vasallo del año, que otorga la Academia de Vasallaje del Pentágono. En menos de 48 horas, con su papelazo de “regresan las tropas y no regresan” ha logrado colocarse entre los mayores ridículos del año. Pero la iniciativa del magnate gobernante (es el hombre más rico de Italia, con una fortuna personal de unos 12 mil millones de euros), de retirar las tropas italianas de Iraq no estaba en sus manos. En un precipitado intento de rebeldía, ha demostrado que no tiene ningún poder sobre las tropas en el invadido país árabe.

En las propias palabras de Berlusconi para AFP: "Era un deseo. Si no se puede, no se puede” ha quedado constancia del secundario papel en la decisión sobre cualquier cuestión vinculada al ejército emplazado en Iraq. Su pueril declaración a la prensa luego de retractarse de lo dicho a viva voz en la televisión italiana, ha sido desestimada por la opinión pública, que después del atentado a Giuliana Sgrena, exige la retirada a casa de sus tropas. La cercanía de las elecciones locales a las que están convocados 42 millones de italianos, ha llevado a pensar en una jugada estratégica que para desgracia suya ha sido destartalada en menos de lo que pestañea un burro. El desdichado que se creía “mandatario” ha sido puesto en su lugar telefónicamente por el Presidente norteamericano, que tuvo a bien atajarlo antes de que dijera otra tontería en público.

El soldado Berlusconi ha quedado muy mal parado para las elecciones locales. Al parecer el deseo de timar a la opinión pública italiana con un posible regreso del ejército ha quedado desactivado como estrategia. Las respuestas de EE.UU. sobre el asesinato de los dos agentes italianos que escoltaban a la corresponsal de Il Manifesto siguen sin convencer a nadie. El aspaviento de llamar al representante norteamericano en Italia, haciendo de hombre enérgico, para exigir una investigación sobre el caso Sgrena-Calipari, fue solo eso. De seguro, hay alguna prensa que carece de honestidad intelectual, pero hay cosas peores, tales como un mandatario que carece de moral para su país, y cae en la desfachatez política. Quizás le vaya bien a Berlusconi con las agencias de viaje porque en la política, sin duda, no sabe apostar. De tener una agencia de viajes en un futuro le recomendamos que le ponga como nombre Vaivén, en honor al personaje político que fue.

LA JIRIBILLA. 2005